
10 Final
Las paredes húmedas y el olor metálico de la sangre llenaban el aire en la celda de concreto donde Serge permanecía encerrado.
¿Cuántos días habían sido para ahora?
No habían ventanas, no había una lámpara que iluminara la habitación así que había perdido el sentido del tiempo después de algunas horas. Pero suponía que al menos tres días, o máximo tres. Algo en medio.
No es que importara mucho.
Entonces... Ivan lo había encontrado. Ivan junto con Diana y Zev. Ellos dos lo llamaron cuando desapareció, pensando que se habían enterado de la operación y habían decido matarlo. Pero no lo hicieron, lo que había sido mucho peor, porque luego de despertar, las heridas que comenzaban a sanar, se abrieron nuevamente, al igual que otras más a lo largo de su cuerpo.
Ivan amaba sus malditas botas con metal en la punta. Y amaba aún más tener donde limpiarlas.
Lo sacaron del motel, lo subieron a un auto y luego llegaron a una pista donde una avioneta los esperaba. Lo sentaron en la parte trasera, con las muñecas todavía atadas y las costillas fracturadas luego de la golpiza de Ivan.
Solo podía ver la parte trasera de la cabeza de Diana y de la de Zev. Ellos no le dijeron una sola palabra, ni siquiera intentaron intervenir durante su golpiza, y suponía que tenía que ver con que ellos mismos parecían haber recibido su parte del castigo por los ojos morados y los labios rotos.
Se veían decepcionados.
Ja.
No eran los únicos.
Ahora, estando encerrado en la l dolor latente en sus costillas, el sabor amargo de la sangre en su boca, y la debilidad de su cuerpo le recordaban que este podría ser el fin. Una vez más.
Pero parecía solo estarse aplazando.
Como dijo:
Era una lenta y dolorosa muerte.
Quizás era así como morían los cobardes. Lento y doloroso para que pensaran en todo lo que hicieron antes de terminar sus patéticas vidas. Deseaba estar totalmente inconsciente, pero su cuerpo se mantenía en un estado entre la conciencia y la oscuridad, mientras los recuerdos de Dylan y Lee, los momentos que compartieron y las decisiones que lo habían traído hasta aquí, se mezclaban con la realidad haciéndole sentir como un bastardo.
Lo cual era gracioso, porque no creía tener el derecho de sentirse esta manera, o de si quiera pensar en ellos, porque les clavó el puñal por la espalda por sus propias razones e incluso cuando estuvo consciente de que ese camino haría que Dylan y Lee caminaran a su muerte, él no se detuvo, creyendo que encontraría una milagrosa manera de que ellos lo perdonaran, de que su jefe se olvidara de Dylan, y que Ivan lo diera por muerto.
Simplemente no tenía el derecho.
El sonido metálico de la puerta le hizo estremecerse por inercia. No estaba seguro de que hubieran puesto a alguien a custodiarlo ahí afuera, pero en todo el tiempo que había estado aquí, no había escuchado ni un solo sonido. Nada.
Su cuerpo no había sanado de la paliza que le habían dado y no estaba en condiciones para intentar defenderse. Incluso si trataba, sus brazos moreteados apenas podían levantarse para limpiarse la sangre y el sudor mezclados que le caían en el rostro.
Aún así, se preparó para luchar. Dejaría a Dylan molerlo a golpes, a Lee también porque ellos tenían razones más allá de lo que pasaba entre Kana y Kozlov, pero a nadie más le daba el placer sin darles una pelea. Todavía conservaba algo de orgullo en sí mismo, y su odio por Ivan era mucho más grande que todo lo demás.
La puerta se abrió ruidosamente, raspando el piso con cada centímetro. Serge preparó su cuerpo, forzando sus músculos a moverse hasta la pared para levantarse con el apoyo de sus piernas hasta estar débilmente de pie.
Una linterna le alumbró directamente al rostro, dejándolo ciego por unos segundos.
"Sigues con vida, eso es una sorpresa."
Serge apretó los ojos con fuerza cuando la voz familiar habló delante de él. "¿Diana?"
"¿Sorprendido?"
La luz se quitó de sus ojos y él la miró mientras sus ojos se acostumbraran a la luz. Había otra sombra a su lado, Zev, mirándolo fijamente con los labios apretados. Diana no se veía más feliz. Serge suspiró, apoyando la espalda en la pared al tiempo que sus latidos se asentaban poco a poco.
"¿Qué estás haciendo aquí?" Se sostuvo el costado cuando sus costillas se apretaron. "¿Vinieron a terminar el trabajo? Creí que se habían olvidado de mi."
"Creo que sí lo hicieron," ella sonrió con un suspiro. "Las cosas allá afuera no están mucho mejor a lo que estaban antes, Kana está haciendo un show luego de tener a todos sus hombres de regreso e intactos, y convenientemente algunos de nuestros hombres han desaparecido de sus lugares de vigilancia. Están haciendo un muy buen jodido trabajo. Puedes imaginarte cómo está Ivan."
Bueno. Supuso que no estaba mal, pero aún así, le dolió en el estómago como un puñetazo.
Asintió, humedeciéndose los labios secos. Miró a Zev que evitaba su mirada constantemente. "¿Qué se supone que tenía que hacer?"
El hombre gruñó hacia él. "¡Tu maldito trabajo! ¿En qué parte del plan decía que ibas a traicionarnos porque elegiste usar el corazón en lugar del cerebro? ¿Perdiste la puta cabeza? ¡Ivan te quiere muerto, por traidor!" Serge se sorprendió de lo mucho que el hombre podía llegar a levantar la voz. Nunca en todos sus años trabajando juntos lo vio perder los estribos. Estaba muy enojado. "¡Y ni siquiera podemos asegurar de que no tenga razón!"
"Solo nos dejó ir con algunos golpes porque no estábamos contigo." Diana se cruzó de brazos, luciendo cansada. Tenía algunos moretones en el rostro, pero se veía bien, al igual que Zev. "Pero aun así fallamos en la misión, y, bueno... nos movimos por nuestra cuenta. Nos salimos del protocolo."
No espera menos de eso. Su única esperanza de salvarse de la paliza habría sido llevar a Dylan y Lee directo con el jefe antes de que Ivan los encontrara.
"¿Por qué?" Serge tragó cuando Diana endureció su voz, sus ojos viéndolo de la manera en que nunca lo hizo, con duda y desconfianza. "En el momento en que se desviaron del camino debiste acabar con los dos. Era demasiado peligroso perderlos solo así. ¿Por qué, Serge? ¿Qué estabas pensando?"
"Lo sé," dijo sin aliento, deslizándose hasta el suelo cuando sus costillas no dieron más. Dolía demasiado y le costaba respirar bien. "Tenía el arma; Dylan me la dio. Y lo pensé, consideré que era la única solución para continuar con la misión, o al menos lastimarlo suficiente para que no diera una pelea. Lee lucharía contra ello y tal vez me dispararía, pero él tiene el corazón más suave. Me habría preguntado por qué hice eso, que qué estaba pasando y yo le diría la verdad, sin importar lo mucho que me odiara por eso." Cerró los ojos, dejando que la parte posterior de la cabeza reposara contra la pared. "Si estás preguntando por qué no lo hice, entonces la respuesta sería que no pude hacerlo. Iba a llevarlos a un lugar seguro y alejarme de ustedes tanto como fuera posible, luego iríamos a un lugar remoto donde nadie nos pudiera encontrar, ni siquiera Kana y los haría olvidarse de todo lo demás."
"Así que te enamoraste. De los dos." La voz de Diana sonaba tan controlada y serena. "Que te metieras con uno ya era suficiente, pero que hayan sido los dos, eso es enfermo."
Se rió. "Sí, tal vez tenga algún problema. Yo tampoco lo entiendo, pero sé que quiero que los dos estén bien. No me importa que me recuerden como el bastardo que los engañó luego de hacer todo lo que hicimos juntos, siempre y cuando ellos estén a salvo. Es lo único que necesito."
"El jefe está yendo por ellos, así que no creo que su seguridad dure para siempre. De hecho, Douglas Lee ahora es un blanco, y también están buscándolo con la misma orden que a todo el equipo. Ejecución." Los aplausos resonaron en las paredes. "Felicidades por poner a tus amores en la línea."
¿En serio Lee también? En realidad no era parte del equipo de Dylan, era solo el doctor. ¿Fue porque estaban juntos?
Diana tenía una sonrisa cuando volvió a mirarla. "Será mejor que no ponga un pie en la calle sin un escolta."
"¿Esto es gracioso para ti?"
Ella hizo una mueca. "Desearía que lo fuera, de verdad. Te odio tanto en este momento."
"Lee es inocente. Él no ha hecho nada."
Zev bufó. "Explícale eso a Ivan. Quiere a esos dos específicamente para lidiar con ellos él mismo." El rostro del hombre era de piedra. "Solo porque estaba contigo y con Dylan. Ya lo investigó."
Serge se quedó sin aliento.
"¿Qué?"
"Sí..." Zev tragó, viéndose culpable cuando miró a Diana y luego a él. "Fueron por sus padres a la villa, pero ya no estaban y se habían llevado la mayoría de las cosas."
El equipo probablemente los sacó luego de ese día, sabiendo que eran un blanco fácil de encontrar teniendo en cuenta que los datos de Lee eran mucho más fáciles de encontrar por sus registros universitarios. Jiang y Sophia debían estar muy confundidos con todo lo que estaba pasando. ¿Dónde podrían estar? ¿Con Kana?
"Ahora que Kana sabe que los estamos buscando a todos, perdimos todo el progreso. Incluso la casa donde residía su hijo estaba vacía cuando llegamos ahí. Ivan comenzó un nuevo plan, y ahora están buscando la ubicación de Kana. Ya no están en la mansión en Estados Unidos, se movieron a otro sitio. Y creemos que están en Berlín, aunque hace falta más vigilancia."
Mierda.
Tal vez la idea de morir lento y doloroso, tendría que aplazarse. No tenía más ganas de morir. Quería salir de aquí y adelantarse a los planes de Ivan. Quería... quería protegerlos.
Podía buscar una manera de sacar a Diana y Zev del camino e intentar salir de aquí, pero su cuerpo no era muy útil como estaba.
Suspiró y su pecho se apretó como un dulce recordatorio de su propia situación. "Ja... ¿dónde estamos?"
Diana se encogió de hombros.
"En casa." O sea, en Rusia todavía. "Vladivostok, más específicamente. Una pequeña isla artificial usada por el jefe para castigar a sus prisiones, aunque eres el único aquí con vida."
"¿Cómo llegaron?"
"Un bote. Solo salimos un momento mientras todos están fuera." Se frotó el rostro con una mueca molesta. "No nos sacaron de la misión, pero..."
Tenían una sanción.
"Okey, entonces deberían regresar si no quieren otro castigo."
"¿Estás bromeando?" Zev le lanzó una mirada. Seguía muy molesto al parecer. "¿Acaso tienes tantas ganas de morir? Me gustaría pensar que es porque te sientes culpable por nosotros, pero lo dudo bastante."
Bueno, no podía negar eso.
Diana exhaló. "Vinimos a sacarte de aquí." Ella puso los ojos en blanco, tomando una profunda respiración. "No creí que tus sentimientos hacia ellos fueran reales, tal vez solo quería convencerme de que estabas concentrado en tu papel para atraparlos, pero no era así. ¿Cierto? ¿Cómo pasó eso?"
"No lo sé. La idea de querer a un hombre es bastante loca, al inicio pensé que sería imposible, pero al estar con ellos todo se hacía más fácil. Me sentía cómodo como nunca antes, encontré calor en sus brazos, y el afecto naturalmente creció en mi. ¿Los amo? No tengo idea. ¿Cómo puedo amar a dos personas que engañé por tanto tiempo, mintiéndoles en la cara? Ellos ni siquiera saben quién soy en realidad, pero fueron tan honestos conmigo. Incluso si Dylan tiene un caparazón tan duro como una roca, yo... yo lo hice llorar. Lee ni siquiera volteó a verme antes de irse. Me siento como mierda."
"Claro que lo haces, pedazo de idiota. Estás enamorado. ¿Por qué ibas a lastimar a las personas que amas? Incluso si es una extraña relación de tres, lo único que quieres es protegerlos. ¿Por qué les hiciste esto?" Diana agudizó su mirada. "Sabes de lo que estoy hablando. ¿¨Por qué dejaste que la situación se extendiera tanto? Pudiste escapar con ellos cuando perdimos contacto en China, pero regresaron. Y tú sabías a dónde nos dirigíamos. Bastardo."
"Por ustedes."
Zev se sacudió. "¿Qué?"
"¿Por nosotros? Di una mejor mentira, una que creamos."
"Es por ustedes, idiotas." Se arrastró un poco más arriba con un brazo, pero este se deslizó contra la humedad del suelo. "Nos consideraba un poco más que compañeros de trabajo, no podía dejar que Ivan los atrapara o que terminaran en esta situación, justamente. Solo iba a dejarlos pensar que estaba muerto y huir con los chicos. Ivan me culparía a mi de todo, y ustedes seguirían adelante." Se humedeció los labios, viendo a Zev buscar algo en su cangurera. "Y funcionó. ¿No es así? Solo perdí a la otra mitad, pero ellos deben estar con su equipo."
Zev le rompió la manga del suéter y pinchó su piel antes de inyectarlo con algo.
Sintió ardor de inmediato. "¿Qué fue eso?"
"Eso es difícil de creer." Miró a Diana cuando Zev le ayudó a ponerse de pie y lo recostó contra la pared. "Pero no estoy segura de qué hacer justo ahora. Tampoco quiero acabar contigo, eso es... imposible."
"Tampoco podemos volver a vernos a menos que queramos ser terminados por Ivan." Zev le palmeó el pecho. De la cangurera sacó una pequeña bolsita de papel llena de medicamentos. "Úsalas más tarde, cuando el dolor regrese e intentar buscar un hospital o alguna ayuda médica." Le palpó las costillas con dedos amables, pero igualmente dolió y Serge aspiró con fuerza. "No parecen rotas, pero definitivamente lastimadas y te darán trabajo para moverte cómodamente."
Su cuerpo comenzó a ponerse caliente y sus palpitaciones se aceleraron al igual que su respiración que se volvió más profunda. Parpadeó rápidamente, sintiendo las palmas sudorosas. Sus oídos zumbaban.
"¿Van a sacarme de aquí?"
Zev sacudió la cabeza al tiempo que revisaba sus palpitaciones bajo la mandíbula. "No podemos hacer eso. No... podemos ser traidores." Le dio una mirada de disculpa, pero con una pequeña sonrisa. "Diana y yo no tenemos a donde más ir si es aquí, en casa. Tú encontraste algo más allá afuera, algo por lo que vale la pena luchar."
"Tienes que hacerlo por tu cuenta. Sabemos que puedes."
Se frotó el brazo donde el ardor se intensificó. Había un pitido constante en su oído mientras sus pies se movieron acelerados. "¿Qué me inyectaron?"
Diana sonrió. "Adrenalina. No llegarás muy lejos en esta condición, pero la adrenalina..."
"Es un analgésico." Se enderezó, sosteniéndose el pecho. Se sentía demasiado mal, sentía que iba a morir cuando comenzó a respirar erráticamente.
Diana asintió mientras sacaba una pistola de su cinturón. "También es una explosión de energía que necesitas para salir de aquí." Le entregó el frío acero en la mano y jaló de Zev más cerca. "Hay dos hombres custodiando la puerta afuera."
Con un estremecimiento, su visión comenzó a agudizarse. Zev cabeceó hacia él. "Nos vieron entrar, pero no nos verán salir. Buena suerte."
Serge avanzó hacia la puerta, con todo el cuerpo frío y acelerado, ni una pizca de dolor en ninguna parte. Cruzó la puerta, pero antes de seguir alguien le tomó el brazo. Era Diana.
"Espera. Esto..." Buscó en los bolsillos de su cargo por un momento antes de sacar una pequeña libreta. Serge lo miró fijamente, sintiendo un dolor particular que no tenía que ver con su físico. "Lo encontré en ti cuando revisaba tus bolsillos aquella vez. No estaba muy segura, pero creo que es tuyo."
"E-es mío."
Lo tomó y lo sostuvo con fuerza antes de guardárselo en el pantalón. Esta vez no iba a perderlo.
Asintió hacia ellos con pequeños temblores. "Gracias."
Se dio la vuelta y corrió por el único pasillo del lugar, las paredes oscuras comenzaron a iluminarse con lámparas mientras más y más cerca se acercaba a las voces que podía escuchar afuera. Una canción rusa resonaba por las paredes y él disminuyó sus pasos a medida que llegaba a la puerta que estaba entreabierta.
Los dos hombres estaban sentados en una banca al frente, fumando mientras mantenían una plática. Serge saltó rápidamente, colocándose detrás del más cercano y detonando el arma en su cuello antes de saltar sobre el otro que buscaba su arma con sorpresa en la cara. No le dio el tiempo, le disparó en la frente antes de que él sacara su pistola.
Corrió hacia la orilla en la oscura noche. Podía ver luces bastante lejos, donde no había agua, y además de una lancha, ninguna otra cosa además de un bote con remos estancando. No iba a tomar ese.
Diana y Zev tenían más tiempo que él.
Saltó en la lancha y lo encendió con las llaves que seguían colocadas. No fueron ni veinte minutos cuando llegó a la orilla, pero la sensación adormecedora comenzaba a disiparse y el dolor regresaba lentamente.
Su pierna lastimada le hizo tropezar al salir de la lancha en la orilla. Pero aún tenía energía sobrante. Se movió hacia la calle tan rápido como pudo, metiéndose entre los edificios y los contenedores. Algunos hombres a la distancia platicaban alrededor de una fogata, riéndose entre ellos, pero eso no le interesaba.
Le interesaba mucho la moto detrás de ellos.
Necesitaba un hospital, quizás una clínica si pensaba seguir moviéndose para llegar a Berlín.
No había tiempo para tocar su moral.
Caminó hacia ellos con pasos lentos, observándolos con cuidado. Ellos lo notaron en un instante y solo se rieron, señalándolo. "Mierda. ¿Qué te pasó?"
"¿Quién eres?"
"¿Estás perdido?"
Sacudió la cabeza. "No lo estoy, necesito transporte."
"Ah, ¿de verdad? ¿Cuánto tienes en el bolsillo?" Se rieron nuevamente, viendo su aspecto antes de que uno de ellos sacara una pistola, mostrándosela con el rostro serio. "Ya, lárgate de aquí. No molestes."
Serge miró la moto, buscando llaves, pero no podía verlas. Alguien gritó. "¿Qué estás mirando?" Uno de ellos se levantó con una pistola en la mano también y lo apuntó. "¿Te gusta? Muy mal, no será tuya."
Les sonrió. "¿En serio?"
Tres tiros limpios fue todo lo que tomó. Encontró las llaves en la chaqueta de uno de ellos, una billetera con dinero y la chaqueta era bastante cálida, así que también la tomó prestada.
Esto era más como el viejo yo que solía ser en sus misiones para Kozlov.
Y no se sintió nada mal.
Pero su cuerpo se estaba debilitando. Le tragó dos pastillas de las que le dio Zev y se subió a la moto, ignorando el mareo que le hizo ver borroso. Todavía no podía desmayarse, necesitaba moverse, necesitaba sanarse al menos un poco si quería ser un hombre útil.
Condujo por la ciudad tan rápido como pudo, metiéndose entre los autos, buscando casi con desesperación un lugar donde atenderse. Más adelante vio una clínica con las puertas abriéndose para las personas. Derrapó antes de llegar al frente, cayéndose de la moto cuando sus piernas cedieron y su estómago se apretó con dolor. Cayó de costado en la acerca, escuchando los jadeos sorprendidos de las personas.
Algunos se acercaron para ayudarle.
"¡Llévenlo a la clínica!" alguien gritó un poco antes de que alguien lo tomara por detrás y lo levantara para subirlo a una camilla.
La claridad de su visión iba y venía mientras pasaba de ver a una oscura noche a un techo blanco y brillante. Cerró los ojos, respirando lentamente.
Lo había logrado.
Ahora solo quedaba mejorar e ir por sus hombres.
No importaba lo que le tomara o cuántas personas tenían que morir para que los encontrara, pero si era necesario, él mataría a Kozlov con sus propias manos si eso significaba mantener a los dos hombres que anhelaba y su familia a salvo.
Y eso era una promesa.
***
Sentado más atrás de los demás, Dylan escuchó las palabras del señor Kana.
"La mansión fue saqueada por completo. Quemaron todo lo que pudieron y luego se movieron al apartamento de Noah donde causaron un gran incendio." El jefe se pasó la mano por el rostro. "Murieron más de cincuenta personas ahí. Kozlov va en serio, y sus hombres no están siendo cuidadosos. Creo que pueden entender lo que está pasando."
Snake asintió al lado del jefe, las manos detrás de la espalda. "Estando actuando por rabia. Frustramos sus planes y conseguimos que hasta el último de nosotros esté de regreso."
"Correcto. Richard..."
Dylan se tensó, apretando los dientes cuando ese nombre le coló en sus oídos.
Richard. El asistente del señor Kana también se llamaba Richard.
"Richard, ¿tienes la información que te pedí?"
"Sí, señor. Como era de esperarse, en un intento de extorción, congelaron las cuentas de los Lee cuando no pudieron encontrarlos en la villa." Richard se acomodó los lentes, leyendo de su tableta. "Ya tenemos un experto resolviendo eso. Por todo lo demás, nadie ha resultado herido, pero de seguro nos están buscando."
El jefe palmeó el pecho de Snake. "Fue una buena idea sacar a sus padres de ahí en ese instante. Aunque es una pena que la casa terminara así."
Dylan vio las fotos tomadas por el dron de Vernon. Quemaron la casa tanto como pudieron sin importarles nada. Una gran parte de la casa esta en cenizas, excepto el muelle que estaba más lejos, pero de lo que vio, incluso el estanque los de Koi había sufrido por los restos, estaba completamente negro.
Ya habían sacado a Jiang y Sophia cuando eso pasó, pero era una advertencia de que no les importaba matar para conseguir lo que querían.
Eran solo pérdidas materiales.
Lo que verdaderamente importaba era que los Lee estaban con vida, escondidos en alguna parte del mundo. Estaban bien, confundidos y tristes, pero bien. Ellos lo miraron como a un desconocido cuando llegó junto al equipo, y no le dijeron una sola palabra mientras Dog les explicaba lo que estaba pasando.
Su pecho se apretó con el recuerdo.
"Vernon, ¿las cámaras están listas?"
"La mayoría están listas, señor. Esta noche nos dividiremos en equipos para terminar con las siguientes locaciones." En el tablero detrás del señor Kana, Vernon colocó fotos de lugares en Berlín. "Snake y yo iremos a la Puerta de Brandeburgo. Shott y Drake se dirigirán a Alexanderplatz. Rocco y Dylan irán a Tiergarten. Estamos listos para partir. Para mañana tendremos cada punto importante de Berlín cubierto."
"Muy bien." El jefe asintió con una mirada exhausta. El ataque directamente dirigido a Noah lo había sacudido más que lo demás, pero Rocco se encargó de sacarlo antes de que el equipo de Kozlov pudiera. Por apenas unas horas, sino ellos lo hubieran encontrado. "El equipo B estará vigilando los otros lugares y se contactarán directamente con Snake y Vernon. Cualquier movimiento extraño, ellos lo harán saber. Mientras tanto disfruten de su almuerzo."
"Gracias, señor."
Lo vio desaparecer del comedor mientras los chicos se acomodaban en la mesa para servirse del bufet frente a ellos. Dylan los observó sin sentir particular hambre. De hecho, en los últimos días no había tenido tanta hambre como para alimentarse correctamente, solo estaba viviendo de bebidas proteicas y barras de energía. La simple vista de la comida amontonada le revolvió el estómago.
"¿No vas a comer?" Drake se giró en la silla para mirarlo, una ceja levantada y salsa el el borde de la boca. "No eres de utilidad si eres tan débil como una ramita. Perdiste mucho peso, ¿lo notaste? ¿Alguien más lo notó?"
Frunció el ceño cuando toda la atención de los hombres se puso sobre él. "Yo no..."
"Sí," Shott masticó con los ojos en él. "¿Qué pasó contigo? Solías comer como un desquiciado, difícilmente le dejabas proteína a alguien y ahora apenas lo tocas."
"¿Te sientes bien?" Snake bajó su botella de cerveza, viéndolo directamente con más preocupación que reprimenda. "Sigues fuera de foco últimamente."
"Estoy bien."
Rocco lo señaló:
"¿No está tu cumpleaños acercándose?"
Vernon se rió. "¿Asustado de envejecer? Has tenido veintitrés por un largo tiempo."
"Estoy bien," repitió con más dureza, cruzándose de brazos. "Solo no tengo hambre."
"Incluso si no tienes hambre, necesitas comer algo para que tu cuerpo no se debilite." Snake preparó un plato liviano con carne de res, pan y ensalada de papas, lo puso frente a la silla vacío y lo miró otra vez. "Te necesitamos fuerte para esta misión. Luego de terminar, ve con Dog y dile que te coloque una IV. Te ves como si te fueras a desmayar en cualquier momento." No se movió al ver la comida. De verdad no tenía hambre. Snake apretó los labios y el resto de la mesa los observó en silencio. "Es una orden."
Se alejó de la pared y suspiró al dejarse caer en la silla.
"Sí, señor."
El sonido de los cubiertos sobre la vajilla fue lo único que se pudo escuchar por un incómodo momento. Odiaba la atención sobre él, especialmente cuando había quedado como el idiota más grande del universo. Tenía suerte de haber sido recolocado en el equipo en lugar de ser alejado del grupo.
Cuando levantó la cabeza, Snake lo estaba mirando mientras terminaba de comer. Meció la cabeza, viéndolo de la manera en que un padre miraría a su hijo. Le causó escalofríos. El hombre se levantó de la silla, llevándose sus platos con él para lavarlos, y al pasar a su lado, le dio una palmada en los hombros.
"Deja de golpearte a ti mismo por lo que sucedió. Ya está en en el pasado."
Sí, bueno. Seguía siendo el estúpido que cayó por las mentiras tan obvias de un bastardo ruso.
Su propia vida no le importaba tanto, pero involucró a otras personas en el engaño.
Y eso no se lo podía perdonar.
Rocco se reclinó en la silla después de terminar, girándose para verlo. "¿Terminaste? ¿Cómo te sientes?"
"Creo que voy a vomitar."
"Sostenlo o lo empujaré de regreso con mis manos." Le dio una mirada, pero Rocco no estaba muy impresionado. El hombre era enorme, alto y se veía bastante intimidante con sus tatuajes por todas partes. Difícilmente había alguien en este mundo que pudiera lograr imponerse sobre él. Bueno, tal vez Noah. "Todavía tienes que conseguir tu IV, y tal vez unos exámenes sanguíneos, estás pálido como un fantasma."
Se levantó y tomó sus platos. "Estaré bien después de la IV."
"Eres tan terco."
No había tiempo que perder. Después de comer tenía entrenamiento y estudio de la misión con Vernon a cargo. Luego de eso tomaría una siesta para conseguir un poco de energía antes de prepararse para salir.
El único problema es que no quería el IV, aunque sí lo necesitaba. Se sentía como mierda la mayor parte del día con la mente en las nubes y su atención completamente opacada por cualquier cosa.
Nunca en todos sus años trabajando se sintió así.
Ni siquiera cuando era un novato.
La cosa era...
"¿Has estado ignorando a Dog?"
Se sacudió cuando la voz sonó justo detrás de él cuando terminó de limpiar sus platos. Shott se inclinó en el lavado, poniendo sus platos sucios a un lado, y mirándolo a los ojos como cierta emoción que lo puso incómodo. Tomó la toalla, intentando evitar su mirada y se alejó para darle espacio.
Pero, por supuesto, el hombre no lo dejó ahí.
"¿Bien?"
Dylan apretó los dientes. "No tenemos nada de qué hablar."
"¿Estás seguro?"
"¿Por qué?" Se cruzó de brazos, entrecerrando los ojos. "¿Qué te dijo?"
"Apuesto a que tienes curiosidad." Con una risa molesta, Shott se encogió de hombros. "Pasé mucho tiempo con él como para no notar cuando está pasando por algo, pero no quiere hablarlo. Al menos no conmigo. Aunque puedo hacerme la idea de qué es lo que pasa. Y tú estás siendo un idiota. Y lo sabes."
Lo sabía, pero por qué todos tenían que actuar como si esto fuera algo nuevo. Se metió en peleas con algunos de los chicos en el pasado, físicamente incluso, pero todos seguían fijados en esta ocasión en particular.
¿Desde cuándo eran si quiera tan cercanos a Dog?
"¿Y eso qué?" Estaba harto de esto. De sentirse así, de ser mirado como un bicho raro desde que regresó. Sí, había metido la pata, pero era su problema. "Solo estamos aquí para hacer nuestro trabajo, y él también. Solo tiene que concentrarse en eso."
Shott dejó el plato limpio a un lado antes de girarse para verlo, mirándolo hacia abajo con la mandíbula tensa. "He sido muy paciente contigo a través de los años, solo porque eras el menor de todos. Pero ahora eres un maldito adulto, así que comienza a portarte como uno." Un dedo duro le golpeó el hombro y él plantó los pies en el suelo, sin romper el contacto visual. "Si quieres pretender que nada pasó y que solo fue un pequeño desliz, entonces no quiero trabajar contigo. Me rehúso a trabajar con un maldito niño."
"¿Quieres pelear?" Lo empujó con las manos en el pecho, haciéndolo tropezar. Shott se enderezó con un rápido movimiento, avanzando hacia él. Dylan levantó los puños. "No sabes una puta mierda de lo que pasó. No te metas en mis asuntos."
Shott golpeó sus manos lejos y lo levantó usando el cuello de su camiseta. "No te lo mereces."
Lo vio a los ojos fijamente, sacudido por sus palabras. Ah, ¿sí?
Le dio un golpe en el estómago con la rodilla, haciendo que Shott lo soltara de inmediato para sostenerse el vientre.
Alguien lo tomó por detrás mientras Vernon se acercaba a Shott para ayudarle.
Dylan había tenido suficiente.
Se sacudió violentamente del agarre, soltándose. "¡Si tanto te importa entonces ve y cógetelo!" Empujó a Drake de su camino y se dirigió hacia la puerta. "¡A nadie le importa!"
"¡A ti te importa!" Escuchó la voz de Shott mientras se alejaba, haciéndole un agujero en el pecho. "¡Eres un maldito cobarde!"
Al carajo todos.
¿Quién los necesitaba?
¿Qué sabían de él? Absolutamente nada. Nada.
Subió las escaleras de la casa y giró en el pasillo para ir a su habitación, pero se chocó con alguien, golpeándose la nariz. Los ojos oscuros detrás de las gafas lo miraron con sorpresa. Dog se inclinó para verlo mejor.
"Oh, ¿estás bien?"
Dio dos pasos atrás y asintió, frotándose la nariz. "Estoy bien."
"Ah, de acuerdo." Dog guardó las manos en los bolsillos del pantalón, tragando pesadamente. "S-Snake me dijo que vendrías con una IV. Ya todo está listo."
"No lo necesito." Avanzó, empujándole el hombro de paso.
"Espera." Dog le tomó el brazo. "Solo serán treinta minutos, te ayudará a sentirte mejor."
"Dije que no lo necesito." Se zafó de su agarre con un movimiento brusco. "¿Necesito repetirlo?"
"No, entiendo que no lo quieras." En lugar de verse molesto por su actitud, Dog le dio una sonrisa familiar y comprensiva. "Aún así es necesario por tu salud. ¿Qué pasa si te descompensas en un momento importante? Será peligroso para todos. ¿Por favor?"
Sonaba como alguien que intentaba convencer a un perro que no le iban a hacer daño.
"¿No quieres acariciarme la cabeza también y decirme que soy un buen chico? Vete el infierno. Déjame en paz."
Quería estar solo. Lejos de todos. Lejos de él especialmente. Verlo solo le recordaba que había sido un inocente novato.
"¡¿Acaso crees que esto no me afecta también?!" Se detuvo en seco cuando Dog levantó la voz a un tono nuevo para sus oídos. Se dio la vuelta, demasiado sacudido como para decir algo. Dog se quitó las gafas con el rostro rojo y las venas en su cuello sobresaltadas. Además sus puños estaban apretados. "No fuiste al único al que engañó, Dylan. No me ignores como si tuviera la culpa de lo que hizo." Estaba tan furioso que su cuerpo entero se sacudió. "Deja de actuar como un niño malcriado por una vez en tu vida."
Con el corazón palpitándole tan rápido que se sentía que quería salirse, Dylan inhaló. "Si sabes quién tuvo la culpa, entonces déjame en paz."
Dog frunció el ceño, riéndose con burla. "Así que pretender que esto solo se trata de que te dejaste engañar por el enemigo, ¿eso es lo que crees que te tiene luciendo así?" Dog se paró frente a él, sosteniéndole la mirada. "Estás tan asustado de aceptar que desarrollaste sentimientos por él, que pretendes que nunca pasó. Yo te conozco mejor que nadie en este lugar. Te he visto de maneras que nadie nunca lo hará. Así que puedes engañarlos a todos ellos, incluso a ti mismo, pero no a mi." La gran mano que no sostenía las gafas, subió hasta su mejilla, acariciándola cálidamente. Dylan apretó los labios cuando la mirada de Dog se volvió suave, honesta... "No te hará daño aceptar la verdad, Dylan. Estás adolorido porque le entregaste el corazón a alguien a quien dejaste entrar y él te apuñaló por la espalda. Está bien. Eres humano."
Su era voz suave, ligeramente rasposa mientras más bajo su tono se hacía. Su pecho se ajustó y el estómago se le revolvió. Era como si algo dentro de él intentara escapar y no solo sus extremidades.
Podía ver el dolor en sus ojos, lo mucho que le esto le había impactado. Estaba justo frente a él, viéndolo igual de miserable que Dylan mismo.
Y lo odiaba.
Algo feo se desarrollaba dentro de él al verlo así.
Tenía que alejarse.
Dog suspiró, presionando sus frentes juntas.
"Nunca te hablaría así de ninguna manera en otra situación, pero me estás lastimando también. Ya fue suficiente que él lo hiciera, pero que tu lo hagas hace que me sienta peor."
Con un golpe, apartó la mano de su cara.
"Si necesitas que alguien te consuele, ve con Shott," murmuró antes de darse la vuelta sin rumbo, esperando que sus pies lo llevaran a su habitación. "Parece emocionado por follarte."
Lo escuchó suspirar sin una sola palabra más hacia él.
Hártate, cánsate de mi.
Entró a su habitación y cayó sobre la cama boca abajo, con la cabeza metida entre los brazos. Sus ojos ardieron y su pecho se apretó al tiempo que un nudo se le hacía en la garganta.
¿Por qué ese bastardo tuvo que hacernos esto?
¿Cómo alguien puede ser tan bueno mintiendo?
La puerta se abrió en un momento, pero él no tenía las agallas para darse la vuelta. Especialmente si era Dog.
Alguien se aclaró la garganta.
"Estás fuera de la misión esta noche como sanción por tu comportamiento," Snake dijo con la voz neutra y calmada. "Necesitas calmarte si quieres seguir en el equipo A, Dylan. No me sirve un hombre que no puede controlar sus emociones, mucho menos en un momento crucial."
Dylan aspiró húmedamente. "Como sea."
"No es mi trabajo meterme en las relaciones de mis hombres, pero no puedes tratar a Dog de esa manera." Ja, como si necesitara el recordatorio. "Todos nos preocupamos por ti, pero él lo hace de una manera diferente, sabes. Especial. Si lo sigues alejando así, lo hará de verdad, y te arrepentirás de eso cuando sea demasiado tarde."
"Déjam—"
"No he terminado de hablar." Apretó los dientes y se calló. "Todos sabemos lo que pasó. Entre tú, Dog... y ese sujeto. Y te sientes adolorido porque fuiste traicionado, eso está bien. Es normal. Eres libre de sentir emociones como cualquier persona de tu edad. De amar. Y aunque fuiste un adolescente problemático, nunca tuviste relaciones ni citas, y esto fue lo más cercano a eso que has experimentado." Los pasos de las botas se movieron sobre la habitación hasta que el hombre se sentó al lado de su cabeza en la cama. "Esta fue tu primera relación. Una muy particular... pero no hay reglas de cómo funciona. Solo lo sabes por quienes hacen latir tu corazón. Levanta la cabeza y sigue adelante. Eres un chico fuerte. No le des la satisfacción a esa basura rusa de verte así."
Snake le acarició la cabeza. Snake de todas las personas en el mundo. Quería alejarlo y subir sus barreras como siempre, pero no tenía fuerzas.
Las lágrimas se acumularon en sus ojos hasta que no pudo contenerlas más y sollozos rotos se le escaparon.
Esto apestaba.
Con una palmada en la espalda, Snake se levantó. "Llorar también está permitido. Pero no irás a la misión esta noche de todas formas. Necesitas descansar. Nos vemos mañana."
Debía ser tal desastre que Snake usó su voz de padre para hablar con él.
Solo quería dormir y olvidarse del mundo un rato.
Quizás más tarde volvería a evaluarse a sí mismo.
Ahora no tenía la energía para eso.
Pero necesitaba hacer algunos cambios y tomar algunas decisiones.
***
Le tomó cinco días salir de la clínica después de pagar cuando la doctora le dio el visto bueno.
Una de las mejores cosas de las ciudades pequeñas en Rusia, era que incluso si llegabas manchado de sangre y con una pistola en la cintura, nadie haría preguntas, porque era una de las situaciones más comunes que podía haber.
Ni siquiera le pidieron sus datos y solo exigieron pagar en efectivo.
Simple.
Moverse hasta Berlín después de pagar en la frontera fue incluso más fácil, y en poco tiempo había llegado a tierras alemanas.
Pero necesitaba mantener el perfil bajo, así que mientras conseguía material para espionaje, se quedó en una habitación alquilada en el centro de la ciudad. Nada lujoso, solo algo breve y pequeño que le permitiera esconderse porque sabía que sus compatriotas debían estar cerca.
Aunque no podía quedarse ahí por siempre.
Exploró las calles de la ciudad, aprovechándose del hecho de que el clima estaba helado y las calles llenas de turistas.
Tal vez subestimó sus capacidades, porque al ver la ciudad, se dio cuenta de lo amplio que era para explorar por sí solo.
Les pondría un chip de rastreo cuando los encontrara. Quisieran verlo o no, ellos no podían perderse de su vista. Ya no había una posibilidad que dejara eso suceder.
Visitó los parques cercanos, sin saber bien qué era lo que buscaba.
Si tuviera a mano la tecnología para intervenir las cámaras de la ciudad tendría una mejor visión, pero no podía arriesgarse a robar nada de una tienda de tecnología por aquí si no esperaba llamar la atención, y que su imagen estuviera en las cintas de seguridad del lugar. Tendría que trabajar con lo que tenía a la vista.
Consiguió un teléfono de un adolescente y auriculares de un hombre se los dejó caer en la multitud. Lo trabajó rápido y revisó lugares cercanos a los que acercarse. Habían algunas mansiones cerca, también una área más urbana principalmente para familias, museos, parques, atracciones.
Era demasiado jodidamente grande para explorarlo todo.
Mierda.
Lanzó una píldora en su boca y tomó una botella de agua de un puesto antes de alejarse hacia donde podía ver algo parecido a un parque, pero tenía un pequeño lago con sillas en los bordes y botes dentro de ella.
Se dejó caer en la silla y se frotó la cabeza, pensando, pensando, pensando.
¿Cómo podía tachar lugares en donde buscar y enfocarse en los más posibles?
Eran casi 900 km2 por recorrer completamente, solo de Berlín, y lo único que tenía eran las sospechas de que estaban aquí. No dudaba de las palabras de Diana, pero era solo una posibilidad de que hayan elegido este lugar que no estaba tan lejos de Rusia. Aunque tenía sentido si era así.
Buscaban venganza, silenciosa y dolorosa, buscando explotarles en la cara antes de que los notaran, en lugar de hacer un gran escándalo como su gente.
Una familia pasó cerca de él con enormes pretzels en las manos y su estómago rugió.
Debería conseguir comida y regresar a la habitación.
Se puso de pie y caminó hacia el camino que se metía entre los árboles, cuando una enorme figura le hizo detenerse. Se escondió detrás de un árbol y contuvo la respiración cuando el sonido de botas se alejó sin prisa. El hombre hablaba por teléfono con una voz melosa y patética. Justo como un hombre enamorado.
Serge se acomodó el abrigo y bajó la punta de la gorra antes de meterse al camino, siguiéndolo con suficiente distancia.
"¿Ya cenaste?" el hombre preguntó. Su mano con tatuajes le era bastante familiar. "Lo haré cuando regrese, tu papá me envió a una misión. Ahora, no evites la pregunta. ¿Cenaste?"
El hombre se detuvo y se desvió a la derecha por otro camino. Serge esperó un poco, antes de seguirlo. Se mantuvo al borde de los árboles, viéndolo colocar algo en uno de los árboles. El teléfono seguía colgándole en el oído.
Sonrió luego de ajustar el pequeño dispositivo a lo alto.
Carajo. ¿Eran cámaras?
Decidió mantenerse donde estaba en lugar de seguirlo directamente antes de que él continuara su marcha, dirigiéndose hacia un monumento de unos tres metros frente al lago. El hombre esperó a que pasaran algunas personas, todavía hablando por teléfono y luego colocó más dispositivos cerca.
No podía recordar su nombre. Pero estaba seguro que era el que se estaba cogiendo al hijo de Kana. Y si él estaba aquí, entonces la información de Diana era cierta. Y si era cierto, al menos uno de sus hombres debía estar aquí.
"Sí, ya voy de camino a casa." El hombre se pasó la mano por la nuca mientras se alejaba. "¿Dylan?"
El corazón de Serge dio un salto, y antes de pensarlo mejor, sus pies estaban moviéndose para seguirlo sin importarle que las cámaras capturaran su figura.
"Hmm. Se supone que vendría conmigo esta noche, pero causó una pelea con Shott y Snake le dio una sanción. Estoy... Noah, estoy bien. ¿Puedes escucharme? No estoy solo. Hay otro chico alrededor que está haciéndome compañía, pero nos dividimos para terminar más rápido." Hizo una pausa, haciendo una mueca de estar siendo regañado. "Sí, te llamaré cuando esté en la cama. Mientras, come algo, ¿sí? Tienes que mantenerte saludable mientras estoy lejos. Yo también odio esta situación, pero lo haremos bien. Estaremos juntos antes de lo que crees. Te lo prometo. También te amo."
Lo vio alejarse del parque, y lo siguió hasta llegar al borde de la calle donde había una camioneta estacionada más adelante.
Serge se apoyó en un árbol, suspirando y cubriéndose el rostro con las manos.
¿Dylan pudo haber estado aquí? ¿Se metió en una pelea? ¿Qué tipo de sanciones tenían ellos? ¿Acaso lo estaban golpeando?
"¿Qué te pasó?"
Se enderezó cuando la voz del hombre se elevó. Un desconocido apareció delante del tatuado, sosteniéndose la rodillas que tenía una mancha de sangre y la tela del pantalón estaba rota.
El desconocido bufó. "Resbalé."
"Puedo ver por qué estás en el equipo B. Sube al auto." El tatuado subió en el asiento del conductor con una expresión de desagrado mientras que el desconocido pareció avergonzado, pero subió al lado del tatuado. "Un raspón en la rodilla es todo lo que tomó."
"¿Crees que Dog me pueda echar un vistazo?"
"¿Por un raspón en la rodilla?" El hombre gruñó al encender el auto. "Nunca volveré a trabajar contigo."
"Eso es cruel."
"Solo cállate."
Ja. Entonces Lee también estaba por aquí.
Habían muchas bicicletas colocadas libremente. A nadie le importaría si él tomaba una prestada. Movió sus piernas rápidamente, siguiendo la camioneta con la vista mientras más y más se alejaba hasta que no era más que un punto a la distancia, pero había memorizado la placa.
Entró a una especie de vecindario de clase media alta y condujo entre las calles, buscando una camioneta con el mismo número de placa.
Le tomó más de media hora recorrer el lugar, pero al final la encontró estacionada en una casa de tres pisos con otros autos en frente, pero había algo parecido a un callejón que dividía todas las casas y sus muros. Con lo oscuro que era afuera, podía quedarse ahí y vigilar hasta que el sol apareciera, pero no podía arriesgarse a demasiado.
Pero, mierda, lo consiguió.
Ja.
¿Quién lo diría?
Ivan podía lamerle el trasero de la manera menos sexy posible.
Condujo la bicicleta de camino a su habitación mientras silbaba una vieja canción de cuna.
"Pronto regresará quien te esperaba.
El viento susurra que el amanecer llegará,
Y quien te ama, te encontrará."
***
Cuando Dylan llegó a su consultorio improvisado para conseguir el IV dos días más tarde, Dough tuvo que contener su sorpresa para que no se le notara en el rostro. Dylan solo se sentó en la silla al lado de la cama y se rascó la cabeza. El cabello estaba corto, mucho más corto que unas semanas atrás. Entendió que después de que Snake le dijera que podía darle una mano, Dylan solo había aceptado.
Y extrañamente, Dylan había estado mucho más dócil desde su discusión y luego de su sanción por pelearse con Shott en el comedor.
Tal vez solo había necesitado sacar la frustración de él con la primera persona luego de eso, y fue Dough quien estaba ahí para recibir el golpe.
Pero...
Pero eso no le daba el derecho de tratarlo de esa manera.
Dough se aclaró la garganta, revisando que el líquido cayera debidamente, en un silencio tan profundo que no sabía qué hacer consigo mismo.
"Lo siento."
Volteó la cabeza tan rápido que algo se sintió en el cuello. Dylan no lo estaba mirando, tenía la vista en la aguja en su antebrazo y jugaba con la delgada piel alrededor. Dough se enderezó y se cruzó de brazos, demasiado atónito como para pensar bien. Así que lo dejó continuar.
Casi deseaba poder grabar esto.
"Tenías razón. Estaba tan enfocado en cómo me sentía que solo lo descargué sobre ti, porque... me siento culpable por meterte en esto." Muy lenta y tentativamente, Dylan levantó la cabeza para verlo a los ojos. Tragó y suspiró. "Pero ya no puedo cambiar nada de lo que pasó, ¿cierto? Él debe estar..."
Aunque no quería, su pecho se apretó con la idea. No había querido pensar en eso, pero cada cierto tiempo la posibilidad de que Richard estuviera muerto le hacía un agujero en el corazón. Incluso cuando fueron engañados de esa manera pensaba así. Era patético.
Asintió. "Sí, solo podemos seguir adelante."
"Entonces quería... quería..." Parecía tener un mal momento, luchando por buscar las palabras.
Dough sonrió. Sus dedos picaban por pasarlos por el corto cabello en la cima de la cabeza, porque era adorable. Un puercoespín. "Tómate tu tiempo."
"¿Me odias?"
Se sacudió, parpadeando rápidamente. "¿Qué?"
"¿Me odias por decirte que te cogieras a Shott?"
"Dylan..."
"En realidad no sé si quiere hacerlo, pero le importas, y quizás sea mejor que yo para ti. Así que no tienes que elegirme por ninguna razón." Sus mejillas se pintaron de un profundo color rojo al igual que sus orejas. Dylan las frotó con fuerza. "Pero si todavía puedes perdonarme, entonces, ¿te gustaría intentarlo otra vez? Mierda. Ni siquiera sé lo que estoy diciendo."
Su rostro estaba ardiendo. "¿Quieres salir conmigo?"
"Sigo pensando que no deberíamos, pero..." Se frotó la mejilla sonrojada, bajando la voz. "Snake y Vernon lo hacen funcionar, Rocco y Noah también. No es... no es..."
Dough exhaló sintiendo que su pecho se calentó cuando se inclinó para sostenerle el rostro para frotar sus narices. "¿Qué fue lo que se metió en ti?"
Dylan se quejó, pero no se apartó ni lo empujó con fuerza.
"No me molestes."
"No lo hago, solo estoy sorprendido con este cambio de corazón."
"Dolió," dijo con apenas un murmuro que casi no pudo escuchar bien. Dylan lo vio a los ojos. "Ese bastardo... supongo que me importaba más de lo que quería aceptar. Y dolió que fallé en mi trabajo, dolió que nos estuviera viendo la cara todo este tiempo cuando fuimos honestos con él, y duele..." Dylan dejó caer la cabeza en su hombro. "Duele pensar que murió. Es confuso. Me hace sentir como un traidor."
Le acarició la nuca. "¿Es por eso que estabas tan molesto? ¿Porque estabas confundido por tus sentimientos?"
Él se encogió de hombros bruscamente.
"Supongo."
"¿Sabes lo orgulloso que estoy de ti por ser tan honesto?"
"Cállate."
Se rió, tomándole el mentón para verle los ojos humedecidos. "Te amo, Dylan. Más de lo que te imagines. Te perdono, pero eso no quiere decir que te deje tomar toda la culpa. Yo también debí ser más inteligente y no caer por él o sus palabras." No tenía palabras para hablar sobre Richard, pero entendía el dolor y la confusión que Dylan sentía. No sentía amor por él... no, eso era demasiado y no había mucho espacio en su corazón ahora para considerar eso ahora que sabía que todo fue un acto para atraparlos, pero su corazón definitivamente latió con fuerza cuando estaban juntos. Y no debería importarle esto a su edad, pero fue Richard quien lo tomó por primera vez y su gentileza y consideración le llegó a lo más profundo en su cuerpo. Pensamientos tontos y sin sentido, es todo lo que tenía. Pero había alguien muy real frente a él que se sentía justo como él, que necesitaba ser confortado tanto como él lo necesitaba. "¿Quieres dormir conmigo esta noche?"
Una débil sonrisa se estiró en los labios de Dylan.
Y luego la puerta se abrió, haciéndole saltar.
Snake levantó una ceja.
"Si yo no puedo tocar a Vernon aquí, ustedes tampoco tienen permiso. Dylan, vámonos."
"¿Adónde van?"
Dylan se levantó, extendiéndole el brazo para que sacara la aguja. "Tenemos un viaje a Rusia para verificar la ubicación de Kozlov."
Snake murmuró. "Solo serán un par de días. Estarás bien en la casa."
"Ah, entiendo." Trabajó cuidadosamente para quitarle la aguja y luego desinfectó el área antes de hacerse a un lado. Se pasó la mano por el cuello, mirando a Dylan que no se movía tampoco de donde estaba. "Entonces ten cuidado."
Los ojos verdes brillaron con algo especial. "Lo haré." Con los dedos en el borde de su pantalón, Dylan tiró de él más cerca para besarle los labios. Ah, demonios. Todo su cuerpo se calentó de una inocente manera. Envolvió el brazo por detrás de la cabeza de Dylan y lo besó profundamente, saboreando esa boca que no había tocado en tantos días. Seguía siendo igual de delicioso. Alguien se aclaró la garganta y ellos se separaron, jadeando de cara al otro.
Le frotó las mejillas por última vez y asintió, dando un paso atrás. Snake los miraba con gracia. "¿No es nada peligroso?"
"Vernon consiguió algo, pero antes de atacar revisaremos que sea la ubicación de Kozlov. Luego de verificar estaremos de regreso." Poniéndose más serio, Snake tiró de Dylan hacia la puerta. "Te lo regresaré entero. Nos vemos, doc."
Los siguió en silencio fuera de la habitación y los observó alejarse desde su clínica. El silencio que reinó el lugar cuando la mitad de las voces se redujo fue ensordecedor, ni siquiera podía quedarse quieto y comenzó a limpiar la habitación por completo hasta que no había una esquina más que necesitara pulirse.
Tenía que reconocer que habían gastado una buena cantidad para crear el lugar en una casa de tres pisos en los suburbios de Berlín.
Ah.
El jefe los mimaba tanto.
Alguien tocó al puerta detrás de él, haciéndolo voltear. Era uno de los chicos del segundo equipo.
"Hey, doc, ¿quieres acompañarnos a cenar?" El chico se frotó el cuello visiblemente incómodo. "Usualmente no hablamos a menos que me hagas preguntas en una revisión, pero eso no quiere decir que no seas parte del equipo, ¿cierto? Los demás están abajo, siéntete libre de unírtenos."
Le dio una sonrisa. "Gracias."
Eran buenos chicos, pero un poco... tontos. Les faltaba mucha más experiencia que la que el jefe les dejaba tomar, pero serían un buen equipo cuando tuvieran la oportunidad. Había escuchado que en el último año ellos estuvieron haciendo un buen trabajo en mantener las cosas tranquilas alrededor hasta que descubrieron el plan de Kozlov.
Se les unió un rato más tarde, y, vaya, eran ruidosos. Pero una agradable compañía.
"Disfruten su noche, caballeros." Retiró sus platos y los limpió mientras bostezaba. "Disfruté su cena. Les prepararé el desayuno mañana como agradecimiento."
Ellos se rieron, aplaudiendo. "Estaremos esperando eso, a primera hora de la mañana."
Secó su plato y se despidió con la mano para irse a tomar una ducha antes de caer en la cama.
No se sentía tan cansado físicamente, como emocional, y no podía evitar sentirse como un adolescente con mariposas en el estómago mientras pensaba en Dylan. Su mirada avergonzada mientras hablaba honestamente desde el corazón era tan malditamente linda.
Limpio y con pijama, se desplomó de cara en la cama luego de apagar las luces. Tenía una estúpida sonrisa antes de quedarse dormido.
Escuchó la lluvia caer afuera de la ventana y eso lo despertó en un momento porque la habitación se quedó tan fría que su cuerpo temblaba y se levantó a tientas para buscar una sábana cuando algo se escuchó afuera de su habitación.
Estaba demasiado dormido como para pensar bien, así que solo fue a ver qué era.
Vio a algunos de los chicos en el pasillo, masticando algo. Los dos lo vieron cuando abrió la puerta.
"¿Todo bien, doc?"
Se frotó el centro de las cejas, asintiendo. "¿No tocaron la puerta?"
"No. Lo siento, ¿te despertamos?"
Asintió con un gruñido.
"Solo dábamos una ronda. Puedes irte a dormir tranquilo. Tenemos la casa segura."
"Mhm."
Cerró y regresó a la cama con la sábana en los hombros como una capa y cayó en la cama nuevamente, pero afuera comenzó una tormenta que lo hizo rodar y rodar por un largo tiempo. Por Dios, las ventanas se estremecían con la ventisca.
Pero extrañamente, eso creó el ambiente para relajarse y terminó cediendo a su precioso sueño.
Hasta que no lo hizo, pero la lluvia no tenía nada que ver con esto, excepto por que se escuchaba mucho más fuerte por un segundo. Creyó estárselo imaginando, pero definitivamente podía escuchar pasos moviéndose en la habitación.
Deslizó la mano lentamente bajo su almohada y esperó, conteniendo la respiración y luego de unos segundos donde los pasos se detuvieron, la desconocida presencia se sentó en el borde de su cama, respirando muy cerca de su rostro. Las gotas de agua le cayeron encima, frías en su piel calentada por la sábana.
"Ja..."
Un suspiro pesado se escuchó cerca de su cara justo antes de que una mano fría le tocara la mejilla.
Dough sacó la pistola debajo de su almohada y la presionó en piel.
"Oh."
El desconocido se quedó quieto, alejando su mano y luego la luz de la mesita de noche se encendió.
Dough entrecerró los ojos cuando frente a él, la muy familiar cara, se hizo presente. Los ojos azules lo miraron sin ningún tipo de mala intención, tranquilos y algo preocupados.
Richard. Si es que ese era su nombre de verdad.
Dough le quitó el seguro al arma y apretó los dientes.
El hombre se rió con nerviosismo. Las manos levantadas en el aire.
"Hey, cariño, al menos déjame explicarte qué hago aquí." Intentó mover la mano para bajarle la muñeca, pero Dough presionó el arma con más fuerza bajo su mentón. "Por favor, baja el arma." Apretó los labios con una pequeña sonrisa. "Estas cosas no van contigo."
"Si yo fuera Dylan, estarías muerto en este momento," dijo con un hilo de voz, el corazón latiéndole como loco dentro del pecho. "Tengo el entrenamiento suficiente para saber cómo usar una de estas y tengo muy buen pulso."
"Lo sé. Porque eres un doctor."
Carajo. Debería disparar.
Tenía un ruso sentado en su cama y no sabía qué hacer consigo mismo. Y demasiado aterrado de que su dedo se deslizara por error mientras seguía sacudido, le quitó el seguro.
Richard tomó ese momento para quitarle el arma de las manos y tomarlo de las muñecas para ponerlas por encima de su cabeza.
El hombre respiró con la nariz rozándole la suya. "Ha pasado mucho tiempo, ¿no? Te he extrañado." Los labios rellenos le hicieron cosquillas en la mejilla y él se tensó con fuerza. Dientes romos le mordieron el lóbulo de la oreja. "A Dylan también. No tienes idea de lo que ha pasado desde entonces."
"Puto mentiroso."
"Si, lo siento por eso."
"Debieron acabar contigo cuando pudieron hacerlo."
"Habría sido lo más inteligente."
Su respiración se atoró y él jadeó con fuerza, odiando lo mucho que su voz tembló. "Te odio tanto."
"Y yo te amo."
"No, tú..."
"Estoy aquí porque no puedo dejarlos ir, Lee." Su rostro se llenó de emoción cuando sus manos temblaron mientras le sostenía las muñecas con fuerza. "Lo siento porque me tomara tanto tiempo tomar la decisión correcta: elegirlos a ustedes antes que mi misión. Cuando quería cambiar las cosas fue el peor momento y es mi culpa. Todo esto es mi culpa. Y quería morir por esto, por lastimar a tantas personas a mi alrededor, pero me di cuenta de que soy un bastardo egoísta." El hombre pareció quedarse sin fuerza cuando sus frentes se tocaron y él cerró los ojos. "Incluso si me odian por lo que hice, necesito estar con ustedes para asegurarme que están a salvo. Aunque me mantengan a distancia estaré ahí con los dos. Pueden dejarme fuera de la relación pero eso no impedirá que intente matar a cualquier bastardo que se les acerque más de lo necesario. Ustedes son míos."
Dough puso los ojos en blanco antes de empujarlo de encima y moverse hacia el borde de la cama. "No puedes ser serio. Dime que esto es una broma." Se levantó, sintiendo las palabras acumularse con ira mezclada con otras emociones que no quería extender. Estaba... confundido sobre qué hacer. "Eres un traidor. Tu gente nos está buscando. Estaban buscando a mi familia y quemaron la casa entera. ¡La casa en la que tú estuviste! ¿Fue tan fácil decirles que ellos estaban ahí? Tú, maldito imbécil hipócrita. Te recibieron con los brazos abiertos."
El hombre se levantó bruscamente de la cama, los ojos muy abiertos. "¿Quemaron la casa?" Se movió como si no supiera qué hacer consigo mismo, tirando de su cabello. "¿Tus padres están bien?"
"Los sacamos a tiempo solo porque no podía dejar de pensar que dejé que mis padres estuvieran tan cerca de un enemigo." Solo por horas. Recibió la noticia más tarde en la madrugada cuando llegaron a Berlín. Decirle a sus padres que su amado hogar había sido reducido a cenizas, y ellos no dijeron nada por tanto tiempo que el peso de eso lo llenó tanto que tuvo que alejarse de ellos. Se sentía como una decepción, como el peor hijo del mundo. Apretó los puños. "¿Cómo pudiste?"
"Yo no les dije nada, Lee. Sé que no puedes creerme en este momento, pero es la verdad." Estaba agradecido de que él respetara la distancia justo ahora. "Tú no eras un blanco, cuando te conocí no tenía idea de quién eras, solo me enteré a lo largo del camino entre las conversaciones que tenían. Cuando nos encontraron juntos comenzaron a investigarte y tus datos eran fáciles de obtener porque estabas registrado en una universidad. De ahí los encontraron."
"¿Se supone que debo creer eso?"
"Supongo que no, aún así es la verdad. Me quieren muerto." El hombre hizo una mueca con una media sonrisa. "Maté a muchas personas para llegar aquí."
"Podría gritar y estarás rodeado en segundos."
"No te pondría una mano encima para no hacer algo más que... bueno..." Sonrió con una sombra de color en las mejillas y se aclaró la garganta. "Me refería a que me escapé. Estaban planeando matarme de cualquier manera y con todo el movimiento se olvidaron de mi en una prisión en una isla en Rusia. Después de que me encontraran con ustedes no fue tan difícil poner las cosas juntas, y me clasificaron como un inútil. Recibí una paliza y estaba esperando mi sentencia, pero tenían más cosas que hacer."
Dough se abrazó a sí mismo cuando la habitación se sintió demasiado fría. "Suponiendo que te creo... ¿cómo escapaste?"
"Diana y Zev. Zev es quien pretendía ser francés." Con un suspiro, el hombre se sentó en la cama. "Mientras todos estaban ocupados, mi equipo fue sancionado y los dejaron fuera por un tiempo. Me buscaron en la prisión y me abrieron las puertas para escapar. Aunque probablemente no volvamos a vernos. Será lo mejor para ellos. También los traicioné."
"¿Y ahora qué? Eres un traidor por todas las esquinas, ¿no es mejor huir?"
"Es lo más fácil. No puedo. No quiero." Se levantó de la cama sin romper el contacto visual. "No me iré sin ustedes."
Dough sacudió la cabeza.
"¿Huir? No vamos a huir. Tu jefe logró que esto se volviera personal para todos nosotros, no iremos a ninguna parte sin que él muera."
"¡¿No vieron lo que es capaz de hacer con sus hombres?!" Su rostro se enrojeció cuando la voz se levantó. Las paredes no eran tan delgadas, cualquiera notaría que esa no era su voz y vendría a revisar si no se calmaba, pero no parecía ser el caso. Richard se veía molesto. "¡¿Acaso olvidaste lo que quisieron hacerle a tus padres?!"
Se adelantó y le cubrió la boca con la mano. "¡Baja la voz!" le reprendió susurrando. El hombre relajó sus facciones y solo lo miró a los ojos. "Lo sabemos perfectamente. Mi jefe no es la persona que se deja atacar si responder. Están trabajando en ello justo ahora."
"¿Dylan está con ellos?" Con suavidad, él le quitó la mano de la boca y la sostuvo gentilmente. "¿Dónde?"
"¿Por qué debería decirte?" Le dio un golpe en el pecho. "¿Cómo sé que no irás a decírselo a tu jefe?"
"¿Cómo te hago entender? Ya no trabajo para ellos." El hombre suspiró profundamente, luciendo pensativo. "Si no van a irse conmigo, entonces podría ayudarles. Sé donde se está quedando Kozlov, al menos hace unas semanas lo sabía."
Apretando los dientes, Dough exhaló sin fuerzas. "No puedo confiar en ti."
"Lo sé. No te sientas mal por eso." Con un suave movimiento, él lo tiró a sus brazos. Como si fuera más pequeño que él, hizo que su cabeza descansara sobre su hombro mientras le frotaba la espalda. Olía tan familiar. Inadvertidamente inhaló en su hombro por encima de la ropa húmeda y no pudo evitar que le gustara. Una mano grande se metió en su cabello. "Déjame ayudarlos. Sé que puedo hacerlo."
Dylan iba a odiar la idea. Snake y el resto del equipo lo pondrían en una cuerda si se enteraban que dejó entrar a un ruso a la casa y lo dejó convencerlo de que ahora no estaba aquí para apuñalarlos por la espalda.
Pero... Dylan se sentiría aliviado de saber que estaba vivo. Porque también lo amaba aunque su razón le dijera que tenía que ser todo lo contrario.
"Espera aquí."
Salió de su agarre y se acercó a la puerta para ir al pasillo. Las luces estaban encendidas, pero estaba silencioso. Bajó las escaleras hasta la sala y vio a algunos de los chicos viendo la televisión y otros estaban durmiendo profundamente.
"¿No puedes dormir, doc?"
Casi se salió de su piel cuando la voz le habló desde atrás. Uno de los hombres estaba ahí con un tazón de palomitas bajo el brazo y soda en el otro lado. Parpadeó inocentemente hacia él y Dough forzó una sonrisa, frotándose el cuello.
"Digamos que sí. Estaré trabajando en el consultorio, ¿podrían mantenerse en silencio?"
"Oh, claro. ¿Necesitas concentrarte? Lo tienes."
EL chico lo rodeó con una sonrisa y se dirigió a la sala. Dough carraspeó. "¿Quedaron restos de la cena?"
"Toma lo que quieras del refrigerador."
Metió un plato dentro del microondas y algunas botellas de agua antes de subir nuevamente para dejarlos en su consultorio. Luego fue a su habitación y abrió la puerta.
"Ven conmigo."
Ambos se movieron lentamente hacia su consultorio y luego él cerró la puerta con seguro, solo por si acaso.
Algo rugió. Se dio la vuelta para verlo mirar el plato con ojos grandes. "¿Eso es para mi?"
"Después de que te haga una revisión." Lo empujó hacia la camilla. "Quítate la ropa."
Él comenzó a desvestirse aunque se veía confundido. "¿Qué tipo de revisión?"
"En algunos de los hombres de tu jefe que han llegado a mis manos encontré chips de rastreo." Abrió algunas gavetas y encontró jeringas y algunas ampollas, de las que tomó una y la abrió, absorbiendo el líquido. "Los chips suelen tener un periodo de duración. Pudieron ponerte uno en las últimas semanas. Quiero asegurarme de que no encontrarán esta locación."
"Está bien." Se dio la vuelta para verlo acostado y mirándolo. "Aunque no creo que quisieran gastar en carne muerta."
Preparó la jeringa mientras sus ojos recorrían el cuerpo maltratado y los cientos de moretones a lo largo de su piel, desde la cabeza hasta los pies, no había un espacio que no se viera de un tono amarillo verdoso.
Apretó los labios. "¿Ellos te hicieron esto?"
"Ah, fue Ivan." Se encogió de hombros como si no fuera importante que pareciera un saco de boxeo. "Él ya me odiaba antes de esto, así que solo tomó la oportunidad para hacer lo que siempre quiso hacerme."
"¿Ivan es tu supervisor?"
"Mi superior."
"¿Ni siquiera intentaste defenderte?" Se movió cerca de la camilla.
Richard solo abrió la boca pero nada salió de sus labios. Sacudió la cabeza. "No me sentía con muchas ganas de vivir después de que se fueran."
"Eso es dramático."
"Sí, lo es."
Golpeó la jeringa para sacar las burbujas de aire cuando algo le molestó en la parte trasera de la cabeza y sus dientes se apretaron. "¿Es Richard tu nombre de verdad?"
"Ah..." El hombre se sentó de golpe, ojos grandes y rojo hasta el cuello. "No."
"¿Entonces?"
"Serge Mikhailov."
Dough apretó los labios mientras asentía y lo empujaba de regreso a la camilla. Cuando la espalda tocó el colchón, él clavó la jeringa en su cuello y presionó el líquido dentro.
Serge se estremeció, pero no peleó, solo lo vio con sorpresa y se frotó el cuello cuando Dough terminó. "¿Q-qué fue eso?"
"Un relajante."
"¿Tenías que hacerlo tan fuerte?"
"No."
Lo escuchó suspirar mientras él movía el brazo de la máquina de radiografías.
Sintió una mano en su cadera.
"Lee," su voz era tan suave y baja. Podía ser el relajante, pero lo dudaba. "Lo dije de verdad." Serge le tomó el brazo deteniéndolo cuando intentó alejarse. Tenía un brillo peculiar en los ojos. "No sé cómo es posible, pero los amo a los dos. Se los demostraré. Haré lo que sea por ustedes." Sus ojos comenzaron a ponerse pesados y él pasó la mano por el rostro antes de que la mano en su cadera cayera. "¿Por qué me siguen inyectando cosas extrañas?"
"No lo sé."
"Tengo hambre."
"Comerás cuando despiertes."
"¿Voy a dormir?" Tarareó mientras comenzaba el procedimiento. Una risita tonta le hizo voltear a mirarlo. Dios. Estaba ido. "¿Dormirán conmigo? Tengo frío."
"Quédate quieto."
Completamente limpio por dentro. Aprovechó el momento y le hizo exámenes dado que el hombre seguía dormido. Parecían que todos sus golpes habían sido tratados médicamente y solo tenía medicamentos para el dolor corriéndole por dentro.
Se sentó a su lado luego de terminar, después de cubrirlo con una sábana, simplemente viéndolo respirar en su sueño.
Se veía terrible, las bolsas bajo sus ojos eran oscuras y amplias, los labios rotos y cortados, moretones en cualquier parte de la piel, también estaba más delgado y con una barba prominente. Parecía un indigente, pero dudaba que hubiera pasado todo este tiempo en la calla. Era un asesino entrenado por la sociedad rusa, tenía que ser inteligente y saber cómo sobrevivir.
Después de todo, los había encontrado.
¿Pero podían confiar realmente en él?
Ya los había engañado una vez.
Sería de tontos pecar dos veces.
***
Dos malditos días sin una pizca de sueño.
Dylan sabía que podía matar a alguien en este momento si lo hacían enojar en lo más mínimo.
Snake le palmeó la espalda cuando bajó de la camioneta.
"Buen trabajo." El hombre se acomodó la mochila y bostezó con bolsas oscuras bajo los ojos. "Veo que encontraste tu ritmo otra vez."
"Habría sido un buen trabajo si hubiéramos encontrado a Kozlov."
Subieron las escaleras del porche de la casa detrás de los demás.
Snake murmuró. "Sí, bueno. Al menos es un lugar más para tachar. No esperábamos que fuera una misión fácil, ¿o sí?"
Dylan entrecerró los ojos mientras veía la nuca sonrojada de Vernon.
"Si tan solo alguien hiciera bien su trabajo."
El hombre le dio una mirada de reojo, rodando los ojos y Snake le dio un palmazo detrás de la cabeza. "Cuidado con las palabras."
Vernon se detuvo en la entrada de la casa, sonriendo de oreja a oreja, muy orgulloso cuando Snake se paró a su lado.
Dylan gruñó, frotándose el golpe.
"No es justo. Él tiene preferencia por salir con el jefe."
"Eso es correcto." Snake giró el mentón de Vernon hacia él y lo besó en la boca, manoseándole el trasero descaradamente. Con el rostro caliente, Dylan apartó la mirada. Ellos se rieron de él. "Ve a descansar."
Vernon se rió en su cara cuando pasó a su lado. "Eres demasiado modesto para alguien que lo hizo con dos a la ves."
Snake se metió entre los dos antes de que Dylan lo alcanzara. El hombre le dio una mirada sin juegos.
"A tu habitación."
Básicamente se arrastró por las escaleras, ignorando el sonido de su estómago cuando olió la comida caliente desde la cocina. Si encontraba las fuerzas para bajar luego de una ducha, él comería. De otra manera, iba a dormir tanto como un oso.
Se duchó profundamente, casi llorando cuando la pasta dental tocó su boca luego de limpiarse con sal desde el túnel en donde se habían estado escondiendo. Se puso ropa cómoda y en lugar de caer en la cama, decidió ir por un bocado. Más que nada quería preguntarle a Dog si ya había comido.
Tal vez podían hacerlo juntos.
Su rostro se calentó mientras caminaba hacia la habitación del hombre y tocaba con suavidad. Cuando nadie contestó, abrió la puerta para ver dentro. La figura estaba tendida a lo largo de la cama, cubierta por completo excepto por los pies. Con pasos silenciosos, se movió cerca de la cama, notando la Glock brillante en la mesita de noche. La revisó por inercia para asegurarse de que estuviera cargada. A nadie le servía un arma sin carga.
La puerta del baño se abrió y Dog salió con una toalla en las caderas. Lo miró con el rostro pálido.
"¿Cuándo llegaron?"
"Hace un..." Se detuvo en seco cuando cayó en cuenta de la situación. Inmediatamente le quitó la sábana a la persona en la cama, listo para dispararle al idiota que se atrevió a dormir con Dog.
El hombre debajo estaba vestido y sus ojos azules lo veían directamente.
Dylan sintió que el aire se había ido de sus pulmones cuando lo vio atentamente.
Apuntó el arma sin pensarlo y disparó, haciendo que Richard saltara fuera de la cama antes de que le diera en el pecho.
Dog gritó más atrás de ellos mientras Dylan se movía para dispararle al tiempo que Richard intentaba correr hacia Dog.
Alcanzó a disparar una vez más, pero falló. O no. Lo vio doblarse y sostenerse el muslo izquierdo, pero aún así ningún sonido salió de él cuando se escondió detrás de Dog, una línea de sangre siguiéndolo desde el piso.
Su mano temblaba, pero veía más rojo que nada. No le quitó los ojos de encima mientras apuntaba y hablaba con la voz tan ronca que no se reconoció. "Dog, muévete."
El hombre sacudió la cabeza, moviéndose lentamente hacia la puerta con una mano en la cadera de Richard para mantenerlo quieto cuando él le colocó el seguro a la puerta. Luego lo miró fijamente.
"Baja el arma, por favor."
Algo se asentó en su estómago, haciéndolo sentir enfermo. "¿Qué está haciendo aquí?"
Pudo escuchar los pasos apresurándose en el pasillo antes de que golpearan la puerta.
"¿Dog? ¿Estás bien?" Era Snake. La puerta se sacudió cuando intentó abrirla. "Abre la puerta. Escuché disparos."
Dog lo vio a los ojos, rogándole que no dispara y que no dijera nada. Dylan debía estar demasiado sacudido con lo que estaba pasando, porque accedió y guardó el arma antes de que Dog abriera la puerta, escondiendo a Richard en el baño. El doctor se paró frente a la puerta con la toalla en la cintura y una sonrisa tensa en los labios.
"Todo está bien. Dylan me asustó cuando salí de la ducha, pero nada pasó."
Snake le dio una mirada a Dylan antes de asentir. "Supongo. Pero si hicieron daños en la habitación tendrán que pagarlo, y arreglarlo. ¿Entendido?"
"Sí, lo sentimos."
Cerró la puerta poco después y luego se giró cuando le volvió a poner el seguro. Con la espala contra la puerta, él miró a Dylan, su pecho subiendo y bajando ansiosamente.
"Déjanos explicarte lo que está pasando primero, ¿sí?" Dio dos pasos cerca de él pero Dylan se hizo para atrás. Pudo ver el dolor en la mirada del hombre mientras veía a Richard salir del baño con cautela, viéndolo fijamente. "Dylan, ¿confías en mi?"
"Eso no significa nada. ¿Qué está haciendo aquí?" Apretó los dientes, volteando a ver a Dog. "¿Por qué lo dejaste entrar?"
"¿Por qué le hablas así?"
Algo dentro de él estalló. "¡Tu cierra la boca!" Su cabeza palpitó con fuerza.
Dog se arrastró cerca, un dedo entre los labios. "No grites." Le sostuvo los brazos pero Dylan no estaba de humor para ser gentil con él y se apartó con un golpe, a lo que el hombre no se inmutó. Su rostro estaba lleno de terror. "Sé lo que estás pensando, y créeme, tuve que tomar tiempo para decidir si lo dejaba quedarse aquí, pero está limpio. Lo revisé de pies a cabeza." Hizo una mueca. "Dice que quiere ayudar. Y su nombre es Serge."
Dylan sintió una risa amarga salir desde su pecho. "Te aseguro que eso no lo hace mejor."
"Vine a sacarlos de aquí." Serge, se quedó donde estaba, con la mano presionando en su pierna que seguía sangrando, pero su atención estaba totalmente sobre Dylan. Sus ojos azules lo veía como si esperara que él viera dentro. "Lee me hizo saber que eso no iba a pasar. Entonces quiero ayudar."
Hasta hace poco pensaba que estabas muerto. ¿Por qué no podía sacar las palabras de su boca mientras lo veía a los ojos? Quería golpearlo, molerlo a golpes por hacerlo un tonto, por mentirles, por jugar con ellos, pero al mismo tiempo sentía algo dentro de él desanudarse y volverse algo suave y calmo mientras miraba su figura pararse delante de él.
Estás vivo.
"Eres un maldito traidor," susurró con la voz temblorosa. Su visión se nubló y sus puños se cerraron. Temía hablar con más fuerza porque sabía lo débil que sonaría. "Nos mentiste."
Serge asintió con una avergonzada expresión. "Lo sé."
"Quiero matarte con mis propias manos de las peores maneras posibles."
"Deberías hacerlo." Con la mandíbula tensa, Serge se enderezó y comenzó a caminar hacia él con una mirada decidida. "Ahorcarme hasta que no pueda respirar más. Lo tomaré si eso te hace sentir mejor."
"Hijo de puta, ¿hacerme sentir mejor?" Su voz se quebró cuando los brazos lo rodearon y Serge lo apretó con fuerza contra su cuerpo. Dylan aspiró con fuerza y tiró de él, aferrándose a su camiseta mientras las lágrimas comenzaban a caer. "Te odio. Pensé que estabas muerto. Y eso ni siquiera debería importarme porque eres lo peor que he conocido y eres el enemigo, pero creí que..." Un sonido extraño se salió de él cuando su cuerpo se estremeció y se dejó caer contra Serge sin fuerzas en el cuerpo. "Podrías traicionarnos otra vez en cualquier momento."
"Siento no detenerme antes de que fuera tarde. Pero mis sentimientos por ustedes no eran un mentira. No estoy seguro de cuándo comenzaron a importarme más que mi propio equipo, que mi misión, que mi trabajo, pero ahora son más importantes que mi propia vida." Un cuerpo extra se unió y le abrazó desde la espalda. Dylan sollozó con fuerza y un beso fue dejado en la cima de su cabeza. "No tengo el derecho de decirles que me acepten en sus vidas o que me dejen acercarme, pero tampoco me pidan que me aleje, porque no puedo hacerlo ahora. Incluso si me golpeas, si me disparas, si me haces daño con palabras, voy a seguir detrás de ustedes donde pueda ver que están bien."
Dog lo abrazó con fuerza, presionando la cara en su nuca. "Sé que es difícil hacerlo, ¿pero crees que podamos darle la oportunidad?"
"¿Por qué deberíamos confiar en él?"
"No lo sé. Solo siento que podemos."
Dylan levantó la cabeza para mirarlo. Dog suspiró antes de pasar los pulgares por sus mejillas. Ni siquiera sabía qué decir. Una parte dentro de él quería terminar con esto, sacarlo de sus vidas por completo de una buena vez, pero la otra... la otra estaba tan aliviada y confundida sobre qué hacer con él.
Preguntándose por qué seguía sintiendo algo por este hombre que le hacía titubear en sus decisiones, que bloqueaba su razón.
"Te amo, Dylan." El aliento caliente le erizó la piel. Serge frotó su rostro contra el suyo, suspirando y temblando. Carajo, lo podía sentir temblar. "Haré que no te arrepientas de darme una oportunidad. Solo déjame entrar, acercarme un poco. Esto es muy egoísta de mi parte, pero confía en mi. Puedo ayudarlos a terminar con esto. Sé donde está Kozlov."
Como un baño de agua fría, Dylan se tensó. "¿Lo sabes?"
"No nos quedábamos ahí seguido, pero la mansión está en un lugar remoto de Rusia. Es su favorita porque es difícil entrar o salir, la única manera de hacerlo es con un helicóptero que aterriza en su pista privada. No hay nada más que nieve alrededor, lo que lo hace un trampa y él es la araña que espera su comida. Lo he visto pasar suficientes veces." Lo vio tragar con fuerza mientras él revisaba su rostro con cuidado y limpiaba sus mejillas. "Tuve que matar a los pocos que lo intentaron."
Si era cierto, si este bastardo no le estaba mintiendo otra vez, entonces ahora tendrían la ubicación correcta de Kozlov. Su viaje fue un completo fracaso y lo único que encontraron fue una vieja casa abandonada en las montañas que no había sido habitada en mucho tiempo y que ahora era casa de animales que buscaban refugio de la nieve.
Le tomó del cuello de la camiseta y lo hizo verlo a los ojos. "Si estás mintiendo otra vez y nos engañas, yo mismo acabaré contigo."
Serge lo vio fijamente antes de que sus mejillas comenzaban a colorearse cuando él sonrió con los labios temblorosos. "Será un placer."
Rodó los ojos y lo dejó ir viéndolo trastabillar y quejarse. Dog se adelantó hacia él y comenzó a quitarle el pantalón. "Necesitas puntadas. La herida está abierta y no se pondrá mejor si no la trato pronto." Cuando se enderezó vio a Dylan con una pequeña sonrisa. "Eso estuvo cerca."
Se encogió de hombros.
"Estaba apuntando a su polla."
Con un gemido de dolor, Serge se dejó caer en la cama, mirándolos. "No debería serlo, pero eres sexy cuando actúas así."
Dog asintió. "Es cierto."
Dylan gruñó. "Cóselo rápido. Tendrá que estar de pie cuando le diga a Snake que él está aquí."
Dog se dirigió al armario para vestirse y él se quedó ahí con Serge. Era jodidamente incómodo, pero no podía moverse, tampoco quería salir de la habitación.
Y tristemente no estaba seguro de que fuera porque no confiaba en él.
Era extraño.
Él alcanzó su mano un momento después, haciendo que volteara a verlo. "Lo siento por todo, lo digo en serio." Desde donde estaban se veía tan pequeño y pálido. La herida debía dolerle más de lo que haría parecer. "Probablemente nunca vayas a confiar en mi por completo, pero lo voy a intentar, ¿de acuerdo? No quiero volver a lastimarlos."
"Dijiste que me amabas," murmuró, moviéndose incómodo en sus pies. "¿Eso también es mentira?"
"Realmente necesito esforzarme, ¿no?" Serge suspiró con una pequeña sonrisa y luego se llevó su mano a los labios para besarle los nudillos. "No es mentira. No puedo pensar en ninguna otra razón por la que haría algo tan loco en lugar de huir y hacerme una nueva vida. Algo me sigue empujando más cerca de ustedes. Debe ser amor."
Dylan apartó su mano, apartando la mirada. "Podría ser culpa."
"La culpa no me hace querer besarte justo ahora. Eres mío."
Dog regresó con ellos con la vista en Serge. "¿Está alucinando?" Serge estaba pálido y respirando lentamente, sudando visiblemente. "Será mejor que lo lleve al consultorio. ¿Crees que puedas hablar con Snake?"
"Puedo hacerlo. Pero no prometo que no venga a dispararle."
Con la cabeza colgando entre los hombros, Serge se quejó con la voz extraña. "Solo... ustedes pueden dispararme."
Dog sacudió la cabeza antes de levantarlo. Se dirigió a la puerta, pero antes de irse se detuvo frente a él. Dylan se cruzó de brazos. "No tienes que forzarte a creerle, yo no estoy seguro de que lo haga. Pero esta podría ser nuestra oportunidad de salir de las garras de Kozlov. Y quizás, después, si funciona... nosotros podríamos intentar encontrar un lugar donde estar."
"¿Con él?"
"Tendremos que averiguarlo." Dog se inclinó más cerca de su rostro, bajando la voz. "Sé que quieres creerle, Dylan. Veo en tus ojos la indecisión y lo mucho que esto te está costando. Solo haz lo que tu corazón te dice." Le dio un corto beso en los labios y le acarició la mejilla. "Tienes el derecho de decidir."
Apretó los labios, dándole una mirada al hombre seminconsciente. "Pero tú confías en él. No estaría aquí de otra manera."
"Probablemente. Sabes, encontré el recetario de mamá en sus pantalones el día que llegó aquí. Y no puedo dejar de pensar en eso. Pero ese soy yo. Y no soy muy listo."
"Eres el más inteligente en este cuarto. Y confías que él está diciendo la verdad. Es difícil tomar otra decisión."
"Hgnn." Serge que estaba colgando del otro lado levantó la cabeza para mirarlos. "Estoy disfrutando de su conversación, pero es difícil mantenerse despierto justo ahora." Sus ojos se abrieron y cerraron antes de que suspirara largo y pesado. "Los besaré a los dos más tarde. Lo prometo."
Poniendo los ojos en blanco, Dylan los cubrió de camino al consultorio antes de bajar las escaleras, pensando en cómo decirlo cuidadosamente.
Se odiaba por querer hacer las cosas lo menos hostiles posibles para Serge, pero tampoco quería mentirle a su jefe.
Lo encontró en la sala, viendo televisión junto a Vernon y se quedó de pie ahí.
Ellos lo miraron después. Snake levantó una ceja. "¿Qué?"
Se lo dijo. Todo. Exactamente como pasó y Snake llamó a los demás para ir al consultorio. Dog estaba terminando de coser la herida cuando azotaron la puerta, empuñando sus armas y Dylan estaba demasiado avergonzando como para hacer algo más que ponerse en medio.
Serge apenas estaba despierto en la camilla, mirándolos con los ojos desenfocados.
"Puedo ayudar," fue lo que dijo con la voz extraña.
Y fue suficiente para que Snake bajara su arma y lo hiciera levantarse de la camilla para interrogarlo.
No era trabajo de Dylan intervenir, pero no podía dejar que lo maltrataran, especialmente en el estado en que estaba. Y su jefe debió notarlo porque cedió un poco he hizo sus preguntas con calma y paciencia mientras Serge viaja con las medicinas.
"Vendrá con nosotros."
Dylan miró a Snake. "¿Qué? Van a matarlo."
"¿Esperas que confíe en sus palabras y lleve a mi equipo entero a lo que podría ser una trampa?" No había emociones en los ojos de su jefe. "No puedo confiar en sus palabras. Tú tampoco deberías."
"No lo hago," dijo entre dientes. "Pero si dice la verdad y lo ven ahí..."
"Snake, por favor." Dog se puso a su lado, mirando al hombre más gentil. "No está en condiciones para un viaje de esta clase. Pueden esperar un poco."
"No, realmente no podemos." Con las manos en la cintura, Snake miró a Serge directamente. "Con las cámaras vimos a sus amigos rondando la ciudad. Tal vez ya sepan donde estamos porque él les dijo."
"No lo hice." Con un gruñido, Serge se sentó en el borde de la camilla, sosteniéndose la pierna. "Lee me revisó, no tengo rastreadores, no tengo teléfono, no tengo nada para comunicarme. Ellos saben que están aquí, y si yo los encontré por mi cuenta, ellos lo harán en cualquier momento. Tenemos que movernos."
Dylan lo detuvo de bajarse de la camilla. "¿Adónde vas tú? Apenas puedes caminar."
"He pasado por cosas peores. Estaré bien." Estaba pálido todavía y luciendo no mucho mejor, pero aún así, estiró la mano para tomar su muñeca. "Él tiene razón. No hay tiempo que perder." Miró a Lee y le dio una pequeña sonrisa. "Estoy bien. Hiciste un buen trabajo en mi."
Mierda.
¿Por qué tuvo que dispararle?
Se golpeó a sí mismo mientras se preparaban para volver a salir. ¿Siempre tenía que ser tan impulsivo? No estaría tan jodidamente preocupado por ese bastardo si no fuera así.
Mierda.
"¿Me ayudas?"
Dylan terminó con su chaleco y se dio la vuelta para verlo. Con solo una camiseta negra sin mangas, Serge se preparaba a sí mismo y sus manos funcionaban bien. Aún así, bajó la mirada y levantó las cejas.
"No deberías venir con nosotros." Dylan se mordió el labio mientras estiraba las tiras para ponerlas a los costados de su cuerpo. "No puedo confiar en ti, pero serás un blanco."
"Ah, cariño, lo sé." El hombre se rió como si no fuera la gran cosa. "Estaré en la mirilla de Ivan en cuando me vea ahí con ustedes. Pero está bien. Quizás esta es nuestra oportunidad de ponerle un fin a lo nuestro. Se está poniendo aburrido." Terminó y se alejó, pero él lo detuvo y lo apretó contra su pecho. Sus manos bajaron a las caderas y lo vio a los ojos. "Te preocupas por mi."
"No debería."
"Pero lo haces, y eso es suficiente para mi. Haré que vuelvan a confiar en mi después de esto. Si no lo hago, entonces pon una bala. Justo aquí." Le tomó la mano y la colocó justo donde estaba su corazón por debajo del chaleco. "Porque no tendrá sentido si no me gano de regreso su confianza."
Asintió mientras ponía espacio entre los dos.
No era el momento para discutir esas cosas. Tenían gente esperándolos.
Dog estaba en la puerta principal, cruzado de brazos y masticándose los labios mientras su cuerpo vibraba con tensión. Los miró acercarse y no se puso mejor, de hecho, pareció preocuparse mucho más.
"Tengan cuidado, por favor." Se pasó la mano por el cuello, haciéndose a un lado cuando el resto del equipo comenzó a salir. Estaba mirando a Dylan cuando todos se fueron. "Acabas de regresar y ya te vas. Habría deseado que descansaras un poco primero."
"Conseguiré algo de sueño en el vuelo."
Tenía una bolsa de papel en la mano que les tendió. "Preparé algunas medicinas para el dolor, vitaminas, gazas, alcohol y desinfectante." Le dio una mirada a Serge y señaló su pierna. "No debería demorar en sanar, pero trata de mantenerlo limpio mientras puedas, ¿sí?"
"Sí, señor."
"No estoy bromeando."
Serge se rió, guardando la bolsa en los bolsillos de su pantalón. "Tampoco lo hago. Solo puedo ver la preocupación en todo tu rostro y me siento mal por eso." Se le acercó, rodeándole los hombros con un brazo antes de juntar sus rostros, frotándose contra él cariñosamente. "Vamos a estar bien. Te lo regresaré en una pieza. Lo prometo."
Con los labios apretados, Dog enterró la cabeza ene l cuello de Serge, apretando su ropa con fuerza. "También tú. No me importa si estás mintiéndonos todavía. Yo..."
"También te amo." Serge levantó el mentón de Dog y frotó sus labios con suavidad, ojos cerrados y cejas apretadas. "Ten cuidado también."
Dog y el resto de los que quedaban en casa, saldrían en la madrugada a otro lugar. Otro país que no estaba decidido todavía, pero sería más lejos que esto. Probablemente algo tropical como Centroamérica, donde estarían tan lejos que tardarían semanas en encontrar su ubicación.
No le gustaba la idea de perderlo de vista, pero era lo mejor por su seguridad.
Se frotó la nariz y levantó la cabeza solo para encontrarse con los ojos azules de Serge mirándolo fijamente. El hombre ladeó la cabeza ligeramente, indicándole que se uniera al abrazo.
Su yo del pasado habría desechado la idea y se hubiera largado, pero no era el momento para actuar como un mocoso malcriado.
Esta podría ser la última vez que se verían.
Cerró los ojos cuando los brazos lo rodearon y sus aromas familiares entraron a su nariz. Era cálido entre ellos, cómodo y agradable.
Dog le tomó las mejillas con fuerza, haciendo que Dylan abriera los ojos. "Ten mucho cuidado. Lo sigo en serio, Dylan. Estaré esperando."
"Sí, mamá."
Serge se rió pero Dog se puso serio. "No es momento de bromear."
"Estaremos bien." Se enderezó para besarlo castamente. Dog se relajó de inmediato y Dylan sonrió. "No es la primera misión. Si me vuelvo a romper el pie, entonces cuídame. Solo enfócate en mantenerte seguro."
"Puede hacerlo." Recibió una suave nalgada de parte de Serge cuando el hombre sonrió abiertamente. Por el sonrojo en Dog, supuso que también tuvo su trasero manoseado. "Sabe usar muy bien un arma."
Rocco apareció bajo el marco de la puerta haciéndolo enderezarse. El hombre solo señaló hacia afuera. "Solo faltan ustedes dos. Es hora de irnos."
Dog fue llevado adentro de la casa por el equipo B y ellos salieron detrás de Rocco para subir a las camionetas que los llevarían a una pista escondida usada por el gobierno de Alemania. El señor Kana tenía demasiadas conexiones poderosas, lo que lo hacía un hombre igual de poderoso y eso era algo que Kozlov no podía aceptar.
En una pelea de quién orinaba más lejos, Kozlov quería ser el perro más grande.
El señor Kana tenía otros planes, y el pricipal era ganar el territorio en Rusia de Kozlov. Así que además de ser personal por atacar a su propio hijo más de una vez, ahora quería sacarlo del negocio y poner su cuerpo donde nadie pudiera encontrarlo.
La misión era simple:
Acabar con Kozlov.
Sería la tercera vez y probablemente la última si fallaban.
En el helicóptero se sentó al borde, cerrando los ojos cuando comenzó a elevarse en el aire.
Estaban bastante lejos ya cuando sus párpados comenzaron a pesar. El cansancio finalmente estaba llegándole y podía ver que no era el único. La mayoría de los chicos estaban dormidos en sus asientos.
Intentó luchar contra el sueño varias veces, pero terminaba cabeceando tontamente. No pasó mucho hasta que una mano le acomodó la cabeza. El ruido del helicóptero no dejaba mucho para tener una conversación, pero Serge lo miró y se hizo una señal antes de guiñarle. Le palmeó la pierna repetidas veces con un ritmo suave y Dylan terminó cerrando los ojos.
Lo despertarían si algo pasaba, pero no serviría de mucho si solo tenía sueño en la misión y no lograba concentrarse.
Más tarde se cuestionaría por cerrar los ojos al lado de alguien que podía traicionarlos.
Más tarde.
* *
Serge miró a Dylan caer completamente en su hombro, separando los labios y roncando ligeramente. Por las ojeras y los ojos apagados, podía decir que no estaba recibiendo suficiente descanso. Su misión fue muy apresurada y sin sentido. Estaba agradecido de que él tuviera un poco de confianza en él y durmiera plácidamente a su lado.
Lentamente se ganaría su confianza.
Pero por mientras esto era suficiente.
Esperaba que Lee estuviera bien y en movimiento.
La mayoría de la tripulación estaba dormida y solo había una persona más despierta y alerta, manteniendo su arma sobre las piernas del otro lado en la silla de enfrente. Era difícil de ignorar.
Sus audífonos timbraron con una señal antes que una voz se escuchaba a través de ellos.
"Si te veo intentar algo divertido en la misión, te dispararé." No podía verle el rostro, pero su perfil era muy claro al igual que su tono de voz. "No me importa que Dylan me odie por ello, pero no vales la vida de mi equipo."
Apretando los labios, él cerró los ojos. "No me importa lo que creas de mi. Solo me importa lo que ellos piensan."
"Podrías apuñalarlos por la espalda otra vez en cualquier momento y ellos se culparían a sí mismos por confiar en el mismo bastardo que los engañó la primera vez. ¿Cómo tuviste las bolas para si quiera volver a acercarte? No tienes vergüenza."
Parpadeó con la vista en la oscuridad del techo del helicóptero. Sus voces distorsionadas no escondían sus tonos hostiles.
"Escucha, Travis. No estoy aquí por ti, o por tu novio, mucho menos por Kana. Estoy aquí por Dylan y por Lee, porque necesito ganarme su confianza otra vez y sacarme a Kozlov del camino para llevármelos a un lugar donde no tengan que esconderse ni vivir mirando por encima de hombro porque alguien los está cazando. Como vivían hace no más de tres meses. Eso no es una vida que se merezcan. Especialmente Dylan. Lee tiene una familia normal, pero todo lo que Dylan conoce es esto. Es demasiado joven para estar cansado de vivir. ¿No sientes algo de culpa?"
El hombre se rió divertido. "¿De verdad crees que porque te lo cogías lo conoces? No conoces una sola cosa de Dylan, solo conoces su cuerpo. Solo eres uno más. Muy tarde te darás cuenta de que no significas nada para él y cuando se canse de ti, te tirará a la basura. Donde perteneces."
"No lo hagas personal," dijo mientras sonreía. "Soy tan bueno en esto como tú, probablemente mejor. Podrías morir por una bala perdida y nunca nadie sabría quién disparó. No me provoques."
"Podría clavarte un cuchillo en la garganta justo ahora y cuando Dylan despierte le diría que intentaste traicionarlo otra vez. ¿A quién crees que vaya a creerle? ¿Por cuánto tiempo crees que se sentirá mal por ti?"
Una señal más se unió y alguien se aclaró la garganta, bostezando. "De acuerdo, caballeros. Antes de que aterricemos, necesitamos a todos a bordo con vida." Podía ver la figura del hombre grande moverse. Rocco. Se frotó el rostro y luego se cruzó de brazos, cerrando los ojos con la cabeza hacia atrás. "Se terminó la medición de pollas. A dormir."
La comunicación terminó justo después de que comenzara a roncar. Serge mantuvo la mirada hacia la oscuridad de la noche, poniendo la mano sobre la pierna de Dylan firmemente.
No iba a dejar sus palabras deslizarse en su piel.
Él no sabía nada.
Estaba aquí para trabajar en su confianza y se lo demostraría a los dos. Podían confiar en él.
***
Aterrizaron en una zona nevada tan blanca que lo dejó ciego por un momento antes de que Serge le pasara gafas de esquí.
Lo vio tomar un mapa y señalar una zona específica de él antes de apuntar a las montañas.
"La mansión está del otro lado de la montaña. Les dije que aterrizaran aquí porque siempre hay hombres en motos de nieve cerca de la cima, pero no llegan hasta arriba solo se mantienen vigilando el borde." No podía ver nada de piel por la cubierta, el pasamontañas y la ropa abrigada. Dylan se sentía apretado e incómodo, pero al menos estaba bien con la temperatura. "Nos tomará unos veinte minutos llegar a la cima. Ahí tendremos que esperar a que salgan a dar las rondas. Podemos robar las motos entonces. Salen en grupos de cuatro motos y reportan al final de su ronda alrededor de media noche, así que tenemos que ser rápidos para que no se den cuenta de que algo pasó. Iré adelante y ustedes me seguirán. Sé cómo acercarme sin ser vistos."
No tenían nada que discutir porque ninguno de ellos conocía el lugar. Siguieron su plan, y justo como dijo, cuatro motos pasaron cerca del borde revisando el área, uno detrás del otro. Armas colgando de sus espaldas, pero no estaban listos para un ataque.
Con los silenciadores puestos ellos derribaron a los cuatro antes de que tuviera la oportunidad de ver de dónde venían las balas. Un estremecimiento de emoción lo recorrió y lo dejó sin aliento mientras corrían a las motos y tiraban los cuerpos en agujeros de nieve antes cubrirlos y esconder los restos de sangre que podrían ser visibles desde el aire.
Se apresuraron a subir, Serge se encargó de apagar las radios en cada una de las motos y las tiró tan lejos como pudo antes de subirse a la moto.
Todavía vibrando, Dylan se subió detrás de él. Serge le tomó las manos y las envolvió alrededor de su cintura ajustadamente, luego la cabeza. "Sostente fuerte," dijo justo antes de poner a andar la moto.
Con seguridad se movió hacia el camino que habían dejado los hombres anteriormente. Era una ruta encegadora que parecía no llegar a ninguna parte y que pareció alargar el tiempo de una manera que le hizo sentir perdido y desorientado, pero Serge conducía sin dudar y con firmes manos en el manubrio.
Estaba comenzando a ponerse nervioso, creyendo que estaban siendo engañados, pero unos segundos después cuando estaban casi escondidos del sol dentro de las montañas, vio algo que llamó su atención.
Justo en el centro de de las montañas, en la planicie, había una montaña de nieve que se veía tan extraña que cualquiera podría decir que fue puesto ahí apropósito. En lugar de dirigirse ahí, Serge condujo hacia el bosque que se asentó verde y frondoso con pinos tan altos como un edificio.
Apagó la moto y esperó a que Dylan bajara antes de hacerlo también. Se quitó las gafas y exhaló, esperando a los demás. Tenía la cara roja y el cabello húmedo. Dylan tragó con fuerza cuando lo vio humedecerse los labios secos.
"¿Estás bien?"
Asintió lentamente, volteándose para ver a los demás bajar de las motos. Su cuello fue pellizcado sin mucha fuerza, pero fue suficiente para hacerlo encogerse. Serge le dio una suave sonrisa. "No estés tan tenso. ¿Te sientes ansioso de que vaya a intentar algo?"
"No lo sé."
Serge no parecía adolorido por su sinceridad, en todo caso parecía más decidido. Le tomó la mano y besó la palma antes de frotarla en su mejilla. "Déjame trabajar por ello."
Snake se les acercó. "¿Ahora qué?"
"Encontrar a Kozlov y disparar." Con un encogimiento de hombros, Serge sonrió sádicamente. No había una pizca de remordimiento al pensar en matar a su jefe, o antiguo jefe. Dylan no podía tragar la idea de estar tan feliz por matar al señor Kana. "Usualmente mantiene un grupo pequeño de hombres cuidando la casa en momentos así. Sus mejores hombres están allá afuera buscándonos. Seamos rápidos."
"Vernon enviará un dron adelante, así que avancemos tanto como podamos tan cerca de la casa como sea seguro." Snake cabeceó hacia Serge. "¿Estás seguro de que no habrá tantas personas?"
"He estado aquí antes, así funcionan las cosas. ¿No me crees?"
"No tengo una razón para hacerlo."
"Entonces hazlo tú solo."
Snake levantó su MP5 y lo apuntó con ella. "Sí, tal vez debería hacerlo."
Dylan lanzó su brazo por delante de Serge. Esta pelea entre ellos estaban dándole dolor de cabeza. Ellos apenas se soportaban, y Snake tenía toda la razón, pero todavía. Este imbécil de mierda significaba algo para él y hasta que no viera que él estaba engañándolos otra vez, él no podía dejarlo morir.
Vernon también suspiró, haciendo que Snake bajara el arma y lo dirigió hacia el otro lado cuando puso el dron a moverse.
Los chicos les dieron miradas severas, pero eventualmente les dieron la espalda.
Dylan le dio un golpe en el estómago con el codo y Serge se dobló con un aullido.
Idiota.
Todos se pudieron sus auriculares y esperaron hasta que Vernon estudió el área y condujo una ruta a seguir cuando la noche se puso.
Se movieron alrededor del montículo silenciosamente como la nieve cuarteándose les permitió. No habían luces en ninguna parte, todo tan oscuro que parecía desolado pero el dron encontró movimientos de calor dentro del montículo de al menos diez hombres.
Solo había una entrada en el lugar, una pequeña puerta que no tenía más de un metro por encima de la nieve.
No tenía otra forma de entrar, así que decidieron hacerlos salir.
Shott y Drake prepararon un dispositivo que explotaría sin hacer ruido pero que causaría vibraciones en toda la infraestructura.
Se escondieron detrás del muro y esperaron hasta que sintieron las vibraciones y los pasos moviéndose apresuradamente. Dos hombres salieron a inspeccionar el área con armas en las manos, pero no los notaron con tiempo. Dylan disparó y los derribó a los dos. Rocco y Snake se encargaron de arrastrarlos lejos mientras Vernon abría la puerta con suavidad. Les hizo una señal un momento después y entró primero, Dylan luego de él y el resto entró seguidamente en lo que era una pequeña habitación cálida y cerrada.
Pero mierda, era una casa entera por dentro.
Todos guardaron silencio y Serge señaló hacia el pasillo a la derecha, llevando la delantera.
Alguien gritó algo que no entendió y luego Serge disparó. El sonido rebotó en las paredes y todos entendieron que este era el momento en que la mierda se soltaba.
Más hombres aparecieron, disparando y gritando. Dylan disparó algunas veces, pero se distrayéndose con los dos que se arrastraron mucho más adentro de la casa, apresurándose por los pasillos. Los siguió corriendo, sabiendo a lo que ellos iban.
Vio a Kozlov antes de que sus hombres lo alcanzaron. El hombre tenía una mirada llena de pánico cuando sus ojos se encontraron. Dylan levantó el arma y apuntó, pero antes de que la bala diera en el blanco, las paredes de la casa se estremecieron violentamente, haciéndolos perder el equilibrio.
Levantó su arma y disparó, pero en lugar de darle, le dio a uno de los hombres y el otro empujó a Kozlov lejos a través de una puerta.
Serge lo detuvo antes de que lograra cruzar la puerta. Dylan lo miró confundido.
El hombre estaba pálido.
"¿No escuchaste la explosión? Saben que estamos aquí."
Snake tenía sangre en la cara cuando los alcanzó. "Si tiene razón, entonces nos vencerán en número pronto. Tenemos que irnos."
"¿Estás loco? Está justo ahí. ¿Por cuánto tiempo tenemos que prolongar esto?" Estaba sin aliento, el corazón latiéndole como loco en el pecho. "Es ahora o nunca, Snake. Lo sabes."
El hombre lo miró fijamente. "¿Incluso si no salimos de aquí?"
Eso significaba dejar que todos los que estaban a fuera finalmente continuaran con sus vida. También que habría quienes sufrieran por culpa de esto, pero sería por un tiempo.
Acabar con Kozlov era la misión.
Era la misión desde el inicio.
Rocco y los demás llegaron con ellos lentamente, agrupándose alrededor.
El hombre con tatuajes apretó los labios. "Noah va a estar molesto si no regreso, pero no puedo dejar que Kozlov siga con vida después de lo que ha hecho." Sacudió la cabeza y tomó su arma con fuerza antes de pararse bajo la puerta. "Tenemos que terminar la misión."
Todos asintieron. Lo sabían.
Ahora no había vuelta atrás.
Serge buscó su mirada y cuando Dylan miró en sus ojos, el hombre cabeceó.
Era la última oportunidad.
Pero no había tiempo para ponerse sentimentales.
"Solo hay una habitación más en esta esquina de la casa." Serge le señaló a Rocco adelante a una puerta de metal al fondo de la habitación. "Es una cámara de seguridad. No estoy seguro de cómo abrirla, pero está ahí."
Drake bajó su mochila, Vernon y Shott acercándose a él. "Tenemos explosivos. Nada puede ser tan resistente como para soportarlo e incluso si solo hace una ligera rotura, tendremos que usar eso para sacarlos de ahí."
Se escondieron luego de que ellos colocaran el dispositivo en la puerta. Esperaron el conteo y luego la explosión sacudió toda la casa con un sonido que hizo que sus oídos se taparan. Estaban moviéndose luego de que el humor comenzara a dispersarse. Como Drake lo dijo, solo le hicieron un pequeño agujero a la puerta, pero con todas las herramientas que tenían consigo, lograron abrirla más y más, pero antes de poder llegar al otro lado, las balas se dirigieron en su dirección.
Rocco tomó una granada de su mochila y la lanzó dentro del agujero. Cuando explotó, el humo dentro era tan espeso y fuerte que tuvieron que cubrirse y trabajar rápido.
Más gritos se escucharon antes de que ellos pudieran entrar.
Vio a Snake alcanzar al hombre armado y rodearle el cuello antes de dispararle en el costado. Cayó en el suelo y ellos se lanzaron sobre Kozlov que intentó lastimarlos con un chuchillo, pero Dylan le rompió la mano antes de que pudiera hacerlo.
Lo inmovilizó contra el suelo con una rodilla y esperó a que le amarraran las manos.
"Bastado de mierda. ¡Haré que te maten!" La mirada de Kozlov no estaba en ninguno de su equipo. Con la cara roja y sudorosa, temblando con ira, los ojos pálidos del ruso miraban a Serge a través de la habitación. Dylan vio al hombre tensarse y bajar la cabeza. Kozlov se sacudió. "Ivan debió matarte cuando tuvo la oportunidad, patético pedazo de basura. ¡Yo te hice alguien cuando tus padres te abandonaron en mi puerta porque no eras más que una carga!"
Todos voltearon a ver a Serge, lo que hizo que él se volviera pálido, evitando mirar a alguno.
Dylan sintió algo feo desenvolverse en su interior mientras lo veía hacerse pequeño entre la mirada de los demás.
Kozlov se movió debajo de él y escupió en la dirección de Serge. "Cuando todos ustedes estén finalmente muertos, me encargaré de que seas torturado tan lentamente que desearás matarme mientras dure. Te cortaré la lengua..."
Dylan sacó el cuchillo en sus botas y lo enterró en el hombro del pequeño hombre. Sonriendo mientras lo movía lentamente en círculos, viéndolo gritar y maldecir.
¿Quién se creía que era para hablarle así?
Lo tomaron por los brazos cuando comenzó a mover el cuchillo a lo largo de la piel del brazo, causando que la sangre se acumulara en el suelo.
Snake lo empujó hacia la esquina para voltear a Kozlov.
Los ojos pálidos parecían finalmente caer en cuenta de la situación. Vio a Snake mientras su cuerpo temblaba, manchado de sangre. Su jefe suspiró cuando tomó un teléfono de su bolsillo. "Ha pasado mucho tiempo, ¿no crees? Alargamos demasiado esto."
"Vete a la mierda."
"Seguro."
Dylan estaba seguro de que Snake sería quien terminaría con esto, pero fue Rocco quien se puso frente a él con su arma. Snake se quedó a un lado, el teléfono en alto, grabando.
Kozlov jadeó. "¿Crees que mi gente dejará que esto termine así? Los perseguirán por el resto de sus vidas." Snake le pisó el hombro lastimado y él gritó, balbuceando. "Si creyeron que esconderse por un año fue malo, esperen no poder tener un segundo de tranquilidad sabiendo que alguien los está vigilando y esperando para matarlos. Están cometiendo un error."
"Después de terminar contigo, tus hombres seguirán. Así hasta que ninguno de ustedes quede en pie." Rocco se veía tan letal como jamás antes, y eso que Dylan lo había visto estar molesto incontables veces. Sus ojos no tenían sentimientos. No era más que un asesino justo ahora. "Tu peor error fue involucrar a nuestros familiares. Ahí fue cuando lo hiciste personal. Y por eso, ahora seré yo quien termine con tu vida. Arde en el infierno, hijo de puta."
Un tiro limpio en medio de las cejas le puso fin a todo.
Dylan sintió un peso deslizarse fuera de sus hombros mientras veía la sangre salir del agujero mientras los restos de su cerebro estaban esparcidos en el piso.
Snake no se veía mejor. Emociones brillaban en todo su rostro mientras se enderezaba después de enviar el video. Luego sacudió la cabeza, compartiendo una mirada con Vernon, y entonces se aclaró la garganta.
"Es hora de salir de aquí." Tomó su MP5, y el resto de ellos también preparó sus mejores armas para la salida. Y entonces Snake frunció el ceño, mirando alrededor. "Dylan, ¿dónde está tu novio?"
Con toda la situación, Dylan no había pensando en él. Se dio la vuelta, conteniendo la respiración cuando no lo vio por ninguna parte. Algo se hundió en él, su estómago se apretó y él se quedó estático.
Snake gruñó. "No tenemos tiempo para esto." Dylan se giró lentamente y Snake lo vio a los ojos. "Si ven a alguien con un arma, disparen. Tenemos que intentar salir con vida de aquí."
Exhaló entre dientes, viendo fijamente a su jefe.
"Snake..."
Él lo detuvo con una mirada seria.
"Ahora no."
¿A dónde carajos se fue?
Su corazón palpitó acelerado mientras se movían por la casa para buscar la salida. Sus oídos timbraban y él jadeaba cada respiración. Se sentía mareado, ligero y enfermo.
No terminaron de llegar a la sala principal donde estaba la puerta, cuando la puerta estalló en pedazos. Todos cayeron en el suelo, cubriéndose de los pedazos de metal volaron por todos lados. Algunos pedazos cortaron a través de la tela de su ropa y lastimaron su piel, pero no fue tanto como para impedirle levantarse.
Buscó refugio detrás del muro al igual que los demás.
Escuchó voces y golpes de botas en el suelo, armas cargándose y él exhaló entre dientes, buscando concentrarse. No era el momento para enviar su cabeza a otro lado con pensamientos estúpidos. Si él había decidió fugarse luego de acabar con su jefe, ¿no era inteligente? ¿No era lo mejor?
Podría estar buscando aliarse con su antiguo equipo.
O quizás los abandonó.
Apretó los dientes, mirando fijamente al frente.
Como sea.
Ya no estaba aquí.
Sus razones no le importaban.
Su garganta se cerró y él tomó una bocana de aire.
Mierda.
Los pasos se acercaron en montones y cruzaron el marco de la puerta con sus armas.
Todos ellos comenzaron a disparar mientras se cubrían y recibían golpes en sus chalecos. Dylan estaba sin aliento por una bala que fue directo a su torso, pero no había espacio para descansar y recobrar el aliento. Se movió, empujando, golpeando y disparando. enterró su cuchillo en algunos de ellos y se movió hacia la puerta para cubrir al equipo, pero alguien le dio un golpe desde el costado haciendo que cayera unos metros más lejos perdiendo el arma.
Aspiró aire bruscamente, sosteniéndose las costillas.
Alguien disparó en su dirección y lo único que pudo hacer fue cubrirse con los brazos.
Cuando los dispararon se detuvieron, Dylan levantó la mirada. Lo que fue un error, porque la punta de metal de una bota se estrelló directamente a su mandíbula, mandándolo al piso.
"С так это ты." (Con que eres tú.)
La voz ronca y grave resonó en su cabeza mientras su mirada seguía desenfocada y su lengua se sentía pesada. Intentó levantarse algunas veces, pero no pudo apoyarse con la fuerza necesaria. Se quejó, saboreando la sangre en la boca que comenzaba a acumularse. Podía sentir la carne desgarrada por dentro y la sensación de algo escurriéndole hacia dentro de la ropa.
Tenía una contusión.
Lo hicieron sentarse con una mano envuelta en la garganta, apretando tan fuerte que su respiración se cortó por unos momentos. Tosió sangre y cerró los ojos, intentando usar sus manos correctamente para soltarse del agarre, pero no funcionó.
El agarre era demasiado apretado.
Abrió los ojos, encontrándose con una mirada oscura y dura. El hombre de cabello negro lo miraba fijamente con una sonrisa cuando su agarre se hizo más fuerte.
"Estaba esperando poder poner mis manos en ti después de todo lo que escuché."
Recibió una palmada en la mejilla antes de que el hombre soltara su garganta. Dylan jadeó, tosiendo y aspirando aire con erráticos intentos.
Su mirada se volvió alrededor, viendo a sus compañeros en el suelo, sangrando, siendo retenidos a la fuerza. Podía ver a Snake cerca de él. La cara de su jefe presionada contra el piso por un rodilla y las manos detrás de la espalda, atadas con cintas.
"Seguramente esa perra te habló de mi." La bota pesada se presionó en su talón cuando se inclinó sobre Dylan, extendiéndole la mano. La presionó hizo que su cuerpo se tensara y sus dientes se apretaran. La sonrisa del hombre solo se hizo más grande. "Ivan."
Dylan aspiró antes de ladear la cabeza. "Estaba... esperando a-algo mejor."
"Ah." Ivan se enderezó, poniendo las manos detrás de la espalda. "¿Te decepcioné? Es una pena. ¿Debería hacer algo para impresionarte?"
Su lengua lentamente comenzó a moverse con normalidad, y a pesar de no sentirse muy estable, podía sostenerse mejor. Escuchó la sangre en su boca hacia él. "Pruébame."
"Usualmente cuando alguien dice algo así, le demostraría directamente rompiendo sus cuellos, pero no es un buen momento. Mataron al jefe, ¿eh?" Ivan presionó la lengua dentro de su mejilla y suspiró. "Eso es un problema. Se suponía que tenía que mantenerlo a salvo. ¿Sabes lo que pasará conmigo ahora?"
"No me importa una mierda."
"¿En serio?" El hombre asintió levantando las cejas. "¿Qué hay sobre este tipo? ¿Cuál era su nombre? ¿Dough... Douglas? Los tenemos rodeados, a su familia también. Parecen buenas personas. ¿Ellos sí te importan?" No respondió a su provocación. No podía ser cierto. Se suponía que estarían en un lugar seguro. ¿Cómo fue posible? ¿Un espía? Su rostro dejaba ver mucho más de lo que quería, porque Ivan sonrió complacido. "Entonces sí lo hace. Bien. ¿Qué les parece un trato? Levántenlos."
Con golpes y empujones, los rusos tomaron a sus compañeros del piso y los hicieron arrodillarse con la cabeza en alto para ver a Ivan. Todos estaban tenían golpes, cortes en la cara, sangrando por todas partes, pero se veían bastante bien.
Ivan volteó para verlos a todos.
"La familia del jefe no se quedará con esto sin hacer nada. Estarán buscando un culpable en el momento en que conozcan la noticia, y no pienso ser el que tome ese camino. Así que, ¿qué tal si no los mato justo ahora? Los entregaré a la familia como los culpables del asesinato y ellos verán qué hacer con ustedes. Si cooperan, estoy seguro de que podrán conservar la mayor parte de sus miembros."
Snake se rió. "¿Eso parece un trato para ti, imbécil?"
"Suena bastante justo para mi."
"Mierdecilla cobarde." Dylan miró a su jefe fijamente. ¿De verdad era el momento para burlarse de él así, estando atados y en las peores condiciones posibles. "Estás asustado."
Ivan se carcajeó.
"¿De quién?"
"De morir."
El cuerpo de Ivan se endureció mientras su sonrisa se desvanecía lentamente. Dylan se tensó cuando el hombre caminó hacia él, frotándose los labios con una mirada oscurecida.
"¿Miedo de morir?" Se pasó la mano por el cabello, parpadeando con una mueca extraña en los labios. Vio a Dylan a los ojos. Había algo psicótico en ellos que le hizo tener un mal presentimiento. Ivan se burló. "¿Me veo como alguien que tendría miedo de morir?"
Levantó la pierna y la estrelló en su tobillo con toda la fuerza que pudo recoger. Dylan gritó tan fuerte que su garganta se sintió desgarrada. El impacto seco no escondió el sonido de lo que crujió como una rama. Su corazón latió acelerado, la adrenalina y el terror recorriéndolo y dejándolo sordo.
Cuando Ivan se quitó de su pie, Dylan cayó de costado, encogiéndose a sí mismo mientras las lágrimas y el dolor recorrían su cuerpo. Todo se escuchaba extraño alrededor, como si le estuvieran cubriendo los oídos, pero no era así. Estaba frío, sudando y agitado, el dolor demasiado vivo como para pensar en algo más.
Tenía miedo.
Carajo.
No quería morir.
Quiero vivir. Quiero estar con Dog, quiero que Serge esté con ellos... que sea quien necesitamos que sea.
Alguien le tomó debajo de los brazos y lo arrastró a otro lugar. Su tobillo no se sentía en su lugar, se sentía como si estuviera colgando. El dolor era ardiente, como agujas de fuego clavándosele en la piel y los huesos mientras se movían.
Jadeó cuando se vio el pie, torcido en un extraño ángulo, la piel cortada y sangrando, el hueso sobresaliendo hacia arriba. Sonidos raros salían de su boca y él gritó cuando le tomaron el pie.
"Quédate quieto, Dylan. Mierda. No te muevas. Va a ser peor."
Enterró las uñas en la piel del brazo que lo sostenía mientras alguien le ponía un trapo entre los dientes. Lo mordió al punto que sintió que sus dientes se quebrarían, pero el dolor que sintió cuando le envolvieron el pie con tela y lo mantuvieron firme con pedazo de tabla casi lo dejó inconsciente.
Sin fuerzas, cayó en los brazos de la persona que lo sostenía.
Sintió algo clavarse en su brazo antes de que le acariciaran la cabeza.
"Vas a estar bien, chico." Era Snake. Sonaba sin aliento y asustado. Temblaba. "Lo hiciste bien."
Parpadeó lentamente, sintiendo el cuerpo frío pero se sentó derecho, dejando la cabeza caer entre los hombros.
El murmullo más allá de él hizo que levantara la cabeza. Sintió a Snake moverse. "Es suficiente. Detente." Miró al frente con la vista borrosa. Snake caminó hacia la persona que se cernía sobre el cuerpo en el piso. Había sangre por todas partes, en las paredes, en su ropa, en el suelo cerca de él y la persona que empujaba el cuchillo repetidas veces en el cuerpo que estaba en el piso parecía una bestia.
Vio a Rocco, Shott y Drake intentar apartarlo del cuerpo, pero con una brusca sacudida se los quitó de encima.
El sonido de corte hizo que la piel se le erizara. Su vista se agudizó y él miró la escena frente a él sin aliento.
Era Serge.
Sentado encima del cuerpo inherte de Ivan. Tenía el cuchillo en la garganta del hombre que ya no respondía, moviéndolo de arriba a abajo, jadeando como un animal mientras más profundo el cuchillo se movía.
Dylan sintió que su estómago se revolvía, y no era precisamente por el dolor de su pie, que comenzó a entumecerse.
La escena delante de él casi lo hizo vomitar, y cuando la cabeza rodó cerca de sus pies, él se cubrió la boca. Alguien tuvo arcadas a lo lejos pero Dylan se asentó mejor, ignorando la cabeza a sus pies.
Lo único que podía ver era el cuerpo lleno de sangre de Serge levantarse tambaleante del suelo. Su rostro estaba tan manchado de sangre que lo único que quedaba de él eran los ojos azules que no tenían ningún tipo de brillo. Vio a Dylan, el pecho subiendo y bajando antes de caer de rodillas a su lado.
Se inclinó hasta que su cabeza descansaba en su ingle y lo abrazó con fuerza. Dylan tocó sus hombros, sintiendo los estremecimientos que lo recorrían. Le acarició el cabello manchado y él hizo un sonido roto.
"Siento esperar tanto, lo siento," dijo con la voz ahogada. Dylan lo observó tanto como pudo, pero sus párpados pesaban. Serge se levantó, usando sus brazos para levantar a Dylan, cargándolo en su pecho como a un bebé. Le besó la sien y lo envolvió con fuerza, comenzando a caminar. "Te llevaré a un lugar seguro. Todo terminó ahora."
Dylan vio a su equipo moverse detrás de ellos, vacilantes, viendo a Serge como a un monstruo. Cerró los ojos, envolviendo los brazos ajustadamente alrededor de sus hombros. Serge solo hizo lo que tenía que hacer, venció a la persona que lo había atormentado por tanto tiempo y los salvó.
Lo salvó.
Estaba aquí.
No se fue.
Cuando salieron de regreso a la nieve, el frío lo golpeó hasta el centro de su cuerpo. Serge lo abrazó cálidamente.
"Vamos a casa. Con Lee." Habían autos abandonados alrededor del montón de nieve y ellos los tomaron. Serge lo sentó en el asiento del acompañante de una de las camionetas y lo vio a los ojos mientras le limpiaba el rostro con los pulgares. Tenía una pequeña sonrisa en los labios, pero sus ojos no se veían igual de alegres. Sus ojos se veían abrumados, como si la realidad de lo que hizo finalmente le hubiera llegado. Dylan le acarició la mejilla llena de sangre. Serge se rió sin mucha emoción, poniéndole el cinturón. "Va a estar enojado."
Tomando un puñado de su cabello, Dylan empujó sus bocas juntas para un beso con sabor metálico, pero no le importaba eso en este momento. Necesitaba que él supiera que todo estaba bien.
"Estará orgullo de ti," le dijo con un hilo de voz. Sonaba ronco y apenas audible, pero Serge lo escuchó atentamente. "Yo lo estoy."
El hombre se dejó caer en su pecho sin fuerzas, respirando profundamente.
"Eso es todo lo que importa."
Dylan asintió, cerrando los ojos. "Es todo lo que importa."
No resistió tanto tiempo despierto luego de que Serge se subiera a la camioneta y condujera hacia la cima de la montaña donde el helicóptero que los trago no era más que cenizas, pero otro más grande, militar, estaba ahí. Debió ser el que Ivan y su equipo usó.
Vernon y Snake lo pusieron a andar y ellos despegaron.
Dylan cayó al costado. Serge lo abrazó y lo cubrió con su chaqueta, murmurando palabras en ruso que no comprendía, pero que fueron suficiente para tranquilizar a su acelerado corazón.
Se durmió poco después de eso.
Sintiéndose seguro.
Libre.
Un sentimiento completamente desconocido para él.
***
Despertó en un cuarto con luces ligeras y el sonido de una máquina al lado de su cabeza. Parpadeó lentamente, volteando la cabeza hacia la ventana al lado de la cama. Estaba oscuro afuera y la luz de la luna iluminaba parte de la cama. Movió sus pies, solo para sentir uno de ellos estaba duro y firme dentro de algo ajustado.
Le tomó unos segundos recordar lo que había pasado.
Levantó las manos para asegurarse de que estaban bien y notó el tuvo colgando del brazo derecho.
Así que estaba bien.
Finalmente giró la cabeza al otro lado. Un poco lejos de él, había una cama normal. Podía ver bultos en la cama cubiertos por una sábana y dos pares de pies sobresaliendo por debajo de ellos. Se rió entre dientes. Ellos eran demasiado largos para esa pequeña cama, pero parecieron encontrar una manera de hacerlo mientras tenían los brazos alrededor del otro.
Su corazón debió acelerarse porque la máquina comenzó a pitar ruidosamente lo que hizo que el par se levantara de golpe, ojos hinchados y miradas confundidas. Dog se puso las gafas de la mesita de noche y Serge rodó del otro lado. Los vio acercarse a la cama con largos pasos.
Lo miraron con sorpresa.
Dog se quitó las gafas para limpiarse los ojos, con un vago intento de esconderse de él, pero sus gimoteos eran demasiado fuertes.
Serge lo miró con una sonrisa estirándose en sus labios. "Buenas noches."
Dog sollozó con fuerza, acostándose sobre él con sus hombros sacudiéndose mientras Dylan sentía su mecho humedecerse. Sonrió, acariciándole el cabello. Serge se inclinó para que Dylan también lo tocara y ambos se recostaron en su pecho. Los ojos húmedos de Dog brillaron al intentar sonreír temblorosamente.
"Estoy tan feliz ahora mismo que no sé qué hacer conmigo." El doctor sollozó nuevamente, limpiándose la nariz. Serge y Dylan se rieron, y el hombre estiró la mano para limpiarle las lágrimas. "¿Cómo te sientes?"
"Bien." Oh, su garganta estaba seca y su voz salió como un incompresible montón de nada. se frotó con la mano y Serge abrió una botella de agua que estaba en la mesita de noche para dársela. Bebió un trago y tosió, ahogándose un poco. Ellos le limpiaron la boca y lo miraron esperando. Dylan se aclaró al garganta. "¿Qué tan mal está mi pierna?"
"Bueno, ya sabes. No es la primera vez que pasa y justo en el mismo pie." Dog se puso en modo doctor y se cruzó de brazos, hablándole seriamente. "Estarás llevando el yeso unos tres meses. Serán dos si te cuidas debidamente. No como la última vez. No conseguirás otra infección."
Serge le dio un golpecito en el mentón. "Eres un terrible paciente."
"El peor." Dog bufó. "Si no quieres una silla, usarás muletas, pero no vas a forzar a tu pie de ninguna manera."
Sonaba tan serio, tan profesional, cejas fruncidas y labios apretados. Todavía seguía molesto por la ultima vez.
Dylan sintió la sonrisa en sus labios formarse tontamente mientras lo miraba. Y el hombre se puso nervioso. Se colocó las gafas y apartó la mirada, sonrojándose hasta el cuello mientras revisaba la máquina sin realmente prestar atención.
Serge se rió a su lado. Le tomó la mano a Dylan y se la llevó al rostro, frotándose contra su palma. "Dormiste por dos días. Estabas bien luego de la operación, pero él no podía dormir ni un poco." Le dio un guiño antes de ver a Dog con los ojos oscuros. "Tuve que darle una mano para eso."
Dylan exhaló una risa. "No me digas que tuvieron sexo en esa cama."
"No fuimos ruidosos." El hombre se inclinó sobre él, frotando los labios en su mejilla. "Y solo usé mis manos. ¿Te gustaría unirte?"
"Difícilmente, amigo." Usó las manos para moverse más arriba en la cama y sentarse derecho. "No soy más que un montón de carne justo ahora. Me conformaré con verlos."
Dog sonrió. "Pervertido."
Serge compartió una mirada con Dog al levantarse. "¿Deberíamos bajar?"
"Supongo que debemos."
Dylan frunció el ceño. "¿Algo pasó?"
"Tu jefe está aquí." Le ayudaron a levantarse y deslizar los pies fuera de la camilla. La enorme bota de yeso le llamó la atención. Podía ver la hinchazón alrededor y ni siquiera sus dedos estaban a la vista. Esta vez era mucho peor que la anterior. Tenía el pie el pedazos. Dog fue a conseguir muletas y Serge se quedó a su lado para ayudarle a levantarse con apoyo. "Hay algunas cosas que quieren hablar. Estaban esperando a que despertaras."
"¿Está bien con que estés aquí?"
El hombre se encogió de hombros. "Snake le contó lo que pasó. Todavía no confía en mi, pero supongo que me gané un poco de su confianza."
Dylan aspiró con fuerza, el dolor en su cuerpo y su rostro comenzaba a sentirse y se sentía como un saco de boxeo. Serge tenía cortes y golpes también, lleno de cintas adhesivas por todo el rostro. No recordaba verlo tan mal antes de perderlo de vista.
Frunció el ceño. "¿A dónde estabas?"
Resulta que Serge no se había ido. Estaba esperando escondido a que Ivan llegara, porque sabía que que llegaría, y estaba esperando un buen momento para atacar pero cuando Dylan gritó Serge no pudo pensar con claridad y atacó, matando a todos los que no eran aliados. Y sobre su arranque al final, él solo dijo:
"Fue suficiente que me lo hiciera a mi por tantos años." Su rostro se cerró nuevamente, como si estuviera avergonzado de ello. Levantó lentamente la cabeza para verlo y algo de arrepentimiento brillaba en sus ojos azules, pero no demasiado. Más como si odiara que Dylan hubiera visto eso. "Verte sufrir por su culpa solo me llevó al límite."
"No eres un monstruo," susurró con un hilo de voz. "Hiciste lo que tenías que hacer. No pienses demasiado en ello."
Con cuidado, Dog le ayudó a mantener el balance en las muletas hasta que Dylan se sintió semi estable para no caerse. Solo había pasado un año, pero se sentía como si nunca las hubiera usado antes. Serge se quedó detrás solo por si acaso y comenzaron a salir.
"Dylan tiene razón." Dog habló a su lado, sosteniéndole la cadera. Luego miró hacia atrás con honestidad y seriedad. "No eres un monstruo. Protegiste a la persona que amas."
Dylan hizo una mueca, odiando que su rostro se calentara mientras caminaban por el pasillo.
"Si lo pones de esa manera, entonces, debe ser cierto." La barba alrededor de la boca le hizo cosquillas en la nuca. Dylan se estremeció mientras el beso en su nuca hizo que una sensación caliente le llenara el pecho. Sintió un par de manos toquetearle el pecho y él suspiró cuando rozó sus pezones. La mano de Dog en su cadera se apretó. "Pero no estoy seguro de que Dylan acepte mi confesión."
Usando su fuerza, se zafó de las manos inquitas y se movió hacia la sala siguiente. Bastardos calenturientos. ¿Era realmente el momento de hablar de eso?
Encontró a los chicos sentados en lo que era una amplia sala. Todos voltearon a verlo al entrar. Sus rostros magullados, morados, cortados. Dylan se rió.
"Se ven como mierda."
"Mira quién habla."
Vio al señor Kana sentado más allá frente al pequeño bar y cabeceó hacia él. "Señor."
"Dylan. Es bueno verte de pie." Se levantó de la silla y cruzó las manos detrás de la espalda. "Ahora que todos están reunidos aquí, es momento de que tomen sus decisiones. La misión fue un éxito. Incluso logramos neutralizar a los Kozlov, y el gobierno aceptó un trato conmigo para encargarme de los negocios de Kozlov. Así que hasta que alguien más intente algo contra mi, no hay mucho que hacer por aquí. Tengo hombres trabajando con los contenedores de armas que Kozlov estaban preparando."
Drake abrió la boca. "¿Esto es...?"
"¿Estamos siendo despedidos?" Shott preguntó con sorpresa.
Rocco levantó una ceja. "¿Son otras vacaciones?"
El señor Kana sacudió la cabeza. "Esto es yo dándoles una opción a todos ustedes. No podría estar más agradecido por sus servicios en todos estos años, y será realmente difícil llenar sus zapatos. Pero ya no hay necesidad de tener un equipo tan funcional a mi lado. El gobierno comenzará a respaldarme, y todos sabemos lo bueno que son con eso. Quiero que elijan libremente si quieren quedarse aquí o prefieren salir allá afuera, con sus nombres limpios, con papeles en regla, siendo ciudadanos normales."
Vernon se movió incómodo, frotándose el cuello. "Así que podemos irnos..."
"Eso parece." Snake colocó la mano sobre la pierna de Vernon, mirando a su pareja con una extraña expresión. "Tener una vida normal."
El hombre se rió. "No sabemos cómo hacer eso."
Snake le dio una suave sonrisa.
"Podemos seguir aprendiendo."
"Si es así, entonces..." Drake se levantó del sofá, sonrojado como Dylan nunca lo había visto. el hombre apretó los labios y exhaló lentamente. "Me gustaría ir a Corea y pedirle matrimonio a mi novia."
Todos hicieron un escándalo, molestando al hombre hasta que no era más que un tomate peludo. Dylan aplaudió, sintiendo el calor a ambos lados del cuerpo. Dog se veía genuinamente contento por él, probablemente porque la conocía. Serge estaba callado y tranquilo, con las manos detrás de la espalda. Dylan sintió que sus mejillas picaban mientras los demás seguían molestando a Drake.
"Esperaré mi invitación," Rocco dijo levantando una botella de champaña. La abrió y sirvió copas para todos, excepto para Dylan. Bueno, era una pena, pero al menos le dio a los dos hombres a su lado y también al jefe, que los miraba con afecto desde el bar. Rocco se aclaró la garganta un poco después, girándose para ver al señor Kana. "Si me lo permite, también me gustaría casarme con Noah. Quiero pasar el resto de mi vida con su hijo."
El señor hizo una mueca. "¿Por qué a miras a los ojos cuando dices eso? Nunca serás suficiente para mí hijo, tú..."
"Noah me lo pidió antes de despedirnos." Rocco levantó la mano izquierda al aire, un brillante anillo descansaba en su dedo anular. "Tendrá que discutirlo con él."
Al hombre pareció haber sido abofeteado. Se frotó la frente con una mirada cansada. "Esto no puede ser real."
Shott apretó los labios.
"Si ustedes dos se van, entonces yo regresaré a Aspen. Es jodidamente agradable ahí y finalmente podré ser un leñador."
¿Todos ellos viviendo vidas normales? No más vacaciones ni recesos. Ir a una vida sin preocuparse de recibir una llamada, o recibir una bala al caminar. No habría más regreso. No habría más trabajo en conjunto.
¿Qué se supone que iba a hacer?
El señor Kana lo vio a los ojos. "¿Qué harás tú, Dylan?"
"¿Yo?"
Los chicos del equipo lo miraron expectantes por su respuesta, pero su cabeza estaba vacía. No era lo que había esperado preguntarse luego de salir de la cama.
Pero... si salía de aquí, alejándose de esta vida, entonces tendría libertad.
¿Cierto?
Saborearía más de esa libertad que sintió cuando acabaron con Kozlov y su gente.
No se sintió nada mal.
Se masticó el labio antes de ver a sus lados. Los dos hombres lo estaban observando cuidadosamente, y Dylan sabía que ellos respetarían cualquiera que fuera su decisión, pero también sabía lo que ellos querían.
Y no estaba totalmente en contra.
Suspiró, levantando la cabeza.
"Creo que iré a alguna parte del mundo con mis hombres." Sus compañeros sonrieron con diversión y él se aclaró la garganta, sus mejillas encendidas. Serge y Dog no estaban mucho mejor, pero verlos así fue divertido. Dylan se rió con vergüenza. "Necesito encontrar qué hacer con mi vida. Quizás vaya a la universidad."
Serge asintió con un brillo en los ojos. Le dio un beso en la mejilla y acarició su cabeza. "Te ayudaremos en lo que necesites."
"Donde sea que quieras," Dog susurró antes de depositar un beso en la otra mejilla. Los dos lo abrazaron al mismo tiempo, haciéndolo un emparedado de afecto. "Cuando estés listo."
"Supongo que eso significa que te irás también, Dough." El señor Kana le dio una sonrisa triste al hombre, pero parecía haber aceptado la idea ahora. "Tus padres lo agradecerán, estoy seguro. Buena suerte a todos. Y tú, iré detrás de ti si algo le pasa a estos dos. No lo dudes."
Serge se enderezó, dándole una breve inclinación al señor Kana. "Por supuesto, señor."
La vibra en la sala se llenó con emoción de la anticipación de lo que deparaban sus nuevas vidas. Dylan no creyó que su último día de trabajo terminaría así, pero aquí estaba. No luchando contra los hombres afectuosos que lo rodeaban con besos y palabras tontas. A nadie en la sala parecía importarle, además, así que, ¿por qué hacer una escena de ello?
Ellos lo adoraban. Lo querían. Apreciaban su existencia.
Y a Dylan le encantó.
Ser amado se sentía increíble.
Y planificar una nueva vida era una experiencia completa.
Se establecieron en Londres unos meses después.
Dylan todavía tenía que usar sus muletas para moverse alrededor, pero estaba sanando y mientras tanto, comenzó a buscar universidades en la ciudad. Serge y Dog fueron de mucha ayuda, yendo y viniendo, buscándole panfletos, libros y documentos a llenar para que no forzara su pie.
No estaba seguro de por qué, pero lo único que podía pensar en estudiar, era arquitectura.
La sola idea le daba paz mental, y la idea de construir desde cero, y estructuras con sus propios diseños le hizo sentir especial.
Por supuesto, no era fácil. Tenía muchas cosas por estudiar para ponerse a la par de los estudiantes que estaban aplicando al mismo tiempo.
La casa en la que vivían tenía un patio trasero que era decentemente amplio. Dylan se concentraba mejor estudiando en la mesa del patio que dentro de la casa, pero a veces era difícil mantenerse en línea cuando podía oler las galletas de Serge desde afuera.
A este punto, las muletas eran opcionales, y se conformaba con moverse con un bastón alrededor de la casa. Por supuesto, después de tener el visto bueno por el doctor de la casa.
Deslizó la puerta abierta para entrar, decidiendo darse un descanso, y la música de piano navideña llenaba las paredes de la casa con una suave melodía. El aroma de las galletas de jengibre se coló en su nariz, haciéndolo salivar y flotar hacia la cocina.
Se detuvo bajo el marco de la puerta en seco solo para ver la escena frente a él.
Serge sostenía a Dog de la cintura mientras daban vueltas alrededor al ritmo de la música. Dog se reía mientras Serge lo hacía rodar y luego caer en sus brazos. La mirada azul se derritió cuando Dog se sacudió con alegría. Arrastró los labios a lo largo de su cuello y volvió a levantarlo para bailar juntos otra vez.
La música cambió y ellos se soltaron. Serge se inclinó para revisar el horno y luego se volvió a enderezar, encontrándose con la mirada de Dylan. Sus ojos brillaron y su sonrisa se ensanchó con fuerza.
"¿Terminaste?"
Dog se giró también, sonriendo de igual manera.
Dylan sacudió la cabeza. "Pensé en tomar un descanso."
"Estudias tanto, estoy tan orgulloso." Dog plantó un beso en sus labios, usando un tonto tono de voz en él. "Mi Dylan es tan lindo. Mira ese cabello."
Serge se rió con suavidad, pasando las manos sobre su cabello. "Como un muy adorable cachorro." Con las manos calientes, él le acarició el cuello antes de besarlo lentamente. Sabía a azúcar. "Lo peinaré por ti más tarde. Los padres de Lee llegarán alrededor de las cinco. Tenemos que ir a comprar las cosas para la cena. ¿Crees que puedas acompañarnos?"
"Solo se tardarán más conmigo. Vayan ustedes."
"No podemos hacer eso. Es aburrido sin ti." Los dos se movieron alrededor de su cuello, besándolo y mordiéndolo con algo de presión que dejaría marcas más tarde, pero mierda, si eso no se sentía bien. El cosquilleo en su abdomen bajo lo hizo estremecer, y su polla se sacudió en sus jeans. "Tienes que escoger tu pastel."
"Pastel, huh." Levantó la cabeza, dándoles más espacio para besarlo. Tiraron del cuello de su camiseta para besar sus hombros y clavículas. Dylan se recostó a la pared, jadeando con los párpados pesados. Soltó el bastón y envolvió las manos detrás de la cabeza de los otros, manteniéndolos cerca. "Mi cumpleaños fue hace casi tres meses. Esto no es nece... ah... no es necesario."
Dog jadeó en su oreja, mordiendo y chupando la suave piel. "Ellos insistieron en celebrarlo juntos. Y nosotros nunca lo hicimos."
"Porque no es importante."
Serge le mordió el hombro con fuerza, haciéndolo quejarse. "Sí lo es."
"No lo es." Dylan se frotó él área donde la mordida le ardía y los miró con seriedad, encogiéndose de hombros. "Ni siquiera están seguros de cuándo nací. El señor Kana escogió una fecha al alzar."
"Entonces podría ser cualquier día, ¿no?"
Asintió. Cuando lo encontraron él ya era un niño crecido, difícilmente una inocente paloma, pero sin papeles con él, lo mejor que pudieron hacer fue darle una fecha porque era raro que nadie celebrara su cumpleaños. Personalmente no me importaba, pero a la gente le gustaba hacer un escándalo por ello.
Le había avergonzado en el pasado cuando veía a los chicos moverse y adornar las paredes de la sala comunal, comprarle regalos y hacer una comida para todos, pasteles y demás. Era demasiado para él, porque odiaba ser el centro de atención.
Pero esto no era tan malo.
Dog y Serge hicieron un escándalo también, y prepararon una lista de compras y todo, invitando a los padres de Dog a venir. Y era lindo, era un agradable detalle de ellos, y no podía enojarse tanto porque podía ver lo mucho que querían celebrar su cumpleaños.
Era como ver dos niños ultra emocionados en una mañana de navidad.
Excepto que en lugar de abrir regalos, estaban emocionados por quitarle la ropa y hacerle cosas innombrables.
Levantaron su camiseta y una mano se deslizó dentro de su pantalón, apretándolo increíblemente bien. La otra jugó con su pecho bruscamente. Dylan aspiró con fuerza cuando apretaron su pectoral.
"No vamos a hacer esto ahora. ¿Están bromeando?" Apenas podía ponerse de pie sin perder el balance. "Tampoco hay tiempo."
"Encontraremos el tiempo." Serge besó su cuello, sus manos duras frotando su estómago y el pecho. "Ha pasado demasiado. ¿No quieres hacerlo?"
Gimió, cerrando los ojos cuando lo acariciaron con movimientos lentos. Su cadera se empujó hacia arriba, dentro de la mano. Con los ojos pesados, él se las arregló para mirarlos. Los dos estaban sonrojados, sin aliento, viéndolo como animales hambrientos. Ellos ni siquiera querían entrar en él, no querían acostarlo en una cama, solo quería hacerlo correrse para su propia satisfacción enfermiza.
Tristemente, a Dylan le gustaba eso.
Amaba las manos en su cuerpo, los ojos llenos de deseo en él, las bocas calientes queriendo marcarlo como una propiedad. Sabía que lo deseaban, que ambos lo querían con tanta pasión que su placer venía antes que el de ellos, y era excitante como el infierno.
Lo recostaron contra la pared y los dos se pusieron de rodillas, tirando de sus pantalones hacia los tobillos con suavidad para no lastimarlo. Dog besó su cadera desnuda, tomándole las manos para que se apoyara sobre él. "Si sientes que vas a caer, avísanos."
Con un puñado de cabello en la mano, tiró de él haciéndolo quejarse. "Ni siquiera deberíamos estar haciendo esto."
Serge se humedeció dos dedos con saliva y los llevó hacia atrás, entre sus piernas, frotando su agujero con lentos movimientos. Sonrió con los ojos de un tono profundo. "Estás goteando y su agujero está tomando mis dedos fácil, terminaremos rápido."
Bastardos.
Estaban tan seguros de sí mismos.
Dylan gruñó, empujándoles la cabeza hacia su polla para frotarse en sus mejillas. Se lamió los labios, sonriendo. "Solo cállense y comiencen a chupar."
Era difícil resistirse cuando tenía esta vista.
Ellos debieron convertirlo en un verdadero pervertido, porque verlos babear alrededor de su polla mientras se besaban y volvían a chuparlo, tenía que ser una de las cosas que más disfrutaba en el mundo. Serge empujó sus dedos hasta que rozó su próstata, él terminó con un gemido roto, aferrándose a los mechones de cabello.
Lo limpiaron hasta dejarlo limpio y entonces se pusieron de pie para besarlo.
Dylan se sentía como un papel mojado sin fuerza para vestirse, pero tenía dos hombres dispuestos a hacer eso por él y más.
Dog le ayudó a llegar al sofá mientras que Serge iba a sacar sus galletas del horno cuando el olor particular de quemado llenó la cocina.
Comieron las menos quemadas con un vaso de leche.
Dylan tragó y miró al frente. El clima era un asco en este país, pero al menos no estaba lloviendo todavía.
"¿Deberíamos tener una cita?"
Los dos se quedaron muy quietos y en silencio antes de voltear a verlo. "¿Una cita?"
"Si no quieren está bien."
"¿Qué? No saltes a conclusiones. Es..." Dog se frotó el cuello. "No hemos tenido una de esas todavía. Casi nunca salimos de la casa."
"Me gusta la idea." Serge tenía una pequeña sonrisa colgando de los labios con la vista en ellos dos. "Una pequeña cita antes de ir al supermercado y regresar a casa a tiempo para encontrarnos con tus padres. Suena bien." Se rascó la mejilla que estaba sonrojada y se rió nervioso. "Sería mi primera cita."
Dylan se ruborizó también, jugando con las manos. "La mía también."
Dog se rió. "Es gracioso que piensen que tengo más experiencia en esto que ustedes."
"Tus padres dijeron que sí tuviste citas, que saliste con algunas personas en la universidad. ¿Por qué estás mintiendo?"
"Eso no fue en serio." El doctor se levantó nervioso. "Lo hice porque todos lo hacían y no quería ser un bicho raro. Ya lo era, no quería destacar más. Pero jamás fue algo real. Nunca amé a ninguno de ellos anteriormente."
Dylan sonrió. "¿Nos amas?"
"Ah, bueno. Claro. ¿Por qué otra razón compartiría la cama con otros dos hombres que se mueven y patean al dormir?"
Serge se levantó y estiró las manos para ayudar a Dylan antes de que le pasaran el bastón. El hombre se rió. "No tenías que sonar tan romántico."
"Lo siento. Olvidé que vivo con la reina del drama."
"Seguro. Seguro. Bien, entonces ya lo admitiste." Serge entrecerró los ojos. "¿Cuándo será el turno de Dylan?"
Frunció el ceño. "¿Acaso necesito hacerlo? Pensé que estaba claro." Tomó su chaqueta del colgador al lado de la puerta y se la puso, dándose cuenta de que estaba solo. Se giró para ver a los hombres que tenían los brazos cruzados y algo muy parecido a un puchero. Dylan bufó. "¿En serio?"
"Aunque lo demuestres, todavía es lindo escucharlo. Nos haría feliz si lo dijeras."
Dog se acomodó las gafas, suspirando. "No hay nadie más aquí, Dylan. Solo somos nosotros, no hay nada de qué avergonzarse."
"¿Los dos quieren morir?"
Serge asintió, buscando las llaves de la vieja camioneta que consiguió a bajo precio. Dog se puso su abrigo y caminaron a la puerta juntos, con los labios apretados y en silencio.
Los miró salir sin decir una sola palabra.
"¿En serio?" Se quedó bajo el marco sin comprender por qué estaban así. "¿Solo porque no lo digo? Están siendo infantiles. Pensé que los dos estaban llegando a los treinta, veo que no es el caso."
Serge abrió la puerta del auto con fuerza, girándose para verlo. "No tienes que decirlo si no quieres, Dylan. Solo sube al auto."
"Pero estás enojado. Y él también."
Dog estaba dentro del auto, los brazos cruzados y mirando fuera de la ventana.
"Ambos te amamos, y no tenemos miedo de decirlo. Si nos amas como dices, ¿por qué no puedes decirlo?"
"Porque es vergonzoso."
"Solo somos nosotros. Nos hemos visto de todas las formas más íntimas posibles, ¿pero te avergüenza decir te amo?"
"Yo..." Las palabras se quedaron atoradas en su garganta cuando intentó decirlas. Mierda. ¿Por qué no salían? ¿Qué tenían de especial? Quizás era porque si lo decía en voz alta sería muy real. Sería tan vulnerable como un niño pequeño que no tenía hogar. Se frotó el rostro con fuerza, odiando que sus ojos comenzaran a escocer. ¿Por qué? No había razón para llorar. ¿Por qué se sentía que los estaba lastimando? "Ah, mierda. Al carajo esto." Lanzó su bastón con fuerza al piso y se apoyó en la puerta, cubriéndose el rostro con las manos. "Los amo. Claro que los amo, ¿por qué estaría con ustedes de otra manera? No soy el tipo de persona que se queda con alguien sin quererlo. Solo hago las cosas que me placen hacer. Vivo con ustedes, pedazos de basura, porque estoy enamorado de los dos. ¿Es tan difícil creerlo? Lo odio, bastardos..."
Estaba siendo rodeado por brazos cálidos en un momento. Los besos llegaron seguidos de palabras dulces siendo susurradas en sus oídos y él aspiró húmedamente, secándose los ojos. Los chicos lo besaron en las mejillas, acariciándole la piel y el cabello.
"Te amamos, Dylan." Serge susurró a su derecha. "No debimos presionarte. Pero..."
"Lo sé," dijo con la voz ahogada. "No soy bueno expresando mis sentimientos como ustedes y eso les duele. Lo entiendo. No soy estúpido."
"No creemos que lo seas." Dog lo abrazo con fuerza. "Nos hace sentir inseguros que no lo digas. No sabemos si estamos haciendo las cosas bien, o si solo estás con nosotros porque es cómodo. Incluso si te sientes presionado por ello, escucharlo se siente bien. Se siente increíble. Te amamos también."
"¿Sabes qué amo de ti también? Lo honesto que es tu cuerpo con cualquier emoción, y lo fácil que las lágrimas caen cuando te sientes triste o abrumado," Serge murmuró mientras lo veía a los ojos. "Porque eres tan humano como cualquier persona, tienes permitido sentir. Tienes permitido amar libremente." Un suave beso en sus labios y una caricia en su oreja le siguió. Serge lo miró con una pequeña sonrisa. "Nunca te sientas avergonzados de mostrarnos cómo te sientes."
"Te amo," dijo entre dientes, odiando que se estuviera ruborizando con fuerza. Miró a Dog y tomó su mano, apretándola gentilmente. "A ti también. Tengo la cabeza dura, soy torpe en asuntos sentimentales. Lo voy a joder otra vez y van a estar decepcionados de mi, pero no se alejen por eso. Si me conocen bien serán pacientes y esperarán a que me disculpe."
No estaba hecho para las relaciones. Lo suyo era usar su cuerpo para atacar, donde no tenía que pensar, solo levantar el arma o los puños. Los sentimientos era demasiado.
Gracioso. Porque parecía ser un trabajo más difícil que asesinar.
"Bien. No se supone que esto sea fácil." Dog le envolvió los hombros con el brazo y comenzó a guiarlo al auto, las manos de Serge en sus caderas, manteniéndolo estable. "El amor es complicado en sí. Ahora pon a la ecuación una persona extra e intenta que funcione."
"Creo que estamos haciendo bien." Serge se quedó afuera hasta que los dos estuvieron dentro del auto y cerró la puerta para entonces rodear el auto con un trote. Se subió u encendió el motor, saliendo del camino de graba hacia la carretera. "Dos asesinos y un doctor. Vamos en un buen camino."
Dylan apoyó la cabeza en el hombro de Dog, limpiándose las manos sobre el pantalón. "Estoy agradecido de haberlos conocido," dijo en voz baja, decidiendo solo soltar las palabras que tenía dentro. No se sentía cómodo con ello, pero no quería volver a las discusiones por su culpa. Lo mejor para todos era ser sinceros, y él tenía que acostumbrarse a vocalizar sus emociones por el bien de la relación. Tenía que comenzar a madurar. "Por favor, sean pacientes conmigo."
"Cuenta con ello, cariño." Serge le acarició la pierna con suavidad antes de buscar su mano y entrelazar sus dedos. Le besó los nudillos como un hábito que comenzaba a ganar confianza.
Dog envolvió su mano con las suyas y frotó para calentarse. "Estamos aquí para aprender."
Sí...
Esto apestaba.
Entrar en territorio desconocido era un dolor en el trasero.
Ya se imaginarán.
Era un salto muy grande cambiar de profesión a una vida más cómoda y tranquila, más lenta.
Extrañaría salir a misiones con el equipo.
Pero esto no estaba tan mal. Seguía rodeado de hombres que se preocupaban por él, que lo amaban justo de la manera que era y eran pacientes para verlo cambiar con el tiempo.
Incluso si alguien llegara aquí y le diera la opción de regresar a su antiguo trabajo, sabía que no podría aceptarlo.
Porque ya no podía alejarse de ellos.
Eran todo para él.
Y él era todo para ellos.
Perfectamente equilibrado.
Era una buena vida.
** F I N **
Helloooooooooooooooo!!!
Woaaaaaahhhh
Ni sé qué decir.
Arrastré esto por mucho tiempo, pero hey, aquí estamos.
Pero estoy feliz.
Me gusta el final.
Desde el inicio quería darle la paz que Dylan necesitaba en su vida. Darle una familia. Y ahora la tiene, y ellos lo aman y cuidad de él tanto como Dylan mismo lo hace y hará en el futuro.
Muchas gracias por acompañarlos hasta aquí. Mis chicos y yo siempre estaremos agradecidos por acompañarlos en estas tres historias.
Seguramente nos leeremos nuevamente en el futuro, así que esto no es un adiós. Es un hasta luego.
Se les quiere un mundo.
Gracias. Mil gracias.
Tenga una linda noche xx
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