
Epílogo 1: El pasado de Sableye.
antes que nada, quería agradecer y disculparme con todos mis lectores por haber demorado tanto, pero finalmente me decidí por continuar con esta serie de pequeños epílogos que estaban planeados para cerrar los arcos de varios personajes. Gracias por todo su apoyo y espero que disfruten este contenido que escribí para todos con mucho amor.
Luego de los eventos que dieron por finalizada la guerra interna entre los reinos de Brozodia y Alveria, cada uno tomó su camino. Ahora que la amenaza de Gengar había cesado, los meses transcurrieron y la prioridad del reino pasó a ser Sableye nuevamente. Su rostro impreso en las paredes bajo la leyenda de "se busca" se volvió una pancarta de lectura cotidiana en el día a día de los habitantes de la ciudad. Desde chicos hasta grandes, no había ni un solo Pokémon que no estuviera consciente de la traición por parte de Sableye al imperio de Alveria y sus múltiples crímenes a pesar de la oportunidad de redención que se le había ofrecido en el pasado. Eran las nueve de la noche; la oscuridad perpetua consumía todo alrededor de la hierba húmeda y los troncos podridos; bosquejaban un complejo natural totalmente hostil para cualquiera con la osadía de adentrarse entre los helechos del bosque que respondía bajo el nombre de "la penumbra". Muchos criminales de la peor calidad moral existente se encontraban ahí, refugiándose ante el miedo que provocaban esas palabras; de haber tenido la oportunidad, incluso el propio Gengar habría tomado aquella fortaleza natural como una guarida para encubrir sus estratagemas de guerra. ¿Qué lo detuvo? ¿Acaso el frío? ¿La distancia tan prolongada qué había entre aquel sinuoso bosque y la capital? ¿O acaso era el miedo? Después de todo, incluso los Pokémon de tipo fantasma eran capaces de temerle a la idea de la muerte, por más que se repitiera de forma constante que eran incapaces de morir al ser entidades incorpóreas. ¿Acaso lo que frenaba a los Pokémon de entrar era la inevitable sensación de terror qué los invadía cuando pensaban en un oscuro vacío envolviéndolos durante una prolongada eternidad? Estar completamente hueco, sumido en la inconsciencia... De ser cierta esta suposición, solo quedaría implicada una cosa; los que podían penetrar dentro de esa barrera, debían estar muertos por dentro o tener una determinación lo suficientemente fuerte como para hacer caso omiso a la agresiva idea de perderse en una agresiva eternidad y dejar todo atrás. Tal era el caso de la joven Lopunny. La antigua dama de compañía de la princesa Gardevoir se determinó a capturar a Sableye, quien durante la desventura fue un compañero a quien llegó a estimar al mismo nivel que un amigo. Se quedó parada unos segundos frente al complejo, sintiendo como una brisa gélida recorría su pelaje y perforaba hasta el interior de su piel; no obstante, su cuerpo hizo caso omiso mientras sus orejas oscilaban al ritmo del viento.
- Te voy a encontrar... nos debes una explicación -
Lopunny recordó el último dialogo que sostuvo con su fiel compañero antes de que sus caminos se bifurcaran; había proclamado capturarlo junto con el reformado Blaziken; no obstante, en ese momento se encontraba totalmente sola. Tras tomarse el tiempo para procesar lo que estaba a punto de hacer, Lopunny soltó un pesado suspiró; como si se estuviese deshaciendo de una pesada carga en su espalda y comenzó a caminar hacia adelante; su cuerpo se diluyó entre las tinieblas y la oscuridad, hasta que fue consumida por completo.
No podía ver nada a su alrededor, todo estaba totalmente oscuro; comenzó a guiarse por el crujir de las ramas que se deshacían ante un mínimo toque de sus pies; fue palpando el terreno con estos, asegurándose de que los desniveles que habían producto de la irregularidad del entorno, no representaran un problema; llegó a extender ambos brazos en más de una ocasión, tratando de estirarse para ver si estos podían percibir algo; en más de una ocasión, llegó a sentir como la madera de los troncos húmedos se desprendía al tacto. Continuó caminando y gracias a una presencia casi divina cuyo origen no podía explicar, la luz de la luna comenzó a filtrarse a través de las hojas de los árboles, proyectando el suelo con manchas de una luz pálida que alcanzaron a esclarecer el entorno.
Fue cuestión de tiempo para que Lopunny pudiera llegar a una zona en donde los arboles comenzaron a volverse cada vez menos frecuentes... liberando por completo los obstáculos y ofreciendo una vista hermosa en un primer plano sobre la luna, que se anunciaba gloriosa y pulcra en contraste con el cielo en penumbras, que no dejaba ver ni siquiera un atisbo de constelación o estrellas, nada que anunciará vida o albergará esperanza.
- ¿Por qué todo esta oscuro? – No puedo ver nada, solamente la luna... -
"Las penumbras del bosque consumen todo" respondió una voz al oído de la joven, provocando que esta se pusiera a la defensiva y pegará un salto para posteriormente ponerse en posición de combate. Levantó ambos puños y los mantuvo cerrados.
- ¿Quién es? – Preguntó dubitativa, a lo que la voz respondió.
- Soy un atisbo del pasado... algo que arrastra a todos a cometer los mismos errores; soy el lamento encarnado, soy el bosque –
- ¿Qué quieres de mí? – Preguntó Lopunny, a lo que la voz respondió nuevamente.
- Simplemente que te enfrentes a tus demonios internos... es la única forma que hay de salir de este bosque; no hay peor enemigo que ti mismo –
- No estoy aquí, vine a buscar a alguien más –
- Oh, hablas de Sableye... ¿no? Ese sujeto, es un Pokémon con demasiadas cargas y heridas, una presa demasiado fácil para quedar atrapado entre mis garras –
- ¿Cargas? ¿A qué te refieres con cargas? –
Y fue en ese momento, que la voz cesó completamente, dejando a Lopunny esperando una respuesta. Se mantuvo alerta durante varios segundos hasta que finalmente bajó la guardia y se dio la media vuelta para seguir caminando; para su sorpresa, el escenario había cambiado completamente. Ya no se encontraba en un bosque; estaba en un campo de trigo que se extendía hasta los limites de lo que sus ojos podían ver... y en el centro del trigal, una enorme montaña se erigía hasta rasgar las propias nubes.
- ¿De donde salió esto? ¿Por qué estoy aquí? ¿No se supone que yo estaba en un bosque? –
La confusión en la doncella era amplia; no obstante, sintió como un escalofrió paralizó todo su cuerpo en cuanto elevó la mirada para ver la cima de la imponente montaña que materializó su presencia repentinamente. Los hormigueos se comenzaron a apoderar del cuerpo de Lopunny; sintió como las yemas de sus dedos se hundían entre los resquicios y las grietas de las paredes mientras que sus rodillas raspaban contra la textura tosca de las piedras; una vez que la chica recuperó la consciencia, se dio cuenta de que por alguna razón que desconocía, había comenzado a escalar la susodicha montaña y no solo eso, sino que se encontraba a mitad del camino.
- ¡Wow! Es una altura inmensa. Menos mal puedo usar la mega evolución para potenciarme –
Exclamó de sorpresa al ver como una densa capa de nubes comenzaba a obstruir toda su visión del campo de trigos que se extendía hasta el infinito. Continuó escalando; dio un salto poderoso, desprendiendo sus manos de la piedra e impulsándose hacia arriba con sus piernas como si fuesen catapultas; en el aire, un resplandor tomó control de su cuerpo y la energía salió dispersada por doquier tras envolverla y modificar su apariencia; la mega evolución facilitaría mucho las cosas.
Tras un largo esfuerzo, Lopunny finalmente logró llegar hasta la cima de la inmensa montaña... dio un último salto y su silueta quedó plasmada por unos segundos en la pulcra superficie de la luna antes de aterrizar en el suelo y levantar una nube de polvo con sus pies. Se reincorporó y comenzó a sacudirse el polvo del pelaje con sus manos. Delante de ella, había una colina inmensa y en la cúspide, reposaba una casa totalmente negra, que, de no ser por el brillo pálido de la luna, se fundiría por completo en la oscuridad del cielo; un amarillo saturado en las ventanas creaba un fuerte contraste entre ambos tonos. Cuando Lopunny despegó sus ojos de la casa, el entornó nuevamente cambió. El cielo oscuro se volvió un poco más claro, pero en su lugar, trasladó su apagada gama de colores oscuros al resto del entorno. Los colores comenzaron a mezclarse entre sí, provocando que el tratar de discernir los limites entre un elemento y otro fuese algo complicado; como si todo alrededor se hubiese convertido en un cuadro con un difuminado intenso. La paleta de colores de la casa que inexplicablemente transmutó en una gama de tonalidades marrón, creaba un contraste lo suficientemente vívido como para ser distinguible a simple vista... por lo que Lopunny caminó en línea recta y entró por la puerta principal, cerrándola detrás suya sin siquiera molestarse en tocarla o pedir permiso para entrar; realmente ignoraba si alguien vivía ahí o no, pero de ser ese el caso... solamente habría un Pokémon con una mente lo suficientemente retorcida como para querer resguardarse detrás de aquel recoveco de madera podrida y húmeda.
- ¿Sableye? – Preguntó Lopunny en cuanto entró, recibiendo por respuesta a un eco que se disipó progresivamente tras recorrer un prolongado pasillo. Parecía extenderse hasta no tener fin; cuando Lopunny se dio la media vuelta para retroceder, se encontró con la desagradable sorpresa de que la puerta ya no estaba y en su lugar, solo había concreto... era como si alguien la estuviese incitando y casi obligando a recorrer el pasillo.
Lopunny asumió el riesgo, no por nada estaba ahí. Comenzó a caminar en línea recta por segunda vez consecutiva; el pasillo se torció en un incómodo ángulo, pero la Pokémon comenzó a caminar sobre las paredes sin darse cuenta.
- Sableye, estos juegos no son chistosos –
- Oh vaya... así que la poderosa Lopunny finalmente vino a destruirme –
- ¿Sableye? Finalmente tengo el privilegio de escuchar tu voz. Hace poco escuché al bosque; dice que tiene consciencia propia – Dijo esto mientras buscaba a su excompañero con la mirada una vez que logró escuchar su eco; no obstante, no había señal de su presencia, por lo que Lopunny se dejó caer desde el techo y giró hábilmente para caer sobre pie en el suelo; nuevamente, fue cuestión de un parpadeo para que la habitación cambiará completamente.
- Y como siempre, dices estupideces –
- Sableye, no tengo tiempo. Sé que dije que te queríamos cazar, pero eso fue hace mucho tiempo. Hay varios mercenarios que están detrás de ti y sinceramente no quiero que te hagan daño. Entrégate pacíficamente y podré negociar un segundo trato con el reino para que puedan ofrecerte libertad condicional o para que reduzcan tu condena –
- ¿Cazarrecompensas? ¿Te refieres a esos tarados de Tyranitar y Absol? Solamente llegaron a la batalla final a hacer bulla y vender humo –
- No, no me refiero a esos, hay más y varios de ellos tienen ventajas contra ti que pueden explotar fácilmente; por ejemplo, hay una Tikaton que se volvió muy famosa por cazar a los insurgentes restantes del clan de Gengar –
Esta vez, la habitación se volvió una recamará vacía, llena de espejos en donde Lopunny no podía ver nada más allá de su reflejo. Observó cuidadosamente desde el rabillo de ambos ojos y se mantuvo en movimiento para evitar ser tomada por sorpresa; ocasionalmente llegó a ver una silueta de Sableye en estos, pero cuando se giraba para encararlo, la figura se esfumaba en cuestión de microsegundos.
- Me podré cuidar solo Lopunny, no necesito compañía ni misericordia –
- Oh vamos, solamente quiero lo mejor para ti –
- ¿Y por qué? –
- Porque somos amigos, ¿no lo recuerdas? Pasamos mucho tiempo de calidad juntos y sinceramente llegué a sentir que tú y yo teníamos una... conexión –
- ¿Amigos? Quiero recordarte que solamente colaboré con ustedes a cambio de mi libertad y porque no quería afiliarme al idiota de Gengar ni a los payasos que tiene de subordinados. Quiero decir, mi exesposa Weavile estaba con ellos. ¿Tan loco crees que estoy para acceder a unirme a una organización llena de perdedores y trastornados? El resultado hubiera sido el mismo con o sin la intervención de ustedes. Solamente hice lo que me convenia.
¿Y de qué conexión hablas? ¿No tenias tú algo con Blaziken? –
- ¿Por qué todos piensan eso? ¿Acaso di indicios de tener algo con él? Además, lo dices como si estuvieras celoso –
Lopunny sonrió de forma picara, mostrando su larga hilera de dientes blancos; en ese momento, Sableye abandonó su escondite y reveló su presencia, saliendo a través de uno de los espejos como si tuviese un cuerpo líquido.
- ¿Celoso? ¿de qué hablas? –
- Hice que salieras de tu escondite con solo decir eso. ¿Por qué te quieres aislar? –
Sableye se ruborizó ante las provocaciones de Lopunny. Era la primera vez desde que la doncella conoció a su compañero que lo había visto tener alguna expresión aparte de la ya tétrica y hasta ese punto trillada cara de chico malvado y sediento de sangre. Sableye se dio cuenta de esto, se dejó llevar por sus emociones, por lo que no demoró mucho en apagar su semblante y plasmar nuevamente su seriedad en este.
- ¿Por qué haces eso? –
¿Hacer qué? ¿Quieres largarte? –
- ¡Eso! ¡Escondes tus emociones! Quieres expresar cosas, pero no lo haces y te alejas de los demás... tampoco me dijiste que tu nombre era Kuje... -
¿Qué? – En ese momento, el semblante de Sableye cambió por completo. Las gemas de sus ojos se extendieron y su boca formó un semicírculo arqueado hacia abajo por la sorpresa; rápidamente cerró uno de sus puños y lo estampó contra el vidrió de uno de los espejos, creando una reacción en cadena que los fragmentó todos de forma simultánea. Lopunny no se dejó amedrentar y se mantuvo firme viendo como los fragmentos de vidrio se dispersaban por doquier.
- ¡¿Tú como sabes ese nombre?! – Exclamó furioso el Pokémon, a lo que Lopunny respondió cruzándose de brazos.
- ¿Crees que Blaziken y yo hemos estado durmiendo en nuestros laureles mientras que tú continuabas con tu vida criminal y tus hábitos autodestructivos? Solicitamos tu expediente junto con tus antecedentes penales y logramos dar con tus documentos en el registro civil del reino de Brozodia. ¿Por qué ocultaste tu nombre todo este tiempo? ¿acaso querías mantener nuestra relación de forma más informal? –
- Nunca tuve ninguna relación con ustedes... además, no he usado ni oído ese nombre en años...-
Sableye se dio la media vuelta y comenzó a caminar de forma visiblemente desanimada. En ese momento, Lopunny extendió su brazo derecho y trató de tomar el de su compañero, pero este respondió soltando un feroz zarpazo que Lopunny pudo esquivar tras retirar su mano a tiempo.
- ¡Ay! ¿Por qué haces eso? –
Y sin decir ni hacer nada más, Sableye se dio la media vuelta completamente y se abalanzó en contra de a quien consideraba su enemiga, propinando un feroz golpe de garra sombra contra ella. Lopunny respondió juntando ambas orejas y usándolas para cubrir su cuerpo del daño; el pelaje rebosante en dicha zona fue lo suficientemente abundante como para servir de amortiguador y absorber el daño; Lopunny retrocedió unos cuantos metros a causa de la inercia.
- No somos amigos... no fuimos amigos y así se quedarán las cosas... déjame solo antes de que las cosas escalen a peor –
- Sabes que te estas engañando a ti mismo, pero no quieres aceptarlo. He visto y leído noticias de lo que le haces a los Pokémon que se meten en tu camino; son cosas espeluznantes, pero por alguna extraña razón... a mí me pides que me vaya tranquilamente y que te deje solo. ¿A caso tienes miedo de que pueda derrotarte? Lo dudo, porque acabas de ser extremadamente agresivo ahorita.
Solamente no quieres lastimarme, ¿verdad? –
- ¿Por qué no cierras la puta boca? –
- Porque quiero ayudarte Sableye, quiero saber que pasa... ¿por qué te alejas de los demás y que haces en este bosque de mala muerte? –
- No lo entenderías, no entiendes nada... ni tú ni nadie –
- Puedo entenderlo, solo necesitas decirme las cosas –
- ¡No! – Exclamó el Pokémon de forma tajante, desapareciendo gracias a sus propiedades de fantasma. Lopunny se mantuvo alerta; estaba consciente de que su enemigo podía preparar un ataque, por mas que una parte de ella se negará a creerlo. Dicho y hecho, la doncella pudo ver a través del rabillo de su ojo izquierdo como su compañero se materializaba, por lo que rápidamente se dio la vuelta usando su pie izquierdo como punto de apoyo y levantó su pierna derecha para lanzar una patada horizontal que trazó la trayectoria de un circulo con la intención de anticipar al enemigo. Sableye saltó y evadió el golpe sin mucho esfuerzo, posteriormente lanzó un segundo zarpazo con la intención de perforar el pecho de su enemiga, pero Lopunny respondió cubriéndose nuevamente con sus orejas, siendo arrojada hacia atrás por segunda vez consecutiva.
- No tienes que alejarte, por favor... solo dime que te pasa –
- ¡Ya cállate! – Sableye llevo ambas manos hacia su cabeza y comenzó a clavar sus dedos sobre su propia piel para comenzar a desgarrarla; una manifestación bastante agresiva de sus intentos para contener sus pensamientos. Las paredes de madera de la habitación comenzaron a desprenderse y a caerse como si fuesen pintura seca; al cabo de unos segundos, este extraño efecto se repitió con el propio cielo, dejando entrever un vació omnipresente que consumía todo a excepción de los Pokémon que se encontraban suspendidos en él. Con el mismo efecto, se comenzó a construir un entorno completamente nuevo que se asemejaba al de un bosque completamente normal a plena luz de un veraniego y cálido día. Una vez que el entornó se materializó, Lopunny comenzó a correr, buscando una salida mientras lanzaba miradas incisivas sobre cualquier objeto del entorno que llegará a considerar sospechoso.
- Sableye, ¿dónde estás? – Lanzó la pregunta al aire, recibiendo un silencio incómodo como respuesta. Se resigno a caminar mientras buscaba un atisbo que delatará la presencia de a quien todavía consideraba un compañero o en su defecto, la salida de aquel misterioso bosque que consumía todo con confusas ilusiones... hasta que, eventualmente y por aparente azar, se encontró con lo que parecía ser una casa de madera y hierba compacta, que se unía con el suelo del bosque. Lopunny se acercó y golpeó la puerta un par de veces, a lo que esta se abrió sola.
- Bueno, supongo que eso significa que puedo pasar... -
Tras empujar la puerta y escuchar el rechinar de la madera en sus oídos, la doncella escuchó algo que llamó todavía más la atención; se trataba de una discusión familiar entre dos Pokémon: Gothitelle y... ¿Sableye?
- ¿Por qué Sableye es de color dorado? – Se preguntó a sí misma mientras observaba la escena. Ambos Pokémon se encontraban discutiendo respecto a como distribuir una supuesta pensión alimenticia y los días que el padre tenia derecho de ver al niño.
- No puedes solamente largarte a otro reino sin decírmelo, ¿estás de acuerdo con eso? Parte del convenio legal era que yo te pagaría pensión como me corresponde porque nunca he renunciado a la idea de ser un padre responsable. ¿Pero sabes algo que es curioso? Mucho se habla de exigirle a los padres, pero poco o nada sobre darles. ¿Acaso yo no tengo derecho a ver a mi hijo si me estoy haciendo responsable de él como lo estipula la ley? Por más que tú seas la que tenga la custodia, eso no importa –
- Mi hijo es mío imbécil, no eres nadie para venir a decirme con quien se puede relacionar... y tu responsabilidad como padre es esa, proveer a tus engendros –
- La responsabilidad sin autoridad es esclavitud. Tengo tanto derecho de pasar tiempo con mi hijo como tú. ¿O enserio crees que te voy a pagar pensión durante 20 años hasta que nuestro hijo sea autosuficiente sin poder verlo durante todo ese tiempo? Ya se graduó de la primaria y no pude ir a su celebración... ¿también piensas quitarme su graduación de secundaria, preparatoria y universidad? No te fue suficiente con haber sido infiel y arruinar nuestro matrimonio y familia, ¿verdad? Ahora quiere que yo sea quien pagué las consecuencias de tus actos y reparé el daño mientras me la vivo manteniéndote –
- ¡Cállate! ¡Asi lo estipula la ley! ¡lárgate de mi casa! –
Exclamó furiosa la Gothitelle, dándole una bofetada a su marido; un Sableye shiny. Cerca de la discusión, había una pequeña cría de Sableye de no más de 12 años escuchando todo mientras trataba de cubrir sus delicados oídos con ambas manos; estaba refugiándose debajo de la mesa del comedor, haciendo un intento banal para tratar de ocultarse con la tela que desbordaba del tapete mientras trataba de contener las lágrimas que brotaban desde sus ojos.
- Pero mamá, yo quiero a mí papá –
- ¡No me importa! ¿No ves lo malo que es este sujeto? Nunca te quiere mandar dinero. Todos tus amigos tienen consolas de videojuegos y demás privilegios, pero tú no puedes porque ese Pokémon al que llamas padre se rehúsa a depositar –
- ¡Te mando el 50% de mi jodido salario, puta vividora! También tengo derecho a formar mi vida, ¿no? ¿o quieres que te de el 100% de una vez y que yo me quede viviendo en la calle? Quizá te daría más si me dejarás ver a mi hijo, pero ni siquiera a eso tengo derecho a pesar de que estes obligada por ley.
Mejor dile a nuestro hijo de donde salen todos esos cosméticos super caros que tienes en tu habitación. ¿Será que no te alcanza o solamente malgastas el dinero en lujos mientras tu hijo vive en la miseria? ¡Solo míralo! –
Sableye salió de la mesa para darse a ver; su cuerpo se encontraba pálido y sin color a causa de una constante desnutrición y una vida llena de alergias y debilidad tanto anímica como emocional, sus manos temblaban sin control como si fuesen taladros, pues no podía controlar el pulso.
- ¿Crees que esto es una buena crianza? En los primeros años de matrimonio tenias una puta responsabilidad; cuidar al niño mientras yo me rompía la espalda trabajando para darles lo mejor. ¿Qué hiciste? Ni siquiera te tomaste la molestia en hacer eso y por tu culpa casi queda ciego a causa de una extraña enfermedad. ¿Dejar que tu hijo juegue con la mierda de sus propios pañales y se la lleve a los ojos y boca es ser una madre responsable? –
- ¡Cállate! ¡No eres un caballero! Por eso te deje por el otro –
- ¿Y donde esta él? Estas condenada a estar sola y algún día nuestro hijo se dará cuenta de eso –
Gothitelle cerró la puerta de madera de forma tajante y extremadamente violenta frente al rostro del Sableye dorado; provocó una vibración tan fuerte que varios cubiertos de vidrio se cayeron y se fragmentaron en el suelo. Gothitelle se puso en cuclillas y observó a un Sableye bastante pequeño directamente a sus ojos de cristal, reflejando su rostro en ellos.
- Escúchame hijo... tu padre no te quiere... si lo hiciera, nos habría enviado más dinero desde hace tiempo. ¿Cuántas consolas de videojuegos has tenido? ¿No te parece injusto que tus primos cada navidad tengan una nueva y que tú nunca lo hayas experimentado? –
- Pero mí papá te da dinero, ¿por qué gastas todo eso en café? Dijiste que el año pasado gastaste casi 10,000 en una cafetería –
- ¡Cállate! No se te ocurra llevarme la contraria –
- Ya estoy cansado de esto, ya estoy cansado de todo –
Una vez dicho esto, Sableye salió de su casa corriendo por la puerta, haciendo caso omiso a la presencia de Lopunny. Tanto ella como Gothitelle clavaron sus ojos en la entrada de la casa; pero la madre del pequeño se quedó estática; Lopunny por su parte, no pudo evitar salir por la puerta y seguir al pequeño.
Sableye comenzó a correr, perdiéndose entre la maleza y las hojas del bosque; afortunadamente para Lopunny, su cuerpo pequeño pero veloz delataba su presencia por medio del movimiento de los helechos, por lo que fue capaz de seguirle el paso saltando entre los troncos de los árboles. Finalmente... ambos llegaron a lo que parecía ser un lago de agua cristalina y pura, que reflejaba como si fuese un espejo a todo aquel que se asomará; ahí se encontraba otro Pokémon; tarareaba una canción en voz baja mientras sentada en el borde del lago, salpicaba el agua con sus piernas; se trataba de un Kirlia shiny.
- Hola Merry, ¿cómo estás? –
- Ah, Kuje... Te perdiste como por una semana, ¿esta todo bien? –
- Sí... es solo que, he tenido problemas con mi madre –
- Es lo de siempre, ¿verdad? –
Sableye asintió y se sentó al lado de su fiel compañera, sumergiendo ambos pies en el agua y creando un par de ondas que se comenzaron a expandir por todo el lago cristalino.
- Sabes, estoy cansado de vivir con ella –
- Me imagino, debe de ser algo muy pesado para ti. Yo tampoco estoy tan cómoda en mi casa ni en mi entorno; sabes, a veces siento que no encajo –
- Yo siento lo mismo. Me expulsaron de la tercera primaria hace dos semanas –
- ¿Por qué? –
- Agredí a un compañero. En la mañana mí madre me gritó y pues, simplemente estaba enojado asi que supongo que trate de desquitarme con alguien más –
- Eso está mal Kuje –
- Lo sé... sinceramente ya no quiero vivir con ella. He estado pensando en mudarme con mí padre, pero tengo miedo de hacerlo –
- ¿Por qué? ¿Qué te detiene? –
Sableye observó fijamente a su amiga a los ojos, la cual respondió poniendo el dorso de su mano sobre la cabeza de su compañero.
- Estas pálido... ¿Hace cuanto tiempo no comes bien? Veo las gemas de tus ojos y están irritadas, se ve que el cristal se ha desgastado demasiado. Tienes tus fosas nasales congestionadas por la alergia y tu condición física es excesivamente mala. Necesitas un cambio radical –
- Sabes, había una Pokémon en la primaria que me gustaba -
- ¿Y le dijiste lo que sentías? –
Sableye solo juntó ambos dedos y comenzó a jugar con ellos, en un vago intento por tratar de disimular su vergüenza.
- ¿Por qué no lo hiciste? –
- Se lo comenté a mí madre. Me dijo que yo era un depravado sexual por pensar en ese tipo de cosas... y me amenazó con correrme de la casa si me encontraba masturbándome –
- Que locura, solamente tienes 12 años. ¿Cómo por qué serias un depravado sexual solo por qué te guste una hembra de tu salón? –
- Lo dices como si fueras más grande que yo, tarada –
- Es cierto, los dos tenemos la misma edad –
Dicho esto, Kirlia utilizó sus poderes psíquicos para levantar una piedra aledaña al rio y la aventó con la destreza suficiente como para que esta fuera capaz de rebotar tres veces en el agua antes de hundirse. Las ondas que se generaron a partir de la piedra turbaron el agua; Sableye se encontraba contemplando su propio rostro hasta que este se desvaneció a causa de las ondas.
- Quiero irme de mi casa y vivir mejor. Ya no aguanto este ambiente. Mi padre siempre ha sido un gran Pokémon, solamente no ha tenido la oportunidad de ser un padre.
Sabes, me parece curioso como el esquema familiar tradicional es tan disfuncional –
- ¿A qué te refieres Kuje? –
- ¿No te has dado cuenta de que la mayoría de los padres quieren inculcarles los mejores valores y principios a sus hijos, pero ellos mismos no siguen los preceptos de lo que se supone que promueven? Ejemplo; un padre le dice a su hijo que no sea mal hablado y que respete a los demás, pero él en su vida diaria es todo lo contrario... dice demasiadas groserías y daña la integridad de todos. Eso no es coherente, ¿o sí? –
- Definitivamente no – Respondió la Kirlia shiny, negando un par de veces con la cabeza.
- Creo que eso se debe a que la mayoría de las relaciones familiares de este estilo solamente son un reflejo de una especie de sistema de ego y privilegios. ¿A qué me refiero? La persona que siempre esta en el máximo peldaño de autoridad quiere inflar su ego para asegurarse de que los que están por debajo se mantengan en ese límite... y para hacerlo, recurre a un sistema de privilegios donde mientras más alto estes, más beneficios tienes.
Por eso ellos te responden que ellos sí pueden decir groserías o ir en contra de los principios que te quieren inculcar porque... -
- Ellos son los jefes – Dijeron ambos Pokémon de forma simultánea. Kirlia suspiró pesadamente y tomó la batuta de la conversación – Sabes, me sorprende el entendimiento que tienes sobre muchas cosas a pesar de la corta edad que tienes... ya me gustaría a mí ser tan inteligente como tú. Describiste mi situación actual con mi familia con tan solo unas cuantas frases.
Por lo mismo de que eres alguien consciente, deberías tratar de hacer algo para mejorar tu calidad de vida y salir de ahí –
- Tienes razón... ¿Y tú que vas a hacer? Sientes que no encajas, ¿no es cierto? –
- Es cierto, no encajo... pero ya me las arreglaré; después de todo, prometimos salir adelante juntos, ¿no es verdad? –
- Es verdad, ¿amigos? –
- No amigos tonto, hermanos. Eres lo más cercano que tengo a una familia –
- Hermanos –
Y una vez dicho esto, ambos se dieron un fuerte abrazo y Sableye regresó al bosque para ir a su casa y comer. La ilusión comenzó a desvanecerse mediante el mismo efecto anterior, provocando que Lopunny nuevamente quedará desconcertada.
- ¿Qué le pasó a tú amiga? –
- ¡Deja de estar hurgando en mis memorias! – Exclamó Sableye iracundo, pero Lopunny no era capaz de verlo; solo podía ver el negro que se extendía hasta el infinito.
- Yo no estoy hurgando en tus memorias... eres tú, tus emociones controlan el entorno de este bosque. Ya entiendo por qué todos tenían miedo de entrar –
- ¡Pues usa las tuyas para contrarrestar las mías! ¡No tienes derecho a ver lo que soy! –
- No puedo, al parecer son las emociones más fuertes las que prevalecen. Yo solamente estoy preocupada por mi amigo... pero al parecer tú cargas con algo que no puedes perdonar –
Nuevamente el entornó cambió; esta vez, comenzaron a materializarse una infinidad de ladrillos que construyeron cuatro paredes alrededor de Lopunny; una puerta de madera apareció de forma espontánea y cuando Lopunny la atravesó, llegó a una nueva habitación. En contraste con la casa anterior, esta se encontraba muchísimo más ordenada y amueblada; el Sableye de una edad más corta se encontraba al lado de su padre, refugiándose bajo el calor de su brazo derecho mientras respondía una llamada a través de un teléfono inalámbrico.
- Te dije que me quería ir... ¿recuerdas? Luego de esa discusión donde casi te golpeo –
"Pégame Kuje, pégame" fueron las palabras que llegaron a la mente del pequeño Pokémon de tan solo 12 años en cuanto su madre le comenzó a hablar desde el otro lado de la línea; su voz en sus recuerdos se escuchaba completamente rota, como si no fuera capaz de sostener la fuerza para pronunciar dichas palabras.
- Hijo, pero eso solo fue parte de una discusión como las que tenemos siempre... no tenias que abandonarme mintiendo sobre que te irías con tu padre de vacaciones... ¿qué voy a hacer con el dinero de la inscripción? Ya te metí a un nuevo semestre en el colegio y ahora resulta que no quieres volver.
Estoy muy decepcionada de ti –
En ese momento, el padre de Sableye tomó el teléfono y le pidió a su hijo que se retirará. El pequeño Pokémon hizo un esfuerzo para tratar de contener sus lagrimas en cuanto escuchó ese último comentario; todo su rostro estaba completamente tenso debido a su necesidad de reprimir su debilidad.
"Una vez escuché que nunca tienes que dejar que otros vean tus debilidades; caso contrario, harán todo lo que esté a su disposición para destruirte al aprovecharse de ellas"
Sableye llegó a su nueva escuela, todo era demasiado extraño; sentía al igual que su mejor amiga Tulip que no encajaba. Afortunadamente la tenía a ella para poder recargarse en algún hombro de fuerte resistencia y poder salir adelante, después de todo, los dos se sentían igual en su entorno.
"¿Y cuál es tú sueño?" Preguntó Sableye, a lo que su mejor amiga respondió.
"Quiero ser un Gallade. Sé que suena raro, pero escuché que existe un Pokémon ultra poderoso que puede sobrescribir las propias normas de la realidad. Se llama Jirachi. Sé que no puedo ser un Gallade porque solo los Kirlia macho pueden serlo, pero si logró encontrarlo, podré ser uno al pedirlo como deseo"
"Eso es un poco extraño... ¿no estas yendo en contra de tu naturaleza?"
"Yo nunca he encajado, Kuje"
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- Oye, ¿en qué estas pensando? ¿No ves que la convivencia del salón es adentro? ¿por qué estas afuera jugando con tu celular? –
- No te importa a ti, tonto – Respondió Sableye mientras se recargaba en la pared del pasillo de su preparatoria. De pronto, había pegado un salto en el tiempo bastante abrupto; se encontraba distanciado de su salón, pues no era capaz de adaptarse a él ni a sus compañeros; comenzó a recordar varios comentarios que sus compañeros le dispararon al encontrarse incómodos con su evidente apatía.
"¿Pero por qué no te sientes parte del grupo? ¿cómo podemos ayudarte?" "La verdad en la preparatoria eras un apático de mierda, tengo un amigo que dijo que quería golpearte de lo mal que le caías"
- Amigo... deberías meterte y convivir con los demás, te ves demasiado mal ahí afuera – Exclamó lo que parecía ser la silueta de un Krookodile y que, hasta ese momento, era el único amigo presencial de Sableye; resignado, el Pokémon se puso de pie y entro al salón, pero se mantuvo distante con el resto de las personas. Cuando tomaron la foto grupal, parecía como si Sableye se hubiese esforzado en plasmar la peor expresión que le fue posible en su semblante.
Llegó el día de la graduación de la preparatoria; todos los Pokémon se vieron forzados a tomarla de forma virtual debido a causas externas. Sableye estaba presionado, consciente de que debía de tomar un examen de ingreso a la universidad y que quizá podría no dar la talla ante las expectativas que cada vez lo empujaban más y más hacia abajo.
"Espero que te mueras" Pronunció la silueta de su madre en su mente.
"No quiero darte un abrazo, me das asco" Comentó su hermana biológica.
"Eres un mocoso infernal. Espero que venga un muerto y te arrastré al infierno" Dijo su abuela.
A veces, lo atormentaba la idea de que hubiera sido de su vida y de sus relaciones sociales si su padre y su madre jamás se hubieran divorciado; o de si hubiera tenido la oportunidad de crecer al lado de su padre y tenerlo como un guía. No conocía el amor o el afecto, todo eran carencias... físicas, mentales, emocionales... ninguna de sus necesidades estaba cubierta.
La escena nuevamente cambió; su padre dejó caer un examen de admisión en blanco frente al escritorio que Sableye utilizaba para estudiar.
- Reprobaste el examen de admisión. ¿De verdad dejaste en blanco toda la sección de matemáticas? –
- Sí... soy malo para las matemáticas como el 98% de todos los estudiantes -
- Kuje, ni siquiera lo intentaste. ¿Acaso te estas saboteando a ti mismo? Tienes que entender que ya no vives con tu madre. Deja atrás todos esos malos hábitos que te están haciendo daño. No te bañas, no te lavas los dientes, no estudias... entiendo que tienes dificultades, pero no puedes dejar que te consuma todo lo que viviste en tu niñez.
Vas a estar todo este año sabático estudiando para entrar a la universidad y hacer un segundo intento... y vas a quedar en la carrera que quieres –
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"Eso me recuerda a una Pokémon que conocí hace cuatro años... una buena amiga llamada Ambbie. Es una Sylveon, es muy hermosa"
- ¿Sabes Kuje? Tú eres mi crush – Exclamó Sylveon con emoción, envolviendo sus lazos alrededor de los brazos de Sableye, quien, con el rostro iluminado, correspondió al rodearla con ambos brazos
- ¿Enserio? Tú también me gustas... -
- ¿Entonces por qué no quieres nada conmigo? –
La escena nuevamente comenzó a destruirse, Lopunny no podía hacer nada más que simplemente quedarse callada mientras observaba como su amigo se desgarraba la piel en un intento por qué el dolor físico lo sacará de sus pensamientos. Ella corrió hacia donde se encontraba Sableye, se arrodilló y lo sujeto desde sus antebrazos para que parará de dañarse.
- ¡Ya basta! ¡Deja de dañarte Sableye! –
La escena volvió a reconstruirse, tanto Sableye como Lopunny comenzaron a observarla.
- ¡Vete a la mierda Kuje! ¿Para qué me dijiste que yo también te gustaba si no querías nada conmigo? Solamente me ilusionaste –
- Ambbie, yo no quería... por favor no te vayas, es solamente que... - El Pokémon extendió su mano, pero era tarde, Sylveon se había ido.
- Es solo que le tengo miedo al compromiso... por favor vuelve –
Sableye comenzó a apretar sus dientes con fuerza mientras observaba como su yo del pasado se distanciaba de la Pokémon a la que amaba. Le redactó una carta extremadamente extensa y el día de navidad, Sylveon la apartó de entre todos sus regalos para poder leerla:
"Perdóname por lo que te hice y por haberte dañado en un momento de poca estabilidad emocional para ti. No sabía que habías sido abusada sexualmente y no debí tomar una actitud tan fría y no corresponderte cuando me amabas. Lo cierto es que yo también lo hago, es solo que tengo miedo del compromiso. Quiero mejorar mi carácter y mi mala actitud para poder ser alguien digno de ti y de tu amor... lo haré por ti"
- Tienes que hacerlo por ti mismo... Kuje... -
- ¡HAZ QUE SE DETENGAN ESTOS PUTOS RECUERDOS! ¡POR FAVOR! –
Exclamó el Pokémon desesperado, soltándose del agarre de Lopunny. Comenzó a correr hacia el vacío, sin rumbo, alejándose de la única persona que en ese momento se encontraba observando aquel desfile sin sentido de proyecciones y recuerdos aleatorios. Los ojos de Sableye comenzaron a desprender sangre.
- ¡Te amo Kuje! –
- También te amo Ambbie! –
- Algún día nos casaremos y viviremos en una playa –
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- Quiero que terminemos – Exclamó Sylveon de forma tajante, esta vez materializándose en frente del Sableye original quien al ver esto, se dejó caer hacia atrás y comenzó a arrastrarse en un vago intento por escapar.
- ¿Por qué? – Respondió la voz del Sableye del pasado, que se manifestó como un poderoso eco que retumbó a lo largo y ancho de todo el vacío.
- No estoy obligada a sentir afecto por alguien como tú... ¡Ojalá que te mueras! –
- ¡Sableye! ¡Por favor deja de pensar en estas cosas! ¡Solo te estas dañando! – Exclamó Lopunny, colocando ambas manos entre sus mejillas para transmitir mejor el sonido, pero sus gritos se perdieron entre los poderosos ecos del pasado que regresaba para atormentar y destruir.
"Entiendo. No puedo estar en mi grupo de amigos porque todos tenemos amigos en común contigo, entonces me retiraré...
Estoy solo... ¿por qué todos mis amigos dejaron de escribirme? ¿Junis? ¿Ximena? ¿Diana? Nadie quiere hablar conmigo. Siempre me consideraron como la oveja negra del grupo, ¿verdad? Solo me hablaban porque yo los buscaba, pero ahora que ya no estoy con Ambbie, no me escriben. Todos tienen amigos de la infancia, todos tienen a alguien que se preocupe por ellos. ¿Y qué hay de mí? ¿Por qué yo no tengo a nadie? Merry y yo... nos distanciamos.
Tiene un año que no hablamos. Desde que conocí a mi nuevo grupo de amigos ella y yo... y ahora ella no está, yo estoy solo"
Sableye se comenzó a observar a sí mismo desde otro ángulo; su versión pasada estaba recargada en una esquina de su casa, piernas y brazos totalmente cerrados en posición fetal. El entorno comenzó a volverse blanco, Lopunny se percató de esto; las luces comenzaron a parpadear; una enorme silueta negra comenzó a proyectarse desde las sombras de Sableye, adquiriendo una forma espeluznante conformada de puras penumbras; pronunciaba palabras incomprensibles mientras se acercaba a su víctima. Comenzó a usar sus afiladas garras para rascar en la piel de Sableye... sus dedos comenzaron a cortar su piel como si fuese seda fina y las gotas de pintura carmesí comenzaron a brotar en pequeños cúmulos de sangre que comenzaron a derramarse por toda su sien.
"La muerte de un Pokémon tipo fantasma siempre será temporal, estas condenado a vivir en este mundo sin poder encontrar descanso para tus tormentos"
- ¡Quiero matarme! ¡Pero ni siquiera sé como hacerlo! –
"Te odio, quiero que te mueras"
- Yo solo quiero volver a sentirme amado. Por favor Ambbie, vuelve –
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Lopunny cerró sus ojos y nuevamente la escena cambió, ahora pudo ver como Sableye se encontraba sentado en un restaurante junto con quien aparentemente era su nueva pareja. Weavile; quien comenzó a golpear los cubiertos de forma coqueta mientras un apático Sableye leía atentamente el menú. La escena nuevamente volvió a cambiar tras el resplandor de un trueno que deslumbró a los dos Pokémon que estaban espectando todo lo que pasaba.
- ¡¿Cómo que estas enamorado de alguien más?! –
- Lo siento... no me di cuenta, solo estaba buscando llenar... un vacío... - Y entonces, aquella mística figura que desgarró su piel, apareció detrás de él de forma imponente, cubriendo todo el espacio del entorno.
- ¿Llenar un vacío? ¡¿Crees que soy un jodido reemplazo para lo que sea que hayas perdido?! ¿Con cuantas hembras intentaste esto antes? –
- ¡Lo dices como si tu no hubieras estado obsesionada con ese jodido huevo que se te rompió hace años! Buscas el mismo sentimiento que yo, que alguien te quiera y te proteja. ¡No somos distintos, perra!
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"Kuje, no consumas pornografía ni escapes fáciles; vas a trastornar tu visión sobre los Pokémon del sexo opuesto" Comentó una voz de un viejo amigo de la secundaría con quien perdió contacto hace años; se trataba de un Mudkip, cuya silueta desapareció de la mente de Sableye de forma casi instantánea.
Había hecho caso omiso a la advertencia. Las siguientes imágenes parpadearon a la velocidad de un relámpago; fueron los sinfín y un encuentros sexuales qué Sableye tuvo con la intención de tratar de saciar aquella sensación de vacío... Tratar de llenar aquello que Ambbie y nadie más hasta ese momento le había ofrecido: afecto. Conforme las proyecciones pasaban, se podía ver como el rostro del Pokemon se hacía cada vez más inexpresivo y demacrado; sus ojos carentes de vida, decorados con un par de bolsas pesadas y negras... Aquel agujero en su pecho comenzó a crecer dentro de su cuerpo... estaba recordando su pasado; el agujero comenzó a llenarse con sentimientos, manifestándose con la forma de un rostro humanoide de ojos blancos y piel totalmente oscura, una piel en la que cualquiera podría perderse para nunca volver; sintió como su corazón comenzó a acelerarse, el sudor empapaba su rostro. Se vio forzado a dar bocanadas de aire para no perder el oxígeno.
"felicidades hijo, aprobaste el examen de admisión; estoy muy orgulloso de ti" comentó la voz de su padre...
"mi nombre es Lina, soy un Cinderace... Este es Emma, es Greedent"
"finalmente un nuevo grupo de amigos después de tanto tiempo, vamos a ver como se desenvuelven las cosas"
Un Lucario amarillo qué respondía al nombre de Lukateshi, un Umbreon que asentía cada vez que alguien se refería a él como "Giordano"; un muy excéntrico Blastoise que giraba y giraba salpicando agua de sus cañones... Respondía al nombre de Oliver. Nuevamente se escuchó la atronadora presencia de un trueno; cumpliendo el rol premonitorio, anticipó la llegada de un segundo rayo que impactó sobre la superficie del vacío y deslumbró a todos los presentes... Esta vez, todos estaban en un picnic, pero la hermosa Cinderace y el no tan agraciado Greedent se encontraban intercambiando todo tipo de etiquetas peyorativas.
— ¡Pues al menos yo no soy infiel! —
Exclamó Lina la Cinderace, poniéndose de pie y dándose la media vuelta para alejarse del grupo. Greedent frunció el ceño y caminó hacia la dirección contraria; Sableye, por su parte, se puso de pie y corrió detrás de su amiga.
— ¿Cómo qué infiel? ¿Estas bien? —
— Me fue infiel con 3 hembras durante 6 meses... Yo lo perdoné, pero hay veces en las que no puedo evitar sentirme mal por lo que me hizo... Por eso se lo arrojo en cara cada vez que tenemos alguna discusión -
— perdonar implica olvidar... Si no lo has hecho, significa que solamente te estas forzando a sentir algo que realmente no sientes. ¿Por qué lo haces? —
— Ese Greedent es el único novio que he tenido en mucho tiempo... Sabes, yo no crecí con amigos, mi familia me odiaba... Realmente no quiero quedarme sola —
— Vaya... Me sucede lo mismo — Respondió Sableye, llevando su mano al pecho y sintiendo como su corazón se aceleraba; cada latido, cada segundo... Algo los conectaba, no se sentía así desde su primer encuentro con Sylveon, aquella a la que amo más que a nadie y que durante tanto tiempo estuvo tratando de reemplazar. Pasaron los días, se hicieron más cercanos, el Greedent sospechaba de ambos y se hacía cada vez más controlador con su pareja...al punto de monitorearla en todo; Sableye y Cinderace no podían estar juntos, pero querían... La conexión permanecía intacta cual cadena de plata.
Nuevamente, hizo falta un parpadeo para cambiar el panorama; Sableye estaba frente a Lina, discutiendo con ella en un dialecto que solamente él podía entender, pero que ignoraba.
— Lina, quiero ser un mejor Pokémon. Tienes que entender que no puedo priorizar todo contigo y a cambio recibir migajas —
— Pues entonces no vuelvas a hablarme. Si realmente fueras mi amigo entonces lo entenderías –
Los meses comenzaron a pasar en cuestión de segundos; salía la luna, era desplaza por el sol y este proceso de repitió múltiples veces. Sableye se encontraba en el suelo, ocultando su rostro mientras sobre sus antebrazos se materializaban múltiples grilletes para encadenarlo al suelo. Lopunny hizo un intento en vano por tratar de desprendérselos, sujetándolos firmemente desde la yema de sus dedos; para su desgracia, estos se resbalaron y fue incapaz de ayudarlo.
"No puedes liberarlo del pasado, el pasado lo persiguió, el pasado lo persigue y el pasado lo perseguirá, no podrá evitar jamás este tormento; esta condenado a sufrirlo por el resto de la eternidad"
- ¡Sableye! Por favor deja de pensar en estas cosas, no puedo ayudarte si no me dejas hacerlo... ¡vas a matarnos! – Exclamó la doncella, quien se vio forzada a apartarse con un salto prolongado debido a que varias de las cadenas fueron disparadas como proyectiles en su contra; estas impactaron contra el suelo, clavándose con firmeza y rodeando a Sableye desde todos los ángulos posibles. No había escapatoria alguna.
Lopunny vio a través del reflejo de los ojos de su compañero... no pudo ver su silueta; pero sí pudo ver como la situación se repetía una vez, dos veces... tres veces. Una tercera pretendienta endulzaba sus oídos, prometiéndole amor eterno, uno que se desvaneció tan pronto como el jubilo del verano en el ocaso. Cinderace había vuelto; ambos confesaron sus sentimientos de forma mutua y el arrepentimiento comenzó a consumir al pequeño Pokémon de tipo fantasma. Una nueva cadena se materializo, saliendo disparada a la vertiginosa velocidad de una bala, rodeando su cuello y estrujándolo con fuerza; Sableye se desplomó contra el suelo, su aliento exhalaba sangre oxidada... estaba a punto de ser asfixiado, pero ni siquiera un asesinato terminaría con su tormento; alguien que nació muerto en vida, no podría descansar jamás.
- ¿Terminaste con el estúpido de Greedent, pero ya tenías a alguien más? ¿Por qué me lo ocultaste? Pensé que eras diferente al resto –
- No pude evitarlo... tenia miedo de que te alejarás de mí al igual que los demás. Yo solo quería ser tu amiga –
- ¿Por qué el otro sí y yo no? –
- Porque él me demostró muchas cosas en poco tiempo. Él es muy diferente a cualquiera que haya podido conocer; fue el primer Pokémon en intentar siempre arreglar las cosas a que solo dejarlas morir, él me mostró lealtad, compromiso y sinceridad, por eso me quedé con él y le di mi confianza... luego volviste a llegar tú y me confundiste. Créeme que si tu hubieras vuelto antes yo hubiera dado todo por ti, pero ahora ya no, ahora ya tengo un compromiso con alguien más y voy a cuidar eso hasta que funcione porque vale la pena para mí. Tú no eres menos, claro que no, realmente quisiera que todo hubiera sido mejor. Pero así están las cosas, por más que quieras estar conmigo siempre estarás mal... y es mejor que sanes eso. No volveré porque sé que si lo hago volverás a decaer y no quiero ser una mala persona, mereces ser feliz –
- ¿Feliz? ¿Feliz en que sentido? Todas las personas que conozco me han traicionado o dañado de alguna u otra forma. Mi madre me odiaba, mi hermana y mi abuela me repudiaban... Crecí en medio de peleas, tuve que escaparme a vivir con mí padre por una mejor vida... No tuve ningún amigo, estuve aislado de todos... jamás encajé –
Un sinfín de sombras que emulaban la forma de un montón de manos se aferraron a las cadenas, cerraron sus puños con fuerza y comenzaron a jalar; muchas se aferraron a las pantorrillas, otras a los antebrazos, pero Sableye comenzó a ser arrastrado por susodichas extremidades.
- ¡Sableye! ¡Tienes que defenderte! – Exclamó Lopunny, quien se vio forzada a mega evolucionar en cuanto fue rodeada por una cantidad considerable de sombras. Estas estallaron de forma simultanea al recibir los fugaces golpes disparados por parte de la doncella, quien propinó sus puños y patadas con una elegancia y destreza equiparables a las de una estrella. - ¡Tus pensamientos están tratando de lastimarme! ¡Vas a seguir dañando a los demás si continuas así! –
"Yo no soy suficiente para los demás, ¿verdad?"
"¿Por qué te alejaste, Merry? No sabes cuanto me hiciste falta"
"Estoy muy decepcionada de ti, hijo"
"Ojalá te mueras"
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El cantar de los Pokémon pájaros decoraba el ambiente; un bosque sereno, cálido... las melodiosas notas iban en son con el rocío mañanero que cubría los helechos con su brillo y júbilo. Sableye estaba de pie frente a ellos; otro grupo... nuevas oportunidades para crecer, aprender y conocer... Un Zoroark, un pequeño Pichu de dos anteojos, un Flareon, un Roserade, un Krookodile, una Emolga, un Riolu... y finalmente, frente a todos ellos, se encontraba su mejor amiga: Kirlia... resplandeciendo como siempre. Ella le extendió la mano al igual que todos... sin embargo, Sableye retrocedió un par de pasos.
- ¿Qué pasa amigo? ¿No confías en ti mismo? ¿Qué te pasó? Este no es el Kuje que yo conozco. El que yo conozco siempre fue analítico, fue fiel, sincero, una excelente personalidad para conocer; bastante noble y bueno...-
Apartó la mano de su compañera con un golpe de fuerza moderada, provocando que sus ojos se arquearán hacia abajo y comenzarán a humedecerse.
- ¿Por qué no quieres unirte a nosotros? Son amigos míos muy buenos; ellos siempre ayudan de forma desinteresada a los demás, aún si no conocen al prójimo. Sé que estas muy lastimado, pero necesitas comenzar a sanar –
Sableye continuó retrocediendo.
- ¿Por qué te alejas? ¡No te vayas por favor! Eres mi mejor amigo... eres mi alma gemela, eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida. ¿Por qué te alejas del resto? –
- Porque no quiero lastimar a mis amigos –
- Si te alejas de mí, realmente me vas a lastimar –
- Él necesita un golpe de realidad, Merry... quizá de esa forma pueda replantearse sus decisiones de vida – Interrumpió Krookodile, recibiendo una respuesta afirmativa por parte del resto del grupo
- Pues esta bien Kuje, te daré un golpe de realidad a ver si de esa forma logras cambiar para bien. Llevas años en un circulo vicioso destructivo que te esta convirtiendo en una peor persona conforme pasa el tiempo; es hora de cortarlo de una buena vez. Realmente me importas; compartimos sueños, ambiciones... quise integrarte a un nuevo circulo para que conocieras más personas, pero te has comenzado a cerrar y a aislar de todos; ellos te ofrecieron su calor... y ni siquiera les diste la oportunidad de que fueran tus amigos. No solo eso; con la actitud que tomaste, no solo dañaste mi entorno, también me dañaste a mí.
Tienes una personalidad horrible... solo estoy contigo a pesar de que eres una carga emocional porque sé lo bondadoso que puedes llegar a ser; eres el mejor de nosotros, no tenias que rendirte... preferiste aislarte –
- ¡No! ¡No me dejes Merry! ¡Eres lo único que me queda! –
- Lo siento Kuje, considera eso como un ultimátum... es tu decisión quedarte deprimido o salir de ese agujero en el que estas atrapado –
- ¡No me dejes! – Exclamó Sableye iracundo, pegando un grito tan fuerte que las cadenas que lo ataban comenzaron a estremecerse y los grilletes a agrietarse; no obstante, no fue capaz de romperlos por completo.
"Lo siento chicos, por seguridad de todos aquí... él no podía seguir con nosotros" comentó el Pichu... en ese momento, todos se desvanecieron con el soplido del viento.
- ¡Mi mejor amiga! La única persona que ha estado conmigo desde que tengo memoria, desde que comencé a cuestionarme mis propias decisiones, ¡desde que decidí salir de ambientes nocivos... la única que siempre ha estado ahí para mí... ¡se ha ido! –
"Kuje... no todo este perdido, puedes recuperarla"
- ¿Sin embargo, lo hiciste? ¿Cuántos años han pasado desde que te alejaste de todos? –
Susurró la voz dentro de la cabeza de Sableye, el cual hizo un intento desesperado por tratar de hacer caso omiso mientras tapaba sus oídos; era inútil, el eco continuó resonando dentro de su cuerpo. Lo demás fueron solo vestigios, recuerdos... presagios... la luz nuevamente parpadeó y ahora se encontraba frente a su primera víctima; un Baxcalibur cuyo cuerpo se encontraba tendido frente a él en el suelo... las garras de su mano derecha, chorreando sangre. Las vio dubitativo, con la respiración acelerada y con un hormigueo constante paralizándolo del terror... la primera victima en haber sido asesinada por él, la primera en iniciar una cadena de muertes que forjarían una terrible reputación que haría eco en las mentes y corazones de todos los que escucharán su nombre.
"No dejes que nadie vea tu debilidad"
"Tienes que ser alguien peligroso"
"Aléjate de tus amigos si no quieres dañarlos"
La voz insistía como un mártir, daba en el clavo y se aseguraba de perforar en la cabeza para que esas palabras no se fueran nunca de su mente.
Lo siguiente fue su despiadado historial; ya con una soledad premeditada y un carácter que no le permitía mostrar ni el más mínimo atisbo de debilidad a los demás, continúo avanzando en su carrera delictiva con el único propósito de ganarse el respeto de todos... o quizá miedo. ¿Era lo mismo ser temido y ser respetado? Empalamientos, degollaciones, todo tipo de torturas de la peor calaña a sus enemigos... se había desensibilizado ante la idea de matar, hasta el punto en que para él se volvió cotidiano.
"Esta ha sido tu vida... Sableye... tuviste la oportunidad de redimirte y de arreglar las cosas con tu amiga de la infancia y tu casi alma gemela, pero preferiste hundirte en tu miseria y te convenciste de que eras un peligro para los demás por tu falta de autocontrol y tu necesidad de afecto"
- ¡CIERRA LA PUTA BOCA! –
"Nada cambiaras con gritos, tu realidad ya esta definida... no puedes hacer nada para cambiarla"
Las sombras en el entorno comenzaron a multiplicarse, hasta el punto en que cubrieron absolutamente cualquier señal de luz... consumiendo incluso a la propia Lopunny, quien trató de desprenderse de ellas usando su fuerza. Antes de ser consumida, lanzó un grito con su último aliento.
- ¡Sableye! ¡Hay muchas cosas de tu pasado que quizá te hicieron daño y te volvieron un peor Pokémon! ¡Pero ahora tienes la oportunidad de hacer algo! ¡Quizá ya sea demasiado tarde para recuperar a los Pokémon que siempre te apoyaron pero que no supiste apreciar en su momento, pero nunca es tarde para comenzar de nuevo! ¡Hay nuevos Pokémon, nuevas experiencias e historias que contar! ¡Solo tú puedes decidir si dejas que esto te defina o si sales adelante! –
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Sableye estaba solo... no había nadie en el abismo eterno... nadie además de sí mismo... quien apareció como un reflejo frente a él. Se trataba de su "yo" de tan solo doce años, la época en la que comenzó todo.
- Hola... Eres tú; quiero decir, eres... yo –
- Hola. ¿Cómo me va a ir en el futuro? –
- Eh... pues – Sableye comenzó a rascar su nuca y desvió la mirada, no sabía como responder de forma honesta sin romper el corazón de aquel pequeño que se encontraba frente a él y que ya había sufrido demasiado. – Si puedes cambiar algunas cosas, hazlo... ya es demasiado tarde para mí; me he alejado de todo y todos, pero tú puedes cambiar eso. No dejes que nadie te defina, ni tu madre, ni tu hermana, ni tu abuela... no le abras tu corazón ni le des todo a los Pokémon –
- ¿Por qué yo sí puedo y tú no? ¿No se supone que somos el mismo? –
- Este de... sí, pero yo he hecho cosas terribles, he matado y dañado a tantos –
- Me sigues odiando por todo lo que hice, ¿no? –
- ¿Qué? No, no te odio... es solo que, quizá pude tomar mejores decisiones. Creo que dejé que los demás definieran mi destino; mi rumbo... perdón, quiero decir, nuestro... nuestro rumbo... -
- ¿Qué harás? –
- Creo que quizá, después de tanto tiempo... es hora de comenzar a sanar –
- ¿Me perdonas? – Preguntó Sableye pequeño, a lo que el original asintió, extendiendo su mano derecha. – Te perdono. Sé que no puedo cambiar lo que ya hice, pero puedo ver cómo seguir viviendo para tratar de arreglar el daño –
- Es más fácil decirlo que hacerlo –
- Claro, llevamos años en esto. Pero los procesos son eso; procesos; al final, todo valdrá la pena –
Luego de este corto dialogo, ambos Pokémon se rodearon con sus brazos y se dieron un cálido abrazo. Reconfortante, Sableye pudo sentir su respiración y el calor transmitiendo una vibra que durante décadas ignoró. Pasaron las horas, hasta que finalmente abrió sus ojos; su vista era difusa y poco clara, pero pudo distinguir la silueta de Lopunny observándolo por encima de él. Parpadeó un par de veces y se inclinó hacia adelante, siendo ayudado por su compañera quien lo sujeto desde el dorso de sus manos y posteriormente rodeó su cuello con sus brazos; desconcertado, Sableye la abrazó desde la cintura.
- ¿Estas bien? –
- ¿Qué pasó? – Preguntó Sableye.
- Al parecer, luego de que esas extrañas sombras te consumieran, liberaste un brillo tan poderoso que desintegraste todo el bosque. El bosque era una ilusión consciente creada a base de los miedos de los demás Pokémon... había cientos de Pokémon atrapados aquí, pero tu determinación fue lo suficientemente poderosa como para destruirlo –
- Sí... Y a mí me tomó mucho tiempo poder dar con Lopunny. Ella quería hacer esto sola porque pensaba que yo me iba a exceder – Interrumpió Blaziken, señalándose a sí mismo con el dedo pulgar de su mano derecha. Sableye se puso de pie y observó fijamente al Pokémon de tipo fuego.
- ¿Por qué no fuiste con ella? –
- Porque insistió en hacerlo sola y creo en sus capacidades... y mira, logró rescatarte –
- Y porque no creí que fuera capaz de contenerse él tampoco – Respondió Lopunny, provocando que Blaziken le diera un golpe en su hombro derecho. - ¡Oye! ¿No estamos hablando sobre no juzgar a los demás por su pasado? –
Sableye esbozó una sonrisa sutil y llevo una de sus manos hacia su estómago. – Sabes, creo que la mayoría de los cambios radicales se están dando a base de puras mentadas de madre por parte de la realidad. Cómo sea, ¿qué haremos ahora? –
- Lo primero es que cumplas tu deuda con la sociedad. Nosotros podremos ser amigos y tener un vínculo muy fuerte, pero tienes que responder por todo el daño que has hecho durante todo este tiempo. Dependiendo de los servicios que brindes, puede que después de un año de cárcel, se te de la oportunidad de salir bajo libertad condicional y sirviendo al estado –
- Esta bien... entiendo eso y lo acepto... pero antes de escoltarme a juicio... ¿puedo visitar a una persona importante? –
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De esta forma, Lopunny inventó una excusa y le pidió a la monarquía que le prestaran un barco para poder zarpar hacia otro continente relativamente cercano; se trataba de un archipiélago compuesto de islas pequeñas, conocido como "islas mesura". La mayoría de Pokémon que ahí habitaban se mantenían alejados de todo tipo de tecnología y de grandes metrópolis para tener un contacto más cercano con la naturaleza y su conexión espiritual con ella; como resultado, los Pokémon ahí vivían una vida más prospera y arraigada a sus principios. La noticia que se plasmó en los titulares luego del acontecimiento fue la siguiente: "¡Sableye logra escapar!" Impreso en primera plana con una fuente llamativa para el encabezado de todos los periódicos de Alveria. Según el reporte de los agentes de campo enviados a neutralizarlo, el Pokémon logró darse a la fuga luego de abordar un barco robado. Lopunny y Blaziken fueron enviados a su caza junto con otros Pokémon cazarecompensas como la estrella Tinkaton quien se encontraba en el apogeo de su carrera o los resentidos Absol y Tyranitar; sin embargo, el dúo dinámico estaba un paso por delante, pues Sableye en realidad viajaba en el barco con ellos.
Luego de varios días de navegar, el barco finalmente zarpo en una de las islas y Lopunny lazó el barco con una cuerda para que se mantuviera firme a uno de los mástiles del muelle. Desembarcaron y tras ser recibidos por el fresco aire salado de la isla del solsticio, los Pokémon hundieron sus pies en la arena caliente y comenzaron a caminar.
- Saben, esto me recuerda cuando estuvimos en el desierto de Brozodia. No fue una experiencia bonita haber tenido que sobrevivir a todos esos Cacturne –
- ¿Y a donde se supone que vamos? – Preguntó Blaziken, a lo que Lopunny respondió levantando su dedo índice e indicándole que hiciera silencio. – Sableye va a... va a reunirse con unos viejos conocidos –
El Pokémon se frenó en seco al ver una choza de madera que respondía al nombre que buscaba. Luego de un arduo trabajo de investigación que gracias a los recursos del reino se hizo realmente corto, logró dar con el registro civil de un Pokémon con el que un reencuentro fue su mayor anhelo. Suspiró pesadamente, dejando salir una carga pesada y cerró su puño para golpear la corteza de la madera un par de veces; pasados los segundos, a los dos los recibió un Gallade shiny de apariencia afeminada.
- Hola, ¿con quién tengo el pla...-
El Gallade se quedó... ¿callada? Rápidamente llevó ambas manos hacia su boca y trató de contener las lágrimas, pero fue inútil; la humedad cristalizada en sus pupilas reflejó el rostro de Sableye, quien juntó ambas palmas y apartó la mirada de forma sutil.
- Perdón por alejarme Merry... es solo que yo... tenia miedo, no supe como lidiar con todas mis emociones y... fue un error, realmente nunca qui – Fue cortado de golpe, sintió como su compañera se abalanzó sobre él y lo rodeó con ambos brazos, apretándolo con tanta fuerza que incluso llegó a sentir como varios de sus huesos comenzaron a tronar en reacción. Correspondió el abrazo; ambos sintieron como su respiración se mezclaba, pero no le dieron importancia; estaban más ocupados escuchando los latidos de sus corazones bombear en sintonía, la piel rozando y sintiéndose de forma mutua después de tanto tiempo... tiempo que no perdonaba. El abrazo duró media hora, tiempo en que ninguno de ellos soltó ni una sola palabra, pero sí muchas lágrimas.
- Estoy muy feliz de que hayas vuelto... eres mi hermanito, eres mi inspiración, eres un Pokémon muy noble que a mí me inspiró a salir adelante, que me dio fuerzas, que me apoyó en mis momentos más oscuros. Estoy tan feliz de poder volver a tocarte, de poder volver a abrazarte, estoy tan feliz de poder volver a sentir tu nobleza, tu bondad... todo lo que realmente eres y lo que siempre fuiste.
Te perdí... y dolió... pero, gracias al cielo que pude volver a encontrarte... y que te has encontrado a ti mismo –
Con la voz rota, Sableye trató de pronunciar una respuesta.
- Te dije que siempre iba a estar contigo, ¿no? Somos más que amigos, somos familia. Conquistaremos todo juntos. Gracias por apoyarme en todo desde siempre; gracias a ti tuve el valor para dejar mi antigua vida con mi madre, gracias a ti tuve el valor de enfrentar y adaptarme a un ambiente desconocido, gracias a ti logré superar todas esas rupturas amorosas... gracias a ti supe ver que hay Pokémon que realmente aman de forma incondicional, porque siempre velaste por mi seguridad, protección e integridad. Quizá en su momento no pude verlo, estaba tan cegado mendigando migajas de atención para saciar ese vació, que no pude ver que realmente todo eso que alguna vez busqué, siempre pude encontrarlo en ti y tú en mí... no necesito mendigarle amor a nadie a cambio de rebajar mi dignidad, porque tengo a un hermoso ángel que me ha dado todo el amor que he podido pedirle y necesitado sin que me rebajará, al contrario... me has incitado a seguir superándome y saliendo adelante... y por último, gracias por esas palabras que me dijiste la última vez que nos vimos, gracias por haber sido tan dura y por haberme destrozado verbalmente, porque sé que fue duro para ti poner ese ultimátum, sé que fue duro para ti pronunciar esas palabras... sin embargo y a pesar del dolor, esa acción fue suficiente como para motivarme y darme cuenta de que estaba haciendo mal las cosas, que no era tarde, que la redención todavía podría tocar la puerta de mi esquina para comenzar a reparar el daño que me hizo mi entorno y que yo le hice a él... es sin duda, el acto de amor más grande que he podido presenciar jamás, todo por parte de tu corazón impasible, de tu corazón valiente... de ese que no se rinde, de ese que todo lo supera, de ese que aunque sienta que no encaja, siempre será un resplandor único, que resalte en el cielo por su exorbitante belleza y virtud. ¡Gracias por ser esa luz que iluminó mi vida! –
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Luego de hablar, los dos amigos se pusieron al corriente de todas sus aventuras vividas. Merry relató la magnifica historia sobre como se convirtió en un Gallade y desafió las leyes de la biología tras haber encontrado a Jirachi y pedirle el deseo... y Sableye...
- ¡No tan rápido narrador! Aún tiene una deuda que pagar – Y dicho esto, Lopunny estampó un papel en el rostro de Sableye, quien lo tomó con ambas manos y lo despegó de su rostro.
- ¡¿300 millones de pokedolares? ¡¿Qué demonios es esto?! –
- Una multa por todos tus crímenes. Logré negociar eso con el alto mando del reino. Creo que fueron demasiado suaves teniendo en mente todo lo que has hecho, pero tampoco creo que puedas pagarlo –
- ¿Poder pagarlo? ¿Bromeas? Tendría que trabajar durante diez vidas –
- Bueno, bien dicen que los Pokémon fantasma nunca tienen muertes permanentes, ¿no es cierto Kuje? – Bromeó Merry, dándole un golpe en el hombro derecho. Ahora, Sableye tendría que pensar muy bien en sus estrategias para reunir el capital que le permitiera pagar su deuda con la sociedad... afortunadamente para él, Audino tenía una vacante de empleo en su tienda de repostería en Alveria... pero esa es una historia para otra ocasión.
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