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Cap 2. El despegue de un nuevo viaje

*Optimus*

El tiempo que nos tomó prepararnos para nuestra partida, también había servido para la pronta recuperación de Ultramagnus quien al cabo de pocos días, fue capaz de recobrar la movilidad de sus extremidades casi oxidadas y recibió la capacitación que lo hizo retomar el buen funcionamiento de su sistema, el cual solía estar severamente dañado el día de su aterrizaje. Gracias a los tratamientos médicos de Ratchet, no pasó mucho tiempo antes de que comenzara a ayudar con el cargamento de nuestras pertenencias.

Al principio le negué su ayuda, ya que consideraba que aun se encontraba muy débil, pero su insistencia me llevó a ceder.

Ya tenía unas horas desde que Smookescreen se había ido y aun no regresaba. Al principio no me preocupé porque sabía que él era un soldado muy competente y talentoso, pero luego recordé aquel rostro de ese sueño, mi propio rostro tallado en un individuo cuya mente no era la mía. Me hizo sentir inquiero de que estuviera cerca.

Pensé en comunicarme con él.

Si Némesis estuviera cerca, el radar marcaría su ubicación; además, tengo el presentimento de que esta esperando algo. Hasta entonces, no debemos precipitarnos.

Regresé a la base para supervisar el translado de las máquinas, reliquias y demás cosas que pudieramos olvidar. Nada debía quedar atrás.

Magnus sigue en el almacén de energon. Es lo único que falta por empacar.

Me tranquiliza escuchar el desliz de la puerta principal, desde la cual, la voz de Smookescreen resonaba en las instalaciones.

— ¡Optimus! ¿Estás aquí?

— Es bueno que hayas regresad... —Me giré a recibirlo, frenando en seco mis palabras por su cambiada apariencia.

Miré detenidamente de arriba a abajo su cuerpo, originalmente pintado de blanco, ahora su armazón relucía una llamativa pintura azul, combinado de un amarillo que cubría los lugares que solían ser rojas: pecho, partes de su casco y franjas en las puertas. La combinación de esos colores más el negro que cubría ciertos mecanismos como el que rodeaba sus caderas colgando de esta, hacía un interesante contraste más maduro y serio, pero sin perder el toque de diversión.

Dejé de ser consciente durante el tiempo que estuve mirándolo y mi termómetro incrustado me indicó sobre un aumento drástico de temperatura en mi sistema.

— Smokescreen... ¿A qué se debe el cambio? —Pregunté tranquilamente.

— Solo pensé en hacerme un cambio de imagen. Je...

No, Optimus, tranquilo. No es momento para pensar en esas cosas. Eres un Prime. No puedes perder el control. Mucho menos ante Smokescreen.

*Smooky*

— ¿Cómo me veo? ¿Te gusta? —Hice la segunda pregunta ligeramente apenado por su mirada tan fija.

Me ponía nervioso la mirada que puso desde que entré y me vio. Me ponía ansioso no saber en lo que estaba pensando, no podía adivinar lo que sus ojos reflejaban, ni lo que esa seria expresión significaba.

— Se ve bien —Respondió por fin, dándose media vuelta. Quedé aturdido.

— Claro... —Me quedé plantado en el mismo lugar, decepcionado. —Cuando llegué aquí, Jack me llevó a ese taller. Se me ocurrió que sería una buena idea volver al primer lugar que me enseñó en mi primer recorrido por la Tierra. No tenía por qué hacerlo, pero lo hizo. —No me di cuenta en el momento que comencé a hablar con melancolía.

— Entiendo... —La expresión seria de Optimus desapareció transformándose en una de pésame, sin perder su semblante de serenidad.

Escuché motores en la cercanía, anunciando la llegada de los demás que entraban a la base abandonando su modo vehicular, cambiando a caminar sobre sus piernas.

Arcee suspiró.

— Extrañaré este lugar.

— Yo también. Me había acostumbrado a vivir aquí —Coincidió Bulkhead.

— Oh, Smooky —Bee llegó detrás de ellos y su actitud cambió a una de asombro en cuanto me vio —¡Who! ¡¿Qué te pasó?! ¡¿Y ese cambio de pintura?!

— Genial, ¿verdad? Pensé que era momento de un cambio. Tenía que aprovechar la Tierra antes de dejarla.

— No es justo... Me hubiera gustado ir.

Sonreí con soberbia, aunque en el fondo cargaba con el peso de la decepción al desear que Optimus hubiese tenido la misma reacción. Pero supongo que fue esperar demasiado.

Nos disolvimos para inspeccionar y asear el lugar antes de irnos. Ya que el gobierno nos lo había prestado por tanto tiempo, (aunque para mi fue casi nada), debíamos dejarlo impecable.

— ¿Soldado? —Esa reconocible voz me hizo girar la cabeza, encontrándome con el comandante que llegaba al sector principal desde el pasillo de las compuertas.

— Comandante Ultramagnus —Me puse firme recibiéndolo con el saludo militar. —Me alegra verlo recuperado.

— Gracias. A propósito, ¿pintura nueva? —Asentí con entusiasmo.

El comandante me sonrió mientras me contemplaba, lo que me extrañó bastante al ver ese gesto de parte suya por primera vez. Se encaminó en mi dirección, pensé que se detendría al encontrarse a una distancia prudente, pero siguió acercándose, hasta lo que consideré una invasión al espacio personal. Quedé incrédulo.

Mis ojos conectaron con los suyos, entonces noté vacío en su mirar, como si no estuviera viéndome a mí, como si mirara a alguien más.

Era casi tan alto como Optimus, (por no decir del mismo tamaño). Posó una mano sobre mi hombro dando una caricia a mi armazón y su rostro quedó tan cerca del mío que me quedé perplejo sin poder apartarme.

No sabía lo que estaba haciendo, hasta que me susurró en un meloso tono:

— Te ves muy bien —Temblé aturdido.

Apenas si pude reaccionar cuando un gran brazó desde mi espalda envolvió mi cuerpo acogiéndome en su regazo. Sabía de quién se trataba antes de mirar hacia arriba y ver a mi conjux con una dureza marcada en su inexpresivo rostro.

— ¡Optimus! —Solo me di cuenta que mi Prime le picó los ópticos al comandante cuando escuché gritar a este.

— ¡Ouh! Jefe, ¿qué está haciendo?

Ratchet se unió a la discución.

— ¡Optimus! Ultramagnus aun está en tratamiento.

— No te le vuelvas a acercar así a Smokescreen, Ultramagnus —Habló con seriedad, postrando un atormentador silencio que cayó en el lugar donde todo el equipo se encontraba.

— ¿Qué? —Magnus no era el único confundido.

No podía creerlo. Optimus estaba celoso. ¡Celoso por mí! ¡¿Esto era un sueño?! ¡¡Kyaaa!! ¡Qué vergüenza! ¡Qué emoción! ¿Cómo debería reaccionar? No sé que hacer.

La voz de Optimus me expulsó de mis emocionales pensamientos, haciéndome recuperar la noción de la situacion en la que me encontraba.

— Smokescreen y yo estamos juntos —Declaró con vigor —Es mi conjux.

Quedé boquiabierto, pasmado ante su declaración que me tomó por sorpresa dicha tan abiertamente .

¡¿Qué acababa de pasar?!

Expulsé humo por mis orificios al igual que una cafetera. El resto, después de procesarlo por largos instantes, explotaron en medio de su asombro, mientras que el comandante enmudeció.

— ¡¡¡¿QUE QUÉ?!!! —Esos fueron Bulkhead y Arcee. Wheeljack solo se rió.

— ¡Pensé que jamás lo dirían! Felicidades.

— ¡¿Tú lo sabías, Jackie?!

— Fui el primero en enterarme.

— ¿Y tú, Ratchet?

— Sí.

— Lo llegué a pensar, pero... No esperaba que fuera verdad —Arcee intentó contener su emoción, llevándose las manos a la cara, ocultando una conmovida sonrisa.

Mientras que yo, logré salir de la vergüenza al recordar a mi compañero amarillo que no había pronunciado palabra ni producido sonido alguno, fui incapaz de mirarlo a la cara.

El comandante por fin habló.

— ¿Es... en serio?

— Sí.

— Eso... Me ha sorprendido muchísimo. Es algo que jamás hubiera esperado de usted. Sin ofender.

— Ahora ya lo sabes. Todos lo saben —La advertencia fue escuchada fuerte y claro por todos. Me soltó sin previo aviso, dejándome con ilusión.

Quería hablar con él, pero antes, dos de mis compañeros obstruyeron mi camino.

— Tienes un encanto especial, Smooky —Dijo Arcee.

— Ahora con mayor razón debemos protegerte. Si algo le pasa al conjux de Optimus, todos podríamos terminar lamentándolo —Ese fue Bulk.

Inevitablemente, el pudor me invadió.

— ¡Oh, vamos! Están exagerando. Sé muy bien como patear traseros decepticons —Un pitido en el comunicador de Optimus llamó nuestra atención. Presionó el botón de su auricular, permitiéndonos a todos escuchar la voz de K.O. del otro lado.

— ¿Prime? Necesito ayuda —Dijo en tono suplicante. Me alteró el pensar que le había pasado algo.

— ¿Qué sucede? Envía tu ubicación e iremos —Dicho y hecho, Bulkhead y yo acompañamos a Optimus en la dirección de Knock Out mientras los demás terminaban el resto de preparativos para el despegue que se llevaría a cabo en unas horas.

Knock Out suplicó a Optimus llevar su revolver, no entramos en detalles ya que llevábamos prisa.

Llegamos y buscamos un canal debajo donde lo encontramos en poco tiempo, pero no estaba solo.

— ¡¿Qué significa esto?! —Masculló Bulk igual de asombrado que yo. Los tres bajamos para estar junto al mech rojo que no se despegaba del otro que permanecía tumbado sin poder moverse.

— Por favor... Ayúdenlo —El tormento en sus ópticos, me hicieron saber que el Con a quien abrazaba, era el mismo del que habló cuando abandonó a los decepticons y por quien sufrió desde que se unió a nosotros.

Este pobre mech en medio del suplicio, era su amado Breakdown.

— No lo entiendo —Masculló Bulk exasperado. —Lo creímos muerto y encontramos evidencia de ello, pero está en un lugar como este hecho pedazos.

— Megatron se lo entregó a los humanos para que lo desarmaran en esa cueva, pero logró escapar; peleó para llegar hasta aquí —Aclaró demandante. — No podemos dejarlo aquí. ¡Morirá! Por favor, debemos llevarlo con nosotros.

No dudé en que Optimus aceptaría, pero permanecía muy callado. Volteé a verlo expectante por su respuesta, lucía vacilante, como si estuviera meditándolo.

— Optimus, lo haremos, ¿verdad?

— Yo no estoy tan seguro —Dijo Bulkhead.

— Oye —Recriminé.

— Si no van a ayudarlo, me quedaré aquí con él.

— Lo haremos —Se apresuró a decir Optimus, sacándome una sonrisa. — Bulkhead, Breakdown no representa un peligro para nadie en su condición; además fue traicionado por Megatron. Somos los únicos que pueden ayudarlo.

Ante sus palabras, Knock Out permaneció perplejo, seguidamente, disimuló una sonrisa de agradecimiento.

Ayudamos a cargarlo con cuidado, acostándolo dentro del remolque junto con Knock Out que subió a acompañarlo. Nos apresuramos a conducir de vuelta a reunirnos con el resto. Acordamos encontrarnos en el puerto espacial donde la nave estaba terminada, fuimos recibidos de una forma no muy amigable cuando supieron sobre Breakdown, pero los convencimos al respecto.

Más tarde, dentro de la nave mientras nos preparaban para el despegue, todos nos juntamos alrededor del ex-Con herido siendo tratado por ambos médicos. Optimus se encontraba ausente.

— Entonces, ¿cómo sobreviviste? —Preguntó con intriga el wreeker verde. —Vimos tus piezas en esa mina y pensamos...

— Sí, se supone que sería mi final, pero luché. Luché con los humanos pese a que seguían destruyendo mi cuerpo. Maté a muchos pero seguían viniendo y tuve que huir. Traté de perderlos por cualquier medio necesario por días hasta caer por un risco que me dejó en ese desierto. Caminé recto y sin rumbo y cuando vi esos árboles con poco energon, terminé en ese hoyo donde creí que moriría. Me reparé lo mejor que pude, pero con poco energon y son varias partes, solo me quedaba esperar mi final. Ese maldito de Megatron me entregó a los humanos para deshacerse de mí.

— Entonces te alegrará saber que está muerto —Dije despreocupado.

— ¿En... ¿En serio? —Las débiles luces de sus ópticos se iluminaron. —¿Cómo?

— Pasaron muchas cosas. Te pondré al corriente —Comentó K.O.

— Por ahora, salgan. Necesitamos espacio para operarlo —Le siguió nuestro médico.

Todos salimos del lugar y nos pusimos en nuestros asientos esperando la hora del despegue. Wheeljack seria el piloto, solo faltaba la orden de Optimus.

Me senté junto a Bee, en los asientos de pasajeros. Restregé mis manos con nerviosismo, incapaz de entablar una conversación.

— Em... Bumblebee...

— ¿Qué?

— Sobre lo de Optimus... No sabía como decírtelo y yo...

— Ya lo sabía —Sentenció impactándome.

— ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?!

— El día en que volvimos a la base y Optimus salió tan enojado. Quería saber lo que le pasaba.

»Cuando fui tras él, los vi a los dos, besándose.

Anonadado y avergonzado, agaché la mirada, sin encontrar las palabras apropiadas para decir.

— Cuando lo escuché decirte que te amaba, supe que jamás podría cambiar eso sin importar lo que intentara, eso me quedó claro —Sentí vergüenza de mí mismo y también culpabilidad. Se había enterado de la peor manera posible. — Al escucharlo pronunciar esas dos palabras, supe que eras el primero y el único a quien se lo diría; así que solo... me quedó aceptarlo.

— Lo siento, Bumblebee...

— Pero no tienes que disculparte —Me interrumpió de repente, cambiando su voz a una más amigable y me miró, cosa que me desorientó. — Yo perdí limpiamente.

Ver un rostro sonriente y afligido me desalentó mientras decía esas palabras.

— ¿Qué? ¿No estás enojado? ¿No vas a preguntarme nada ni me dirás que dejemos de ser amigos?

— Claro que no, sería ridículo y muy infantil. Lo único que me incomoda es que la pareja de Optimus sea de mi edad, pero me siento feliz por ambos, en serio.

— Bee... ¡No sé que decir!

— No tienes que decir nada. Solo cuida bien de él —Un rostro lleno de sinceridad y esa tierna mirada me conmovieron tanto que sentí ganas de saltar y gritar.

No era capaz de expresar el alivio, el agradecimiento y la felicidad que me inundaban. Bee realmente parecía aceptar abiertamente mi relación con Optimus. Seguía sin poder creerlo.

El sonido de la compuerta de la nave abriéndose nos indicó la entrada de Optimus, señal de que era hora de despegar.

— Ya es hora —Anunció al ingresar al puente. Wheeljack se alistó sentándose frente a los controles y Optimus tomó asiento a su lado.

Tenía tantas cosas de las que quisiera hablar con él. Quería hacerle saber lo que Bee acababa de decirme, pero entonces pensé... que él no tendría tiempo para eso.

— Estamos despegando —Anunció Wheeljack al frente.

Una vez salimos de la atmósfera, dimos un último vistazo a la Tierra, el bello planeta azul donde a pesar del poco tiempo que pasé ahí me sucedieron tantas cosas buenas. Si queríamos que estuviera a salvo, teníamos que irnos, alejarnos de él tanto como nos fuera posible.

— Iniciando salto en cinco segundos... cuatro... tres... dos... —Y así, nos marchamos dejando la Tierra atrás, con la suposición de que tarde o temprano, nuestro enemigo nos alcanzaría.

CONTINUARÁ...

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