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↠5.- El tiempo

Los muchachos junto a la pelirroja llegaron a casa de Yuki pasado el medio día, se veían cansados y acalorados cerca de la entrada la cual Tsubaki ya conocía. 

Pero un sonido de un auto aproximándose los asombro, pues resultaba que era Hana quien estaba lista para salir. 

—Mamá— Yuki habló con una dulce sonrisa en sus labios, pero la adulta se fijó más en quien cargaba. 

—Tsubaki, ¿Qué te ha pasado?— Hana bajó del auto para acercarse a la pelirroja quien tenía una sonrisa nerviosa. 

—Buenas señora— Pero Kouhei hizo acto de presencia y los ojos marrones de Hana se desviaron por un momento y la adulta soltó un suspiro preocupado. 

—¿Qué ocurrió?— Dijo al aire esperando una respuesta pronta

—Bueno... me caí y me esguince el pie, supongo— Habló la pelirroja junto a una boba sonrisa.

Pero entre las miradas entre preocupadas y aliviadas, un casi inperceptible gruñido se escuchó. Los ojos avellana de Matsaru observaron con detenimiento el aura que emanaba la pelinegra, y un poco de miedo de la menor. 

—¿Cómo conoces a esta extraña, mamá?— A juzgar por su tono de voz, estaba molesta. Pero Hana terminó por ignorar a su propia hija.

—No tenemos tiempo para eso— Habló Hana quien caminó hacia la puerta trasera del jeep rojo—Yuki, puedes traer a Tsubaki, necesitamos llevarla a un hospital cercano— Pero antes que una fuerte discusión estalle, la misma pelirroja decidió interferir. 

—Esperen, esperen— Gritó a espaldas de la enojada Yuki— No necesito ir al hospital— Tsubaki no quería ser una carga ni para los jovenes y tampoco para Hana-san. 

Así que a final de cuentas, terminó por rechazar su oferta. 

La tarde llegó y con ello trajo la duda latente dentro del corazón confundido de Yuki, por otro lado, su madre traía una bandeja con grandes trozos de una jugosa sandía hacia la pequeña mesa.

—Espero que se les antoje sandía— Comentó la adulta con su usual tono de voz. A la vez que dejaba la bandeja y se marchaba nuevamente hacia la cocina.

—Wah! No debía molestarse señora— Dijo Souhei mientras aproximaba su mano hacia el trozo más sabroso, su mano estaba a centímetros de tomarla pero alguien más hábil se la arrebató.

Su mirada fruncida subió hacia la pelirroja junto a un rostro feliz por saborear lo que era suyo hace unos momentos. 

—¡Hey! Eso era mío— Se quejó el castaño. 

En cambio, Tsubaki le dio un mordisco a la jugosa fruta mientras le daba una mirada llena de altanería al más joven. Para ella, esta era su pequeña venganza por llamarla "vieja". El trozó fue ingerido con éxito.

—¿Tuya? Nunca vi tu nombre escrita en ella— Habló para luego comenzar a devorarlo frente a sus ojos. 

—Se supone que los mayores deben dar privilegio a los jóvenes—Reprochó el castaño frente a ella— Debería actuar más como una adulta.

—¿Dijiste algo?— Preguntó haciéndose la desentendida— Umm, qué dulce está— Souhei lo tomó como una declaración de guerra, pero antes de que se desatara, la suave risa de Hana-san los detuvo. 

Para la madre del hogar, le recordaba las peleas que solía tener sus hijos cuando eran más pequeños, que tiempos aquellos...

—Lo siento— Hablaron al unísono los dos jóvenes avergonzados.

—No se preocupen— Dijo en tono relajado la mujer de cabellos cortos mientras ellos asintieron, pero a sus ojos, alguien hacía falta en la mesa.

—¿Dónde está Yuki?— Preguntó la adulta hacia los más jóvenes, pero ellos negaron con sus cabezas. Algo preocupada comenzó a caminar por su casa en busca de su querida hija.

—Yuki— Su madre entro a una habitación, y para su suerte se encontró con su hija dandole las espaldas, ella admiraba algo en su viejo escritorio. 

—Mamá... pareces contenta con la llegada de la extraña— Hana supo que se refería a Tsubaki. 

—Bueno, ella había venido hace unos meses atrás a trabajar en la reserva— La joven no quitaba la mirada de su escritorio, pero su expresión cambió.

—Ni cuando llegué con Souhei nos recibiste de manera tan alegre— Yuki encaró a su madre con aquella mirada desafiante— Simplemente nos ignoraste.

—Ella llegó lastimada, estaba claro que a los heridos se les debe dar la priori— Pero Hana detuvo su explicación al escuchar el fuerte golpe hacia la mesa de madera. 

—¡Yo no te he visto hace 2 años!— Yuki estaba indignada, ella pensó que su reencuentro iba a ser más cálido...

Hana supo que era mejor callar y dejó que su joven hija se desahogara todo lo que ella quería, pero pasaron varios minutos en ese ambiente tenso entre ambas.

—Creo que te debo una disculpa, Yuki— Hana entendió un poco de los sentimientos de su hija  quien estaba claramente dolida. 

—Eso ya no importa— La pelinegra desvió su mirada al otro escritorio de la habitación, y su colérica mirada cambió a una más melancólica—Mamá... ¿Que es de Ame?— Preguntó a la mayor sin despegar su mirada del otro escritorio. 

El corazón de Hana se oprimió y su habitual sonrisa ahora solo reflejaba el único dolor de una madre sobre su pecho. 

—No he sabido nada... en todos estos años pensé... pensé que vendría a visitarme alguna vez...

—Él es un terco que se desvive por su estúpido instinto— Se quejó la pelinegra.

—Yuki, no hables así de tu hermano— Regañó la mayor, pero la muchacha solo soltó un suspiro y decidió acabar esa incómoda conversación. 

Hana observó como Yuki se dirigía hacia ella, pasó justo por el costado para salir de aquella habitación. Pero, Yuki detuvo sus pies cuando estaba a la misma altura que su madre.

—Estoy saliendo con Souhei— Y sin más decidió continuar. 

Hana retrocedió unos pasos mientras miraba como su hija caminaba con seguridad hacia el pasillo, escuchó las risas y quejidos de los jóvenes que llenaron su casa. 

Sin embargo, en su mente pasó la fugaz idea de los cambios que tuvo sus pequeños cachorros, ahora lucían más maduros, más adultos y obviamente no eran sus consentidos niños. 

—El tiempo... pasa rápido— Dijo con su voz llena de ese sentimiento agridulce. 



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Por fin pude confirmar la bellísima relación que harían Yuki y Souhei. 

Creo que ya les he dicho que son bastante tiernos ^^

En fin, espero que hayan disfrutado este nuevo capítulo, para el siguiente aparecerá una verdadera sorpresa, hasta entonces. 

Me despido

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