Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

2. Furia y Preocupación


Iván abrió los ojos sintiendo un dolor horrible en su espalda, no había sido lo peor que había recibido de dolor en su vida, pero sí que molestaba y más por la gruesa almohada que mantenía su cuerpo ladeado para no herirse más. Al tratar de mirar a su alrededor notó a su prometido sentado en una mesa cerca a su cama, había una taza, una tetera y unos cuantos postres, iba a decirle algo, pero el menor se adelantó. "¡Eres un tonto!" Exclamó Alexis dejando su taza en la mesa. "¡Pudiste simplemente haberme dicho que me amabas, no hacía falta que te hicieras daño!" El rey le miró en silencio, Alexis vestía con un vestido blanco con oro, su corona, accesorios y ese hermoso cabello que caía por sus hombros, se veía precioso. "Si hubiera sabido que serías así de bobo no hubiera pedido nada." Comentó con enojo.

El mayor le miró en silencio y al organizar sus pensamientos habló. "Si pudiera casarme más veces contigo lo haría." Murmuró suavemente sorprendiendo al contrario. "El blanco te queda muy bien."

"Tú..." La voz de Alexis tembló, Iván no sabía si era de tristeza o coraje, tal vez podrían ser ambas cosas. "Maldita sea, no te importa nada, solo tú mismo. ¡Piensas en lo que te gusta, en lo que piensas, en ti, solo en ti!" Alexis se levantó de su silla mirándole con el ceño fruncido. "Puedo apostar que ni me tomaste en cuenta hasta hace poco, después de todo, no te importa nada que no sea tu corona..."

"La primera vez que te vi tenías la cabeza agachada... Recuerdo que cuando me miraste tenías unos ojos enormes e inocente, también tristes." Le dijo sin dudarlo. "Desde el inicio te tomé en cuenta y me encantaste, pero no podía mostrarlo aunque quisiese. Maldición, Alexis, soy Iván Buhajeruk, el rey tirano, hijo de Leonidas Buhajeruk..." Volteó su rostro un poco más para verle. "Yo no sé amar y no me criaron para hacerlo, es demasiado difícil para mí poder expresar ese sentimiento." Confesó con dolor al moverse un poco más, el contrario le escuchaba y su corazón se aplastaba. "Pero no miento cuando te digo que mis sentimientos hacia ti son reales aunque no pueda decírtelo directamente."

Alexis sintió lágrimas subir hasta asomarse por sus ojos, le daba tanto coraje que no pudiera decirle lo que tanto quería oír, era hasta tortuoso. "No tuviste que amarme si no puedes decirme que me amas, menos haberme pedido casarme contigo, por que yo he dejado todo por ti y tú no puedes hacer lo mismo."

Ya decidido y cansado el menor se giró para marcharse, aunque quiso salir no pudo, el otro rey hizo una seña para que cerraran las puertas de aquella enfermería, y así fue. Alexis se detuvo frente a los guardias que vigilaban en la puerta y suspiró cansado, no quería pelear, no tenía fuerzas para ello.

"Te escogí a ti para que fueras mi esposo por que nadie más podría ser mejor que tú." Habló Iván. "Eres todo lo que yo no soy y no te mueve el dinero o el poder, eres lo que necesito."

"Mmm, ya veo... ¿Lo que necesitas? ¿Cómo un objeto?" Murmuró Alexis sin voltear y con dolor en su pecho.

"No, como una debilidad." Esas palabras hicieron que el menor volteara a verle con una expresión sorprendida pero dolida. "Solo tú puedes ponerme los pies en la tierra por que no puedo hacer nada contra ti... Si te pasa algo no sabría qué hacer, estaría perdido."

"Iván..."

"Dame tiempo para poder recolectar el valor necesario, te juro que no será en vano." Le pidió alzando su mano hacia él queriendo sentir su piel contra la de él.

Alexis sintió su corazón doler, pero supuso que estaba bien darle una oportunidad más, por eso se acercó algo dudoso para sujetarle la mano con ambas manos suyas sintiendo su calidez contra sus palmas. "Está bien... Pero no me hagas esperar mucho, y nada de hacerte daño en el proceso, por favor." Pidió en un susurro.

"Lo prometo." Iván sonrió un poco y alzó esa misma mano para tomarle de la mejilla, no podría estar más feliz. En un intento de tenerlo más cerca le atrajo, el contrario lo comprendió y no dudó en acercarse más, subir su rodilla a la cama y dejar caer sus zapatos para acostarse junto a él.





[...]




Un tiempo había pasado, las heridas de el rey Iván se estaban curando, pero no del todo, aún dolía y le hacía ve como si no fuera nada, claro, era un general de guerra, no podría mostrar ni una gota de dolor, seguía siendo ese rey estricto y duro de siempre, claro, después de Alexis. En cuanto a Alexis, él seguía igual, hacía sus quehaceres y hacía su papel de rey, nada fuera de lo normal. Se estaban preparando para la reunión que tendrían con otro reino, algo importante para ver si podían hacer una alianza, lo que preocupaba un poco a el menor por esos ataques de ira de el otro rey, claro que le iba a hablar al respecto. Mientras ambos estaban arreglándose con sus vestiduras Alexis dejó muy en claro su preocupación aunque le estuviera dando la espalda para que sus sirvientes pudieran hacer su trabajo sin problemas.

"Hagas lo que hagas, no explotes con tus chistecitos de ira." Dijo mientras se alzaba el cabello para que pudieran ponerle el collar, en respuesta escuchó un gruñido, sabía que no estaba nada contento. "Por favor."

"No prometo nada." Respondió Iván a la vez que sus sirvientes terminaron de prepararle, ante esto Alexis suspiró pesadamente, le tocó esperar que no causara problemas.

Saliendo por los pasillos se repasaban uno al otro de camino a la sala de reuniones, sus invitados deberían haber llegado ya. Dicho y hecho, entraron y vieron a un hombre sentado siendo atendido por los sirvientes, solo era él y otro hombre, algo raro, por que normalmente serían como cinco personas para asegurarse de que todo fuera justo. Ambos hombres se levantaron para hacer una pequeña reverencia, a lo que Iván respondió con un saludo de manos firme, Alexis intentó hacer lo mismo, pero no pudo ser igual de fuerte que el otro rey, encima que la fuerza de aquellos hombres hizo que el anillo de matrimonio del chico le hiciera daño, trató de ignorar esto y procedió a sentarse.

"Bienvenidos, es un honor recibirles en nuestra corte. Espero que el viaje haya sido cómodo." Dijo Alexis sentándose en su lugar para darle una mirada insistente a Iván para que igualmente les diera la bienvenida.

"Bienvenidos." Repitió Iván para hacerle una seña a Sebastián para que le diera unos papeles, mismos que eran importantes.

"Es un honor estar en presencia de ustedes, sus altezas. El viaje fue placentero, aunque mis pensamientos estaban ocupados con los motivos de nuestra reunión." Dijo uno de los hombres mientras entrelazaba sus propios dedos entre si. Alex sonrió ante las palabras de él, le hicieron sentirse halagado, pero parecía que esas palabras no le importaron nada a el duro rey.

"Comencemos." Dijo Iván cortando cualquier conversación fuera del tema de la alianza, es decir, la razón por la cual estaban allí. Pensaría que ese comportamiento tan brusco y nada respetuoso molestaría a los hombres, pero no, ni les importó.

Se habló miles de cosas al respecto, alianza militar, económica, política, etc. Hablaban de una alianza considerando los términos, Alexis estaba algo perdido, pero Iván mostró su gran forma de liderar sin dejar caer el balón ni por un segundo.

"Nuestro reino enfrenta dificultades internas, si mis tropas se movilizan para ayudarle, ¿qué seguridad tengo de que la familia Buhajeruk responderá si mi reino se ve atacado?"

"Propongo que fortalezcamos nuestra unión más allá de lo militar. Podríamos establecer acuerdos comerciales que beneficien a ambos pueblos." Dijo el rey mientras jugaba con ese costoso anillo en su dedo anular, su mirada era seria y firme, digno de él.

"No me parece una solución adecuada." Con esa respuesta Iván frunció el ceño, también pudo sentir la mirada de su esposo volteando a verle con confusión. "Debo cuestionar qué ocurrirá si su reino decide cambiar sus intereses en el futuro. ¿Cómo podría estar seguro de que su apoyo no se convertirá en una carga? Después de todo, los Buhajeruk no se caracterizan por ser..." El hombre pensó por un segundo. "¿Malos huéspedes? ¿O tal vez gente de mal temperamento? Cualquier cosa podría hacer que la alianza caiga."

La mirada del rey Iván cambió, Alexis recordaba haber visto esos ojos antes, justo en el momento en el que intentó hacer que se durmiera con un veneno inofensivo pero potente para dejar a cualquiera dormido por horas. Iván estaba sospechando en algo y se le notaba tanto en los ojos, como en su lenguaje físico. Mientras más avanzaba la charla, más se le notaba, no que los otros hombres se dieron cuenta de esto, ellos siguieron hablando y hablando, cada cosa que se les sugería ellos tenían algo que decir y eso le levantaba más sospechas a el rey. Alexis estaba confuso, algo no estaba bien, pero no podía deducir qué era lo que no estaba bien, esperaba que Iván sí supiera... Y sí, Iván sabía qué era lo que estaba mal, pero no la razón.

"Sin embargo, necesitaré tiempo para discutir los detalles con los demás consejeros." Hablaba el hombre.

"Eso sería demasiado tiempo." Dijo Alexis. "Tendría que volver a su reino y dialogarlo para volver aquí, tardaría una semana o dos."

"Su majestad, el tiempo es la clave de todo." Respondió el otro hombre.

"Claro, deberías saberlo." Soltó el rey Iván con una cara de pocos amigos. "Por que todo este rato estuvieron ganando tiempo." Los hombres no se vieron sorprendidos o conmovidos por todo esto, solamente callaron, justo por esto lograron escuchar los pasos apresurados de varios hombres que entraron casi pateando la puerta.

"¡Su alteza!" Exclamó un guardia acompañado de unos pocos más, Alexis casi saltó en su asiento al escucharlos. "¡Un ejercito se aproxima desde el sur!"

Ambos reyes se levantaron de golpe y miraron a los guardias, uno de estos reyes estaba furioso, el otro asustado. "Hijos de puta, por esto estaban comprando tiempo." Escupió el rey con furia. "¡Sebastián, encierra a estos dos imbeciles, luego me encargaré de ellos! ¡Rafael, no te alejes de Alexis, es una orden!" Les señaló antes de darse la vuelta para comenzar a correr por el pasillo dando instrucciones.

"¡Iván!" Gritaba Alexis. Pero este no le escuchó, estaba demasiado ocupado dando ordenes e instrucciones para defender las murallas y todo lo que estuviera dentro. Todo ese tema de la alianza y demás fue una farsa para poder atacar al reino y su pueblo.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro