*2 Años Después*
ADVERTENCIA: Este capítulo podría causar diabetes dado a la cantidad de azúcar y cursilerías que en el están presentes.
También, hay información importante en la nota de autor. ¡Así que deben leerla!
Todo el equipo se había alegrado cuando Hiro y GoGo les dieron la noticia. Se quedarían en San Fransokyo, para formar un mejor futuro para su familia. Y para guardar las memorias.
Al principio, hablaban a diario por videochat. Pero el trabajo los fue consumiendo.
Llamadas cada día se convirtieron en llamadas cada dos días, cada tres, cada semana, cada dos semanas, cada tres semanas, cada mes, cada dos meses. Hasta que desaparecieron.
En un año, se había desentendido el grupo. Cada quién por su lado.
Honey y su química con Fred y sus cómics se interponían entre Wasabi y su restaurante de comida vegetariana y entre Hiro y su escuela con GoGo y su trabajo en Krei Tech.
Aunque su escuela lo consumía casi por completo, Hiro siempre lograba encontrar tiempos para su familia, GoGo y Cass. Y viceversa.
Eso había sido hace dos años.
Hace dos años había derrotado a Jaimee Reeteen. Y hace un año no sabía nada de su ex-grupo de súper héroes.
Sacudió el pensamiento de su cabeza, no podía pensar en eso. Al menos, no hoy.
Se recargó contra el barandal del puente del ITSF.
Ya tenía dieciocho, ese mismo día se había graduado de la universidad. Ahora ese era su momento.
Un momento con GoGo, un momento perfecto.
Se imaginó a Tadashi a su lado. Sonriente y orgulloso de su pequeño hermano.
Ese era Hiro. El Hiro Hamada que se había graduado de la universidad y por fin empezaría a trabajar como un adulto tan solo a los dieciocho.
Volteó a ver a la pelinegra de veintiún años que estaba recargada a su lado, mirando las estrellas de la noche alzándose en el horizonte justo arriba del Instituto Tecnológico de San Fransokyo.
Esa era su chica. Solo de él y de nadie más.
-Estoy bastante orgullosa de ti, nerd. Te amo. Me haces muy feliz.-Susurró ella, concentrando su vista en el suelo debajo de ellos.
Hiro se sonrojó veinte tonos de rojo. Definitivamente, esta era su Leiko.
-Yo también estoy orgulloso de mí mismo, Leiko. Y se que Tadashi también lo estaría. Y, en un futuro, espero que nuestros hijos también lo estén.
La chica se sonrojó.
-Yo también lo espero.
Se hizo un momento de silencio. Un silencio cómodo que ambos disfrutaban.
Hiro se palpó el bolsillo. Ahí estaba. Era hora. Tenía que hacerlo. TENÍA que decirlo.
-Hiro... no quiero. No quiero aceptar ser tu esposa.
Se imaginó a la pelinegra diciendo esas palabras. ESAS palabras en especial. Sabía que GoGo nunca lo diría, pero tenía sus dudas. ¿Y si ella creía que su relación no estaba funcionando bien? ¿Y si se burlaba de él¡ ¿Y si la regaba? ¿Y sí...?
¡Oh, Dios mío! ¡Él era Hiro Hamada y ella era Leiko Tanaka! ¡se amaban y ella aceptaría! Si tan solo Hiro tuviera los pantalones para preguntarle...
-¿Leiko?
-¿Hmph?
-Voltea, cariño.
La chica hizo como se le indicó.
A su lado, estaba Hiro. Incadó y sosteniendo una pequeña caja negra en la mano.
-Leiko Tanaka, desde que te conocí me enamoré de ti. Te amo, demasiado. Las palabras se quedan cortas, demasiado cortas, para explicar lo que siento por ti. Te amo. Te amo como nunca te imaginarás. Y quiero pedirte que me concedas el honor de...
-¡SÍ! ¡Mi respuesta es 'sí'! ¡Sí, sí, sí y más síes! ¡Por supuesto que me casaré contigo, Hiro!
La pelinegra corrió a abrazar a su ahora, prometido. Besándolo apasionadamente en el proceso.
Él la levantó en el aire y le dio vueltas mientras todavía se besaban. Cuando acabaron, con delicadeza, la bajo al suelo y colocó el anillo en su dedo. Después, la volvió a atacar a besos.
Sus temores se erradicaron. Era suya y él era de ella. Y nadie, por más que intentará, iba a poder cambiar eso.
-Leiko Hamada. ¡No suena mal!-Murmuró ella, viendo directamente a los ojos del chico.
-No. Vas a ser Leiko Tanaka DE Hamada. No quiero que cambies quien eres solo por mí. Es enserio, si algún día tienes que escoger entre tu identidad o yo, escoge la identidad. No quiero que dejes de ser quien eres y de hacer lo que te gusta porque yo soy idiota y hago que cambias cosas.-Suplicó este.
La pelinegra sonrió.
-Te amo, Hiro. Saranghaeyo.
-Daisuki, Leiko.
-Eres mío y solo mío, ¿Okey?
-Mientras tú seas mía y solo mía, no me molesta ser el caballero de la armadura dorada.
GoGo frunció el ceño.
-Na-ah, eso no.-Declaró.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué no?!
-Porque que seas un caballero implicaría que yo soy una damisela en peligro, y claramente no lo soy. Así que no. No quiero ningún caballero.
-Entonces seré el soldado que vuelve a casa, todo mallugado y desgastado después de una guerra civil. Con el único deseo de besar a mi esposa y ver a mi adorable bebé.
Leiko rodó los ojos.
-Demasiada exageración, Hiro.-Susurró.
-¿A sí? ¿Por qué?
-Bueno, debes saber que cuando nos casemos, vas a ser de MI propiedad. Solo mío. Entonces, si el gobierno necesita civiles para una guerra, tendrán que buscar alguien más pues yo no voy a dejar que te separen de mí.
El chico rodó los ojos.
-¡Vamos, hima! ¡Si quiera déjame un poco de material para ser romántico contigo!-Exigió, haciendo pucheros como un niño chiquito.
GoGo rió y abrazó a su pelinegro ojicafé.
-Tranquilo, bebé gigante, eres suficientemente lindo. No necesitas ser romántico conmigo.
-¡Pero quiero!
La chica sonrió.
-Algún día estaremos tú y yo en alguna casa bonita, con una hermosa criaturita que será nuestro hijo. Estaremos los tres viendo el horizonte, mirando el atardecer. Será hermoso y perfecto. Y será hermoso... porque tú estarás ahí.-Explicó, sonrojándose.
Hiro tomó la mano de la chica y la besó.
-Ven, Leiko. Vamos a presumirle a la tía Cass que pronto seremos marido y mujer.
She wants to dance like Uma Thurman and I can't get you out of my head!
¡Jaja! ¡Ya volví!
¡Ámenme por este capítulo! Se lo merecían, la verdad.
¿Vieron la escena del caballero? Bueno, me inspiré mucho en el libro de Doodle_Rainbow 'I'm In Love With My Best Friend!: HiroGo Days' para hacerlo.
Ahora, el próximo capítulo es el epílogo de la historia. La verdad, no se que decir.
Esto todavía NO se acaba. El Viernes se derramaran lágrimas y esas cosas.
Ahora, chicas, tenemos que hablar de algo MUY importante.
Hay una chica llamada GogoTomagoTheFaster que tiene una historia de HiroGo llamada: 'El Pequeño Milagro'. Ahora, esta historia es una COPIA. La original está en inglés y es llamada 'Mistakes'. Esta historia la pueden encontrar COMPLETA e inclusive con una SECUELA en FanFiction.net
Hablando con la autora del libro ORIGINAL, me di cuenta de que ella NUNCA autorizo que su libro fuera doblado al español.
Lo que más impresiona de esto es que la chica inclusive esta diciendo que esa es SU historia y que hay usuarios de Wattpad que le inspiraron a hacerla, ¡Eso es tener descaro TO-TAL!
La autora ha sido avisada de esto y la verdad esta muy, MUY molesta.
Ahora, les pido que me apoyen en esto. La autora es una amiga mía y esta muy triste. Si tan solo pudieran comentar un mensaje bonito para ella (no tienen que estar en inglés) y yo se lo traduzco. Sería muy amable de su parte. ;)
Después de tanta mala noticia y sufrimiento, les doy un pequeño pedazo (no de un siguiente capítulo) sino de algo que se me acaba de ocurrir.
Hiro: 22 años
GoGo: 25 años
Bonus:
-¿Por qué morado?-Preguntó la chica, mirando la mecha morada que Hiro se había pintado en el cabello. Justo como la suya.
Hiro sonrió y apretó la mano de su esposa todavía más fuerte.
-Para que sepan a quien le perteneces, en ambos sentidos,-Hizo una pausa, colocando su mano libre sobre el abdomen de la chica, donde pronto empezaría a crecer un sano y hermoso bebé.-Y, además, se me ve fabuloso.
-¿En serio esto quieres que le diga a NUESTRO hijo? Antes de que nacieras, tu papá se pintó el pelo con una mecha morada igual que la mía. ¡Bonito día en la escuela!
Hiro se encogió de hombros y fingió una carita de perro regañado.
-Entonces... ¿No te gusta?
GoGo apretó los ojos fuertemente.
-No, Hiro. La cara de tlacuache aplastado, no. Sabes que no resisto tanta ternura.-Murmuró.
El chico sonrió.
-Esta bien, hima. Solo porque tu me lo pediste.-Le abrió los ojos delicadamente con el pulgar.-Vamos, corazón. Es hora de ir con el doctor.
¡Referencia de Hotel Transilvania!
Ahora sí, besos robóticos congelados:
-Valery
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