LA ÚLTIMA VEZ
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Christine
Por la noche Shadow había venido a curar mi pierna, saco la bala y aunque dolió como el puto infierno pude soportarlo y me dije que siempre podía haber cosas peores. Shadow me riño durante las horas que duro curando y suturando mi pierna, me sorprendí de lo bien que había suturado.
—¿Cuál es tu verdadero nombre? —cuestione con cansancio mientras me acomodaba sobre la dura colchoneta. Escuche un suspiro lleno de cansancio.
—Rhys— respondió. Asentí al escucharlo. En realidad, me sorprendió un poco que respondiera de un modo tan fácil.
—¿Solo Rhys?
—Solo Rhys, Christine, no indagues y deja de meterte en más problemas de los que ya tienes. Pronto se darán cuenta de que soy yo quien te ayuda y no será bonito para ninguno.
—Está bien—pause mientras veía su figura alejarse —Gracias, Shadow.
No respondió, simplemente se quedó en silencio y se fue dejándome sola en la habitación. El frío azoto mi cuerpo a altas horas de la madrugada, el frío me hacía temblar como nunca. No podía controlar mi cuerpo, las lágrimas resbalaron por mi rostro.
Quería largarme de aquí, estar lejos y dejar de sentir este maldito frío.
Quería dejar de sufrir y tener que alejarme, solo quería ser feliz y nada más. No era pedir mucho, no para mí.
Inspire profundo. Todo comenzó a dar vueltas a cierta hora, pero después de un rato deje de sentir frío, en realidad no sentía nada mi cuerpo estaba entumido y ni siquiera sentía mi aliento cálido.
Para la mañana aún seguía temblando, pero vinieron por mí.
Me sacaron de la habitación, con mucho trabajo logre caminar hacía la sala a la que me llevaron. Esta fue diferente, era una sala con mucho monitores y computadoras. Había una silla en medio.
La sala estaba vacía, pero por todo el ajetreo que vi mientras me traían hacía aquí me decía que estaba pasando algo o que pasaría algo o que harían algo.
Conforme estábamos ahí el calor iba abrigando mi cuerpo. Me llevaron directo a la silla. Él hombre que venía conmigo me obligo a sentarme, pero no quise hacerlo. Estaba débil, me dolía mi pierna y mi mano aun dolía demasiado.
Estaba destrozada, pero iba a luchar, no pensaba quedarme un segundo más aquí.
Aunque eso me costara la vida.
Forcejee con el sujeto que intentaba sentarme. Él era mucho más fuerte que yo por lo cual con un poco de su fuerza y gracias a mi debilidad llevaba mucha ventaja.
Sus manos subieron a mi cuello. Cortó mi respiración con un solo movimiento, aruñe sus brazos, patalee y golpee con toda la fuerza que tenía. Intente gritar, pero en su lugar hubo lágrimas.
—No puedes matarla. No aún.
La fría voz de Elle hizo que de inmediato me soltara. Llene mis pulmones de aire intentando recuperarme.
Tiró de mi cabello con fuerza y solté un chillido de dolor. Mi cuero cabelludo escocía gracias a eso. De un tirón me obligo a sentarme.
Tragué duro e inspiré profundo, comencé a practicar mi respiración, ya que en estos momentos sentía que el asma se apoderaría de mí y no tenía mi inhalador conmigo y eso ya era bastante malo.
Nos habíamos quedado solas.
—Adler va a morir, ¿Lo sabes? —hablo mientras se acercaba a los monitores —Y Shadow lo hará junto con él.
Quise decir algo, pero no podía. Habían descubierto a Shadow. Maldición.
Me quedé en absoluto silencio y observé mis posibilidades de lograr escapar de aquí. Las cuales se resumían a la soga con la que seguramente atarían mis manos en cualquier momento.
—Él ya está aquí, ¿sabes?
Y eso. Eso fue más que un incentivo para hacer que tomara una decisión.
—Pronto lo traerán, al igual que a Shadow. Todo esto explotara con ustedes dentro.
Bien eso no me agradaba, pero tenía que encontrar el momento perfecto, cuando tuviera la guardia más baja.
En realidad, esperaba que Adler estuviera aquí y que Shadow no dejara que lo atrapasen ya que en realidad él no tenía la culpa de nada. No me agradaba del todo, pero tampoco lo odiaba, me había ayudado y no quería que muriera por mi culpa.
Tampoco quería que Adler muriera, pero sabía que él no era fácil de matar.
Ella estuvo en los monitores durante varios minutos, ni siquiera, se cuánto paso, pero me levanté de la silla y tomé la soga.
Inspiré profundamente. Me acerqué a ella silenciosamente.
Mis manos estaban sudorosas y yo estaba sudando frío mientras me acercaba a ella. Un intento. Solo uno.
Respire profundamente antes hacerlo.
Rápidamente pase la soga por su cuello y tire de ella hacía atrás. solté un grito al tratar de ejercer fuerza.
—Maldita, te vas a morir junto con esos bastardos— murmuró con fuerza mientras forcejeaba para zafarse de la soga.
Solo tire con fuerza sin intentar limitarme. En ese momento quería que dejara de respirar y dejara de jodernos la vida. Quería que dejara de hacernos sufrir y quería que pagara lo que le había hecho a Adler.
—No me interesa— solté y solo tiré más fuerte.
Sin esperarlo tiro su codo hacía atrás golpeando mis costillas. Jadee y sin poder evitarlo afloje el agarre lo cual causo que ella se recuperase un poco y tirara de la soga. Se giró hacía mí y me golpeo.
La marca de su mano ardía en mi mejilla, pero no me detuve a pensarlo. Solté un golpe en su dirección el cual casi recibió. Tomo mi puño y tiro de mí lanzándome contra los monitores.
Sentí la sangre resbalar por algún lado, no supe si era mi nariz o mi boca, pero todo dolía y ardía por igual.
Sentí su mano en mi cabello. Gemí de dolor. Levanto mi cabeza y la estrello contra las teclas de los monitores.
Nuevamente la sangre salió. El dolor aumento mucho más y mi piel ardía sin parar. No pude evitar quejarme por el dolor que sentía en ese momento. Todo me daba vueltas y mi mirada se volvió borrosa. Pestañee varias veces intentando que mi visión volviera a la normalidad.
—¿Crees que tú una simple mocosa estúpida podría matarme? —grito. Su voz destilaba irá. Su mano tomo mi cabello nuevamente, levanto mi cabeza, pero antes de que pudiera hacerlo otra vez metí mis manos ejerciendo fuerza para que no estrellara mi rostro contra el teclado.
Aunque mis brazos temblaran.
—Tal vez no matarte, pero si joderte— gruñí en voz baja.
Lancé una patada hacía atrás, sentí como la golpeé.
Me giré de inmediato, me acerqué a ella y la golpeé en el rostro con el puño cerrado. La sangre salió de su nariz y no espere más.
Tome el teclado arrancando los cables que lo unían a los monitores. Deje de pensar en el dolor y la golpee con el mismo. Recibió un segundo golpe de mi parte, lance de lado el teclado cuando tambaleo y la sangre lleno su rostro. Me acerqué a ella y le arrebaté el arma que llevaba en la parte trasera del pantalón.
Mi pecho subía y bajaba, mi corazón latía con una rapidez extraordinaria la cual me hacía creer que en cualquier momento mi corazón saldría de mi pecho.
Me gire y comencé a acercarme a los monitores, pero el golpe seco del teclado hizo que cayera al suelo. Nuevamente gemí de dolor, pegué mi espalda a la pared.
Cargué el arma y finalmente disparé en su dirección. Ella se quejó del dolor en voz baja. La sangre salió de su hombro, pero no supe si la bala realmente la atravesó o solo rozo su hombro.
—Maldita hija de puta— murmuró. La sangre salió, pero eso no le impidió acercarse a mí.
Nuevamente me golpeo con el dorso de su mano causando que girara mi rostro y me arrebato el arma.
—Sino sentí remordimiento por dejar a mi hijo, ¿crees que lo haré por alguna persona? —cuestiono. El dolor se notaba en su voz.
—Tengo una duda— murmuré con cansancio. Mi vista se había vuelto borrosa una vez más —¿Por qué lo dejaste?
Ella suspiro profundamente. Arrastro la silla en la que yo había estado antes y se sentó frente a mí.
—Era joven, ambiciosa, quería comerme al mundo y sabía que nunca tendría algo con Kadeem, solo era una distracción y cuando me aburrí de él lo deje y bueno luego me entere de que estaba embarazada. Lo tuve, pero no lo quería, así que se lo di a esa mujer. Solo sé que se apellidaba Caswell.
Me sorprendió que me lo dijera tan tranquila y de una, tal vez porque pensaba que iba a morir en cualquier momento y tal vez era verdad porque me sentía muy cansada.
—Te perdiste de lo mejor que pudiste tener en tu miserable vida. Eres codiciosa y sin corazón, eres una hija de puta que no merece piedad y espero y no la tengas y sufras lo que Adler sufrió por tu culpa— solté con rabia.
Ella negó con la cabeza y cargo el arma nuevamente.
La maldita ni siquiera dudo y descargo el arma.
La bala atravesó mi abdomen quemando mi piel a su paso.
Las lágrimas resbalaron por mis mejillas, el dolor se volvía cada vez más molesto y tortuoso.
—Pero la que morirá eres tú.
Nuevamente presiono el gatillo. Esta vez la bala se alojó en mi pecho.
La puerta se abrió de repente, la sangre salía sin control y el sabor metálico estaba en mi boca.
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Adler
Uno de los agentes me escoltaba a la sala donde estaba Elle. En realidad, entrar no había sido un trabajo difícil, no cuando conoces el lugar de arriba abajo y hay alguien dentro que te ayuda a entrar.
Y luego llegar hasta aquí tampoco fue tan difícil. nada que un par de balas no arreglaran.
Y ahora estaba aquí.
Cuando estuvimos frente a la puerta escuche como una pistola fue detonada. Mis nervios sufrieron ante ese sonido.
La puerta se abrió frente a mí y entramos.
Mis nervios y todo se fue a la mierda cuando vi a Chris pegada a la pared.
La sangre salía de su pecho y abdomen, su rostro estaba lleno de sangre.
Golpee a uno de los hombres que me escoltaban. Él otro saco su arma y tome la del primero a quien golpee nuevamente y le dispare al otro.
Una bala atravesó mi hombro y casi solté un quejido. Ignoré el dolor y me giré hacía Elle.
Chris no tenía mucho tiempo así que tenía que hacer esto rápido.
Cargué el arma otra vez y sin pensarlo le dispare en el hombro haciendo que soltase el arma.
Me acerqué a ella y pateé el arma.
—Yo seré lo último que veas— susurré acercando la pistola a su pecho, listo para presionar el gatillo.
—¿Eso crees? —sentí el filo de una navaja atravesar mi abdomen, pero si no tuviera otras preocupaciones en este momento posiblemente le habría prestado atención a mi dolor, pero no me importaba.
El clic del gatillo llamo mi atención.
De la nada la sangre baño mi rostro, su cuerpo inerte cayó al suelo. Yo no había detonado el arma.
Limpié mi rostro y giré la cabeza en dirección de Chris.
La pistola cayó de sus manos. Su piel se encontraba pálida, casi amarilla.
Sin dudarlo me acerque a ella. Shadow entro en la sala.
—¡Llama a una puta ambulancia o algo! —le grite —Bonita— le llame acunando su mejilla. Su sonrisa fue débil. Sus labios estaban rojos por la sangre.
—¿S-se a-cabo? —susurró en voz baja y asentí.
—No cierres los ojos, bonita. Es una orden, no puedes dejarme.
Una pequeña sonrisa surco sus labios, apenas notoria.
—T-te amo, Adler Callen.
—No. No digas eso, me lo puedes decir después.
—Muévete a la mierda. Puedo evitar que se muera antes de que llegué la ambulancia— la voz de Shadow me hizo voltear a verlo, traía muchas cosas en las manos, todo un equipo médico —¡Hazlo, muévete o se muere! —grito sacándome de mi trance.
—Más te vale que no muera. Porque si lo hace te mato a ti primero.
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