
diecinueve ✨
— ¡Pero qué bonito! — exclama Tobías, viendo el ramo de flores que me había regalado Luke antes y que ahora están marchitas y descansando en el escritorio de mi habitación, pongo los ojos en blanco, pero se me es inevitable no reír cuando le observo tomar el ramo entre sus manos y llevárselo hacia su rostro para olfatearlas. — ¡Viva el amor!
—Estás idiota. — le espeto divertida mientras agarro un cojín de mi cama y se lo lanzo, Toby lo agarra antes de que le pegue y tras aquel acto de buenos reflejos, él me guiña un ojo seguido de sacarme su lengua en señal de burla.
—Deberías botar eso, es deprimente. — me dice señalando el ramo, asiento en acuerdo, pero lo que hago en vez de eso es echarme por completo en mi cama.
— ¿Podemos tomarnos diez minutos de descanso? — pregunto con un tono lento y perezoso, escucho reír a mi amigo y eso me hace gruñir porque sé que dirá que no.
—No, Darling, ni siquiera hemos comenzado con la maldita investigación. — me dice, siento cómo un lado de la cama se hunde por supuesto porque Tobías se acaba de sentar en ella, suelto un bufido y decido sentarme, quedando apoyada en el respaldar.
—Odio a la profesora de economía.
—Odio a la profesora de economía x2.
Ambos nos miramos y me divierte el hecho de que los dos tenemos cara de aflicción, sus ojos marrones me evalúan, hago lo mismo, le damos una mirada a nuestras mochilas que están en la orilla de mi cama y de nuevo nos miramos a los ojos, seguido de soltar una risa.
—Vale, tomémonos unos diez minutos de descanso adelantado.
—Te amo. — le digo de manera dramática, dejándome resbalar en mi cama y haciéndome la desvanecida.
—No soy el único al que amas, entonces.
—No amo a Luke. — digo a la defensiva, porque es cierto, no lo amo, tal vez pienso que es un chico agradable, pero amarlo no.
—Nunca mencioné a Luke, Darling, pude haberme referido a Ashton o a tu mamá. — justifica, le miro expectante y noto como reprime una risa.
Oh, castaño listillo.
— ¡Te odio Jefferson! — exclamo para luego dar la vuelta sobre mi cuerpo y poder hundir mi rostro en la almohada.
—Ugh, puedes odiarme, pero no me llames por mi apellido, suenas como los maestros. — se queja.
— ¡Jeffy! — le digo sin importar que un lado de mi rostro esté apoyado en la almohada y tal vez lo que digo no se llegue a entender. Tobías me lanza una mirada mal, seguido de arrojar una almohada encima de mi cabeza, genial, ahora soy un emparedado de pura suavidad y plumas. Que boberías digo.
— ¿Qué hace Bridget? — me pregunta de manera calmada, sus manos están entrelazadas sobre su pecho, y pareciera que quiere morir por su expresión de "Todos váyanse a la mierda."
—No sé, creo que iba a salir con su mamá a comprar adornos para su sala de estar, sabes que su madre es diseñadora de interiores y eso. — contesto y él asiente procesando la información.
—Quisiera ser ella, por lo menos no está debatiéndose entre la vida y la muerte por hacer una maldita investigación sobre presupuestos. — dice y esta vez soy yo la que asiente.
¡Vida adolescente! ¡Sí!
—Por cierto, deberíamos empezar con esa vaina antes de que...
Tobías queda interrumpido en el momento en el que mi celular comienza a sonar, irritada, doy la vuelta en la cama hasta poder estar sentada, atraigo el aparato y antes de ver la pantalla, estoy segura de quién podría ser. Mi amigo me ve cauteloso mientras me debato si es buena idea contestarle a Luke mientras él esté aquí porque sé que lo único que hará es molestarme. Ugh.
— ¡Ay, un pajarito! — grita Tobías en un intento de despistarme, suelto un grito cuando le miro coger mi celular de entre mis manos, él muestra una sonrisa al leer el contacto para luego llevárselo a la oreja. Demonios.
Esperen... ¿Tobías intentaba distraerme con un pajarito? Que inmaduro.
— ¡Aló! — contesta en un grito en un tono de voz muy chistosa, en otras circunstancias me hubiese reído.
—Tobías. — le susurro molesta, para que me devuelva el maldito aparato.
—No, no soy Darling, ella no se encuentra, ¿Qué clase de favor sexual deseaba?
¡¿Qué?!
Le observo totalmente anonadada por el comentario que acababa de soltar, mi corazón comienza ir deprisa por los nervios, aunque muy dentro de mí me estoy riendo fuerte, no puedo dejar que Tobías siga hablando con Luke. De la nada, el castaño empieza a reírse a carcajadas, no sé qué le habrá dicho el rubio y tengo tanta curiosidad, Argh.
—Hombre, que chistoso. — dice Tobías recuperando el aire, él me mira divertido y vuelve a hablar. — Darling tiene pinta de que se va a hacer en los pantalones, Dios, luce divertida.
— ¡Tobías! — le grito, intento acercármele para arrebatarle mi celular, pero este tiene que salir con sus buenos reflejos y se levanta de la cama de un salto, yendo hacia mi escritorio.
— ¿Qué clase de intenciones tienes con mi amiguita? — pregunta el castaño, este se lleva una de sus manos a la barbilla y en serio que quiero pegarle. — Interesante, sigue hablando, ¿O quieres que te espere para que busques más cosas lindas en internet?
¿Por qué a mí, Dios?
Tobías suelta una risa, me da una mirada sospechosa y se acerca a mí para al fin darme mi teléfono, lo agarro confundida, y mientras le observo ir a la silla de mi escritorio y sentarse para calmarse, me llevo el aparato a la oreja.
— ¿Qué diablos le dijiste a Tobías? — pregunto con intriga, escucho cómo Luke se aclara la garganta al otro lado de la línea y suelta una pequeña risa.
— ¿Haciendo tareas, Darling? — pregunta él, ignorando la mía.
—Sí, ¿Qué fue todo eso?
— ¿Todo eso qué?
Le lanzo una mirada a mi amigo, que ahora está concentrado en mi estuche de lapiceros y lo que parece ser unos garabatos en su mano.
—Dime qué le dijiste a Tobías. — insisto.
—No te dirá. — me dice mi amigo con una voz extraña, confusa le veo otra vez e inmediato pongo los ojos en blanco al ver que sostiene su mano en alto, moviendo sus dedos como si fuese una boquita, pues ha dibujado una rara caricatura en el dorso de su mano.
—Boberías, Darling, cosas sin sentido, ese tipo de cosas. — me dice y asiento lentamente sin importar que no me vea. — Te llamaba para preguntar cómo estabas y eso, pero preveo que estás ocupada con Tobías.
—Algo así.
— ¿Te puedo llamar más tarde? — pregunta y otra vez asiento, pero esta vez caigo en la cuenta de que le estoy hablando por teléfono. Qué boba.
—Sí, puedes.
—Vale, me alegra, entonces, hasta luego, Darling.
—Adiós, Luke. — entonces cuelgo, aprieto mi celular entre mis manos, no sé cuánto tiempo me quedo ida mirando a algo, pero a la vez a la nada, es raro. Arrojo el bendito aparato en la cama y observo a Tobías, que también hace lo mismo.
—Le mentiste a Tobías, le dijiste que no amabas a Luke y lo haces, ¡Embustera! — el castaño sigue moviendo su mano a la altura de su rostro, trato de no reírme por su barato intento de hablar sin mover los labios y le entrecierro los ojos.
—Déjate de infantilidades y dime qué te dijo Luke. — le ordeno, ignorando su comentario anterior, él voltea los ojos, baja la mano y me ve como si fuese una niña de cinco años a la cual están a punto de hablarle sobre multiplicaciones.
—Eres necia, Darling. — suelta mientras niega desaprobatoriamente. — Es un chico muy aliviado y chistoso, pensé que se iba a rayar por el hecho de que le estaba contestando un hombre y no tú, él supo que era yo, ¿Desde cuándo Luke Hemmings sabe mi nombre? Qué novedad. — no digo nada en espera de que siga hablando. — También pensé que se iba a rayar cuando dije lo de los favores sexuales...
—Yo me rayé. — digo cruzándome de brazos, pero Tobías me ignora y sigue hablando.
—...Pero no, dijo algo chistoso sobre que creía que se había equivocado con tu número por el de un prostíbulo y otras cosas más, es un idiota. — suelto una risa, sintiéndome algo aliviada. Tobías me ofrece una sonrisa amigable y vuelve a hablar. — Antes tenía dudas sobre si él quería algo contigo de verdad, ya no, creo que le gustas. — confiesa, su mirada va de mí hacia su caricatura en su mano, la verdad es que no sé cómo sentirme, el hecho de que el cuento de Luke no lo creyera Tobías me hacía no creer en él también. Pero ahora...
— ¿Y solamente porque te hizo reír? — le pregunto indignada, llevándome ambas manos a la altura de mi cintura, en modo de protesta. Tobías parece pensar en una respuesta por un momento, pero cuando alza su mano-caricatura sé que dirá algo idiota.
—La verdad, amiguita. — contesta con esa voz extraña de antes.
Que tonto.
—Sabes, mejor hagamos lo de economía. — digo, yendo hacia mi mochila para tomar mi libro y cuaderno de esta materia, le doy un vistazo a Tobías para apresurarlo y rio cuando observo cómo hace que su mano-caricatura se suicide.
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