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Nota: Intenten empatizar con la protagonista. Pongan MUCHA atención en los tiempos y detalles  Si no comprenden algo o sienten que no pueden seguir leyendo, ¡escríbanme!


⊰✩⊱



Observación:

Manipulación, maltrato psicológico.








5 meses después.

─ ¿Qué dijiste?─La sonrisa de él desapareció.

Sun hye se arrepintió de haber hecho ese comentario. Su corazón se llenó de ese nuevo sentir de un inexplicable temor en medio de un vacío infinito y oscuro. Su sonrisa, esa que había aparecido tras recibir aquel bonito ramo de flores que cargaban sus manos, se borró poco a poco en tanto aclaraba su garganta y miraba de reojo a su pequeño pelinegro que jugaba con su nuevo carrito obsequiado por aquel al que hace poco comenzó a llamar papá.

─Yo...─Se forzó a sonreír nuevamente intentando convencerse a sí misma que lo que había dicho no era en lo absoluto, algo malo─Me llamaron del teatro ofreciéndome un contrato─Repitió ensanchando su temblorosa sonrisa aún más─Será por dos años ¿No es asombroso?

No obtuvo respuesta del contrario, solo una mirada fría e intimidante cargada de ese "algo" que ella aún no había logrado interpretar. En ocasiones, su marido era un poco... difícil de tratar.

─M-mi amor...─Habló volviendo su mirada al hombre que hace un mes se había convertido oficialmente en su esposo, viendo como este pasaba de largo y tomaba asiento en su habitual sillón de la estancia.

─No firmarás─Soltó respondiendo a la noticia de Sun hye.

─Pero...

─ ¿Qué es lo que te he dicho? Pensé que te había quedado claro. Tú no necesitas trabajar, no mientras yo traiga comida y suficiente dinero a esta casa.

"Pero es mi sueño. Ese contrato es lo que siempre he deseado..."

Sus palabras callaron, sus sueños, todos sus deseos siendo apagados como flama viva ahogándose a causa de un cubetazo de agua repentina.


─T-tienes razón─Murmuró intentando convencerse de que estaba bien, de que no necesitaba una vida llena de anhelos para ser feliz─No necesito trabajar.

Un pesado suspiro se escuchó en dirección a su marido, quien se levantó del sofá solo para llevar sus pasos hacia su mujer y poder quedar frente a ella antes de levantar con delicadeza su barbilla.

─No te sientas triste, bonita─dijo cambiando su helado tono de voz por completo, a uno sumamente dulce─ Tú no necesitas ese empleo, no necesitas trabajar. Yo cumpliré todos tus caprichos, cuidaré muy bien de ti y del pequeño Tae... ¿acaso no confías en mí?

─No, no, claro que lo hago─Respondió automáticamente, su corazón derritiéndose ante la suave mirada y sutiles caricias en sus mejillas que le estaba dedicando su marido.

─Entonces no te sientas mal mi amor.

Sun hye sonrió sintiendo su ser desfallecer por tal bonitas palabras antes de recibir un beso. Un dulce, suave e hipnotizante beso que llegó a sus labios. Un besó que borró toda creencia negativa o dudas que se habían enraizado en su cabeza ante los nuevos pensamientos impuestos por el hombre. Una demostración de amor que la magnetizó, hechizó, y le aseguró que todo lo que dijera el contrario, siempre sería por su bien y para el de su bebé.

¿Cómo es que había llegado a ese punto?

─Que te parece si vamos a comer todos juntos...─Propuso el hombre poco después de terminar de besar a su esposa, girando la mirada luego para llamar la atención de aquel que se encontraba sumido en su inocente juego de cochecitos─ Bebé Tae estará muy emocionado al saber que iremos a cenar a un lugar lleno de juegos y postres con nieve.

Y como si le hubieran dado la mejor noticia de toda su corta existencia, de un salto, el chiquillo de cabellos negros se levantó mientras chillaba de emoción

─ ¡Si!─Festejó soltando los carritos y yendo a donde se encontraba aquel hombre con toda la intención de agradecerle mediante un fuerte y cariñoso abrazo.

"Agradecido" era como el pequeño se sentía con la vida.

Aún si su pequeña mente era muy joven para entender, el menor agradecía enormemente la bendita fortuna de tener a alguien a quien llamar "papá" luego de muchos años sin experimentar lo que era tener uno.

Si, a Taehyung le gustaba su nuevo papá, porque su nuevo papá lo consentía y lo mimaba; le traía un carrito de juguete cada semana y lo llevaba a comer a sus lugares favoritos.

Todo bonito, simplemente todo perfecto.

Una familia completa y sobre todo feliz. El pequeñito de 6 años agradecía enormemente por eso.





⊰✩⊱






13 octubre.

─Mami...─La desaliñada ama de casa dejó de lavar la loza para prestar atención a su pequeño pelinegro que entraba a la cocina a pasitos vacilantes.

─ ¿Qué pasa cariño?

─Extraño mucho a Chimmy hyung─Admitió frunciendo sus labios ligeramente antes de abultar el inferior.

Un año. Había pasado un largo año o como Taehyung decía, ¡habían pasado un montón de días! desde que las visitas a casa del rubio habían terminado.

La última vez que recordaba haber compartido tiempo con su querido Chimmy, había sido aquel día en el que el este estaba de cumpleaños. Ese día en el que él junto al rubio habían jugado a tomar fotos con su preciada cámara. Habían comido pastel después de cantar las mañanitas y pintado con sus acuarelas dentro de su habitación.

Un bonito cuadro inspirado en el cumpleaños de ese día, era lo que el de cabellos azabaches había dibujado y pintado aquella noche. Una bonita pintura donde los protagonistas eran él, su mami, su tía Sunnie y su amiguito Chimmy rodeados de globos coloridos, serpentinas y regalos.

Una bonita pintura que lamentablemente, tras quedarse profundamente dormido y no despertar hasta que llegó a su casa, se quedó en algún lugar dentro del cuarto de Chimmy junto a su juego de acuarelas y su cámara.

Ah, su preciada y adorada cámara fotográfica.

Eso, el corazoncito de Tae estaba doliendo por no poder repetir aquello que amaba tanto.

─Mami quiero ir con hyung...

Volvió a susurrar su pequeño labio abultado empezando a temblar y sus profundos ojitos a cristalizar, mientras estos observaban el aspecto de la mujer frente a él.

Había tantas cosas que extrañaba, pues ahora no había rastro de ellas y el menor no tenía idea del por qué.

Por ejemplo, desde que subieron a aquel tren que los llevó a esa nueva casa muy lejos de Chimmy, hacía tiempo había dejado de ver también a su tía YoungMi, a su tío HanGi y a su primito Seok Jin. Así como hacía tiempo que su mami no usaba sus bonitos labiales color rosita o peinaba su cabello de una forma bonita.

Pero sobre todo eso, aquello que su corazoncito más anhelaba volver a presenciar era la magia que la mujer de sus ojos hacía con ese bonito instrumento blanco.

Ese instrumento que producía y creaba inefables y virtuosas melodías, día tarde y noche mientras él se deleitaba con cada perenne sonido desprendido de ellas, y que extrañamente tampoco había vuelto a ver.

Él extrañaba esas cosas que habían desaparecido repentinamente en el transcurso de ese año y esa simple nostalgia le hacía sentir tan triste y lamentable a su chiquito corazón.

─Mi cielo, no llores mi amor. Hoy... hoy es el cumpleaños de Chimmy ¿recuerdas?─Claro que lo recordaba, por eso mismo lo había empezado a extrañar─Bueno, buscaré una manera para contactar a Sunnie y poder desearle feliz cumpleaños a Chimmy ¿De acuerdo?

No muy convencido, pues él quería jugar con su amiguito en persona, asintió, sus manitas yendo hasta sus ojitos para poder aclarar su borrosa mirada.

─D-de acuerdo...─Aceptó soltando un suspiro. Su corazón sintiéndose calientito al momento en que los delgados labios de su madre depositaron un pequeño besito en su frente.

La puerta principal se escuchó y una ligera chispita de ilusión llenó el pecho del menor. Corrió hacia el lugar del ruido y su sonrisita se borró ligeramente al ver al hombre que llamaba "papá" entrar a casa solamente con su maletín en mano.

Otra cosa que se había acabado eran los regalos que recibía cada semana por parte de su padrastro. Ah y ese hermoso ramo de bonitas flores con el que el recién llegado siempre sorprendía a su mamá.

─A-amor...─Habló Sun hye, yendo hasta su marido y ayudando a quitar su abrigo, deshacer su corbata y tomar su maletín para posteriormente colgar todo eso en el perchero de la entrada─Llegaste...

El mencionado no respondió ante lo obvio, solo soltó un suspiro de entero fastidio  antes de quitar sus zapatos y posteriormente dirigirse al salón. Sun hye, con pasos vacilantes, tras de él.

─M-mi amor─Llamó al que se había desplomado en el sillón y tomado el control del televisor.

─Mmh

─Yo... uhm, ¿recuerdas lo que te comente la semana pasada?─Se pauso al no ver reacción por parte del contrario─ El hijo de mi-mi amiga cumple años el día de hoy─Continuó.

─Aja, ¿y eso que tiene que ver conmigo?

─Bueno...

Las palabras no lograron salir con fluidez después de la mirada de profunda molestia que le dedicó el hombre. Esa mirada que de algún modo le intimidaba y le hacía querer dejar de hablar.

─ ¡Habla!

─Yo...─Se apresuró a decir. Su mirada bajando junto con su rostro y los dedos de sus manos moviéndose con rapidez─ ¿Crees que puedas prestarme tu teléfono? Me gustaría llamarlos. El pequeño es como mi hijo y quisiera contactarlo para que Tae y él puedan...

─Estás loca ¿cierto?─La voz del hombre era fría, áspera sin ningún atisbo de compasión en ella─ ¿Qué te dije acerca de hacer llamadas?

─Pero...

─ ¡Pero nada maldita desgraciada!

El hombre, quien para ese momento ya se encontraba al borde del colapso por el simple "pero" de su esposa, se levantó de su lugar de descanso para luego tomar con violencia el brazo de ella.

─Ya te lo había dejado claro, buena para nada─Continuó, apretando gradualmente el amarre─ Yo soy el hombre de esta casa. Yo soy el que trae el dinero aquí, por lo tanto ¡yo soy el único que puede hacer llamadas o siquiera salir! ¿Me entendiste, mendiga perra?

Y sin medir su fuerza jaló el brazo de ella hacia enfrente para luego soltarla.

¿Qué estaba pasando? El dueño de un par de ojitos cristalinos mirando desde las escaleras no se dejaba de preguntar.

¿Por qué su nuevo papá, estaba tratando de aquella manera a su mami? ¿Por qué la había tomado del brazo y le había dejado esa fea marca amoratada en su bonita y blanca piel?

El menor se cuestionó una y otra vez, ignorando el hecho de que aquella situación no era la primera ni la segunda vez que ocurría, si no que el hombre ya había acostumbrado jalonear a su esposa en ocasiones anteriores para luego, al día siguiente, ir hacia ella como si no hubiese pasado nada, en tanto "la hacía sentir mejor" con un desayuno preparado por 'él mismo, una hermosa flor roja y muchos, muchísimos mismos por la mañana.

Esa noche, luego de que su mami lo arropara y lo bendijera con un besito de buenas noches mientras forzaba una rota sonrisa, un extraño sentir en el corazoncito del menor no lo dejó dormir.

Un sentir de repentino espanto que lo hacía pedir a los cielos por que la situación de ese día no se volviera a repetir, aunque sin imaginar siquiera que escenas mucho peores, sus ojitos estaban a punto de presenciar.





⊰✩⊱



Advertencia:

Violencia, maltrato físico, palabras fuertes.





30 de diciembre.

Otra vez. Estaba pasando otra vez.

─ ¡Eres una hija de puta!

Era su cumpleaños y el pequeñito pelinegro tuvo que correr y acurrucarse en una de las esquinas de la estancia justo cuando vio a su "padre" dar una bofetada a su mamá solo porque esta se atrevió a salir de casa para comprar un pastel.

─ ¡¿Cómo te atreviste maldita zorra?! ¿Qué acaso no tengo autoridad?─Otra bofetada─Eres una puta, una inútil, una gata cualquiera...

La mano del hombre viajó con rapidez hasta tomar con fuerza una parte de los cabellos de su esposa para luego jalarlos como si los de una muñeca de trapo se tratase haciéndola caer rodillas al piso después.

Sun hye ahogó un sollozó sabiendo que su pequeño estaba mirando desde algún punto de la estancia y a pesar de que las lagrimas ya corrían por su rostro algo dentro de ella se aferró a la idea de no sacar el audio de su llanto a la luz.

Su bebé podría asustarse si la escuchaba llorar.

No obstante, eran inútiles, los intentos que la mujer hacia para que el pelinegro no se aterrara, eran en vano, pues para ese momento la carita del menor ya se encontraba adornada con pequeños hilos de lagrimitas saladas.

Dolía, el corazoncito del pequeño dolía con la simple apreciación de la misma horrible escena que se desarrollaba a un par de metros frente a él.

Dolía, porque no era la primera vez que sus ojitos presenciaban aquello, y dolió aún más porque esos enormes deseos de echarse a correr y abandonar a su madre al igual que las veces anteriores, terminaron por ganarle cuando el hombre al que llamaba "papá" arrastró con violencia a la mujer para posteriormente arrancar de un solo tirón la prenda que cubría la parte superior de su cuerpo.

Como si su vida dependiera de ello, Taehyung corrió hasta su cuarto entrando en el mismo y encerrándose sin pensarlo más.

Era un cobarde...

Sus ojitos lloraban, su cuerpo, su alma, todo en él se encontraba suplicando con lamentos y lágrimas para que su padre dejara de lastimar a la mujer que él más amaba en el mundo.

─B-basta...─Repitió esa misma palabra una y otra vez, en tanto negaba con su cabeza y llevaba ambas manitas hasta sus oídos en una forma desesperada por no percibir el llanto de la pelinegra siendo abusada por su propio esposo─P-porfavor basta...

Sintiendo su alma tanto su mente completamente endeble y afectada por lo que su sentido auditivo se encontraba escuchando, el chiquito de cabellos azabaches no demoró en tomar su mantita y deslizarse debajo de su cama, donde la oscuridad y soledad se hicieron presentes mientras se aferraba inútilmente a la nula protección que le brindaba el íngrimo y ya conocido espacio.

En aquel momento y por enésima vez en la semana, el menor deseó en su interior simplemente el poder desaparecer. Suplicó para sus adentros que su cortita vida terminara, y con ella el sufrimiento que había entrado para anclarse en lo más profundo de su roto ser...

Y fue justo en ese instante, que todo ocurrió.

─D-duele... no quiero. No quiero escuchar más, ──Tropezó con sus propios suspiros en tanto, con su mantita, limpiaba sus lagrimas derramadas─Haz que se detenga por favor.

Uno, dos, tres...

Los gimoteos de dolor provenientes de afuera incrementaban gradualmente y él lo único que podía hacer era cerrar fuertemente sus ojitos e intentar no escuchar...

Cuarto, cinco, seis...

Intentar olvidar.

─Haz que termine. Por favor.

Siete, ocho, nueve, diez.

─Haz que...

"Lo haré. Haré que se detenga, solo tienes que compartirme tu dolor. Si lo deseas... compárteme tu alma"








⊰✩⊱







No supo en qué momento, pero se quedó profundamente dormido.

─Tae ¿mi amor?

El menor abrió poco a poco sus ojitos cuando la puerta de su habitación se abrió para dar paso a aquella familiar y dulce voz femenina que tanto amaba. No obstante, casi se sobre salta y golpea su cabeza en la base de su cama al darse cuenta que estaba debajo de esta.

¿Qué es lo que exactamente había pasado?

─ ¿Tae...?

La voz de su madre se escuchó un poco más de cerca y para cuando Taehyung se dio cuenta, la mujer ya se encontraba poniéndose de rodillas e inclinando su cuerpo para así poder ver debajo de la cama.

─M-mi amor...─Su voz tembló, las lágrimas brillando en sus ojos en tanto extendía sus brazos para poder sacar de ese oscuro y reducido lugar a su bebé.

Sin pensarlo dos veces, Taehyung permitió que su madre lo tomara y sacará, sintiendo todo el cuidado que ella ponía para que en el acto no se lastimara.

Una vez fuera, el chiquillo evitó a su boca soltar un jadeo al momento de ver los bonitos labios de su madre sumamente hinchados y el inferior de uno de sus ojos con color amoratado.

¿Qué es lo que le había pasado? quiso preguntar pero "algo" dentro de su mente no se lo permitió, sino que le hizo olvidar esa preocupación y simplemente enfocarse en las siguiente palabras de la mujer.

─Mi-mi vida... lo siento─Sunhye, no quería llorar, no frente a su pequeño─Lo lamento tanto bebé. Perdóname por permitir que vieras eso en tu cumpleaños. Perdona por no ser capaz de protegerte...

La de cabellos azabaches abrazó con fuerza a su hijo, mientras éste correspondía al cariño del apapacho sin saber qué era lo que pasaba.

Confusión, era lo que llenaba la mente del menor.

"No te preocupes. Todo está bien, solo abracémosla..."

Y como si la voz de su interior tuviera un gran poder en él, Taehyung lo único que hizo fue asentir despacito, sintiendo como su mami lo elevaba en brazos para posteriormente acostarse en la cama junto con él.

"Durmamos con ella"

No sabía si aquella voz era la dueña de sus enormes deseos, pero el pequeñito se encargó de manifestar dicho anhelo que se enraizaba en su mente y corazón.

Aspirando el dulce aroma de su madre, se aferró aún más a su contacto, suplicándole con dicho acto que no se alejara, que no se atreviera a abandonarlo.

─Duerme conmigo...

No supo si lo dijo su mente o sus labios, pero esa noche el menor tuvo el bendito placer de dormir cobijado con la calidez de los brazos de la mujer que tanto amaba.

Esa mujer que era su todo y que sin ella, su existencia se convertiría en nada.

*

*

*


Mi extensa e inútilmente detallada redacción no ayuda mucho con eso de querer hacer solo 3 caps de flashback so, serán cuatro.

73-74-75 serán subidos hoy!

Ojo en las siguientes dos partes, tendrá redacción compleja puesto que ya apareció la primer personalidad. ¡Chequen muy bien cual de los dos esta en el protagonismo! es facil kladjakls.

Cualquier duda, las estoy leyendo.

ILY

<3

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