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Capítulo 37

Cuando la batalla entre Albella y el líder de las flores Sanc termino solo tres individuos permanecían de pie. Arum se apresuró a sostener el lastimado cuerpo de su ama utilizando parte de la energía que le quedaba para crecer pequeños tallos. Mientras que el multrow fue a ver si su compañero había sobrevivido al golpe del líder de las flores sanc.

―Joven ama, toma, aún tengo una píldora de recuperación ― dijo Arum preocupado ofreciéndole una píldora blanca con una inscripción rúnica de color verde.

―Gracias― respondió Albella con debilidad tomando la píldora e ingiriéndola.

Su cuerpo empezó a curarse a un ritmo visible gracias a la milagrosa píldora. Aunque podría considerarse una lenta recuperación, pues lo que tardaría meses ahora tardaría semanas y no días, seguía siendo mejor que una recuperación natural.

De no ser necesario la mayoría preferiría no consumir esta clase de píldora. Su efecto milagroso podía salvar a una persona en medio de una crisis, pero no todo era perfecto con esta. De llegar a consumir una segunda píldora con la esencia de la primera todavía dentro del cuerpo, la regeneración en el cuerpo seria defectuosa haciendo que células cancerígenas empezaran a proliferar tan rápido que el individuo moriría a los dos días. Efecto secundario incurable por medios mágicos o tecnológicos debido al rápido crecimiento de estas células nocivas sin importar la especie del individuo.

Aunque los estudios indicaban que la esencia de estas píldoras permanecía en el cuerpo por tres meses, la recomendación era no consumir una segunda píldora hasta un año después de ingerir la primera.

Al otro lado de la caverna el multrow glaucus saco a su compañero de entre los escombros que había generado el golpe contra la pared. El pequeño exoesqueleto de su amigo estaba lleno de grietas; sin embargo, el hecho de ser un multrow con un cuerpo en su mayoría gelatinoso le salvo la vida. Su cuerpo había absorbido el golpe sin mayores daños en sus órganos internos.

Si un multrow con un exoesqueleto que lo cubriese como una armadura natural casi perfecta para la defensa hubiese recibido el mismo golpe, no habría sobrevivido.

―Vamos Gush despierta― dijo el multrow glaucus pegándole unas suaves cachetadas a su compañero luego de haber confirmado su pulso.

― ¡Cof! ―

― ¡Cof! ―

Despertó Gush varios estornudos secos.

― ¿Escapamos? ― pregunto al darse cuenta de que había sobrevivido.

―No, la lepiota acabo con su líder. Solo quedan sus cenizas. ― respondió el otro soltando un suspiro de alivio al ver que su compañero había sobrevivido.

― Unullk ¿Qué va a ser de nosotros ahora? ― pregunto Gush con un poco de temor en su voz.

Ahora que solo quedaban dos de ellos con vida era muy poco probable que se hicieran con el objeto que habían venido a buscar. Y aunque sus aliados temporales también eran solo dos, ambos eran más fuertes que ellos. Peor aún, si por algún milagro llegasen a vencer a Albella y a Arum tendrían que tratar con los otros tres grupos que consistían de diez personas cada uno.

El problema no terminaba ahí. Si volvían con las manos vacías el barón Musset los mandaría a la guillotina de sal.

Su única oportunidad era conseguir el objeto antes que cualquiera y aprovechar el pacto de muerte para salir con vida. Pero esta lógica también tenía una falla. Las criaturas dentro de la caverna no estaban sujetas al pacto de muerte.

Unullk volteo a ver a Albella y Arum. Dadas las circunstancias, si no lograban obtener el objeto, la hija del barón Helvella era la única persona que podría protegerlos del barón Musset y garantizar sus vidas. Pensándolo con calma, este era el mejor momento para cambiar de bando, ya que acababan de pelear juntos. Si no utilizaban esta oportunidad en la que la lepiota se encontraba sin hombres a su disposición tal vez no los aceptaría en el futuro, donde las condiciones no eran tan peligrosas como aquí.

― ¿Gush confías en mí?

El multrow con apariencia de nudibranch no entendió a que venía la pregunta, pero no tuvo que pensar mucho para saber cuál era su respuesta. Desde el momento en que se unió a las tropas personales de Enok, Unullk era el único que le había ayudado cuando tenía problemas convirtiéndose en su mentor y consejero.

―Con mi vida― respondió Gush al instante.

― ¿Puedes levantarte?

Gush negó con la cabeza. Necesitaba un poco más de tiempo para recuperar sus energías. Unullk soltó un suspiro y le ofreció su hombro.

―Apóyate en mí y acompáñame. Tenemos que actuar rápido.

Gush hizo lo que su compañero le pidió. Enseguida, Unullk cargando con parte del peso Gush empezó a caminar hacia donde estaban Albella y Arum.

―Arrodíllate y no digas nada hasta que termine de hablar ― le susurro Unullk cuando estaban a punto de llegar.

Haciendo exactamente lo que Unullk le dijo, Gush calló de rodillas frente a las dos plantas.

―Han salvado nuestras vidas. Juramos por nuestros ancestros servir a nuestra señora― proclamó Unullk arrodillándose junto a Gush.

El momento fue perfecto. Albella aún no olvidaba que sus hombres habían muerto a manos de los Multrow y dentro de su mente ya había ideado varias formas de hacer sufrir a los dos sobrevivientes. Las palabras de los Multrows la cogieron por sorpresa. Y aunque de forma personal quería hacerlos sufrir, la situación exigía que los aceptara como sus hombres.

―Muy bien, de ahora en adelante los utilizare como considere pertinente― respondió Albella.

No podía confiar en ellos, pero si podía ponerlos a trabajar para cumplir sus objetivos.

El grupo de cuatro descansos por un buen tiempo. Albella consulto con Arum sobre la mejor acción a seguir. Devolverse y pedir refuerzos arriesgándose a que algún otro grupo tomara el objeto; o seguir en el estado en que se encontraban.

Los dos empezaron a medir los pros y contras de ambas acciones. Y tomando en cuenta que las flores sanc que llegasen a encontrar no los atacarían debido a la ausencia de su líder finalmente decidieron continuar. El riesgo de que el poderoso objeto cayera en manos de enemigos era demasiado.

―Ya hemos descansado suficiente. Es hora de continuar― dijo Albella levantándose y prendiendo la luz de su casco que por fortuna aun funcionaba.

Arum y los dos multrow se levantaron enseguida. Pasando por entre los rastros de la batalla dejaron la caverna. Caminando por el túnel llegaron al lugar donde sus compañeros habían caído enfrentándose entre ellos. Solo se podía ver marcas del combate, no había ningún cuerpo a la vista.

Llegando a la zona donde se ramificaba en tres el túnel por el que habían llegado Albella escogió un nuevo camino y pronto llegaron a una caverna llena de vegetación con un gran lago de ácido en su centro.

Unullk y Gush se alarmaron al reconocer el ácido del lago. Esta caverna debía de ser la guarida de las flores sanc.

―No se preocupen. Si alguna de las malditas sobrevivió no nos atacara sin su líder― dijo Arum caminando en la retaguardia del grupo.

Albella se encontraba en el medio y los dos multrows caminaban en frente. Aunque habría sido mejor avanzar con el orden invertido, Albella no le iba a dar la espalda a dos personas que horas atrás habían intentado matarla.

El grupo pronto encontró un nuevo túnel que tenía una inclinación bastante empinada y mientras descendían pronto notaron que la flora empezaba a desaparecer. Saliendo del túnel llegaron a una enorme y amplia caverna en la que el frio permeaba sus cuerpos.

Esta nueva cueva estaba llena de lagos con agua cristalina de distintos tamaños. No había señal alguna de flora o fauna.

Caminando por la caverna pronto realizaron un aterrador hallazgo. Los cuerpos destrozados de ocho lepiotas estaban esparcidos por el lugar.

―El grupo de Darthañan y Frigglene― dijo Albella al reconocer los restos.

― ¿Fueron ellos? ― pregunto Arum agarrando con fuerza su espada. No la había enfundado desde la batalla con las flores sanc.

―No― contesto Albella agachándose y observando la escena.

―Los ataques de los vampiros son finos y elegantes. Esto fue hecho con fuerza bruta.

Los dos multrows tragaron saliva al escuchar las palabras de Albella. Solo con observar podían notar que los ocho habían muerto en el mismo ataque, y por la posición de sus restos ninguno pudo siquiera reaccionar.

―Joven ama― dijo Arum llamando a Albella.

Había encontrado indicios de Darthañan y Frigglene.

―Por lo que veo salieron de aquí caminando ¿Estas seguras de que no fueron ellos? ― pregunto Arum examinando los rastros que habían dejado.

―No cuestiones mis palabras― respondió molesta Albella.

―Más bien apurémonos, entre más pronto nos encontremos con ellos más rápido sabremos lo que sucedió.

El hecho de que Darthañan perteneciera a las familias guardianas era una buena garantía de que el humano no los traicionaría. Pero solo Albella sabía de esto. Aunque en la reunión con su padre habían indagado en la posibilidad de algún miembro de las familias guardianas traicionándolos. Por ahora esto era solo una suposición.

El grupo continuo su recorrido saliendo de la caverna con los lagos de agua dulce, pasando por un túnel que los llevo a una caverna mucho más grande que las que habían visto antes. La temperatura era mucho más baja en este lugar, los pilares de cristal eran de un color distinto a los cristales que habían visto hasta el momento, y no había rastro alguno de flora o fauna.

Llegando a las ruinas de la enorme torre en el centro de la caverna encontraron a Darthañan y Frigglene saliendo de esta.

― ¡Albella! ―

Frigglene al ser la persona con mejor visión en el lugar fue la primera en identificar al grupo de recién llegados.

El emotivo reencuentro pronto se tornó en la narración de las cosas por las que habían pasado ambos grupos. Sin embargo, la noticia más impactante de todas la dio Darthañan.

― Las señales que nos trajeron aquí no eran de un objeto. El ser que nos atacó esta en por lo menos el primer nivel de la tercera magnitud. Por lo que pudimos investigar ahí adentro― dijo Darthañan señalando la torre detrás de él.

―Se trata de un demonio de cristal que fue sellado antes del cataclismo.

Los rostros de Albella, Arum, Unullk y Gush palidecieron al oír eso. Estaban atrapados con el poderoso ser. No, no estaban atrapados. Solo era cuestión de tiempo para que el demonio de cristal saliera y acabara con todo en la superficie.

Viendo que su esposo no continúo hablando Frigglene decidió tomar la palabra. Les explico cómo se habían librado del demonio y como planeaban enfrentarse a él con lo que habían aprendido adentro.

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Espero les haya gustado el capítulo

¿Como piensan que van a luchar contra el demonio?

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