Capítulo 5: ¿Por qué?
Una semana y dos días pasaron, habían pasado 26 días desde que Satoru entró en el hospital, Garima estaba cerca de curarse por lo que lo habían movido a una habitación con otros pacientes en recuperación, mientras que Satoru empezaba a sufrir dolores horribles de solo doblarse un poco causados por las grandes raíces que empezaban a apretar su columna vertebral e impedían que moviera la mayor parte del cuerpo, y cuando vomitaba era un dolor terrible y lo tenían que ayudar para poder tirar todo en el balde que apenas podía mantener en sus manos, el vómito era acompañado por una gran cantidad de sangre que lo solía dejar bastante débil y casi sin poder hablar, Garima solía ir a visitarlo lo que le alegraba el día, pero al llegar a los 24 días de estadía Satoru tosió Higanbanas completas y Garima ya no pudo visitarlo.
Satoru se encontraba frustrado, no podía moverse libremente, apenas podía alimentarse a sí mismo, y ya le estaban empezando a fallar las manos, en unos días más era casi seguro que las raíces llegarían a su cabeza y lo matarían en él, procesó, empezó a golpear la camilla en la que se encontraba, tratando de volver a sentir la movilidad de sus dedos, al no sentir nada dio un fuerte golpe en la pared causando que se agrietara, vio el problema que había causado y se sostuvo la cabeza.
Satoru: Papá tenía razón, soy un idiota que solo sirve para que se burlen de él… No, no soy un idiota, mi madre nunca no querría esto.
Este se dio un golpe de realidad, literalmente un golpe, ya que se golpeó a sí mismo, tomo sus piernas y empezó a buscar que hacer, estaba solo ahora, el Dr. Haru no lo podía seguir atendiendo y Garima estaba en otra habitación a la que no podía llegar.
Satoru: ¿Por qué soy un héroe?... Ni siquiera me gusta la fama o ser popular, tampoco tengo el instinto de correr a salvar a alguien, y tampoco tengo un espíritu de lucha o un apego real a esta ciudad que me desprecia ¡Yo debería ser quien odiara esta ciudad! ¡¿pero por qué no puedo hacerlo?!
Madre: Satoru… ¿qué haces aquí?
Satoru se paralizó, logró recordar algo, las últimas palabras de su madre, empezó a esforzarse más en recordar que es lo que había pasado, logrando recordar lo que pasó al cabo de unos minutos.
Satoru: Mamá, ¿por qué hay Higanbanas? Se supone que solo eran Lirios amarillos...
Madre: Estaré bien hijo… prométeme algo.
Satoru: ¿Qué cosa?
Madre: Esta ciudad… algún día estará llena de monstruos de todo tipo… quiero que la protejas, por mí…
Satoru: Mamá, pero yo no-
Madre: Por favor
Satoru: … Está bien…
Madre: Gracias…
Lo había recordado, aquella promesa, después de eso se había convencido a sí mismo de que quería ser héroe, aunque nunca quiso serlo, Satoru solo pudo empezar a llorar.
Satoru: Perdón, madre… pero esta ciudad ya está perdida, y tengo que hacer mi vida desde ahora… o no tendré una vida que vivir.
Cuatro días después, se había cumplido un mes desde la llegada de Satoru, Garima estaba muy preocupado por él, no le podían decir nada acerca de la condición de otros pacientes, pero en eso, cuando estaba saliendo del hospital, pudo ver al Dr. Haru, rápidamente se le acercó.
Garima: ¡Doctor Haru!
Dr. Haru: Oh, paciente- digo, Garima, parece que ya vas a tu casa, me alegro mucho por ti.
Garima: Doctor, ¿sabe algo de Satoru?
Dr. Haru: Claro, ¿pero por qué estás tan alterado?
Garima: Es que ya estamos en fin de mes y se supone que él…
Dr. Haru: Oh, supongo que nadie te ha dicho.
Garima: ¿Nadie me ha dicho qué?
Dr. Haru: Sígueme, no puedo hablar frente a otras personas de mis pacientes.
Después esto empezaron a caminar, el Dr. Haru iba al frente guiando el camino, Garima estaba sudando de los nervios, el pasillo del hospital parecía eterno y no se sentía como si estuvieran llegando a ningún lugar, cuando estaban llegando a la habitación donde Satoru y él se habían conocido se detuvo, mientras que el Dr. Haru pasó de largo apropósito, ignorando la habitación por completo como si no fuera su objetivo, Garima estaba confundido y abrió el cuarto, viendo que no había nadie allí, lo peor pasó por su mente para después en busca de alguna esperanza seguir al Dr. Haru. Al cabo de unos minutos llegaron a otra habitación con más pacientes de Hanahaki y entraron, era muy obvia la brecha social porque la mayoría había pagado mucho para estar ahí y se notaba en las cosas que tenían, Garima no se sentía cómodo, después de todo él no había podido pagar la cirugía ni con todos sus ahorros y estos hablaban de lo barato que era y que ya iban por la tercera, refiriéndose a las cirugías como “muy adictivas”. En eso vio a una cara conocida.
Garima: Así que el héroe de alto rango se enamoró, qué irónico.
Era el héroe Toroki, de quien se había enamorado y lo había despreciado, se notaba que lo habían rechazado bastante feo por una herida en su mejilla de una cachetada y los claros Lirios amarillos que vomitaba, pasó por al lado de su camilla, sin importarle más su presencia, recibió una mirada sorprendida que después terminó en silencio, siguió buscando con la mirada a Satoru en las camillas, pero se detuvo cuando alguien lo llamo por su nombre.
Satoru: Garima, ¿también te están dando de alta?
Garima: ¡Satoru! ¡¿tus piernas funcionan?!
Era Satoru quien se encontraba en pie con ayuda de unas muletas y se veía mucho más sano.
Satoru: Bueno, ahora no tengo demasiada fuerza en ellas, pero me dijeron que estarían bien mientras las usará, ya que no hay daño permanente.
Garima: ¡Pensé que estabas muerto imbécil!
Satoru: Lo lamentó, no tenía forma de encontrarte en el hospital, el Dr. Haru no me puede dar información confidencial de otros pacientes.
Este comentario hizo que Garima volteara a ver al Dr. Haru, quien solo le sonrió, ya entendía por qué se había retrasado unos días su dada de alta.
Dr. Haru: Bueno, ustedes dos fueron oficialmente dados de alta, su recuperación irá bien mientras sigan los cuidados ya explicados a cada uno anteriormente.
Garima: Gracias Doctor Haru.
Dr. Haru: No tienen que agradecerme, es mi trabajo después de todo, ahora salgan de este deprimente hospital antes de que se les pegue.
Rieron los tres un poco y ambos ex pacientes salieron de aquella habitación llena de todos esos millonarios, despidiéndose del doctor que los cuido, caminaron por última vez por aquel pasillo eterno. Al salir, ambos pudieron ver como la gente estaba atacando verbalmente a un héroe, Satoru miró un momento la escena, el héroe había derrotado a un monstruo, pero por los daños al lugar empezó a recibir muchas críticas, reclamándole por pelear cerca de ellos o que había arriesgado a la gente, Garima no se quedó callado y empezó a defender al héroe por lo que Satoru se unió yendo con el héroe y aconsejando que no continuará escuchando lo que la gente decía. Se podía ver el enojo en la cara de la gente y les empezaron a reclamar, pero el héroe se veía claramente feliz del poco apoyo que tenía, era obvio que era un novato y que tenía un gran futuro por delante, Satoru con mucho cuidado y con algo de ayuda de Garima empezó a retirarse del lugar, el héroe siguió su consejo y se retiró en silencio, cuando ya estaban alejados del lugar, empezaron a hablar otra vez.
Garima: ¿Qué hacemos ahora? ¿Volvemos que nuestras casas o nos despedimos antes de que me vaya?
Satoru: Me gustaría irme de esta ciudad.
Garima: Pensé que no querías dejar de la ciudad en la que naciste.
Satoru: Ya no siento un apego hacia este lugar.
Garima: En ese caso… ¿Qué quieres hacer primero?
Satoru: Quiero despedirme de mi madre.
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