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Capítulo 21

EN LAS BUENAS, EN LAS MALAS Y EN LA TORMENTA
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Adler

—Señor, señora. Ellos están fuera de riesgo.
Maldita sea, sí. Iba a llorar de felicidad.
Esperen... dijo ¿Ellos?
—¿Ellos? —el doctor me miró con cierta diversión.
—¿No lo sabían? Ella está embarazada, tiene aproximadamente casi dos meses.
Rosean y yo nos quedamos en silencio absoluto.
Abrí la boca para decir algo, pero en realidad no había nada que decir. ¿Qué tenía que decir? ¿Estaba feliz? Había dicho que quería hijos, pero en este momento mi cabeza solo gritaba «Ella está bien» no había algo más en ese momento, podría pensar en niños después, ahora solo quería verla y llenar de besos su rostro, acariciar su cabello, maldita sea en este momento solo deseaba abrazarla durante horas.
—¿Podemos pasar para verla? —cuestiono Rosean.
—Claro.
—¿Se lo dices tú o yo? —pregunte con curiosidad mientras seguíamos al doctor a la habitación.
—¿Yo? Es claro que tú, tu eres el padre no yo.
—Nunca lo he hecho, estoy nervioso. Mucho.
—Bueno, pues eso es lo que pasa, Adler. Sentirte nervioso es normal y es parte del proceso, pero tu puedes así que andando.
Asentí levemente, me cuestionaba si de verdad tenía que decírselo en este momento o si solo esperar a que estuviera mejor. Ni siquiera sabía cómo tendría que decírselo.
Entramos a la habitación.
Sentí el alivió invadir mi cuerpo al verla observando toda la habitación.
Rosean se acercó primero. La abrazó y le dijo un par de cosas a las cuales no les preste atención porque solo estaba pensando en que ella estaba bien, mi cabeza solo me gritaba eso. En este momento el hablar sobre un embarazo no era mi primera preocupación.
Pasaron unos cuantos minutos, Rosean salió de la habitación dejándonos solos diciendo que iba por café.
Por fin la mirada de Chris recayó en mí. Sus ojos brillaron.
—¿Piensas quedarte ahí para siempre?
—Tal vez.
—Ven a mí o me levantaré de la camilla e iré hacía ti— exigió. Sonreí y negué con la cabeza, me acerqué a ella y me senté a su lado, ella ni siquiera espero a que me acomodara sobre la camilla, simplemente se lanzó para abrazarme.
Hice los mismo. La abracé con fuerza y escondí mi cabeza en el hueco de su cuello inspirando su aroma.
—Creí que no volvería a verte— dijo en un susurro apenas audible—Tenía mucho miedo— escuche como sorbió su nariz.
Mientras tanto las palabras se habían atascado en mi garganta, pero me obligue a decir algo.
—También tenía miedo, Chris— admití en voz baja —Pero estas bien. Están bien— dije acariciando su cabello y alejándome un poco para observarla mucho mejor. Limpie las lágrimas que se habían escapado de sus ojos.
—Sí, estamos... ¿Estamos? ¿Qué fue lo que te hicieron? —cuestiono buscando alguna herida en mi cuerpo, negué con la cabeza.
—Estoy bien, pero no hablo de mí.
Sus ojos se abrieron con exageración.
—¿Es una broma? Porque si lo es te juro que te golpeare con la manguera que me suministra el suero.
Negué con la cabeza y seguí acariciando su rostro.
—No lo es, me lo dijo el doctor hace un momento— nuevamente ella me abrazo con fuerza, la escuche soltar una leve risita.
Ella se alejó nuevamente, sus ojos otra vez estaban empañados en lágrimas.
—¿Estas... llorando de felicidad?
—¡Sí! Estoy muy feliz, Adler. Dios ¿Tú estás feliz?
Sonreí y besé su frente.
—Chris, estoy feliz por tenerte y por el bebé.
Ella asintió y nuevamente me abrazo. Rodeo mi cuello con sus brazos. Estuvimos así por más de cinco minutos.

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Christine

La puerta de la habitación se abrió dejando ver a mi madre.
—Te buscan afuera, Adler— le comunico mamá. Él se alejó de mí sin soltarme. Cerró los ojos por un momento y finalmente se alejó de mí. Antes de salir de la habitación beso mi frente.
—No tardare.
Asentí. Mamá se hizo a un lado para que pudiera salir de la habitación y cerró detrás de él. Termino por acercarse a mí y me abrazo.
—Estoy tan feliz de que te encuentres bien, mamá— murmuré mientras acariciaba su espalda de arriba abajo.
Estaba tan feliz de estar viva, por Dios estaba demasiado agradecida de estar aquí y de que Adler y mamá estuvieran bien.
Y ahora esto.
—¿Ya sabes lo de...?
Ni siquiera me dejo terminar la oración.
—Sí, Adler y yo estábamos esperando cuando él doctor le dijo, ¿Cómo te sientes? —pregunto con cierta emoción.
Inspire profundo. Estaba emocionada, feliz y nerviosa, muy nerviosa ni siquiera sabía que es lo que haríamos después de esto y ni siquiera estaba segura de que este martirio hubiera terminado.
—Nerviosa, emocionada y no lo sé, siento muchas cosas, hay una montaña rusa de emociones en mi interior, mamá.
—Es normal, Chrissy y es parte del proceso.
—Lo sé, pero siento que esto no está pasando, no lo sé... complicado, estoy feliz, pero parece que no durara pronto— respondí mientras observaba mis manos.
Estaba muy cansada, quería seguir durmiendo, pero temía que todo esto fuera un sueño, quería seguir abrazando a Adler durante horas. Una enfermera llego con nosotras después de un par de minutos. Reviso que el suero estuviera en orden y que me encontrara bien.
Después de su pequeña revisión se fue.
Me preocupe cuando después de quince minutos Adler no regresaba.
—¿Quién lo buscaba? —le pregunte a mamá mientras veía si levantarme de la cama era una opción.
—Un hombre— respondió con calma. Asentí levemente y observé el suelo— No pienses en levantarte de la cama, Chrissy. Ni siquiera tienes veinticuatro horas en reposo y ya quieres andar por ahí— me riño.
Solté un suspiro al darme cuenta de que ella noto mis intenciones.
—Quédate aquí. Te traeré algo de comer.
Asentí. Ella salió de la habitación. Espere unos cuantos minutos y me senté, tome el cabestrillo y me levante de la cama. Casi grite por el dolor de mi cuerpo y de las áreas afectadas.
Habían pasado más de veinte minutos desde que Adler salió de aquí y no había regresado así que decidí buscarlo.
Era claro que la idea de mamá de dejarme sola y que me quedara como estúpida a esperarlos era algo que no haría, no estaba en mi naturaleza obedecer órdenes, no sé porque no les queda claro.
Ni siquiera llegué a la puerta ya que esta se abrió de repente.
La molestia de Adler fue notoria en sus ojos azules.
—Hace unas horas estabas casi muerta, ¿Puedes explicarme que haces de pie? —cuestiono y del mismo modo la molestia se hacía notar en su voz. Alcé la cabeza para observarlo mejor y le sonreí.
—Solo iba a buscarte. Tardaste mucho, no debes de dejar mucho tiempo sola a tu esposa, porque soy muy desesperada.
—Se cómo es mi esposa, pero esperaba que por estar a nada de morir ibas a poder quedarte en cama por lo menos veinticuatro horas. Ahora veo que me equivoque, andando a la cama.
—Estoy cansada— hice un puchero.
—Es una orden, no una sugerencia, Chris.
—Dame un beso. No pido mucho, no has besado a tu esposa desde que llegaste.
—¿Si lo hago regresaras a la cama?
—Sí, pero debes de quedarte conmigo. he sufrido tu ausencia durante días— nuevamente hice un puchero. Adler me dio una sonrisa divertida.
Termino por acercarse a mí, su brazo paso por mi cintura y me pegó a su pecho. Mis manos quedaron sobre su pecho, cierta emoción surco mi pecho y sonreí al tenerlo tan cerca nuevamente.
Sus labios rozaron los míos y lleve mis manos a su cuello. Finalmente unió nuestros labios por completo, me coloqué de puntillas y me perdí en sus labios y sus brazos.
—Te amo— susurré en voz baja separándome un poco de sus labios—Y te extrañé demasiado.
Él me sonrió y acarició mi rostro.
—Te amo con locura, Christine.
Sonreí al escucharlo y le di otro beso.
—Ahora, mi preciosa esposa, cumple y lleva tu trasero a la cama antes de que yo lo haga— mordí mis labios y asentí levemente.
Me acerqué a la camilla y me senté recargando mi espalda en el respaldo. Adler tomo la silla que había a un lado y la acercó a la camilla, se sentó frente a mí.
—¿Con quién estabas? —le pregunte con curiosidad. Él me observó durante unos pocos minutos, se irguió en su lugar y finalmente se dispuso a hablar.
—Todo termino, bonita. Solo era el director de SISA.
Alce ambas cejas al escucharlo.
—¿El director? ¿Y qué quería? Vamos dime— insistí mientras me acomodaba mucho mejor.
El tomo aire antes de comenzar a hablar. Esperaba que el señor ese hubiera venido para dar buenas noticias y no para joder aún más.
—Solo venía para decirme que todo estaba bien, al parecer hace unos meses comenzaron a sospechar sobre Elle ya que Shadow comenzó a indagar y habló con él.
» Le habían dado seguimiento al caso y hace unos pocos días Shadow volvió a comunicarse con él, justo después de que hablaste con él y hace poco se comunicó conmigo. Me tuvo más de dos horas al teléfono cuestionándome sobre lo que encontraste. Tuve que enviarle una copia de algunos de los papeles que encontraste.
Asentí levemente y me dispuse a hablar.
—¿Y lo creyó? Digo le enviaste pruebas, más no quiere decir que lo haya creído o que haya querido hacer caso.
—Pues lo hizo. Obtuve un poco de ayuda de ambas partes para poder entrar a la EISS— nuevamente alcé ambas cejas, pero ahora sonreí con cierta diversión.
—¿De ambas partes? ¿Quieres decir que hiciste que la mafia egipcia y una agencia secreta trabajaran juntos? —cuestione.
Adler negó con la cabeza un tanto divertido.
—Por supuesto que no, ni siquiera me brindaron su apoyo, aunque bueno Kadeem lo ofreció, pero me negué, en cambio SISA no ofreció ayuda, solo los medios para entrar.
» Pero eso ya no importa. Todo termino, mi información se eliminará de todos los sistemas de SISA así que Adler Callen o Erik Sadler serán olvidados y no habrá más problemas para nosotros, solo seremos tú, yo y él pequeño ahí dentro, sin más problemas ni intentos de homicidio o cualquier cosa loca.
Me sentí feliz y emocionada, pero luego caí en cuenta de lo último que paso antes de que me quedará dormida.
Mierda. Asesine a su madre, aunque en realidad esa perra no podría ser llamada madre.
—Dios, asesiné a Elle— llevé mis manos a mi boca. Adler se levantó de su silla y se sentó frente a mí. Tomo mis manos y las acarició con delicadeza.
—Si me lo preguntas fue un muy buen tiro, aunque me bañaste de sangre— dijo con un leve tono divertido. Le di un golpe en el hombro.
—Te habló enserio, Callen, eso es grave.
—Homicidio en defensa propia, además, ya no importa. Sé qué es algo grave para ti, así que si esto te afecta de forma recurrente o si quieres que lo haga de una vez buscaré ayuda.
Asentí levemente y seguí acariciando sus manos. En realidad, no me sentía culpable o algo por el estilo, simplemente era raro y ni siquiera sabía si eso era normal o no, aunque dudaba que fuera normal ¿Quién en sus facultades mentales no sentía remordimiento por haber asesinado a alguien?
O tal vez mi falta de remordimiento se debía a que Elle no era una persona buena o tal vez a todo el tiempo que he pasado con Adler y su falta de empatía al momento de tener que hacerle daño a alguien más.
—¿Es normal que no sienta remordimiento? —cuestioné curiosa.
Lo pensó durante unos momentos y finalmente negó con la cabeza.
—En realidad no lo sé y dudo que sea normal, pero creo que sino sientes remordimiento es porque ella no lo merecía.
Aun así, me preocupaba que estuviera molesto o algo similar, digo al parecer la odiaba, pero era su madre biológica la perra. Esperaba que la estúpida estuviera pudriéndose en el infierno por lo desgraciada que había sido con él, con su propio hijo.
—¿Estás molesto porque la mate?
Adler me miró extrañado y su mirada divertida no se borró de su rostro.
—Claro que no, ni muerto estaría molesto contigo por culpa de ella. Además, tenía una afilada navaja en pecho, solo cuidaste de mí— murmuró mientras acariciaba mi cabello y acomodaba unos cuantos mechones atrás de mis orejas.
—¿Cuide de ti? Creí que tu cuidabas de mí— respondí sin despegar la mirada de él.
—Pues déjame decirte que has cuidado de mí, incluso de forma inconsciente.
Antes de que dijera algo más recordé a Shadow, que también querían matarlo. Mierda.
—Mierda ¿Y Shadow? —cuestione un tanto preocupada por lo que sea que le haya podido pasar por mi culpa. Adler se alejó un poco de mí y me observó extrañado.
—¿Shadow? ¿Por qué de repente parece caerte bien?
No sé si estaba celoso o si solo me lo estaba imaginando.
—¿Estás celoso? —pregunte ocultando la diversión que esto me causaba. Adler rodó los ojos lo cual en serio fue muy gracioso, además, su tono un tanto molesto y "tranquilo" si es que se podían mezclar esas dos cosas.
—En realidad sí y no es cualquier cosa, pero me causa curiosidad porque la preocupación tan de repente— respondió en el mismo tono y eso me sorprendió más; que lo admitiera.
—Él estuvo cuidando de mí estando ahí, Callen. Elle me clavo una navaja en la mano y el curo mi herida, luego me metieron una bala en la pierna y el volvió a curarme, dijo que ellos ya sospechaban y que iban a matarlo, por eso me preocupa.
Adler asintió y pareció comprenderlo. Acarició mi mano nuevamente.
—Él está bien, de hecho, fue quien te estabilizo mientras llegaba la ambulancia— me pregunte que es todo lo que él sabía, por Dios, los hombres que trabajan en ese tipo de agencias son todos unos sabelotodo.
Adler es un poliglota, casi un experto en historia, conoce sobre primeros auxilios, es muy bueno en matemáticas, le gusta leer, es un buen estratega créanme he jugado gocha con él.
Y ahora me entero de que aparte de ser un cerebrito tecnológico, Shadow sabe sobre medicina y seguramente también es un poliglota.
—Entonces, cuando lo veas agradécele por mí.
Minutos más tarde llegó mamá con comida para los tres. Comimos con calma y tranquilos.
—Iré a su casa para traerles algo de ropa— comentó mamá después de casi una hora. Asentí agradecida.
—Gracias.
Ella me dio un asentimiento antes de irse.
Nuevamente Adler y yo nos quedamos solos.
—¿Cuándo puedo irme? —le pregunte curiosa, aunque sabiendo lo que me había pasado y conociendo a Adler estaba muy segura de que no saldría mañana.
—En un par de días— respondió e hice un puchero.
—Me duele el trasero de estar acostada.
Soltó una sonora carcajada y negó divertido.
—Sabes qué puedo hacer que te duela más— respondió con cierto tono de diversión, aunque también había un toque malicioso en su tono.
Miré el reloj que había en la pared frente a mí y me senté en el bordo de la cama nuevamente.
—¿Dónde estamos? —le pregunté.
—En el hospital Hadson.
Bien, el hospital estaba a quince minutos de nuestra casa y mamá se había ido hace quince. Tardaría aproximadamente veinte o veinticinco minutos en regresar.
—Mamá tardara en regresar y bueno... tu esposa está necesitada de cariño, de mucho cariño— le hice ojos de perrito triste. Él rio y negó con la cabeza.
Tomo mi mano y tiro de mí.
—Siéntate en mis piernas y te haré mimos— propuso mientras palmeaba su muslo. Negué con la cabeza.
—Yo no quiero mimos. Bueno sí, pero en este momento deseo algo más.
—Entonces dímelo y deja de andar con rodeos.
Asentí e inspiré profundo.
—Quiero tener sexo contigo, Adler. Ahora.
Él me sonrió, me levanté de la camilla y me acerqué a él. Acarició mis piernas con las yemas de sus dedos las cuales estaban frías, pero causaba fuegos artificiales en mi interior y en mi piel.
—Puedo lastimarte y pasarías más días aquí.
—¿Entonces no deseas a tu esposa? —pregunte haciendo un puchero y fingiendo tristeza.
—Sabes que sí— murmuró a la vez que seguía acariciando mis muslos —Pero ambos sabemos que soy poco cuidadoso y lo menos que quiero es lastimarte, no quiero que pases más tiempo de lo necesario aquí.
—Ahg, me caes mal, Callen. ¿Por qué no quieres hacerle el amor a tu esposa? —le cuestione mientras pasaba mis manos por su cuello.
Finalmente se levantó de la silla. Retrocedí unos cuantos pasos al tenerlo tan cerca, podía percibir el aroma de su loción era fresca y deliciosa.
—Bien, vamos al baño, seria muy molesto que la camilla se moviera demasiado.
Mis mejillas enrojecieron al escucharlo, pero lo seguí hasta el baño de la habitación. Entró detrás de mí y escuche el clic de la puerta cuando la cerró, ni siquiera me dio tiempo de algo porque me acorralo contra el lavamanos. Mi cabeza quedaba a la altura de su hombro.
—Eres muy necia— murmuró mientras besaba mi cuello, asentí dándole la razón mientras recargaba mi cabeza en su hombro.
Sus manos se deslizaron por debajo de mi bata y solté un suspiro al sentir sus dedos contra mi piel, sus dedos descendieron por las curvas de mi cuerpo hasta llegar a mis caderas.
—Gírate así te lastimare menos— murmuró.
Asentí y obedecí girándome entre sus brazos. Cuando estuve frente a él llevé mis manos a los botones de su camisa y comencé a desabrocharlos. Él me dio una sonrisa, observé su torso.
Repase mis dedos por las marcas de su pecho, al principio se tensó, pero ni siquiera tardo mucho en relajarse, mis dedos descendieron hasta su abdomen bajo hasta llegar a la cicatriz que tenía de hace poco y luego baje a la V de sus caderas.
—Te extrañé tanto— murmuré. Luego pase mis palmas por sus hombros. Sus hombros fuertes y tonificados, deslice mis palmas por sus brazos deslizando la camisa.
—También te extrañe, bonita. Mucho, creí que te iba a perder— murmuró mientras que la camisa caía. Negué con la cabeza y besé su pecho justo entre sus clavículas.
—Se supone que era un momento sexual, no un momento para ver quien extraña más a quien— murmuré mientras hacía un puchero.
Las lágrimas se acumularon en mis ojos al recordar que yo pensé en lo mismo, descansé mis brazos sobre su pecho y sentí como las mismas resbalaban por mis mejillas.
Maldita sea, yo quería tener sexo, no llorar por cuanto extrañé a mi esposo durante el tiempo que me tuvieron raptada.
—Bonita...— murmuró y su voz vacilo un poco —Todo está bien, ya termino, sé que es complicado, pero todo estará bien— acarició mi cabello y mi rostro durante varios segundos.
Acaricio mi cabello, mi rostro, mi cuello y luego descendió a mis hombros. Comenzó a darme un leve masaje en los hombros y deje caer la cabeza hacía atrás.
—Eso es, relájate— murmuró al darse cuenta de que había relajado un poco los hombros —Te prometo que para finales de mes no estaremos aquí. Ya no más recuerdos malos, solo nosotros en un lugar cerca del mar ¿Qué tal Hawái?
Sonreí al escucharlo sobre eso.
—¿Hawái? Suena genial— en realidad nunca había ido a Hawái, pero había muchas fotografías en internet las cuales me daban la razón a que era lindo. Adler asintió. —Eso quiere decir que ¿Te quedarás conmigo?
Ahora él fue quien sonrió.
—Te lo dije, nunca te daré el maldito divorcio.
—¿Pero si a Kit y Kat? —soltó una pequeña risa, pero asintió.
—Por supuesto. Iremos a vivir a Hawái, adoptaremos a un perro y un gato que se llamaran kit y kat, tendremos un hijo y no habrá más problemas.
—Eso me agrada. Mucho. ¿Solo nosotros?
Asintió.
—Solo nosotros, bonita. En las buenas, en las malas e incluso en la peor tormenta, pero juntos. Lo prometo.

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