Capitulo 18
Narra José Ángel
Antes de que mis suegros vuelvan a echarse encima nuestra, aparecen los seguratas y los aleja de nosotros.
Giro la cabeza y veo a mi cuñado junto a mi hermana, asi que sé perfectamente que han venido porque ellos han avisado. No sé para que cojones los paga el club, enserio.
Sacan a los dos del recinto a rastras y yo enseguida me giro a mirar a Kira, viendo que sigue aferrada a mi camiseta.
José Ángel: Tranquila Kira, se han ido.
Kira: ¿Cómo han descubierto dónde estoy?
José Ángel: A lo mejor han pillado a tus hermanos o algo, sabíamos que era algo que podría pasar.
Kira: Hicimos bien en firmar el matrimonio.
José Ángel: Ya estás a salvo.
Kira: Eso espero.
La abrazo y beso su cabeza buscando calmarla, y parece que lo consigo porque poco a poco noto como su respiración va normalizándose. Levanto la mirada buscando a mi hermana y a mi mejor amigo, encontrándolos de cuchicheos y gestos.
Yo simplemente le hago gestos a mi compañero que entiende a la perfección, cosas de llevar desde niños estando en el mismo equipo. Mi hermana nos mira raro, pero Kike capta perfectamente el mensaje: O paras o te aplasto la cabeza en el próximo entrenamiento.
Me centro de nuevo en Kira y vuelvo a darle un beso en la cabeza para que termine de calmarse a la vez que acaricio su espalda.
Kira: No nos van a dejar en paz.
José Ángel: No saben dónde vives, y si aparecen en mi casa ya me encargaré yo de que ni te toquen.
Kira: No los conoces José.
José Ángel: Ellos a mí tampoco. Nuestro matrimonio es totalmente legal, pueden intentar impugnarlo, pero sería una pérdida de tiempo.
Creo que está hablando más mi corazón que mi cabeza, pero para llevársela de vuelta a Madrid tendrá que ser por encima de mi cadáver.
Mi mujer se calma y se aparta ligeramente de mí, momento en el que Martina se abraza a ella.
Martina: Menudo susto.
Kira: Lo siento, lo último que me esperaba es que aparecieran.
Martina: Ya se fueron que es lo importante.
Kira: Ojalá que no vuelvan, la verdad.
Mi hermana asiente separándose del abrazo y también se acerca Kike abrazando a la madrileña, creo que los 4 ahora mismo tenemos el corazón acelerado por el susto. Mi chica no tarda en separarse de mi amigo y se acerca un poco más a mí, supongo que buscando terminar de calmarse.
Kira: Chicos, tenéis que volver al vestuario, queda la segunda parte.
José Ángel: Le pido a Pimienta el cambio, no es problema.
Martina: ¿Qué dices José? Yo me quedo con ella, tú vete a jugar. Te estás jugando la renovación, no puedes ser quisquilloso.
Kike: Además, ¿Te vas a perder la oportunidad de poder darle de ostias a Yellu sin que te metas en un lío legal?
Maldito seas Enrique, sabes cómo convencerme.
Martina: Si pasa algo, os aviso. Lo prometo.
Kike: Me subiré el móvil al banquillo y si tengo que entrar se lo doy a Alberto o Pedro para que estén pendientes.
José Ángel: Me fiare de eso.
Kira: Tú vete a jugar tranquilo, anda. Todo va a estar bien, demuéstrales que se equivocaron mucho contigo.
Sonrío ante sus palabras y antes de que me dé cuenta me da un beso corto. Me quedo un poco en shock, aunque reacciono parpadeando rápido y simplemente pongo mis manos en sus mejillas para besarla.
Kira no se aparta en ningún momento y simplemente nos separamos cuando empezamos a escuchar barullo en las gradas, señales de que se está preparando la reanudación del partido.
Kira: Con cuidado anda.
José Ángel: Tranquila, tengo que volver entero a casa contigo.
Qué.
Cojones.
Acabo.
De.
Decir.
La madrileña me mira sonriendo y yo, con la cara más roja que el número de mi camiseta, solo quiero desaparecer. Busco a mi cuñado y simplemente voy hacia él cogiéndole de la oreja, algo muy fácil en él.
Cuando ya estamos alejados mi compañero se revuelve y se libera.
Kike: Eres gilipollas, ¿Yo que te he hecho?
José Ángel: Lo siento tío, tenía que salir de ahí y era lo primero que se me ha ocurrido.
Kike: Tampoco has hecho nada malo chaval.
José Ángel: ¿Tú me has oído?
Kike: Perfectamente, creo que ha sido la primera vez en mi vida que te veo ser un romántico.
José Ángel: Con no haber quedado como idiota me sirve, la verdad.
Kike: ¿Tú no quedar como idiota? Eso es imposible, si eres idiota.
José Ángel: Gracias amigo, yo también te quiero.
Reímos los dos y volvemos a entrar en el vestuario. Queda toda la segunda parte.
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