
1
Esto era perfecto.
De verdad.
Dylan lanzó un brazo detrás de la cabeza mientras sorbía su margarita de la pajilla, sus ojos al frente, al juego de voleibol que estaba ocurriendo sobre la arena a unos metros de la playa. Sus gafas oscuras probablemente no lo delataban, pero estaba en serio disfrutando de la vista de los cuerpos bronceados, sudorosos y espolvoreados de arena por todas partes, sonrisas juguetonas y manos grandes golpeando pelotas.
Oh, sí.
Perfecto.
Chur.
Terminó su margarita y pidió otra más al camarero. Ya era como la cuarta, pero esas cosas eran adictivamente deliciosas y tan suaves que apenas podía probar el alcohol en ellas hasta que tenía que levantarse de su silla y tambalearse de regreso a su habitación.
Si tenía suerte, encontraría a alguien dispuesto a pasar un buen rato en el camino y ese hombre desaparecía en la mañana siguiente como si nada hubiera pasado.
Parecía increíble que hasta hace dos meses estaba saltando en una misión que casi le cuesta la vida, o al borde de morir por una infección que no curaba tan rápido como debió. Hace dos meses era no más que un asesino que estaba en busca de un escurridizo bastardo ruso que quería sus cabezas en bandeja de plata, y ahora estaba descalzo, usando una camisa hawaiana y shorts, bebiendo bebidas de mango, teniendo sexo casi cada noche y sintiéndose como alguien de su edad.
Sus veintitrés años habían sido extraños la mayor parte del tiempo.
Jamás se sintió normal.
Tener un arma en las manos se sentía más normal de lo que se sintió cuando llegó a la isla por primera vez.
Le tomó el primer mes sentirse mejor sobre su nuevo estilo de vida y para ser honestos, a veces sentía que estaba engañándose y que estaba pretendiendo disfrutar de esto. Era confuso, y aún peor, no podía comunicarse con ninguno de los otros chicos del equipo para saber cómo lo estaban llevando. Todos estaban en distintas partes del mundo, quizás sintiéndose fuera de lugar como él, o teniendo un romance mientras podían.
Todavía le daba asco recordar que Snake y Vernon estaba cogiendo.
Snake siempre se veía tan recto, tan heterosexual y cerrado a las emociones que no podía creer que hubiera caído por alguien sin trasero como Vernon que se tropezaba con sus propios pies al caminar. Para un tipo duro como el metal, tenía un corazón muy suave. Pero se fueron juntos. Lo hicieron funcionar. Y de alguna manera, el jefe se los había permitido y ambos estaban pasando sus vacaciones en la nieve.
Vio la pelota viviendo directamente a su cara y la atrapó con una mano antes de que le diera en la nariz. Un reflejo de su área de trabajo que realmente apreció conservar.
Un bronceado surfista rubio con un increíble abdomen se le acercó corriendo. Su sonrisa era tan brillante como el sol. Dylan también le sonrió, esperando a que él llegara a su silla.
"Lo siento por eso," él dijo, sin aliento, sacudiéndose la arena de encima del pecho desnudo, y tirando su largo cabello hacia atrás con un movimiento de cabeza. Sus ojos azules lo miraron de pies a cabeza con gran interés antes de su sonrisa torcida se profundizara y estirar la mano para tomar la pelota. "¿Juegas?" Le preguntó cerca después de tomar la pelota de su mano con un sutil roce en los dedos que no pasó por alto.
"Oh, no. Prefiero observar." Lo miró por encima de las gafas antes de llevarse la pajilla a la boca. Dios, él era un hermoso dios griego. "Hacen un gran trabajo."
"Entiendo." El rubio asintió, caminando lentamente de espaldas. "Si te interesa... solo dame una señal."
Dylan sonrió.
"Lo haré."
Este lugar debía ser el paraíso.
En cada esquina había un rubio luciendo como si fuera modelo de revista, con cuerpos maravillosos y la malicia en los ojos de querer nada más que un caliente momento que les rascara la picazón. Oh, era una dulce vida.
Aunque no saber cuándo podría terminar, era molesto.
Después de ver el partido de voleibol terminar y que el rubio le diera una última mirada llena de esperanza, pero que pretendió no ver, se levantó de la silla. Oh-uh. Se tambaleó un poco y cayó sobre el trasero de regreso en la silla. No había tenido tantas copas esta vez... miró su mesa y cambió de opinión rápidamente. Quizás había perdido la cuenta en algún punto porque no recordaba apilarlas como bloques en la última hora.
De todas formas, había estado peor. Inhaló profundamente y se impulsó hasta estar semi estable de pie. Caminó por el bar, golpeándose contra los cuerpos en el mismo estado que el suyo. Recibió un roce por aquí y otro por allá, susurros en el oído y propuestas que no sonaban tan mal, pero no se sentía del mejor humor. Su estómago estaba un poco ácido por todo el alcohol y el hecho de que no tenía nada sólido en el estómago.
No sería una bonita noche si terminaba vomitándole a alguien a la mitad del sexo.
"Hey, ¿cuál es la prisa?"
Alguien le agarró el brazo justo antes de que pudiera salir del bar. Las uñas largas rascaron la piel de su antebrazo. La voz de la mujer lo hizo parpadear hacia ella, pero apenas podía ver su rostro en el lado tan oscuro del bar. Todavía tenía sus gafas y no sentía la necesidad de quitárselas, así que solo la miró en silencio, luchando con no caerse.
Pudo ver que tenía el cabello largo y los labios muy rojos, pero todo lo demás estaba borroso u oscuro.
"Te he visto desde hace un tiempo, querido, y noté que estás solo. Eso no está bien. Este no es el lugar para estar solo." La otra mano le tocó el cuello, y podía sentir el calor de su cuerpo mucho más cerca. Su perfume era fuerte, notó, mientras su boca se llenaba de saliva caliente. "¿Hm? ¿Qué dices si pasas el rato conmigo? También vine sola y busco compañí-"
Se inclinó justo a tiempo para no vomitar sobre sí mismo, pero quizás dejó algo de ello en los brillantes zapatos de tacón que pudo ver sobre el borde de las gafas.
"¿Qué demonios? ¡Arruinaste mis zapatos!"
Escupió, limpiándose la boca con el dorso de la mano y se enderezó. "Lo siento, pero tu perfume fue la cereza del pastel."
Ella cambió su expresión y exhaló lentamente. "Está bien. No hay problema. Entonces..."
"Linda, lo siento." Se sostuvo del poste de madera y cubrió su boca al sentir venir una segunda ronda. "No estoy interesado. Hay algo que claramente no tienes y que prefiero. Aunque debe haber alguien más que esté buscando... esto." Movió la mano sobre ella y se dio la vuelta, saludándola por encima del hombro. "Buena suerte, y lo siento por los zapatos."
Volvió a tropezar con algunas rocas de camino hacia el hotel, y tuvo suerte de caer sobre los arbustos en lugar del camino rocoso, o esa habría sido una historia divertida de contar. De todas formas, no tenía mucha energía para levantarse.
El cielo tenía una enorme luna que parecía burlarse de él.
Pero al carajo si tenía que dormir en el arbusto con una rama clavándose en su costado.
Esta era una vida que no quería perder.
La libertad era adictiva.
***
"¿Quién demonios consiguió la información?"
Serge se mordió el interior de la mejilla cuando Diana entró a la camioneta otra vez después de su, gruñendo y maldiciendo al tiempo que se quitaba los tacones y lanzaba su bolso en su dirección.
Zev, quien estaba frente a las pantallas, se encogió y tiró del cuello de su camisa. "El español es confuso. P-pero la investigación arrojó que es promu... pro- no, uh... prum-"
"Promiscuo," terminó por el hombre. No hablaba muy bien el idioma a diferencia de él, pero era el genio de la operación. Los dejó discutir, y a Diana sacudirlo un poco, mientras que él fue por el informe que estaba escrito en ruso. El idiota que redactó el informe lo entregó con la letra más pequeña posible, pero estaba claro. "предпочтение мужчин перед женщинами (preferencia de hombres por encima de mujeres). ¿Qué tan difícil era eso de leer?" Lo golpeó en la cabeza con la carpeta y se dejó caer en la silla mientras veía la miserable figura del hombre dormido sobre el arbusto. Algo sobre el resort, era que tenía cámaras de seguridad por todas partes, incluso en los lugares menos esperados para ellos, habían visto cámaras. Y había una posibilidad de que fuera por causa de Kana protegiendo a su equipo. El otro problema era que la seguridad era ridícula, cada minuto las veinticuatro horas del día, había hombres armados patrullando los edificios y la seguridad era tan fuerte que no habían conseguido tener el acceso de las cámaras del hotel donde este idiota borracho se quedaba. Pero después de unas semanas de espionaje, se hacían una idea de qué piso era. Serge se frotó la barba del mentón mientras veía un par de hombres de seguridad detenerse para revisar que el borracho estaba bien. Dylan, se llamaba, sin apellidos, sin apodos. Dudaba incluso que fuera su nombre real. Los vio levantarlo entre los dos y caminar con él hacia el edificio en que se quedaba. "Tendremos que buscar otra manera de llegar a él."
"Entonces hazlo tú."
"¿De qué hablas?"
Se giró en la silla solo para ver a sus compañeros verlo fijamente. Diana tenía un cigarrillo encendido y lo señaló con él. "Tú lo harás."
"¿Qué? ¿Por qué?"
Zev asintió, estando de acuerdo con Diana. "Es gay, ¿no es así? Tú te ves bien, no estás tan feo." La sonrisa que compartió con Diana le causó escalofríos. "Lo intento yo, pero mi español es malo. Tú dices." Lo acusó con un muy marcado acento que nunca tenía. "Hablas perfecto, y el chico quiere hombres."
"¿Qué pasa?" Diana tenía la sonrisa más come mierda que alguna vez le había visto. "¿Te da miedo? ¿Es muy gay para ti?"
"No tengo miedo," gruñó al levantarse, ignorándolos a los dos para pensarlo un poco por su cuenta. No era una terrible idea. Era la mejor que tenían, si esperaban ponerse a trabajar lo más pronto posible. Tenían un plazo de menos de un año para encontrar a Dylan, secuestrarlo y llevárselo al jefe. Pero no solo ellos. A ellos solo les tocó este. Los demás equipos estaban por todo el mundo buscando al resto de los hombres del grupo principal de Kana, los que habían intentado repetidas veces acabar con el señor Kozlov, y casi se salen con las suyas en la última ocasión, pero pudieron golpearlos justo a tiempo para recuperar al jefe. Le había lastimado el brazo aquella vez, pero nada más importaba que tener a Kozlov con vida. Aunque habían fracasado en matarlos, pero la situación se complicó demasiado rápido que ellos tuvieron que escapar. Se pasó la mano por el rostro y volvió a tomar la carpeta consigo. "Voy a pensarlo, y les diré mañana temprano."
No es que le emocionara seducir a un ebrio homosexual. La idea sola lo hizo sentir enfermo, pero eso jamás se lo mostraría al resto de su equipo.
Pensar en tener que llegar a él con el pretexto de seducirlo le hizo querer poner una bala en el medio de su frente, o quizás en sus muy necesitadas partes nobles.
Incluso habiendo estado casi cuatro meses sin tener sexo, él no estaba tan desesperado.
Miró la nuca de Zev mientras el hombre conducía la camioneta de regreso a al hostal donde se estaban hospedando. Intentó buscar algo sexy o llamativo acerca de él, pero era duro, tenía bordes masculinos y el oscuro cabello corto. En todo caso causó lo contrario en él, su cuerpo estaba tenso y no en el buen sentido. Incómodo más precisamente.
¿De verdad tenía que hacer esto?
"No lo pienses demasiado." Diana le dio un golpecito en la frente con una botella de agua que él aceptó, y sin apartar la vista de su Nintendo. "Es solo una misión que tenemos que cumplir. Si fuera tan fácil como solo secuestrarlo, ya lo tendríamos, ¿no? Sabes que el bastardo de Kana los está cuidado, muy minuciosamente, porque quiere tenerlos de regreso en algún momento."
Miró al frente y apretó los dientes, la carpeta en sus manos se arrugó un poco y él suspiró antes de abrirlo para revisar la información desde el inicio. La foto borrosa de Dylan no decía mucho sobre él físicamente, solo un poco de sus hombros para arriba. Su cabello estaba cortado en un mullet rubio y denso, corto por arriba de la nuca, sin tatuajes, sin marcas llamativas. Solo parecía un chico en sus veintes intentando destacar entre un grupo de asesinos.
Se frotó el centro de del ceño con el pulgar, intentando memorizar la información, que era quizás demasiado corta para trabajar, pero era suficiente y era lo que tenían. Parte de la misión de Diana había sido seducirlo y quizás pasar la noche juntos, crear una amistad que luego se convirtiera en algo más sensible para Dylan, que confiara en ella lo suficiente como para seguirla ciegamente. Todo sin que sus guardias personales notaran algo extraño.
Pero, bueno. Habría sido extraño si eso hubiera pasado, dado que al chico le gustaban solo las pollas.
"Es nuestro trabajo," Diana murmuró.
Su trabajo era localizar, buscar, encontrar y asesinar.
Ser un investigador privado no era nada como algo que hubiera hecho en el pasado, por eso estaba tan sorprendido de que su jefe le asignara el trabajo.
Hay que ser sigilosos, movernos como fantasmas hasta tenerlos a todos en nuestras manos, había dicho muy seriamente en la última reunión con todos los equipos. Si fallamos y ellos se enteran, se esconderán y se lo dirán a Kana, y tendremos un arsenal viniendo aquí antes de que podamos organizarnos. Necesitamos una sustracción perfecta, sin pistas, sin rastros que seguir, sin importar el tiempo que tome... Pero tendré a los seis bastardos frente a mi, mirándome a los ojos antes de que yo mismo acabe con sus vidas. Entonces le enviaré sus cuerpos a Kana. Y el siguiente será su propio hijo.
Recordaba esa noche muy vívidamente todavía como si hubiera sido hace unas pocas semanas, y no entendía muy bien el por qué.
Pero Diana tenía razón.
Era su trabajo.
Y tenían que seguir la misión a cualquier costo.
Así el jefe estaría satisfecho.
***
Él no debería estar aquí.
Era una terrible idea, pero, hey... nadie estaba detrás de él.
Así es como había podido ir a visitar a todos los chicos en los países donde se habían aislado sin ningún problema. Y estaba muy contento de ver que todos estaban bien, y en el caso de Snake y Vernon, todavía muy enamorados y pegajosos. Fue quizás la visita más difícil, pero tal vez esta lo era.
Lo pensó mucho desde que el señor Kana le dio la aprobación para ver a los chicos, y todavía al ver a Snake y Vernon, no estaba muy seguro de querer venir a visitar a Dylan. Siempre era difícil, Dylan era difícil de tratar, su humor era como una bomba de tiempo y cada vez que lo veía era como si lograra hacerlo enojar aún más.
Le costaba entender el desagrado que Dylan sentía hacia él, pero algo dentro de él le hacía imposible corresponder a su desagrado. En lugar de eso, le hizo querer acercarse aún más, entenderlo mejor y cuidar de él. Era tan joven, y tanta sangre había corrido en sus manos para su edad, que lo hizo cerrar su caparazón tanto que era casi imposible deslizarse entre los pequeños espacios que tenía.
Eso mismo fue lo que lo empujó a tomar el último vuelo y venir a la isla para revisar que estuviera bien. Era difícil imaginar a Dylan aquí, en un lugar tan relajado. Con suerte no estaba causando problemas, y con suerte había dejado la habitación para adaptarse a la sociedad.
Le haría bien a alguien de su edad.
Además, sabía que su cumpleaños era pronto, en un par de semanas. Tal vez... podría acompañarlo y hacerlo sentir más cómodo en su presencia.
O tendría al gato negro-Dylan siseándole como siempre.
Le dio el dinero al taxista cuando este se detuvo frente al hotel. El señor Kana le hizo memorizar las direcciones, los nombres de los hoteles y de calles, los números de puertas en cada uno, antes de dejarlo ir. Era demasiado peligroso tener la información escrita en cualquier lugar, especialmente en un dispositivo electrónico. Pero fue fácil. Tenía una gran memoria que le ayudó a ser médico.
Y ahora estaba aquí.
Subió por el elevador hasta el piso 21, ignorando la pareja en la otra esquina del ascensor que no parecía impórtale su presencia para besuquearse, y si los gemidos eran un indicio, quizás algo más estaba pasando. Se deslizó fuera de un salto, sonriéndoles incómodamente cuando ellos se le quedaron viendo cuando las puertas se abrieron.
"Buena suerte," les dijo.
Los dos le fruncieron el ceño antes de que la chica le mostrara el dedo de en medio.
"Vete al carajo, pervertido."
Las puertas se cerraron antes de que pudiera procesar una respuesta.
Islas pequeñas.
Podrías encontrar todo tipo de personas desinhibidas y desquiciadas, y a alguien común como él lo tratarían como un bicho raro. Interesantemente, nada nuevo para él a lo largo de su vida, pero aún así no podía comprender dicho tipo de comportamientos. Aunque habiendo hecho visitas por todo el mundo en los últimos había visto más que suficiente para no alarmarse por ello.
Suspiró y se acomodó las gafas antes de seguir por el pasillo. Era muy limpio y había pocas puertas. También había una ventana enorme al final del pasillo que no parecía ser algo bueno. Si algo había aprendido al pasar tanto tiempo con asesinos profesionales, era que lo mejor siempre sería pasar desapercibido, lejos de ventanas tan grandes como esta donde alguien podría entrar si así lo quería. La altura no era un problema si estaban bien entrenados.
De todas formas, el número de la habitación de Dylan no estaba al final. Era la puerta a la derecha que estaba justo en el medio. Lejos del elevador, lejos de la ventana. Perfecta.
Se detuvo junto frente a la puerta, con la mano aferrándose al mango de su maleta.
Su corazón estaba acelerado probablemente más de lo que debería. No recordaba estar tan nervioso al ver a los demás, emocionado incluso, pero este no era cualquiera.
Era Dylan.
Dylan que casi lo noqueó a muerte cuando intentó detenerlo de ir a una misión para que su pie no se pudriera con una infección. Dylan que lo retaba a hablar cada vez que estaban de pie frente a frente, y tenía la postura de un animal salvaje a punto de atacar cuando cruzaba la línea imaginaria que había entre ellos.
Y aún así, Dough jamás pudo apartarse de él.
Dylan era un enigma.
Y a él le gustaba mucho resolverlos.
Su mano no llegó a tocar el timbre. La puerta se abrió abruptamente, haciéndole tomar un paso atrás con sorpresa. La imagen delante de él no era nada que conociera antes, se preguntó si se había equivocado de habitación por un segundo mientras veía los largos mechones rubios sobre la frente del hombre delante de él.
"¿Qué demonios haces aquí?"
Oh. Era Dylan.
¿Era Dylan?
Parpadeó rápidamente, inclinándose más de cerca. "Oh, en serio eres tú." Lo vio quitarse el cabello de la cara y poner la expresión tan familiar que casi pareció que el tiempo jamás pasó. El ceño fruncido y los labios apretados con disgusto. Dough le sonrió. "Finalmente pareces de tu edad. También me da gusto volver a verte." Avanzó hasta entrar, sin esperar una invitación. No es como que Dylan se lo fuera a ofrecer de todas formas. Miró el desorden en la habitación y dejó la maleta a un lado antes de girarse. Dylan le gruñó, pero cerró la puerta. Sus ojos "Veo que el retiro te ha sentado bien."
"En serio, ¿por qué estás aquí?" Lo miró como un felino al rodearlo para ir dentro de la sala. "Pensé que no podíamos visitar a los demás."
"El jefe me dio permiso especial porque no me están buscando a mi." Lo vio caminar hasta la mesita de café de la sala y tomar una tira de cabello. La usó para hacerse una cola de caballo desordenada y se recostó en el sofá con las piernas estiradas perezosamente. Cuando caminó más cerca, pudo ver lo que él estaba mirando. Habían al menos cinco pantallas a izquierda del televisor principal, todas tenían visión a fuera de la habitación y un par en la entrada del edificio. "Así que me viste desde que llegué aquí."
"Sí, y te vi pararte en mi puerta como un idiota." Giró la cabeza hacia él dándole la mirada más penetrante y demandante de respuestas que había recibido de su parte. "¿Qué viniste a hacer? No es que seamos cercanos ni nada por el estilo, así que no me vengas con la excusa de que querías ver cómo estoy."
Dough sonrió, guardando las manos en los bolsillos del pantalón antes de girar en sus tobillos y recorrer la habitación. "Quería ver cómo estás," dijo manteniendo su tono divertido por lo bajo. Dylan era como una mina enterrada esperando activarse en cualquier segundo. "Que no me consideres un amigo, no significa que no me preocupe por ti. Eres parte del equipo."
"No pierdas tu tiempo y regresa." Dylan gruñó, haciendo que lo viera por el rabillo del ojo. Él lo estaba siguiendo con la mirada. "Estoy bien. Estoy mejor que en toda mi puta vida, y no necesito una niñera aquí conmigo. Así que toma esa estúpida maleta y tu estúpido trasero, y piérdete de mi vista. Y será mejor que te vea salir por la puerta frontal del hotel."
Se detuvo frente al refrigerador para abrirlo y tomó una botella de agua, ignorando todas las latas de cerveza y restos de comida dentro. Al menos olía limpio todo ahí.
"Me quedaré algunas semanas," le dijo al voltearse. Su expresión se agrió aún más. "También estoy tomando estos viajes como unas vacaciones, y honestamente, después de la tercera visita dejé de preguntar si me podía quedar. Buscar hoteles es demasiado exhaustivo y, aunque no me están buscando, no quiere decir que no puedan hacerme un blanco." Se dejó caer a su lado en el sofá y suspiró. "No tengo idea de cómo funciona un arma, y tampoco me interesa saberlo. Sé que eres capaz."
Dylan se quedó callado por un largo rato, pero su mirada le hizo un agujero en el rostro que era difícil de ignorar. Soltó el aire contenido entre los dientes cuando Dylan dejó de verlo. Tragó un montón de agua. Bueno, no lo había pateado fuera como inicialmente pensó.
Se aclaró la garganta.
"Tenemos que rellenar el refrigerador," murmuró.
"Vete al carajo."
Aunque sus palabras debían ser hirientes, no podía evitar sentir muy cómodo al oírlas. Eran muy familiares, y hasta sintió que lo había extrañado. Por otra parte, Dylan no saba como usualmente lo hacía. No tenía el tono duro y brusco que siempre lo hizo sentir de puntillas. No. Parecía cansado, como si las palabras salieran naturalmente así hacia él.
También se sentía familiar para él.
"¿Cómo están los demás?"
El tono de su pregunta lo sorprendió. "Uh... están bien. Cuando visité a Drake en Corea del Sur era verano, y él estaba disfrutando de la vida en la Isla Jeju. Se consiguió una novia, y estaba bastante feliz con cómo iba avanzando la relación. Siendo un extranjero pensarías que destaca por encima de todos, pero en realidad es muy bueno mezclándose. Creo que yo era el bicho raro."
"Eres un bicho raro."
"Shott estaba en Aspen, probablemente mi lugar favorito de todos. Es encantador, es brillante, es cálido aunque el clima te congele los huesos. Pero la gente es tan amable, y la comida es buena. Está soltero, pero no pierde el tiempo, aunque cuando me quedé con él me invitó a esquiar y tiene la mala costumbre de ser un caballero. Así que creo que fui su cita por dos meses." Sonrió hacia Dylan. "Aunque no pasamos de primera base."
"Asqueroso."
"A ver... Snake y Vernon, bueno." Se rió sacudiendo la cabeza. Esa fue difícil. "Jamás me acostumbraré a ver a Snake siendo amable, ni su voz suavizándose a tal punto cuando Vernon le dijo que no podía subirse al cayac por sus heridas. No protestó, solo preguntó "¿por qué?" y mi cuerpo se estremeció violentamente con la sensación más incómoda existente." Lo escuchó bufar una pequeña risita. "Vernon lo tiene con la correa corta. ¿Sabías que el nombre de Snake es Travis?"
"¿Pensabas que se llamaba Snake? Creí que eras inteligente."
Se encogió de hombros. "Para mi siempre Snake." Cerró los ojos, dándose cuenta de que el vuelo fue más cansado de lo que creyó. "Rocco y Noah están bien, es todo lo que sé. El señor Kana fue muy estricto con ellos e insistió en que estaban a salvo donde estaban quedándose y que era suficiente. En general, el equipo está disfrutando de su vida sin trabajo. Es bueno, ¿no?" Fue muy cuidadoso al preguntarlo. Lo hizo con todos. Era una situación que no podía ser tan fácil como se creería. No eran más que veteranos por el momento, y unos que estaban muy apegados a sus puestos. Dejar esa vida tan de repente y obligarse a actuar como personas normales con vidas normales, era un gran salto. Pero a medida que preguntaba descubría que quizás era lo que todos necesitaban. Sentirse humanos nuevamente, disfrutar de la vida sin pensar que alguien quería sus vida, o arriesgar dichas vidas por el bien de alguien más. Todos sonaban contentos, satisfechos con sus nuevas vidas, hasta emocionados pero había esperado que al menos uno mostrara un lado distinto. Casi esperó que fuese Dylan. Su lengua pesó dentro de su boca cuando se preparó para preguntar y su voz se suavizó considerablemente. "¿Cómo estás, Dylan?"
Sus ojos estaban fijos en un punto delante de él, pero su mirada se oscureció con una fea emoción. Su ceño se frunció y él se frotó la frente bruscamente.
"Todos están haciéndolo bien... adaptándose bien. ¿Por qué no lo estaría yo? Estoy bien." Tragó pesadamente antes de parpadear y levantar la cabeza. "Estoy en una isla y puedo acostarme con quien yo quiero, tengo tragos, tengo comida deliciosa. ¿Sabes cuántos matarían por tener mi vida en este momento?" Resopló una risa y se puso de pie. "Supongo que de verdad vas a quedarte, así que usa una de las habitaciones vacías. Voy a salir."
Dough también se levantó. "¿Vas a ir por comida? ¿Qué tal si te invito esta vez?"
"Hazlo por tu cuenta, tengo otras cosas que hacer."
Dylan caminó hacia el pasillo y estrelló una puerta a lo lejos. Más tarde salió, vestido, perfumado y peinado, se dirigió a la puerta y se fue sin decirle una palabra.
Dough se quedó sentado en la mesa de la cocina, revisando el menú del servicio a cuarto. Suspiró y se rascó la cabeza mientas intentaba enfocarse en lo que decían las hojas.
"Así que irás a tener sexo," murmuró por lo bajo. Vio la puerta cerrada y luego su mirada se fue a las pantallas instaladas para verlo esperar por el ascensor. "No piensa traerlas aquí, ¿cierto?"
Lo último que esperaba escuchar eran los lamentables gemidos de mujeres siendo folladas por Dylan mientras él estaba a unas habitaciones de distancia.
La idea sola le hizo revolver el estómago.
Y ya no tenía hambre.
***
:)
Dylan is here.
La historia final para estos chicos.
1. Guardaespaldas
2. Protector
3. Furtivo
Hello, hola a todos mis queridos amores. Vengo con la historia de Dylan ahora sí. Es algo que he meditado por mucho tiempo, pero realmente estoy bien con la idea. Lo siento si no les gusta este tipo de historias, pero aún cuando quise cambiar la dinámica, no se sentía bien.
Entonces... aquí estamos.
Espero que lo disfruten y déjenme saber sus opiniones, todo lo que sea, lo tomo en cuenta.
También estaré subiendo la parte de 1 de la historia de ELLIOT en algún momento antes de finalizar el año, sí... ese ELLIOT. Mi bebé grandote y hermoso.
Eso es todo por el momento.
Nos leemos pronto.
Esta historia será semanal ;)
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