Capítulo 64
En Kinzoku el día del duelo entre los voidmaws por fin llego. Toda clase de criaturas se amontonaban, en medio del agobiante calor de la isla, alrededor de la arena principal de la ciudad Gorudo. Ienaga y Namba, los dos señores de las otras ciudades de Kinzoku ya se encontraban en la arena junto a su sequito.
A diferencia del coliseo de Nueva Tensis, la arena principal de Kinzoku se encontraba hecha de placas de titanio reforzado con magia. Su forma era circular y siete columnas gigantes soportaban unas máquinas metálicas, que parecía ojos, encargadas de cubrir la arena en un campo de fuerza para contener el poder de los combatientes.
Las reglas del duelo eran simples: el ganador se decide cuando uno de los participantes se rinde o pierde el conocimiento. Los duelos son uno contra uno; y el asesinato está prohibido, acabar con la vida de otro voidmaw muestra que este no es apto para dirigir a los demás o que no tiene control sobre su propio poder.
La gente en las gradas estaba hablando e intentando predecir los resultados de los duelos. Una que otra persona se encontraba aprovechando el momento para vender productos o promover apuestas. Todos parecían haber olvidado que se encontraban en medio de una guerra que estaban perdiendo.
El barón Jinshu se encontraba todavía dentro de su camerino personal, dos sirvientes pulían sus amenazantes uñas mientras uno de sus guardaespaldas le daba un resumen sobre sus contrincantes.
―Namba se especializa en ataques rápidos. En todos sus combates busca abrumar a sus contrincantes con su velocidad y amontonar una gran cantidad de daño poco a poco. Por lo general prioriza atacar el cuello, las axilar y las rodillas; y en muy pocas ocasiones busca otra parte del cuerpo― leyó un canogon negro la interfaz en su mano.
―Por esta razón, conociendo las fortalezas de mi señor propongo que en vez de seguir los movimientos de Namba, el barón finja hacer esto mientras en realidad está a la defensiva de los cinco puntos que su enemigo suele atacar. Un contraataque con la fuerza de mi señor puede dejar incapacitado a Namba sin gastar mucha energía.
― Entiendo ¿Creen entonces que Ienaga es más poderosos que Namba? ― pregunto Jinshu levantando una de sus cejas.
Hasta el momento Namba siempre había sido su más fuerte opositor y el hecho de que sus seguidores resumieran sus habilidades primero significaba que consideraban su actual riesgo menor al de Ienaga.
―Según nuestros informes hay posibilidades de que Ienaga haya avanzado un subnivel en la segunda magnitud ― respondió el canogon.
―Lo que quiere decir que su energía puede llegar a ser enorme― respondió Jinshu entrecerrando los ojos y con un movimiento de su cabeza le indico al canogon que continuara con su análisis.
―E... Em... como mi señor sabe Ienaga nació con deformidad en sus brazos. Su brazo izquierdo es tres veces más grande que uno normal y su brazo derecho es delgado en esa misma proporción. Lo que lo llevo a desarrollar una técnica de combate única. En sus peleas utiliza su brazo izquierdo como escudo y el derecho como arma. Su defensa es poderosa y sus ataques certeros, pero a su vez su defensa es lenta y sus ataques débiles. Las mejores tácticas para utilizar en su contra son de velocidad, de poder llegar a posicionarse por detrás de su lado izquierdo la victoria puede ser fácilmente asegurada. Sin embargo, si mi señor le da alguna oportunidad de contraatacar lo más probable es que Ienaga consiga la victoria.
Una vez termino de dar su análisis el canogon cerró los ojos y agacho la cabeza, el miedo a que el barón se enfureciera con lo último que dijo visible en su lenguaje corporal.
― ¿Quién diría que ese pequeño crecería tanto? ― se preguntó a si mismo Jinshu.
Las posibilidades de obtener la victoria parecían pequeñas, no por su falta de poder, sino por las reglas de los duelos. El barón Jinshu debía de enfrentarse a sus contrincantes uno después del otro, sin descanso y sin ayuda externa. Lo que lo colocaría en una clara desventaja en la segunda batalla. Sin importar el orden de los duelos su segundo oponente podría conseguir con facilidad la victoria.
<Interesante, ¿será que debo dejar mi puesto y dedicarme a conseguir el objeto que apareció en Lhimkio?> pensó Jinshu mientras formulaba los posibles planeas que le ayudarían a conseguir sus objetivos.
―Mi señor, ya es hora― dijo uno de sus guardaespaldas rompiendo el silencio de la habitación.
―Que los dioses decidan mi camino― dijo Jinshu levantándose y saliendo por la puerta que uno de sus guardaespaldas abrió de inmediato.
Cientos de tatuajes dorados empezaron a iluminar su cuerpo plateado mientras caminaba por los pasillos de la arena, dándole una apariencia majestuosa. A medida que se acercaba el bullicio de los espectadores se tornaba cada vez más alto. Y una vez salió los gritos de la gente sonaron hasta el cielo.
Al lado de la arena sus dos oponentes lo esperaban. Victoria y derrota se habían vuelto cosas secundarias, los duelos entre voidmaws eran batallas gloriosas.
Ienaga y Namba al ver a Jinshu inclinaron su cabeza como muestra de respeto. Al fin y al cabo, los rumores sobre los asesinatos de Zihan y Yaiban seguían siendo rumores sin evidencia concreta. Sus deseos de obtener la posición de barón no interferían con el respeto que le tenían a uno de los voidmaws más fuertes.
Jinshu les devolvió el gesto a sus contrincantes y subiendo a la arena, volteó a ver al público.
― ¡Gente de Kinzoku! ― dijo extendiendo sus brazos.
―Los voidmaws vivimos bajo un código de honor, vivimos en busca de batalla, vivimos por la gloria de los nuestros...
Jinshu bajo sus brazos y el tono de su voz. El público quedo en completo silencio.
―Ahora que unas ratas han manchado mi buen nombre y el de todos los voidmaws...
Ienaga y Namba fruncieron el ceño al escuchar esa segunda parte, ambos presintieron que Jinshu estaba tramando algo.
―Se ha convocado a este duelo en medio de una guerra...
Jinshu observo a sus alrededores. Algunas de las personas con las que cruzaba la vista mostraban con su actuar que habían perdido algún ser querido en la guerra.
―Que para ser sincero vamos perdiendo...
Jinshu respiro profundamente antes de continuar.
―Por lo cual, para poder servir a mi gente y poder limpiar mi nombre. He decidido no participar en este duelo...
El público se alboroto al escuchar esas palabras. Ienaga y Namba pronto se movieron junto a sus seguidores para protestar. Los duelos de los voidmaws no eran un juego que se podía cancelar por capricho. Pero Jinshu les pidió que esperan con una seña de su mano, y esperando a que el público volviera a hacer silencio siguió con su discurso.
― ¡Yo Jinshu me rindo! ― gritó a todo pulmón.
― ¡Pero no por cobardía! ― alzo sus brazos de nuevo.
― Estoy seguro de que aun soy el guerrero más fuerte entre nosotros. Sin embargo, mi responsabilidad me obliga a luchar en la guerra y no en este duelo...
Jinshu miro a Ienaga y a Namba.
― En estos momentos Kinzoku no se puede dar el lujo de tener a sus guerreros más fuertes heridos. Pues estoy seguro de que los dos poseen grandes habilidades y los duelos serán de gran magnitud...
Jinshu los señalo con sus garras y ambos se sintieron incomodos, pues con el ritmo de su discurso podría terminar pidiéndoles que también cedieran o que pospusieran el duelo. Pero ninguno estaba dispuesto a ceder.
―Pero también son muy jóvenes...
El ambiente se llenó de tensión en ese momento.
―Por lo que conozco sus ansias de ocupar el puesto de Barón.
La tensión desapareció de inmediato y caras de confusión empezaron a aparecer.
―Como su antecesor les propongo que luchen entre ustedes dos, y el vencedor será conocido como el nuevo barón de Kinzoku― termino de decir Jinshu señalando la arena con sus brazos.
El público quedo mudo, Ienaga y Namba se miraron el uno al otro y asintiendo al mismo tiempo dijeron:
―Estamos de acuerdo con las palabras del barón.
Ambos se inclinaron y el público estallo en gritos. No había transcurrido ninguna pelea, pero ya parecía que hubiera un ganador.
―Confió en que cualquiera de los dos será un gran líder― sonrió Jinshu.
―Y me disculparan por no ver su pelea, pero me apremia encontrar a quienes mancharon mi nombre.
―Lo entendemos y no tomaremos ofensa― respondieron ambos.
Jinshu descendió de la arena mientras sus tatuajes dorados desaparecían de su cuerpo. Detrás de él aparecieron sus guardaespaldas y pronto desaparecieron dentro de los pasillos de la arena.
Mirándose el uno al otro Ienaga y Namba se ubicaron en lados opuestos de la arena y se prepararon para luchar. En un lado un voidmaw café y en el otro uno negro. El nuevo barón de Kinzoku era uno de ellos.
¡Ring!
La campana que indicaba el inicio del combate sonó.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro