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Capítulo VII

Un Draco de 8 años chillaba de alegría cuando Lucius y Narcissa le regalaron su primera escoba: una Cometa 260.

—¡Amy! ¡Amy! —Decía el niño mientras corría por el jardín de la mansión con su escoba en la mano, llamando a su amiga imaginaria.

—¿Qué sucede, Draco? —Preguntó ella, apareciendo frente a él.

—Mira —le mostró la escoba con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Oh por Merlín! ¡Una Cometa 260!

—¿La probamos?

—¡Sí! —Respondió Amy emocionada.

—Sube.

Draco montó su escoba e inclinó su mano hacia Amy. Ella sonrió y...

—¿Draco? —Preguntó Amy, apareciendo junto a la puerta de su dormitorio y sacándolo de aquel recuerdo.

Draco se había perdido en sus recuerdos mientras miraba el lago a través de su ventana, con sus manos en sus bolsillos, y escuchaba el relajante susurro del agua acariciando su ventana. Entonces se volteó hacia Amy y respondió:

—Creí que no vendrías.

—También yo.

Amy se acercó a la ventana y se quedó contemplando el lago junto a Draco.

—¿Seguimos siendo amigos? —Preguntó él, sin desviar la mirada del lago.

—Los mejores —respondió Amy haciendo lo mismo.

En ese momento, vieron al calamar gigante en todo su esplendor nadando cerca a la ventana y ambos sonrieron. Entonces giraron la cabeza y los hermosos ojos grises de Draco se encontraron con los hermosos ojos verdes de Amy.

Draco sacó sus manos de sus bolsillos y Amy tomó su mano aunque no podían sentir el agarre. Él miró hacia abajo y notó que la mano de ella era delgada, y sus dedos eran finos y largos, como de pianista. Entonces Amy rompió el silencio:

—No vas a librarte de mí tan fácil, Draco.

—Nadie dijo que quiero librarme de ti, Amy —respondió él y la sonrisa de Amy se hizo más grande.

—Qué bonito es aquí —afirmó ella, aferrándose al brazo de Draco y apoyando su cabeza sobre su hombro.

Al tenerla tan cerca, Draco notó que la había alcanzado en estatura. Amy era pequeña, no medía más de metro y medio.

—Amy —susurró Draco y apoyó su cabeza sobre la de ella, o algo así.

—No volvamos a pelear.



Al día siguiente, la profesora McGonagall había llegado a la clase en su forma de gato, y se transformó nuevamente en humana cuando llegó a su escritorio.

—Me encanta cuando hace eso —dijo Amy sonriendo y Draco le devolvió la sonrisa.

—Buenos días clase. Hoy transformaremos animales en copas de agua —dijo la profesora y sacó un pequeño canario de una jaula que estaba sobre su escritorio—. Lo haremos de esta forma —apuntó al canario con su varita y comenzó a contar—: uno, dos, tres. Vera Verto.

Una luz transparente salió de la punta de su varita y el pequeño canario se convirtió en una copa de bronce, dejando a todos boquiabiertos.

—Ahora es el turno de ustedes —añadió McGonagall— ¿A quién le gustaría ir primero? —Preguntó y se acercó a Ron, quien tenía a su rata Scabbers sobre su pupitre y la apuntaba con su varita— Sr. Weasley: uno, dos, tres.

—Vera Verto.

La varita de Ron seguía rota, pero esta vez el hechizo no le rebotó, sino que al tercer toque, Scabbers se convirtió en una copa peluda y con cola, y toda la clase comenzó a reír a carcajadas.

—¡Oh! Esa varita necesita arreglo —afirmó McGonagall.

—Inténtalo Draco —dijo Amy, pero antes de que pueda decir algo más, fue interrumpida por la profesora.

—¿Sí, señorita Granger? —Preguntó McGonagall al ver que Hermione había levantado la mano.

—Quisiera saber si nos podría hablar sobre la Cámara de los Secretos —respondió ella.

—Muy bien. Ustedes saben que Hogwarts fue fundada hace mil años por los cuatro mejores magos y brujas de la época: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin. Tres de ellos coexistieron en armonía. Uno no...

—¿Adivina quién? —Susurró Draco pero Amy no le contestó aunque sabía muy bien la respuesta. Sólo se aferró a su brazo y apoyó su cabeza sobre su hombro, y un ligero rubor apareció en las mejillas de Draco.

—...Salazar Slytherin quería ser mas selectivo con los estudiantes. Pensaba que el aprendizaje de magia se debía limitar únicamente a las familias compuestas enteramente de magos. En otras palabras, los sangre pura. —Draco sonrió—. Como no pudo persuadir a los otros, decidió dejar el colegio. Dice la leyenda, que Slytherin construyó una cámara secreta dentro de este castillo, conocida como la Cámara de los Secretos...

—En la mansión tenemos nuestra propia cámara secreta debajo de la sala. Allí es donde mi padre guarda los objetos oscuros que colecciona —susurró Draco y Amy sintió algo parecido a un escalofrío, pero permaneció aferrada a su brazo en la misma posición.

—...pero antes de irse, la selló, hasta que su propio heredero volviera al colegio. Solamente el heredero podrá abrir la cámara y así liberar el horror de lo que esta adentro para limpiar el colegio de... de todos aquellos que, según Slytherin, no merecen estudiar magia.

Amy cerró los ojos e hizo una mueca de dolor, como si esas palabras fueran una daga clavada en su corazón.

—Bueno —continuó la profesora—, el castillo ha sido explorado muchas veces y dicha cámara nunca ha sido encontrada.

—¿Profesora, que dice la leyenda de lo que hay dentro de la cámara? —Preguntó Hermione.

—Dice que hay algo que sólo el heredero de Slytherin puede controlar. Se dice que es el hogar de un monstruo.

Amy jadeó horrorizada y se cubrió la boca con las manos. La profesora se veía muy preocupada y la clase terminó antes porque tuvo que ir de emergencia al despacho del director.

—Amy, necesito mostrarte algo —dijo Draco y ambos salieron del salón.

Por otro lado, Harry, Ron y Hermione sacaron su propias conclusiones:

—Parece que es cierto. Realmente existe una Cámara de los Secretos —dijo Ron.

—Y lo que sea que haya dentro, atacó a la señora Norris —afirmó Hermione—. Y aquel mensaje en la pared...

—Fue el heredero —la interrumpió Harry—. El heredero de Slytherin ha vuelto a Hogwarts. Pero, ¿quién es?

—Es muy obvio, ¿no creen? —Respondió Ron—. ¿A quién conocemos que piensa que todos los hijos de muggles son basura?

—¿Estás hablando de Draco Malfoy? —Preguntó Hermione.

—Tiene que ser él —respondió Ron—. Escuchaste lo que dijo, Hermione: "Ustedes, sangre sucia, serán los siguientes".

—Ron puede tener razón —dijo Harry—. Toda su familia ha estado en Slytherin por generaciones. Si tan sólo pudiéramos engañar a sus gorilas para sacarles información...

—¿Crabbe y Goyle? Ni ellos son tan tontos —afirmó Hermione—. Pero puede que haya otra forma, aunque sería muy peligroso y estaríamos rompiendo como 50 reglas.

—Habla ya, Hermione —dijo Ron con impaciencia.

—Ayer estaba leyendo un libro de pociones en la biblioteca, y me llamó la atención la poción Multijugos, así que copié la receta —sacó un pergamino doblado del bolsillo de su túnica y se los enseñó—. Si está bien hecha, el que la bebe se transforma temporalmente en la forma física de otro.

—Y si Harry y yo la bebemos, nos transformaremos en Crabbe y Goyle.

—Exacto. Pero el problema es que nunca he visto una poción tan complicada.

—¿Cuánto tiempo te tomaría hacerla, Hermione? —Preguntó Harry.

—No lo sé. Tal vez un mes.

—¿Un mes? —Harry abrió los ojos como platos—. Pero el heredero de Slytherin podría atacar a la mitad del colegio en un mes.

—Lo sé, pero es único plan que tenemos...

Mientras tanto, Draco había llevado a Amy a aquel pasillo donde la señora Norris fue encontrada la noche anterior. El mensaje seguía escrito en la pared y Amy lo leyó en voz alta:

"La Cámara de los Secretos ha sido abierta. Enemigos del heredero, tengan cuidado"

—¿Acaso está escrito con sangre? —Preguntó horrorizada.

—La gata de Filch fue petrificada anoche y la encontramos colgada de ese farol junto a ese mensaje —respondió Draco señalando hacia ambos lugares, y Amy jadeó y se cubrió la boca con las manos.

—¡Eso es horrible! Con razón Hermione preguntó sobre la cámara en clase.

Pero había algo en ese mensaje que atraía a Amy, como si de un imán se tratara. Entró en una especie de trance otra vez e involuntariamente se acercó a la pared y la tocó con la palma de su mano.

—¿Amy? ¿Qué sucede, Amy? —Preguntó Draco con preocupación, pero aquel trance no permitía que ella lo escuche.

Entonces Amy escuchó una horrible voz ronca que hablaba siseando:

"Sangre... Quiero sangre..."

Cuando la voz se calló, Amy volvió a escucharse a sí misma lanzando aquel horrible y agudo grito.

—¡Amy! —Chilló Draco y puso su mano sobre la de ella en la pared, y cuando ambas manos se volvieron una, sintieron algo parecido a una descarga eléctrica que los hizo retroceder un par de pasos y sacó a Amy de su trance—. ¿Pero qué demo...?

—Draco —dijo ella con lágrimas en los ojos y lo abrazó.

—Me asustaste, Amy. Parecías poseída.

—¿Qué? ¿Qué acaba de pasar?

—Esperaba que tú me dijeras.

—Esa voz...

—¿Voz? ¿Qué voz?

—...y ese grito.

—Nadie gritaba, Amy.

—Cosas horribles están a punto de pasar en Hogwarts, Draco.




Amy volvió a entrar en trance 😱

¿Qué opinan?

¿A qué se deberán los trances de Amy?

No olviden dejarme sus opiniones y sugerencias en los comentarios x

¡Nos leemos el próximo miércoles!


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