
Capitulo 20
Narra José Ángel
Si no tenia bastante con Iglesias, Milla y Rico tocando las narices, también ha entrado en la segunda parte el payaso de Aleñá. Al menos tengo a Juanlu y a Isaac para que me mantengan calmado, porque si no ya hubiera acabado a ostias con más de uno.
En el 80 Marcão no puede más (en parte es culpa mia porque le he dado sin querer con la mano en la cara durante un salto) y entra Kike, asi que tengo a mis amigos en el campo para evitar caer en las provocaciones de mis excompañeros.
Pero cuando pienso que ya podemos estar tranquilos, entra Yellu en el 84 y expulsan a Juanlu en el 87 por doble amarilla.
Mientras muchos del equipo le protestan al arbitro y varios de nuestros rivales también se meten buscando bronca, Isaac y Kike me apartan a un lado, supongo que buscando evitar que me meta en problemas.
José Ángel: Chicos, tranquilos. No voy a meterme en el barullo.
Isaac: Este barullo no es precisamente el importante.
Kike: Te necesitamos relajado, van a venir a buscarte, sobre todo quien tú y yo sabemos.
Me lleva buscando desde que llegó al estadio, no me jodas.
José Ángel: Ya estamos con uno menos, no voy a liarla.
Isaac: Necesitamos los puntos José, por dios céntrate.
Kike: Y asi les demuestras que eres mejor que ellos, que no son mejores que tú ni en el césped ni en lo mental. Tú puedes hermano.
Asiento dándoles tranquilidad a ambos y volvemos todos a nuestras posiciones, buscando acabar el partido.
En cuando consigo el balón, no me lo pienso y me pongo a correr dirección a la portería contraria. Pero mis planes se truncan cuando Yellu me empuja haciéndome falta. Pero no contento con eso, me pisa el cuello haciendo que grite de dolor, porque un pisotón de los tacos no es precisamente una caricia.
Escucho al árbitro pitar y por los ruidos de mi alrededor sé que le han sacado amarilla al ex novio de mi chica, algo que me alegra. Asi no me buscara tanto las cosquillas porque sabe que está al borde de irse a la ducha entes de tiempo.
Siento un líquido correr por mi cuello y ahí hago gestos para llamar a los médicos, sé que estoy sangrando y que si quiero terminar el partido tienen que tapar la herida.
Cuando llegan los médicos y empiezan a atenderme, me quedo de costado para que les sea más fácil curarme la herida ya que me ha pisado la oreja y el cuello.
Intento no quejarme mientras me desinfectan mientras escucho a los del Getafe quejarse porque "estoy perdiendo tiempo".
Si hijo mío, yo le digo a mi cuerpo que sangre mucho por una herida para perder tiempo, no te jode. Las neuronas justas para pasar el día.
Escucho a Yellu protestar y también a Kike y a Isaac responderle, no me puedo quejar de amigos.
Yellu: Eres un genial actor, ¿Lo sabias? Erika seguro que se está riendo de lo imbécil que eres, todo ello desde mi casa. Porque nos vamos a casar, me extraña que con lo bien que os llevabais no te lo haya contado. Ah, es verdad, que te bloqueó nada más te fuiste.
Me trago la risa que se casi se me escapa. Vaya payaso.
Si supiera que Kira está en la grada, con mi camiseta puesta y casada conmigo, no estaría tan gallito. Porque sé que lo hace por fastidiarme, no porque ella le importe. Porque sabe que a mí si me importa y quiere sacarme de mis casillas.
Tanto Isaac como Kike alejan al azulón de mí justo cuando los médicos terminan con las curas y me ayudan a levantarme. Al haber recibido asistencia médica, tengo que salir del campo y quedarme en la banda hasta que me autoricen.
Mientras me colocan una red para que la venda se aguante los minutos que quedan (por eso de que el pegamento no funciona bien en la piel sudada) mi mirada se va a la grada, justo al sitio donde deben estar Martina y Kira. Las veo de pie mirando hacia donde estoy y simplemente levanto el pulgar de forma que ellas se den cuenta. Es mi forma de decirles que estoy bien y que estén tranquilas, porque no voy a pedir el cambio.
En cuanto me da el ok el árbitro vuelvo al campo, y cuando pita el final, simplemente grito celebrando con toda la rabia acumulada. La primera victoria en casa, lo que ha pasado con los padres de Kira, lo que he aguantado con los subnormales de mis ex compañeros, el pisotón de Yellu... Pero sobre todo el subidón de ver a la chica de la que estoy enamorado en la grada apoyándome con mi camiseta puesta.
Cuando me giro para ir con mis compañeros a celebrar tengo al ex de mi esposa justo delante de mí, supongo que buscando pelea. Pero yo simplemente paso por su lado chocándole el hombro y voy con el resto de mi equipo, no voy a dejar que el resentido este estropee toda la felicidad de hoy.
Tras celebrar con toda la plantilla y con parte de la afición, me giro de nuevo a la zona de la grada donde están Kira y Martina, viendo que mi hermana habrá bajado con la familia de Kike y que mi pareja tiene la mirada puesta en mí.
Sonrío al verla y ella me devuelve el gesto, asi que no puedo evitar guiñarle el ojo. Su respuesta es reírse tímidamente y es inevitable que me parezca aún más preciosa.
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