
57.- ¿Le vas a hablar?
(Recuerden que todos los comentarios con insultos serán borrados por respeto a mi señora madre, así que cuiden sus palabras).
#NOVIERNEHDEYINYEH
—No, ¡no puedes hacer eso, Ginger!
—¡Es lo mejor!
—¡Bajate de ahí ahora mismo! —gritó mamá mientras saltaba como una loca en la cama elástica.
Resulta que el cumpleaños de mi prima se celebraba en grande y yo estaba por romper la cama elástica.
Mamá quedó mirándome y salté a regañadientes al grass mientras bufaba para levantarme.
—¿Sabes, má? Ya he decidido que estudiar.
—Ya, claro —rio sacando algo de mi rostro.
—Mamá, es en serio. Lo he estado pensando y sé que es la carrera que quiero seguir.
—¿Y cuál es, señorita madurez?
—Arte.
—¿Arte?
—Sí, arte.
—Como... ¿dibujar?
—Es mucho más que dibujar, mamá.
—¿Y eso planeas hacer?
—Sí, y si es necesario viajar a China o a algún lado por eso, lo haré.
—Bueno, sabes que te apoyo siempre. Si eso es lo que quieres estudiar, adelante —besó mi frente y rodeó mi hombro.
—Gracias, má.
—¿Qué tal si nos vamos de aquí antes de que aparezcan tus tías abuelas?
—Es una gran idea —asentí caminando disimuladamente junto a mi madre hacia la puerta.
Pero también había decidido eso «otro».
Mamá manejó hacia casa, y cuando abrí la puerta, vi maletas ya listas frente a mí.
—¿Qué pasa acá? —le pregunté a mamá y ella de encogió de hombros confundida.
—Chicas, me voy —mencionó Jess con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿A dónde? —hablé confundida mientras me acercaba a ella para tocar su frente— ¿Te sientes bien?
—Más que nunca, me voy a Italia con Matt.
—¿Te vas con... "Matt"?
—Afirmativo —chilló sonriendo.
—Estoy confundida —confesó mi madre y asentí dándole la razón.
—Bueno, les explico. Pasa que aquí su servidora se va a Italia porque le salió un trabajo allá.
—¿Mateo lo consiguió?
—No, lo conseguí yo.
—Jess...
—Bien, tal vez pudo mover algún contacto...
—Así que... ¿Solo te vas? —La miré haciendo que saque el labio inferior y se lance a abrazarme.
—Te veré en vacaciones de invierno, ¿sí? Además tus clases terminan en dos semanas. Luego de exámenes te vienes conmigo a Italia por unas semanas.
—Sí, gracias —habló mamá cruzando los brazos y Jess río abrazándola.
—Tú también puedes venir, Bonnie.
—¿Por qué no avisaste antes? —pregunté tocando el asa de la maleta.
—Porque me confirmaron del trabajo hace —miró su reloj y sonrió— tres horas.
—Pero es muy rápido, no da tiempo de despedirnos bien.
—No nos despedimos porque nos volveremos a ver dentro de poco. Nos decimos hasta luego.
—Pero...
—Ginger, hasta luego —Jess estiró los brazos sonriendo y yo la abracé fuerte.
—Todos los que quiero poco a poco se alejan de mí —murmuré sollozando.
—Te quiero, rojiza.
—Yo más, tía —mencioné y reí al ver su cara por el reciente adjetivo.
—Pero te llevamos al aeropuerto —Mamá habló tomando la maleta y Jess la detuvo abrazándola.
—Ya he pedido un taxi, estoy evitando el sufrimiento.
Las tres nos miramos y un claxon se oyó de lejos. Lo que no quería que sucediera, sucedió. Jess se despidió con un "hasta luego" de nuevo y salió alejándose por enésima vez.
—¿Tú no te irás, verdad? —pregunté a mamá mientras ella reía y me abrazaba.
—¿A dónde quieres que vaya? Si esta es mi casa.
—Cierto —asentí mientras nos sentábamos en el sofá para ver televisión.
De todos modos qué otra cosa haría un viernes por la tarde.
Exámenes eran los que venían, comenzando con biología un lunes, y física un martes.
Genial.
-×××-
—¿Le vas a hablar?
—Te he dicho que sí, Kim. Pero lo haré cuando terminemos el examen —mencioné repasando las formulas de física.
—Me alegra que por fin vayas a hacerme caso.
—Ya lo tenía decidido, Kim.
—Me harías feliz si dijeras que fui yo quien ayudó.
—Bueno, sí. Lo hiciste todo tú, la mejor consejera —rodé los ojos mientras ella chillaba aplaudiendo emocionada.
—Todos en silencio, guardan todo lo que pueda usarse para hacer trampa. Solo lapices sobre el escritorio —habló el profesor que nos vigilaba.
Y es que habían decidido intercambiar de alumnos, en una sola sala habían alumnos de cinco distintos grados y así sucesivamente en todas las aulas.
Kim, mastodonte y yo estábamos en el mismo salón.
—Thompson, cambie de sitio, no puede estar cerca de Huff.
—Qué feo eso, eh —Kim negó con la cabeza tomando su mochila—, qué feo separar una amistad de años —negó con la cabeza mientras se levantaba.
—¿Qué dice?
—Viene así de la nada a decirme "no puede estar cerca de Huff", qué feo —volvió a decir alejándose y dejando al profesor algo confundido.
—Williams, siéntese ahí —señaló la silla en donde había estado Kim, giré con curiosidad por averiguar quién era "Williams".
—¡Lex! —mencioné sonriendo, la chica giró a verme aturdida y sonrió de lado al verme.
—Hola Ginger —saludó amable para luego seguir con su vida.
Y luego decían que yo no socializaba, ja.
—¿Ya le vas a hablar? —chilló Kim mientras salíamos de la sala luego de terminar el examen.
—Sí, Kim. A eso voy —gruñí caminando por el pasillo.
—Deja de hacer eso, gruñona.
—Eres irritante.
—Yo también te quiero —Kim me abrazó y literalmente empujó hacia donde estaba Theo, Bradley y el equipo.
—Lo siento —miré el piso y luego lo miré— Kim me empujó.
—No hay problema —dijo serio y siguió hablando con sus amigos.
—Uhm, Theo... —llamé, no contestó. Sus amigos me miraban— ¡Theo!
—¿Qué pasa?
—Necesito hablar contigo.
—Sí, es que estoy hablando con los chicos de...
—No hay problema, no es importante —Brad me guiñó el ojo e hizo que sus amigos lo sigan dejándonos solos en un minuto.
—¿Ahora? —alcé una ceja y él asintió siguiéndome.
Caminamos por el campus en silencio, subiendo las escaleras y llegando al lugar en dónde en algún momento hicimos una tregua.
Estuvimos ahí por dos minutos y las palabras simplemente no me salían. Él tomó aire y se levantó.
—Ginger, tenemos que hablar.
—¡Lo sé! ¡Y lo estoy intentando!
—Es que tengo que...
—Perdón —él me miró moviendo una ceja.
—¿Qué?
—Ya sé que soy muy tosca y ataco mucho en cuanto a estas cosas.
—No.
—¿No qué?
—No tiene porqué disculparte, pero tenemos que dejarlo.
—¿Dejar qué? —Lo miré mientras el evitaba hacerlo.
—Esto... Nosotros —Me señaló y luego a él para finalmente mirarme.
—¿Estás terminando conmigo?
—Sí —susurró cerrando los ojos, bufé y le golpeé el brazo.
—¡¡Era una pregunta retorica!! —negué con la cabeza caminando hacia la puerta.
Me detuvo.
—Espera.
—¿Qué? Terminaste conmigo, me iré a casa.
—Quiero explicar la razón, por favor —Volvió a susurrar sin soltar mi brazo.
—¿Explicar qué? No quiero saberlo, Theo. Te vas a estudiar a Italia, de todos modos no iba a funcionar.
—No es eso, es que no quiero que sufras.
—Claro —reí sin pizca de gracia cruzando los brazos— ¿No crees que es lo suficientemente egocéntrico pensar que voy a sufrir por ti si te alejas? No me molesta que te vayas, Theo. Espero de corazón que te vaya bien en Italia, pero no cuentes más conmigo. Decidiste que todo se acabara aquí y lo acepto.
Theo pasó de sollozar a llorar y se lanzó a abrazarme haciendo que corresponda su abrazo rápidamente, pero me alejé poco después.
Besé su mejilla y caminé de nuevo a la salida.
—Fue lindo mientras duró, pero el elefante no entra en ese congelador —hablé saliendo para luego bajar las escaleras.
Tal vez los consejos de Abby de algún modo habían funcionado, no siempre la persona que pensamos es con quien pasaremos el resto de nuestras vidas.
Oh.
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Bai.
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