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xviii. don't come back

Tarde, había sido muy tarde cuando Patrick y Cassandra llegaron a aquel pequeño laboratorio donde Martin ya se encontraba obteniendo el virus.

La escena frente a sus ojos los congelo, no era la primera vez que veía algo como eso, pero ver como aquella cosa de color negro entraba sin piedad alguna al cuerpo de su amigo y este parecía retorcerse del dolor era completamente distinto.

─¿Qué hacemos? ─pregunto la rubia mirando rápidamente a Patrick.

El rostro del hombre a su lado era neutro, Cassandra no estaba segura de sí en ese momento él estaba sintiendo algo. Y lo entendía porque ella también había estado allí.

─Patrick, mírame. ─tuvo que llamar su atención una vez más hasta que al final la obtuvo. ─Martin va a estar bien, ahora debemos hacer algo con lo que sabemos.

─Tienes razón. ─la rubia negó, diciéndole que no había porque disculparse. ─creo que por ahora lo mejor será mantener la boca cerrada.

Sin más que decir salió caminando rápidamente del laboratorio, Cassandra no estaba del todo de acuerdo con la decisión de Patrick y fue tras él.

─¿Qué? No, Patrick no podemos ocultarlo. ─sin embargo, él seguía caminando pretendiendo que no la oía. ─Martin merece saberlo, hizo todo esto por ella. Y Rasmus...

Se quedó en silencio pensando en cómo reaccionaría el chico al enterarse que su hermana estaba viva, la última vez que se habían visto todo se les salió de las manos.

Sarah y Cassandra también habían tenido sus momentos pero no se odiaban, o al menos ella no odiaba a su hermanita y jamás podría hacerlo por más que lo intentara.

─Si quieres decirle a tu novio que Simone está viva, bien, hazlo. ─el tono que utilizo Patrick la confundió, él nunca le había hablado así.

─Él no es mi novio. ─dijo ella a su lado siguiéndole el paso, la última cosa que quería en ese momento era que el personal de aquel lugar se enteraran de sus asuntos personales y sentimientos.

Además no le gustaba para nada la idea de ser vista como la novia de Rasmus y que por esa razón le temieran, ella tenía sus propia razones para que la gente le tuviera miedo.

Ahora que Sten estaba muerto el lugar seguramente iba a ser dirigido por ellos, más que nada Rasmus y Sarah, pero al menos ahora Cassandra podía salir de su habitación sin permiso y no ser seguida por un guardia a todos lados.

Pero nadie sabía que Cassandra era impredecible, ni siquiera ella lo sabía, y que aun deberían vigilarla de vez en cuando. Porque no dudaría al hacer algo que para ella era lo correcto.

Cuando Patrick y Cassandra se separaron la chica se dirigió a la sala donde había tenido algunos intensos encuentros con Sten, aquella que ahora pertenecía a Rasmus.

Por lo que sabía, en ese momento Rasmus estaba en medio de una conferencia para comunicar al equipo de Sten que este había muerto recientemente.

Al entrar a la gran habitación se llevó una gran sorpresa al ver a Rasmus utilizando el virus en un hombre, que solamente se estaba quejando porque él había matado a Sten.

─¿Rasmus? ─dijo la rubia confundida, había visto muchas facetas del chico pero nunca esta.

Rasmus estaba matando solamente porque lo estaban contradiciendo, no tenía necesidad de hacer aquello.

─Cassandra, espérame en mi habitación.

─No. ─la rubia se colocó a un lado de Sarah que también miraba a Rasmus sorprendida, al menos Cassandra no era la única que pensaba de esa forma de Rasmus.

─¿Qué? ─Rasmus se detuvo una vez que el hombre dejo de retorcerse de dolor.

─Dije que no. ─se mantuvo firme.

Rasmus la tomó del brazo bruscamente y se alejaron del resto de las personas.

─No es momento para que me desafíes, Cassie. ─murmuro duramente el rubio. ─esta gente no me cree apto para hacer el trabajo de Sten y esto no ayuda.

Cassandra lo miraba con el ceño fruncido, ese no era Rasmus, el Rasmus que ella conocía era un chico cariñoso e inocente pero desde hace tiempo que no lo veía de esa forma.

─Simone está viva.

• • •

Cassandra se encontraba sentada mirando por la ventana de aquella sala donde había estado encerrada por casi dos horas desde que le dio la noticia a Rasmus.

El Andersen había perdido la cabeza al oír que su hermana estaba viva, rápidamente pidió a todos que se retiraran para inundar de preguntas a Cassandra.

Cuando Cassandra oyó que la puerta se abría permaneció en su lugar.

─¿Cassandra? ─Rasmus habló detrás de ella. ─escúchame, siento haberte tratado de esa forma pero necesito respuestas para lo que me dijiste.

─Y yo te dije todo lo que sabía. ─dijo lentamente la rubia, no estaba de humor para discutir. ─si tan solo me dejaras ir y...

─Dije que no, Cassandra. ─la interrumpió el rubio. ─no puedo dejarte ir para buscar a Simone, sabes que eso sería estúpido.

─Eso es solamente porque tú no confías en mí. ─Cassandra se había levantado y camino rápidamente hacia él. ─y sinceramente yo ya no confió en ti.

Sea lo que fuera lo que tuvieran claramente ya no estaba funcionado, pero aun así no podían evitar sentir amor por el otro. Cassandra jamás aceptaría estar con alguien que le cortara sus alas, y Rasmus no quería dejarla ir por miedo a perderla.

─Cassandra te amo, pero no puedo dejarte ir. ─Rasmus había avanzado hasta ella para tomar su mano y besarla.

Sin embargo, ella le arrebato su propia mano del tacto de él como si este le quemara.

─Eso no es amor, Rasmus. ─escupió la rubia. ─es miedo.

Y antes de que alguno de los dos pudiera seguir hablando la puerta fue abierta por segunda vez. Por esta ingresaron Patrick, Fie y Martin, este último le dirigió una mirada fría a Cassandra.

De alguna forma, no sabía cómo, pero se dio cuenta de que Martin sabía la información sobre lo de Simone.

─Sé cómo encontrar a Simone. ─dijo Martin mirando a Rasmus.

El chico miro a Cassandra, con lo único que podía negociar salir de aquel lugar ahora ya no estaba a su alcance.

─Muéstrame. ─Rasmus señalo la mesa que se encontraba a su izquierda y los cuatro se dirigieron allí, menos Patrick que se acercó a Cassandra.

─Creí que no diríamos nada. ─murmuro Cassandra a su amigo.

─Cállate, tú le dijiste primero a tu novio. ─Cassandra miro mal a Patrick. ─y Martin me escucho hablando con Fie.

La rubia le dio un golpe en la parte trasera de la cabeza a lo que el hombre la miro mal ahora.

Oía atentamente la conversación que mantenían los otros tres mientras que Fie le explicaba a Rasmus como llegar y Martin contaba la historia de cómo sabía que se trataba de Simone.

─Tengo un plan. ─murmuro de la nada Patrick y antes de que Cassandra digiera algo él siguió hablando. ─no hay guardias en la puerta y en casi ningún pasillo, están entrenando para algo grande, ve hacía el estacionamiento allí encontraras una de las camionetas que nos trajeron hasta acá y dentro hay armas y municiones.

Cassandra con el ceño fruncido mientras Patrick seguía hablando.

─Encuentra a Simone.

─¿Qué hay de ustedes? ─susurro la rubia.

─Nos las arreglaremos.

Cassandra lo miro con tristeza, si se enteraban que Patrick la había ayudado no sabía que serían capaces de hacerle y ella no quería que sufriera, mucho menos por ella.

─Gracias, Patrick. ─tomo su mano y le dio un apretón. ─prometo que encontraré una forma de volver a ustedes y sacarlos de este lugar.

Él simplemente se limitó a negar, que no hiciera aquello porque si no su plan no hubiera servido de nada.

─No vuelvas, Cassandra. ─dijo él mirándola seriamente. ─no vuelvas jamás por nada, Rasmus está perdiendo la cabeza y pronto no será solo su cabeza la que querrá. Está sediento de poder.

Y sin más que decir Cassandra se escabullo del lugar, para el momento donde ya se encontraba dentro de la camioneta negra y acomodándose, las alarmas comenzaron a sonar por toda la base. Debía darse prisa.

Unos hombres se cruzaron en su camino y les disparo sin compasión alguna mientras seguía manejado, pero aunque Cassandra se encontraba a miles o pocos kilómetros de distancia de aquel lugar jamás podría dejar de pensar en Rasmus.

Fue en ese momento, mientras que conducía en completo silencio por las desérticas calles y lágrimas caían de sus hermosos ojos azules, que se dio cuenta de cuanto amaba a Rasmus Andersen.

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