Capítulo 62
Una vez afuera la pareja camino hasta encontrar una pequeña plaza, Frigglene encontró un banquillo y se sentó junto a su esposo.
― ¿Ya estas calmado?
―Sí, si... solo estoy estresado con todo lo que ha estado pasando. Todo cada vez parece más difícil; ya no se trata de protegernos solo a nosotros dos, ahora están los niños y los demás...
Darthañan se empezó a despelucar el cabello.
―Y mi sed de venganza sigue ahí dentro, sé que algún día no voy a poder continuar reprimiéndola...
― ¡Fuuu! ― Darthañan suspiro mirando hacia el cielo.
―No me veo capaz de protegerlos a todos, darles la vida que se merecen y vengar a mi familia...
―No tienes que hacerlo solo― sonrió Frigglene.
―Desde el día en que nos casamos nos convertimos en uno solo. Mis hijos son tus hijos, tu familia es mi familia, y tu venganza es mi venganza. Tal vez no podamos hacer las cosas como estábamos acostumbrados, pero trabajando juntos podremos sobrepasar todos los obstáculos que se interpongan en nuestro camino.
Terminando esas palabras Frigglene llevó la cabeza de su marido hacia su pecho y lo dejo llorar.
Las emociones de su marido la tenían preocupada, en especial por que Darthañan era un mago. La magia es una energía presente en todo, desde los seres vivos hasta el aire que respiran. Un mago utiliza magia por medio de su mente y entre más la conoce y entiende más poderoso se convierte. Sin embargo, la principal debilidad de un mago no es el combate cuerpo a cuerpo sino sus propias emociones. A diferencia de un brujo que utiliza su cuerpo y sus emociones para canalizar la energía mágica; un mago debe de manejar la magia con racionalidad, de lo contrario sus hechizos pueden herir al mago, matarlo, salir defectuosos, con efectos secundarios o en el peor de los casos provocar una tragedia.
Ya entrada la noche Darthañan y Frigglene se dedicaron a ver las estrellas en silencio. Solo estar en la compañía del otro les permitía disfrutar del momento. Darthañan reviso que no hubiera nadie cerca, creo una barrera su alrededor y dijo:
― Sabes, las estrellas que vemos son solo una imagen creada al mismo tiempo que esta dimensión. Mi abuelo me contaba que en Tellurus cada pequeña estrella es gigante como un sol, y que si en planetas distantes hay vida ellos verían nuestro sol como una de sus estrellas.
― ¿Crees que alguna vez las podamos ver? ― preguntó Frigglene sin levantar su cabeza del hombro de su marido.
― Si, de seguro en el futuro te llevare a ver nuestro verdadero mundo.
De esa manera los dos pasaron la noche. Nueva Tensis era una isla con un clima templado, ni muy frio ni caliente, el ambiente era un poco húmedo y fresco, y el sonar de los insectos era bastante suave.
Una vez los primeros rayos del sol empezaron a aparecer Frigglene se levantó y empezó a estirarse. Darthañan la imito y ofreciéndole su brazo comenzaron a caminar hacia el hostal.
―Ahora que me desahogue ya puedes contarme como vamos a conseguir dinero de ahora en adelante― dijo Darthañan con un tono de voz que denotaba que su aspecto carismático había regresado.
― ¿Qué te parecen artilugios technomágicos? ― comento Frigglene mirándolo a los ojos.
― ¿Technomagia? Todos los aparatos technomágicos son muy costosos, incluyendo sus componentes. El mercado en las islas altas está saturado y aquellos que tienen la capacidad de comprar en las islas medias de seguro ya cuentan con un proveedor ― refuto Darthañan moviendo su cabeza de un lado a otro.
― No pienses en las islas altas. Piensa en las islas bajas y en todos aquellos de bajos recursos― dijo Frigglene con clara emoción en su voz.
El mercado en masa podía llegar a ser muy lucrativo una vez se resolvieran los problemas de producción y logística.
―Si fuera tan fácil ya lo habrían hecho otros― respondió Darthañan.
― ¿Por qué no lo han hecho?
―Supongo que, por un lado, los materiales son muy costosos para construir algo que las masas puedan adquirir; y por el otro, de llegar a haber una maquina technomágica barata esta solo haría lo mismo que un hechizo común y corriente.
Darthañan se llevó su mano libre a la quijada y pensó por un momento.
―Incluso si llegamos a encontrar algo que se pueda vender en estas islas, sabes que mi habilidad para los negocios no es muy buena que digamos.
Darthañan no se refería a su capacidad para negociar. Si las empresas se tratan únicamente de negocios Darthañan no habría quebrado más de tres. Las empresas son como un ser vivo, compuestas de muchos componentes. La habilidad de negociar lo que le brinda a una empresa dos cosas: encontrar oportunidades y conseguir oportunidades. Si la empresa no tiene la capacidad de capitalizar las oportunidades estas no le sirven de nada.
― ¿Entonces lo único que necesitamos es encontrar que se puede vender en grandes cantidades y barato? ― preguntó Frigglene.
―Amor ¿escuchaste lo que dije? ― Darthañan miró a su esposa como si esta lo hubiera ignorado todo este tiempo.
―Sí; pero tienes que tener en cuenta que el único lugar en donde se puede aprender technomagia es en la academia imperial, solo se gradúan uno o cinco cada año, y el emperador suele quedarse con la mayoría de ellos. Todos los technomagos, sin ofender, son niños mimados que provienen de familias nobles.
Darthañan levanto una ceja al escuchar el comentario de su esposa.
― ¿Entonces soy un niño mimado?
― No me interrumpas― lo amonesto Frigglene.
―A lo que voy es que prácticamente todos los technomagos tienen el mismo perfil, cuentan con un trabajo garantizado ya sea en la isla imperial o con sus familias, y por lo general ven el mundo desde la misma perspectiva: como nobles.
―Tu también eres una noble― le refuto Darthañan.
―Sabes que mi madre era de origen humilde. Tuve la oportunidad de compartir varias veces con mi familia materna y su visión del mundo difiere al nuestro en gran medida.
En ese momento el razonamiento de Frigglene hizo CLICK en la cabeza de Darthañan.
― ¿Lo que quieres decir es: que al ver el mundo desde puntos de vista diferentes los nobles hemos pasado por alto oportunidades en el mercado de los plebeyos?
―Algo así, pero no solo entre nobles y personas con menos recursos; también estas aquellos de las islas altas, las islas medias y las islas bajas. Ahora que tenemos la oportunidad de conocer cómo viven los demás podemos averiguar cómo poner a su disposición el conocimiento privilegiado de un technomago.
― Lo que dices tiene sentido, pero sigues ignorando el hecho de que no soy bueno manejando una empresa.
― ¿Y quién dijo que tú la ibas a manejar?
Darthañan abrió los ojos de sobremanera < ¿Cómo no se me había ocurrido antes? > pensó mirando a su esposa.
― Yo voy a manejar la empresa y tú vas a ser mi obrero.
Darthañan se detuvo y miro a su esposa como un pescado muerto.
― Bueno, en palabras más bonitas voy a ser la directora de la compañía y tú vas a ser el director de tecnología.
―Bueno si como digas.
En ese momento llegaron al hostal y de inmediato se vieron sorprendidos por los gritos de sus hijos.
― ¡papá, mamá! ―
Los dos pequeños salieron corriendo a recibirlos.
Sigurd se acercó y con un poco de incomodidad dijo:
―Cuando se despertaron y vieron que no estaban empezaron desordenar todo el hostal. Nadie se ha atrevido a detenerlos.
― Jajaja ― Darthañan empezó a reírse y su cara se tornó roja.
Pero en ese momento Frigglene lo tomo de la mano y con eso se calmó.
―Muy bien, miremos cuanto es la cuenta. Esta es la última noche que nos quedamos en este hostal― dijo Darthañan levantando a Elizabeth y empezando a caminar hacia la señora de la recepción.
Frigglene cargó a Theodor y siguió a su marido. Aunque las cosas en estos momentos no se veían bien, tenían que continuar moviéndose.
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¡Hola a todos!
Feliz Navidad 2021
Espero estén muy bien. Ahora que volví voy a subir capítulos todos los viernes sin falta.
Mi Patreon (www.patreon.com/danielruar) ya está funcionando, para los que me puedan apoyar y quieran ver capítulos por adelantado.
Les deseo unas felices fiestas y nos vemos el próximo viernes.
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