Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo 4


Frigglene asintió y se dejó abrazar por su esposo. Al poco tiempo decidieron entrar para terminar las cobijas de piel de oso.

Los siguientes días pasaron rápido, Frigglene logro cazar dos aves con apariencia de dodo que ninguno de los dos pudo reconocer de que especie se trataba, su picos y garras eran de cristal mientras que su plumaje durante el día era como el arcoíris y por la noche se tornaba ocre, incluso al estar sin vida. Darthañan apenas recupero suficiente energía empezó a recorrer los alrededores para determinar donde se encontraban, tomando diferentes rutas todos los días. Elizabeth aprendió a ganarse la atención de sus padres llamándolos o mama o papa, su voz infantil y la falta de entonación los derretía siempre; mientras que Theodor se dedicaba a observarlos a todos, balbucear sonidos parecidos a los de su hermana y a reír de improvisto cuando la araña decidía moverse por su cuerpo.

Fue en la doceava noche en medio de este bosque desconocido que Darthañan se sentó con su esposa para determinar el siguiente curso de acción.

―Amor, según lo que pude identificar por el ambiente del lugar nos encontramos entre alguna de las islas bajas...

En ese momento su labio fue agarrado por el inquieto de Theodor quien a diferencia de su hermana todavía no se dormía, soltándose del agarrón que le hacía lucir un mueca graciosa continuo la conversación mientras arrullaba al bebe.

―Si mis deducciones son correctas y en esta isla los organismos predominantes son los cristalinos y las plantas, nos debemos de encontrar en Lhimkio.

Pauso un momento y empezó a dibujar en el suelo con un carbón que saco de las sobras de los fuegos que habían estado encendiendo para calentarse las últimas noches.

―Este sería un mapa simplificado de esta isla. Si de verdad nos encontramos en Lhimkio.

En medio de Darthañan y Frigglene apareció el mapa de una isla, cuya forma se parecía a dos grandes círculos unidos, en donde la parte de abajo estaba rellena y la superior se encontraba con un pequeño hueco que daba forma a una enorme laguna; además, en la parte izquierda superior había una protuberancia del tamaño de un cuarto de las dos más grandes.

Frigglene al ver la peculiar y poco natural forma de la cadena montañosa en la isla no pudo evitar comentar.

― Las montañas se asemejan al cuerpo de una serpiente.

Darthañan sonrió, el tema también le había intrigado cuando se lo enseñaron de niño.

―Según los nativos se trata de los restos de una serpiente colosal.

La cadena montañosa comenzaba con la forma de la cabeza de la serpiente en la protuberancia de la parte de arriba de la isla, se movía por la parte de arriba, bajaba de forma ondulada comenzando por la parte derecha de arriba, atravesando el centro y llegando por la parte izquierda de abajo, para luego recorrer la parte inferior de la isla hasta casi encontrarse de nuevo en el centro.

―Creo que nos encontramos aquí.

Darthañan señalo un punto cercano al centro de las dos formas circulares con su dedo.

― Debemos viajar de aquí, hasta este punto. Aquí debería de quedar la única ciudad: Vorpiax ― dijo trazando una línea hacia el lado izquierdo, terminando en el extremo de la mediana protuberancia del circulo de arriba.

―Si de verdad tuvimos la suficiente suerte como para terminar en Lhimkio, estaremos seguros en Vorpiax. El Barón a cargo de esta isla también es parte de los guardianes.

Al mencionar a los guardianes el ambiente se tensionó, los dolorosos recuerdos de hace unos días aparecieron en sus mentes. De no ser por Theodor que aprovechando el descuido de su padre agarro el pedazo de carbón y empezó a rayar sobre el improvisado mapa de Darthañan, mientras balbuceaba como si la conversación también le incumbiera.

―! Pfft ¡― ambos intentaron contener la risa al estar tratando un tema importante, pero la espontaneidad de su hijo les gano, y la caverna se llenó de risas esa noche.

A la mañana siguiente, tanto Darthañan como Frigglene se encontraban fuera de la caverna cargando cada uno a uno de sus hijos en sus espaldas con mochilas improvisadas con las cobijas de piel de osos y las plumas de los pájaros parecidos a dodos.

―La luz solar artificial en Almawarth no se mueve como la natural que comienza en el occidente y termina en el oriente. Tenemos que hacer una brújula para guiarnos― diciendo esto Darthañan le dio un pequeño pedazo de moissanite a su esposa.

―Córtalo de forma que quede delgado y pequeño como una aguja.

Mientras Frigglene cortaba el pedazo de metal con una de sus uñas, Darthañan se agacho para llenar de agua un pedazo cóncavo de la calavera del oso, y luego coloco una hoja para que flotara sobre el agua.

―Toma.

Frigglene le ofreció la aguja de moissanite a su esposo. Quien la tomo y coloco con delicadeza sobre la hoja flotante.

―Ahora solo debemos esperar un momento.

Y justamente como dijo, la pequeña aguja sobre la hoja empezó a girar en dirección contraria a las manecillas del reloj. Para finalmente apuntar al norte. Darthañan giro su cuerpo para observar hacia el norte. En frente, se encontraban las montañas inundadas de cristales gigantes, a su izquierda pudo ver las colinas por donde habían llegado a la caverna, a la derecha se encontraba el pequeño riachuelo que descendía hasta encontrarse con varios más para empezar a formar un rio que entraba y se perdía en el bosque un poco más adelante que también ocupaba todo hacia el sur.

―Tenemos que pasar las montañas y luego dirigirnos hacia el occidente.

La pareja empezó a escalar la montaña por las zonas donde los grandes pilares de cristal les facilitaban el paso. Durante las varias horas que les tomo llegar al pico de la montaña los pequeños se descontrolaron un poco al inicio e incluso lloraron al estar prácticamente amarrados y restringidos en las espaldas de sus padres; sin embargo, al poco tiempo ambos cayeron rendidos y durmieron por el resto del recorrido.

En la cima Darthañan volvió a recrear la brújula utilizando un poco de agua que habían recogido con la vejiga del oso.

―Deberíamos de llegar al pico de la montaña que se encuentra hacia allá― Darthañan señalo hacia el noroccidente ― A más tardar mañana por la mañana.

Frigglene le sonrió y empezó a caminar mientras su esposo recogía los materiales que utilizo. Durante todo el día ella se encontraba al frente, pues era la encargada de protegerlos a todos. Gracias a sus características naturales no se encontraba muy lejos de su condición normal, solo se le dificultaba regenerar energía para utilizar magia.

En el pequeño valle que se formaba en medio de las dos montañas que estaban cruzando decidieron acampar debajo de un árbol cuyas peculiares raíces les brindaban un modesto refugio que los protegería del agua de llegar a llover. En otras condiciones habrían podido continuar el recorrido, incluso al estar de noche, pues tanto Darthañan como Frigglene habían sido entrenado como guerreros desde muy jóvenes. Pero las condiciones en las que se encontraba Darthañan al poseer el cuerpo de un humano los limitaban al ritmo que su organismo le permitiese, y en estas circunstancias de supervivencia es mejor viajar de forma segura a tomar un riesgo innecesario que podría poner sus vidas en riesgo. Además, los infantes podrían empezar a hacer ruido en cualquier momento y atraer depredadores.

A la mañana siguiente se levantaron con la llegada del alba y en pocos minutos retomaron el camino. A medida que se alejaban de la primera montaña y subían la siguiente los enormes cristales empezaban a ser reemplazados por una gran vegetación. Todo a su alrededor empezaba a parecer un bosque tropical, bastante húmedo y sorpresivamente no muy cálido.

Fue en medio de una suave llovizna que llegaron a la cima de la segunda montaña. Los ojos de ambos se abrieron de sobremanera e incluso Darthañan no pudo evitar abrir su boca. En la lejanía podían ver un gigantesco cráter que se hundía en medio de la isla. Desde donde se encontraban podían ver como la cadena de montañas donde estaban daba una vuelta alrededor de semejante foso y como un espeso bosque tropical cubría todo lo demás.

Darthañan volvió a verificar las direcciones armando la improvisada brújula y comenzaron el descenso que les tomaría el resto del día. El viaje fue mucho más calmado de lo que esperaban pues ninguna criatura peligrosa se cruzó en su camino. En la base de la montaña decidieron descansar durante un día, en el cual Frigglene salió a cazar, mientras dejaban que los pequeños se movieran con libertad bajo la supervisión de Darthañan.

Fue de esta manera en la que empezaron a viajar dos días seguidos para descansar el tercero, y sin darse cuenta de pronto habían pasado ya catorce días. Durante el viaje hubo momentos en los que tuvieron que subir y bajas grandes colinas, e incluso hubo un día en el que casi no consiguen agua potable, suceso que les provocó una crisis interna. Tanto sus energías físicas como mentales se encontraban muy desgastadas y los pequeños niños en sus espaldas cada vez se notaban mucho menos energéticos. De no ser por la capacidad de Frigglene se secar sus ropas con un poco de magia de fuego, a estas alturas ya habrían sucumbido ante la hipotermia.

En la mañana del día décimo quinto la pequeña Elizabeth notó algo en la lejanía desde la espalda de su madre y de pronto empezó a hablar en su voz inmadura.

―Mamá, mamá, mamá...

―Sí, si mi amor, los pájaros son muy bonitos ― le respondió Frigglene al ver una camada de pájaros multicolores en las copas de los arboles a sus alrededores.

Pero Elizabeth seguía llamándola y llamándola hasta que a Frigglene se le salto el genio y cuando se disponía a alzarle la voz pudo ver, como por encima de su hombro el pequeño bracito de su hija apuntaba hacia un lugar. Sus ojos siguieron a donde la niña apuntaba y pudo ver en la lejanía varias figuras humanoides, apenas discernibles, en medio del bosque.

―Listo, el pequeño accidente de Theodor ha sido limpiado― dijo Darthañan saliendo de entre la maleza con su hijo en su espalda.

―! Shhh ¡

Frigglene lo calló de inmediato y con una pequeña seña le mostro las figuras en la lejanía que en medio de tanta maleza apenas eran visibles.

―Revisemos si es seguro contactarlos― dijo Frigglene en voz baja.

En pocos movimientos desato a Elisabeth de su espalda y se la entregó a Darthañan.

―Ya vuelvo.

Diciendo eso su cuerpo se desvaneció en humo. No importaba lo desesperados que se encontraban, lo principal era determinar si las criaturas frente a ellos eran o no amigables. Porque en el peor de los casos podrían ser de la facción que ataco su hogar semanas atrás.

---------------------------------------------------------------------------------

Hola, espero todos se encuentren bien en estos momentos por los que pasamos.

¡Muchos ánimos!



Acuérdense de unirse a la pagina de Facebook de Leyendas de héroes:

https://www.facebook.com/Leyendasdeheroes/

Para los que me puedan apoyar y quieran leer hasta 10 capítulos por adelantado también pueden seguirme en Patreon:

https://www.patreon.com/danielruar


Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro