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【 038 】



xxxviii. friendly visitors

¡Hola! Les pido de favor que lean la nota del final, no se van a arrepentir JAJAJAJJA <3

omnisciente

Aquella fría tarde, Heaven se asomó por la puerta de su habitación, mirando al pasillo, esperando a que estuviera despejado.

Luego de Navidad, Heaven había logrado evadir tanto a James como a Lily durante los últimos tres días. Y claro, recibió la ayuda de sus dos hermanos.

Corrió hasta la habitación de Harry, cerrando la puerta tras ella.

Harry somnoliento se reincorporó de golpe, colocándose sus anteojos.—¿Pasa algo, Vee?

Heaven hizo una mueca mientras encendía todas las luces de la habitación del azabache.—Marietta vendrá mañana, ¿cierto?

Harry miró el calendario junto a su cama y una sonrisa de felicidad se plantó en su rostro.—Sí.

Heaven fingió una arcada.—Estás tan enamorado que me causas ganas de vomitar.—le dijo mientras se sentaba en la cama junto a él.

—Cállate.—murmuró Harry mientras se tallaba los ojos por debajo de sus lentes.

James...—dijo Heaven casi canturreando.

Harry la miró alzando una ceja.—¿Qué sucede?

—Deberías convencer a papá que deje venir a Teddy.—murmuró Heaven con rapidez.

—¿A Nott?—preguntó Harry arrugando la nariz.—¿Para qué lo quieres aquí?

Heaven puso los ojos en blanco.—Es mi mejor amigo.

Esta vez, fue Harry quien puso los ojos en blanco.—¿Y? Yo soy tu hermano, conmigo es suficiente.

Heaven entrecerró los ojos.—Eso mismo pienso cuando invitas a Hermione.—le dijo empujándolo con diversión.

Ambos rieron por unos segundos.

—Se lo mencionaré, pero no estoy seguro si funcionará.—aceptó Harry finalmente.

Heaven le sonrió y se recargó en su hombro para seguir hablando por unos minutos más.

A la mañana siguiente, Heaven se había despertado bastante temprano, bajó a desayunar y decidió regresar a su cuarto para seguir durmiendo, sin embargo, Hazel le había interrumpido el momento cuando entró azotando la puerta.

—¡No me dejaron ir a la madriguera!—se quejó la pelirroja.

—¿De qué hablas?—preguntó Heaven tallándose los ojos.

—Pedí permiso para ir a cenar a la madriguera y me dijeron que no. ¡Los dos!

Heaven alzó una ceja.—Bueno, sabes que a papá y ma...—se aclaró la garganta.—Sabes que ambos aprecian mucho las cenas familiares, en especial cuando hay invitados.

Hazel la observó por unos segundos, dándose cuenta de lo sucedido, prefirió ignorarlo para no incomodar a su hermana.—Solo quería ir a ver a Fred. Los Weasley se marcharán pronto a Rumania, para pasar el resto de las vacaciones con Charlie. Era mi última oportunidad de verlo antes de regresar a Hogwarts.

—¿Y por qué no le dices que venga él a cenar?—preguntó Heaven restándole importancia.

Hazel abrió la boca con sorpresa.—Ninguno de los dos pensó en eso.

Heaven volvió a reír.—Lo bueno es que sus hijos serán extraordinariamente bonitos y buenos jugadores de Quidditch.—comentó con cierta burla.

Hazel sonrió encantada ante aquella idea, sin captar el mensaje que Heaven le había dado a entender.—Ya lo sé.—respondió con obviedad.

Las risas de Heaven incrementaron mientras observaba a la pelirroja salir de su habitación.

Se recostó sobre su cama, pensando que hasta el momento, todo estaba bastante tranquilo. Después de haber sacado casi todo aquella noche de Navidad, se sentía un poco mejor. Solo un poco.

Estaba consciente que todavía habían bastantes temas que aún no podía mencionar. Ni si quiera pensar en ellos.

Un par de golpeteos en su puerta la asustaron, se giró sobre su torso e intentó con todas sus fuerzas no hacerle alguna mala cara a su padre.

—¿Puedo pasar?—preguntó James con la voz pequeña.

Heaven murmuró un "sí".

James se acercó con cautela y se sentó en el borde de la cama de su hija. En sus manos llevaba lo que parecía una caja mediana de madera.

Heaven observó la caja con curiosidad, sorprendiéndose cuando James se la entregó por completo.

—Se que aún no quieres hablarme, y estás en todo tu derecho. Comprendo que estés furiosa conmigo. Pero debes intentar hacerlo, por favor.—dijo James mientras la observaba con cierta tristeza.—En esta caja hay varias cosas que te pueden interesar, supongo. Me gustaría que viéramos todo eso juntos para poder explicarte.

Heaven se inclinó sobre la caja, pasando las yemas de sus dedos sobre la cobertura, lo hacía con tanta delicadeza, como si tuviera miedo de que fuera a romperse.

—No tenemos que hacerlo ahora mismo, cuando estes lista, ven conmigo y veremos todos esto juntos.—murmuró James.

Heaven quiso abrir la caja pero sabía que no estaba preparada. Su cabeza le dio una ligera punzada de tan solo imaginar el posible contenido. Estaba segura que se trataban de algo relacionado a Isabella Avery.

Un escalofrío le recorrió la espalda de tan solo pensar en aquella mujer que en realidad era su madre. Heaven no había pensado lo suficiente al respecto. Así que no sabía cómo se sentía.

Sacudió la cabeza, en definitiva, aún no estaba preparada para descubrir más sobre su vida.

—Gracias...—respondió Heaven tomando la caja entre sus manos y colocarla en su librero.

James la observó buscar el espacio ideal para almacenar la caja. Agradeció que Heaven no reaccionó de alguna mala manera.

Después de unos eternos segundos de silencio, James fue quién decidió romper el hielo cuando dijo:

—Harry me mencionó que sería buena idea dejar que tu amigo Theodore venga a cenar.

Heaven giró la mirada hacía él con interés.

James parecía dudarlo.—Puedes decirle que venga a cenar, y se puede quedar hasta mañana, si es que gusta.

Heaven asintió.—Gracias, le diré.

James asintió en silencio mientras se reincorporaba.—Cuando estés lista.—le repitió mientras se acercaba a ella.—Te adoro, Heaven. Nunca lo olvides.—se levanto inclinó para dejarle un pequeño beso en la frente y luego, salió de la habitación.

Heaven sintió ganas de llorar, pero se sorprendió a sí misma cuando no lo hizo. Suspiró y se resignó ante la idea de que su día había comenzado.

Dejó la caja en algún lugar de su librero, cuestionándose si sería lo suficiente valiente de querer ver su contenido.

Se acercó a su escritorio para escribirle la carta a Theodore diciéndole que era libre de venir a su casa para la cena, y que incluso podría quedarse hasta la mañana siguiente.

Bajó con cierta prisa hasta donde Hedwig —la lechuza de la familia— se encontraba para poderle enviar la carta a su mejor amigo.

Aprovechó pasar por la cocina, dónde por alguna razón se encontraba el resto de la familia. Se acercó con cautela mientras se aclaraba la garganta para llamar su atención.

Los cuatro la miraron con sorpresa pues la rubia no se dejaba ver por aquellos rumbos de la casa desde unos días atrás, mucho menos si el par de adultos también estaban presentes.

—¿Podrían no mencionar nada sobre...?—hizo una pausa, Heaven no estaba dispuesta a si quiera terminar la frase, entonces, todos captaron a lo que se refería.—No le he contando a ninguno de los dos y si les diré, porque son mis mejores amigos, casi mi familia y...

—Marietta ya lo sabe.—murmuró Harry apenado.

El rostro de Heaven reflejó indignación.—¿Le dijiste?—preguntó con cierto enojo.

—Harry, eso no te correspondía a ti...—se adelantó James a decir.

Heaven resopló.

Harry regresó la mirada a su hermana con cierta pena.—Lo siento, creí que...

—Cómo sea.—murmuró Heaven interrumpiéndolo, lista para regresar a su habitación.

—¿Heaven?

Una suave voz se interpuso en su plan, provocando que se volviera a girar sobre sus talones, mirando a Lily, quién la llamó.

Heaven alzó la mirada, habían pasado bastantes días desde la ultima vez que pudo mirar a la cara a la pelirroja mujer.

Se sentía tan avergonzada y llena de culpa cada vez que los ojos esmeralda de Lily se posaban en los suyos.

Tragó saliva pesadamente.—¿Si?

—¿Desayunaste, cariño?—le preguntó.

Heaven asintió.—Sí, muchas gracias.—murmuró.

Lily asintió.—Heaven, si necesitas algo o...

La rubia hizo una mueca.—Si, si, si.—interrumpió a Lily, intentando no sonar grosera.—Estoy un poco cansada, iré a mi habitación.—dijo con la voz algo temblorosa.

Los cuatro la miraron expectantes mientras Heaven salía de la cocina, tomando de último momento a Bolita entre sus brazos.

Heaven se despertó con la respiración agitada y algo temblorosa. Había tenido una pesadilla.

No se dio cuenta del momento en el que se quedó profundamente dormida. Se reincorporó mientras se tallaba los ojos.

Había soñado una vez más la noche en el departamento de misterios que casi termina en una tragedia. Sin embargo, en su sueño, aquella tragedia se volvía una realidad, hasta que despertaba.

Sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, tan solo el pensamiento de que algo le ocurriese a su padre la ponía de nervios.

Y aunque estuviera furiosa con él al punto de no dirigirle la palabra, no le deseaba ni quería que le sucediese algo malo.

Seguía siendo su padre y su persona favorita. Incluso si la confianza que le tenía, se hubiese desvanecido como la niebla.

Heaven estaba bastante consciente que no estaría tranquila hasta verificar que James Potter estaba bien. Así que, pegó un brinco para salir de la cama y sin tomarse el tiempo de ponerse zapatos, bajó por las escaleras.

Al llegar a la planta baja, escuchó algunas risas provenientes de la sala de estar; se asomó con cautela y se sorprendió al ver a Fred Weasley parado junto a James mostrándole lo que parecía ser una nueva creación para los Sortilegios Weasley.

Hazel estaba sentada en el reposa brazos de uno de los sillones en la sala de estar, mientras reía al ver la escena frente a ella.

Los ojos marrones de Hazel se posaron en Heaven y le dedicó una gran sonrisa.—¡Ya te despertaste!

James y Fred también voltearon a verla.

—Hola, cielito.—saludó Fred con una sonrisa.

—Hola.—saludó Heaven de vuelta.

James posó sus ojos en su hija mayor y la miró con cierta preocupación.—¿Estás bien?

Heaven sintió lágrimas acumularse en sus ojos.—Sólo tuve un mal sueño.—respondió tallándose el rostro.

El hombre azabache asintió, en seguida supo de lo que se trataba, aquella pesadilla llevaba meses atormentando a Heaven.—Aquí estoy, cielo. Estoy perfectamente bien. O bueno, algo así.—bromeó extendiendo su brazo, mostrando su mano, que ahora intercambiaba de colores: de verde pasaba azul y luego a morado; y con los dedos algo deformes.

Hazel y Fred rieron. Pues si James intentaba mover los dedos, estos parecían tener vida propia y se movían como si fuese gelatina.

Heaven, aunque no rió, sonrió levemente con bastante sinceridad e incluso un poco de diversión. Y para James, eso significó bastante.

Heaven se giró sobre sus talones, decidiendo regresar a su habitación con cierta tranquilidad. Al llegar, notó que Harry estaba esperándola en el marco de su puerta.

—Te llegó esto.—anunció el joven entregándole una carta.

Heaven la tomó y sin pensarlo dos veces, la abrió. Era de parte de Theodore Nott, donde le avisaba que asistiría a la cena.

La rubia sonrió y comenzó a buscar sus cosas para más tarde.

Harry entró detrás de ella, tomando asiento en el escritorio de la rubia.—¿Crees que Marietta se sienta incómoda con la presencia de Fred?

Heaven frunció los labios.—¿Por qué se sentiría incómoda?

—Porque eran cuñados.—respondió Harry con obviedad.

Heaven asintió lentamente.—No creo que Marietta le tome mucha importancia. ¿No serás tú el que se sentirá incómodo?

Harry gruñó.—No...—pausó unos segundos.—A veces, a Fred le gusta hacerse el chistoso es por eso que...

—Mira, realmente no sé porque te preocupas tanto, no le prestes atención; o podrías decirle a Hazel que hable con él.

—Aparte, no se porqué a él le importa tanto. Ni George se comporta así conmigo.—bufó Harry.

—Tal vez porque son hermanos, es justo como cuando se meten con alguno de nosotros tres, aparte, eso piensas tú. George te dice "el baja novias" .—se burló Heaven.

Harry abrió la boca con indignación mientras funcia las cejas.

—Se te va a meter una mosca.—murmuró Heaven abriendo la puerta de su closet.

Harry soltó una risa nerviosa.—¡Yo no soy un baja novias!

Heaven se encogió de hombros.—Yo qué se, ni sabía de su relación.—murmuró frunciendo el ceño.

—Creí que ya habíamos superado ese tema.—dijo Harry empujando sus lentes.

Heaven le lanzó uno de sus zapatos que encontró a su paso mientras buscaba en su armario.—Sigo sintiéndome traicionada.

Sin embargo, por primera vez, Harry esquivó un golpe de la rubia.—Heaven, a veces eres demasiado dramática. ¿Acaso tú no ocultas nada?

La rubia se quedó inmóvil por unos segundos. No esperaba aquella pregunta y vaya que la tomó de manera desprevenida.

Como cualquier persona, ocultaba ciertas situaciones y sentimientos.

Un claro ejemplo era el acercamiento que tuvo con Draco Malfoy durante los últimos meses. ¿Pero como podría contarles al respecto si tanto Harry como Hazel detestaban a aquel rubio platinado? Y aparte, Harry aún mantenía la creencia de que Draco pertenecía al bando de Voldemort.

—No lo sé.—respondió Heaven volviendo a moverse.

Harry resopló.—Todos tenemos nuestros secretos. Aunque creo que eso no es tan bueno. Debería haber un cierto límite.

Heaven parpadeó un par de veces y se giró hacía él.—¿Crees que lo que hicieron está justificado?—preguntó refiriéndose a James y Lily.

—Supongo que lo hicieron por tu bien, pero se les salió de control. Ahí es donde me refiero con los límites.—Harry hizo una mueca.

Heaven suspiró, regresando su mirada al armario, que ahora estaba hecho un desastre.—Yo no lo entiendo.—dijo mirando sus manos.—Pero duele mucho.

—Aún no has podido procesarlo del todo, supongo que ninguno de nosotros lo ha hecho.—aseguró Harry.—Tómate todo el tiempo que necesites, aquí estaré a tu lado.

Heaven sonrió ligeramente.—A veces sí me caes bien.

Harry rodó los ojos.—Y tú a mi.—le dijo con una sonrisa.

Casi una hora después, mientras Heaven conversaba y reía junto a Hazel y Fred en la habitación de la pelirroja, llamaron a la puerta un par de veces.

Lily se asomó por la puerta, con Theodore Nott detrás de ella.—Aquí está Heaven.—le informó al castaño mientras hacía a un lado.—Puedes pasar.

Theodore asintió tímidamente, acto que sorprendía a Heaven, pues el castaño cuando no estaba en tanta confianza, se mostraba bastante callado y tranquilo, cuando en realidad, era todo lo contrario.

—La cena está lista, solo estamos esperando a Marietta.—dijo Lily antes de cerrar la puerta.

Heaven se levantó y corrió hacía Theodore, abrazándolo con fuerza hasta terminar en el suelo, encima de él.

El castaño rió por unos segundos.—Por Salazar, eres como una garrapata.

Hazel y Fred rieron ante el comentario del joven Slytherin. Por otro lado, Heaven se reincorporó golpeándolo con diversión en el pecho.

—Hola, Theo.—lo saludó Hazel mientras se acercaba a darle un beso en la mejilla.

—Hola, rojita.—saludó el castaño de vuelta.

—Nott.—dijo Fred con una sonrisa juguetona.—¡Te vi en la tienda hace un par de días!

Theo asintió un par de veces.—Blaise desarrolló una especie de adicción con el helado levitador de ustedes. Es mucho mejor que el de Meigas Fritas.—dijo el castaño tomando asiento en la cama de Hazel, junto a Heaven.

—Y no contienen aguijones de billywig.—informó el pelirrojo con orgullo.

—¿Sabías que Heaven y yo participamos en la creación de ese helado y no nos dieron ningún crédito?—refunfuñó Hazel cruzándose de brazos.

Heaven frunció el ceño como si intentara recordar algo al respecto.—¡Cierto!—exclamó con cierta indignación.—Yo les di la idea de que cambiara de sabor.

Fred alzó las cejas.—Si no lo recuerdo es porque nunca pasó.—dijo en todo juguetón.

Theodore rió levemente.—Son realmente buenos.

—Por supuesto que lo son, Heaven y yo los creamos.—se quejó Hazel una vez más.

—Ese dulce debería de llevar nuestro nombre.—dijo Heaven siguiéndole la corriente a su hermana.

La expresión de Fred pasó de una llena de diversión a una como intentara reflexionar al respecto.—Lo tendré en cuenta.—murmuró luego de un par de segundos.

Heaven regresó la mirada a su amigo y se levantó de la cama.—Ven, sígueme.—le dijo a Theodore.

El castaño asintió mientras se levantaba de la cama. Ambos salieron de la habitación de Hazel, caminando tan solo par de pasos y llegar a la de Heaven.

La rubia abrió la puerta, adentrándose con Theodore detrás de ella.

El castaño se aventó sobre la cama de Heaven, con sus ojos explorando cada rincón de aquella habitación.

—No puedo creer que desde que somos amigos solo he estado aquí unas tres veces, contando esta ocasión. Ya había olvidado como era tu casa.—se burló el castaño.

Heaven se recostó junto a él, riendo.—¡A ti no te dejaban venir!

—Mi padre no estaba completamente de acuerdo que conviviera tanto con una Potter. Y no por otra cosas más que por mi seguridad. Ustedes atraen las desgracias.

Heaven rió.—Bueno, ya sabes que opina mi padre sobre tu familia.—suspiró la rubia.—Pero, aunque parezca sorprendente, el fue quien me dijo que sería buena idea que vinieras.

—¿De verdad?

Heaven hizo una mueca.—Más bien, le pedí a Harry que se lo sugiriera. Pero aún así, aceptó sin rechistar.

Theodore alzó las cejas con cierta sorpresa.—Por fin me estoy ganando a papá Potter.

Heaven rió ante el apodo que su amigo le había puesto a su padre yacía un par de años atrás.

—¿Cómo has estado? ¿Cómo estuvo tu Navidad?—preguntó el castaño.

La ojiverde lo miro y suspiró.—Mejor cuéntame como has estado tú.

—Pues, creo que he estado bien. Adoro a Gianna, y recién me doy cuenta que es como mi segunda madre. Blaise sigue siendo increíble conmigo, también lo adoro —suspiró.—, pero no quiero enamorarme tanto de él, temo que algún día terminemos y no sabría que hacer.

—Estoy segura que todo saldrá bien, no deberías preocuparte por lo que podría suceder, enfócate en los momentos felices que tienes ahora.—dijo Heaven con una media sonrisa.—¿Cómo estuvo tu Navidad?

—Diferente, mis navidades solían ser en las fiestas del Ministerio o en alguna elegante gala en la mansión de los Malfoy o de los Parkinson. Y aunque, esta vez también fue en la mansión de los Malfoy, fue bastante diferente y mucho más íntima. Me pareció un gesto bastante lindo de parte de Gianna querer pasarla junto a Narcissa y Draco, creo que realmente lo necesitaban.—dijo Theo sonriendo de lado.

Heaven frunció los labios cuando Theodore mencionó a Draco, quería preguntarle tantas cosas sobre él, pero no se quería poner en evidencia. Se preguntó si Draco le habría contado sobre la ultima noche en Hogwarts.

—¿Y ellos cómo están?—preguntó Heaven.

Theo hizo una mueca.—Narcissa luce tan diferente, que en cierto modo, asusta. Y ni si quiera es porque sea algo malo. Sólo luce diferente. Habla diferente y actúa diferente.—mencionó el castaño.—Draco es un desastre. Tiene unos cambios de actitud que a veces, llegan a molestarme. Yo intento ser su amigo, de verdad, Vee, lo intento y me esfuerzo mucho, pero es demasiado orgulloso como para recibir la ayuda que necesita.

—¿A qué te refieres?—preguntó Heaven.

—Draco está pasando por algo. Blaise y yo sospechamos que es algo grave; sin embargo, no nos dice de que se trata o cómo podemos ayudarlo. La única que debe saber es Eloisse pero se que ella jamás traicionaría a Draco.

Heaven asintió.—No sé que decirte...

—No es necesario que digas algo.—dijo Theo sonriendo.—¿Cómo es que tú y Draco se hicieron amigos?

Heaven chasqueó la lengua, unos segundos atrás, deseó que Theo no recordara aquello.—Yo no diría que somos amigos.

—En el partido de Quidditch lo parecían.—dijo Theo alzando una ceja.

—Sólo porque hemos coincidido como en dos detenciones, y se pasan mucho más rápido si tienes a alguien con quien conversar. Y una vez, le di tutoría de Transformaciones. Eso es todo.—mintió mirando al techo.

Odiaba tener que mentirle, ni si quiera se explicaba por qué le ocultaba las cosas.

Pero odiaba aún más tener que darle explicaciones. ¿Cómo le iba a explicar que había besado a su mejor amigo?

—Oh, en parte me había emocionado. Podrían ser grandes amigos. Ahora que lo pienso son algo parecidos; igual de pesados y groseros cuando se lo proponen.

Heaven lo miró con cierta indignación.—¡Eso no es cierto!

Theodore rió.—Sí, lo es.

Heaven entrecerró los ojos, mirándolo por unos segundos. La culpa la invadió.—Theodore...

—¿Si?—el castaño se reincorporó.

Heaven suspiró.—Es algo que no le he contando a nadie. Y en parte, no es mentir porque sólo lo oculto, es decir, mis hermanos no me han preguntado al respecto, así que, ¿por qué les diría? En cambio, tú aunque no lo preguntaste pero sabes más cosas que ellos.—dijo rápidamente.

El castaño se sentó, acomodándose y preparándose para escuchar con atención las palabras de su mejor amiga.—¿Qué sucedió?—preguntó con cierta preocupación.

Heaven se reincorporó, también sentándose. Lo miró a los ojos y luego miró sus uñas.—Draco y yo nos besamos.

Theodore creyó que había escuchado mal, parpadeó un par de veces.—¿Qué? ¿Cuándo?

Heaven se cubrió el rostro con las manos.—Te lo juro que yo tampoco se cómo sucedió.

—¿No qué no son amigos? Bueno, no lo son porque los amigos no se van por ahí besando.—dijo para luego burlarse de la expresión facial de su amiga.

—No es gracioso.—murmuró Heaven.—Es que es complicado.

Theo alzó las cejas.—Disculpa, pero estoy bastante confundido.—hizo una pausa.—¿Te gusta?

—¡No lo sé! ¡No me lo preguntes!—exclamó la rubia.

El castaño rió, sin embargo, su risa fue disminuyendo, como si intentara formular algo dentro de su mente.—¡Ahora todo tiene sentido!

Heaven lo miró con confusión.

—Eloisse llevaba semanas molestándolo con una chica. Al inicio, creí que se referían a Astoria; Eloisse siempre intentó emparejarlos, sin embargo, de un tiempo para acá, Eloisse fue más específica y lo molestaba con una Ravenclaw. Por unos días, Blaise y yo creíamos que se referían a Marietta, porque se supone que a Draco no le gustan las rubias. Nunca lo mencioné porque no estaba tan seguro al respecto. ¡Heaven! ¡Le gustas a Draco!

Heaven se abalanzó sobre él, cubriéndole la boca con sus ambas manos.—No lo grites.—dijo mirándolo mal.—Aparte, no lo creo. Tú mismo lo dijiste, no le gustan las rubias.—dijo sonando más amargada de lo que procuró. No sabía como sentirse ante aquella última afirmación.

Theodore chasqueó la lengua.—Tal vez, eres la excepción...

—No quiero seguir hablando del tema.—dijo Heaven.—No puedes decirle a nadie.

Theo sonrió.—Lo prometo.—dijo el castaño.—Pero tengo una pregunta.

Heaven asintió, dispuesta a escucharlo.

—¿Qué tal besa? Siempre me dio curiosidad.

Heaven entrecerró los ojos, sintiendo sus mejillas arder ligeramente.

Tomó la copia de corazón de bruja que Hazel le prestó el día anterior y la estampó contra la cabeza de su amigo.

—No te voy a responder eso.—murmuró Heaven riendo, y luego de unos segundos, Theodore se unió a las risas.

Heaven junto a Theodore bajaron para recibir a Marietta unos minutos después de su charla. La morena lucía bastante emocionada de ver a sus amigos. Y también a Harry.

Los cuatro conversaban casualmente junto a James y Lily.

Hazel y Fred aparecieron unos segundos después, también para saludar a la recién llegada.

Lily los mandó al comedor, guiados por James. Ambos adultos estaban emocionados pero también nerviosos por la cena. Pues si bien lo hacían para convivir con sus hijos, ambos estaban conscientes que podría llegar de desatarse cierto caos.

Lily calentó la cena con un simple hechizo, se dirigió al comedor y tomó asiento. Esperando lo mejor.

Heaven también estaba bastante ansiosa sobre el rumbo que la conversación sobre la mesa podría tomar, sin embargo, para su sorpresa, llegaron al postre sin ningún comentario incómodo.

Aunque, por supuesto, Fred no iba a desaprovechar la oportunidad para bromear sobre la relación de Harry y Marietta.

Algunos de sus chistes resultaban algo divertidos, ocasionando que Heaven, Theodore y Hazel rieran. Por otro lado, James también deseaba reír pero se mantenía al margen, mientras que Lily intentaba desviar el tema. Y por último, Harry y Marietta simplemente se hundían en sus asientos, con cierta incomodidad.

Una vez, terminada la cena y casi una hora de sobremesa, Fred Weasley se despidió de todos y se retiró, afirmando que su familia y él partirían muy temprano a Rumania al otro día.

Los dos adultos siguieron conversando con el resto de los adolescentes por varios minutos después.

—¿Se quedarán a dormir?—preguntó Lily mirando a Marietta y a Theodore. Ambos asintieron.—Pueden quedarse en la habitación de Heaven, si eso gustan.

Heaven se encogió de hombros.—Yo no tengo ningún problema con ello.

Los cinco jóvenes subieron conversando y bromeando las escaleras, Harry y Hazel se dirigieron a sus respectivas habitaciones, ambos decidieron darle espacio a Heaven con sus amigos.

Heaven cerró la puerta tras ella, viendo como su par de amigos se acostaban en su cama.

—No debí comer más pasta.—se quejó Theodore colocando sus manos sobre su estómago.

Marietta se echó sobre él sin previo aviso, ocasionando que el castaño soltara un quejido.

—¡Rompe hogares sal de encima mío!—exclamó Theodore.

Heaven rió ante el apodo. En cambio, Marietta se reincorporó y lo golpeó con una almohada.

—¡Cállate!—exclamó la morena seriamente, sin embargo, se miraron entre los tres hasta estallar a carcajadas.—¡No es gracioso! De verdad no fue mi intención...

Theodore se reincorporó y le besó la frente a Marietta.—Lo sabemos, pero es un poco gracioso.—le dijo.

Heaven suspiró y se recostó en medio de los dos.

—¿Qué tienes, cielito?—preguntó Theo pinchándole la nariz.—Se que te crees más lista que yo, pero me di cuenta que me evadiste la pregunta de cómo has estado.

Marietta miró a Heaven a los ojos y le sonrió con cariño.—Harry me contó.—murmuró la morena.

Heaven se talló los ojos.—Quería contarles a los dos al mismo tiempo, pero Harry se adelantó contigo.

Theo se volvió a sentar, recargando su peso en sus brazos.—¿Qué pasó?

La rubia sintió sus ojos llenarse de lágrimas.—He tenido las peores vacaciones de mi vida.—murmuró con la voz entrecortada.

—Me estoy asustando.—dijo Theo con preocupación.—¿Te peleaste con tus padres? Noté que casi no hablaste en la cena.

Heaven hizo una mueca.—No hablo con ellos en estos momentos.

—¿Por qué?—preguntó Theo.

Heaven comenzó a sentir las cálidas lagrimas deslizarse por sus mejillas, ocasionando que su vista se pusiera borrosa.—Lily no es mi mamá.

Theo frunció el ceño.—¿Qué?

La rubia se sentó mientras se tallaba los ojos, girándose hacia Theo.—Lily no es mi mamá.—repitió.

Theo hizo una mueca de tristeza, extendió los brazos y dejó que su mejor amiga se recostara sobre su pecho, llorando y sollozando.

Marietta se acercó más, inclinándose para acariciar la rubia cabellera de Heaven.

—Ellos me mintieron toda mi vida. Me traicionaron. ¡Ni si quiera me enteré por ellos!—exclamó entre lágrimas, aún abrazada a el joven castaño.

—Lamento tanto que tengas que pasar por esto.—murmuró Theo.—Oh, Heaven, de verdad, lo lamento tanto. No me gusta nada verte así. Debí saber que algo andaba mal contigo.

—No es tu culpa.—dijo Heaven separándose.

—Tampoco tuya.—murmuró Marietta.

Heaven suspiró, limpiándose los rastros de lágrimas de su cara.—Me siento mejor que los primeros luego de que me enteré. No tenía ganas ni de salir mi cama. Me sentía rara, como una extraña.—miró a ambos.—Ni si quiera sabía mi fecha de cumpleaños.—murmuró suavemente y luego comenzó a reír con amargura.—¡No sabía ni mi fecha de cumpleaños! Les juro que me sentí como otra persona.—se talló el rostro con sus manos.—Me sentía la persona menos querida en el mundo. Y cada vez que veo a mi papá, me enfurezco, él es la persona en la que siempre más he confiado y me mintió toda mi vida, y luego, Lily...—soltó un sollozo.—¡No puedo ni mirarla! Me da tanta vergüenza y no sé... ¡Ya no soporto los sentimientos que tengo dentro! Son demasiados y tan diferentes que siento que voy a estallar.

—Heaven, sabes que cuentas con nosotros, lamento mucho que tengas que pasar por esto. Pero estamos aquí y siempre lo estaremos. Tú nos has ayudado infinidad de veces, es nuestro turno de recompensarlo. Y recuerda que te amamos demasiado. ¿Qué haríamos sin nuestra Potter favorita?—dijo Marietta mientras de la daba un abrazo.

—Marietta tiene razón, estaremos aquí para recordarte lo amada que eres, y para darte la mano y nuestro hombro para llorar cada vez que lo necesites.—le dijo Theo inclinándose y darle un beso en la frente.—Ustedes dos son como mis protegidas, siempre cuidaré de ustedes.

Heaven sonrió tristemente.—Yo también los amo. Gracias por venir, gracias por estar aquí.

—Gracias a ti por existir.—le dijo Marietta con una sonrisa recargándose sobre su hombro.

Heaven, después de varios días, se sintió mucho mejor. Y deseó sentirse así con más por uno días más.

***
sin editar

nota de la autora;

Ugh, pido perdón por el capítulo más aburrido de la historia. Pero era necesario.

Les cuento que me dio bloqueo escritor, después de actualizar tan seguido los últimos dos meses, mi cerebro quedó seco.

¿Algún día aprenderé a cerrar bien los capítulos? I guess we will never know.

Antes de que se vayan le quiero contar dos cosas:

1.— ¡saqué una fanfic sobre Harry y Marietta! Obviamente está relacionada con esta historia, así que espero que puedan ir a leerla. Se llama "almost paradise"

2.— Esto es un sueño que tuve hace un par de días pero como somos besties, quería contarlo porque estuvo chistoso. Soñé con esta fanfic JAJAJAA pero tipo yo como que era parte del grupito de Slytherin —y aunque nunca vi ni a Heaven ni Draco, si era esta fanfic—; en el sueño, theo, yo y un par de niñas que ni idea de quiénes eran, habíamos visto pelear a Blaise y Eloisse asi medio intenso pero no le dimos tanta importancia, hasta que nos dimos cuenta que no habíamos visto a Eloisse en todo el día, y por alguna razón, Blaise trajo un elote (mazorca) con él todo el día. Pero no le dimos importancia a eso JAJAJAJAJAJ, hasta que Theo y yo decidimos preguntarle a Blaise por Eloisse, y el wey se ponía a llorar, resultó que el elote que Blaise trajo todo el día era Eloisse JAJAJAJAJAJAJAJAJAJQKQ que durante la pelea la había transformado en una mazorca, JAJAKAKSJSJAA HELP, en fin, quería contarles eso.

Btw miren lo que vale55l  hizo al respecto

Les juro que nomás me acuerdo y me da mucha risa JAJAJAJAJAJAJAJ

En fin, que tengan una linda semana.

Capítulo dedicado a: veexblack <3

All the love

Francia 💐

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