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Capítulo 21.

Cuando tienes pensamientos oscuros

es difícil que alguien te saque del agujero.

No tienes fe, esperanzas, ni sentimientos de por medio,

solo quieres morir, desaparecer.

¿Está mal tener malos pensamientos?

¿Está mal estar enfermo?

Me siento mal,

no quiero salir de casa,

no quiero sentir el sol,

no quiero escucharte,

¿está mal tener malos pensamientos?

Perdón, lo intento, pero no puedo.

Cuando tienes pensamientos oscuros,

solo yo puedo ayudarme.

—Malos pensamientos, Four Chips.

Faith James.

Los primeros besos eran difíciles de borrar, más aún cuando tenían una historia oscura detrás. Se llamaba Harry, era amigo del trabajo de papá, siempre me vio con ojos lascivos. Una noche, en una de las borracheras de papá olvidé asegurar la puerta de mi habitación y Harry entró, se colocó sobre mí y me obligó a besarlo, su aliento era una mezcla de alcohol y cigarrillos, gasté la mitad del tubo de la pasta de dientes para quitar aquel sabor de mi boca luego de vomitar por horas. No llegó a más esa vez, tenía nueve. Solo Piper lo sabía.

Sí, había sido asqueroso, horrible y hasta ese momento pensé que sería inolvidable, pero solo bastó un minuto de Frankie besándome para saber que una experiencia traumática podría borrarse, arrancarse de raíz y dibujar un nuevo recuerdo precioso y agradable. Frankie no sabía a alcohol y mucho menos cigarrillos, era una mezcla de menta y hierbabuena que quería volver a saborear.

No fui tu primero, pero vas a tener cada uno de mis besos a partir de ahora, pequeña Faith.

¿Habrían más de esos?

Abro mis ojos finalmente, pero Frankie no me mira, al contrario, sus ojos están por detrás de mi espalda. Su ceño de frunce un poco y se aleja de mí, por un momento siento que el alma se me cae al piso, ¿qué sucede?

Pero mi corazón vuelve a latir con tranquilidad al ver como se acerca a un par de chicos, ellos estaban antes en el elevador con nosotros. Frankie habla con ellos, los chicos parecen emocionados, sobre todo una de las chicas quien no podía creer con quién estaba hablando. Frankie sonreía, después de un momento de charla firmó algunas camisetas y fundas de teléfono no sin antes tomarse un par de selfies. Finalmente se acercó a mí.

—Es hora de irnos, retrasé lo inevitable.

—¿Retrasaste lo inevitable?

Frankie se ve enojado, hace fila en el elevador con una distancia bastante considerable después de lo que había pasado hace solo minutos. No entendía y las inseguridades que toda la vida me habían acompañado empezaron a hacer presencia en mi cabeza.

¿No le había gustado el beso? No, el último comentario que hizo insinuaba que le había gustado.

¿Se arrepentía? Quizás estaba asustado de Chris, todos siempre se asustaban con Chris. Mi hermano lo mataría si de enterara de lo que había hecho.

¿Qué está pasando por la cabeza de Frankie?

—Te puedo escuchar pensar, pequeña James—susurra a mis espaldas dentro del elevador, estamos apretujados mientras este baja—. Lamento arruinar las cosas tan rápido, pero no podíamos seguir ahí. Odio Paris.

La señora que tenemos a un lado le lanza una miradita al escucharlo hablar.

En menos de lo que canta un gallo, Frankie toma mi mano y nos arrastra a través de los campos Elíseos, pero la incertidumbre me mata, por lo que me detuve ocasionando que él también lo hiciera.

—¿Qué sucede?

—¿No te diste cuenta? Esos chicos tomaron fotografías de nosotros.

Oh, mierda.

Sin embargo, en ese momento no parecía pensar con claridad, el señor inseguridad está haciendo de las suyas.

—¿Te avergüenzas de mí?—digo con un hilo de voz.

Es de esa manera como puedes hacer enojar fácilmente a Frankie Howard.

—¿De qué demonios estás hablando?

—Yo... Solo supuse que...

—No vuelvas a decir esa tontería. Jamás me avergonzaría de ti, Faith, jamás, ¿me escuchaste? —asiento robóticamente, pero él sabía que aún dudaba de sus palabras —. Te dije que retrasé lo inevitable, van a publicar esas fotos, aunque les pedí que no lo hicieran, nunca cumplen su palabra. Quiero evitar que la prensa, los fans y los haters vuelvan a acosarte, pienso en nuestra paz. Así que jodidamente no vuelvas a mencionar que me avergüenzo de ti cuando me muero por ti, Faith.

La sonrisa se forma sin poder evitarlo, aunque lo intento tratando de morder mi mejilla interna, pero él lo nota. Frankie sonríe y de nuevo, sin importarle quien nos vea, posa su mano en mi nuca y me acerca a sus labios fuertemente, rápido, para después alejarse.

—Te dije que te daría cada uno de mis besos.

—Chris va a destriparte, que divertido.

La voz de Dustin nos hace sobresaltar, alejándonos instintivamente al ser descubiertos como si estuviéramos haciendo algo malo. El chico comía una de sus manzanas, me pregunto dónde...

—¿Dónde conseguiste una manzana?—Frankie hace la pregunta que me hago mentalmente.

—Hay un puesto a unas cuadras de aquí, me separé del grupo para conseguir una—se encoge de hombros restándole importancia, luego señaló ambos—. Así que ustedes dos, ¿eh? Pensé que nunca ibas a confesarte, Frankie.

—¡Cierra la boca! Tenemos problemas mayores.

—Adivino, fuiste un idiota y la besaste en público. Ah sí, es que no debo adivinar, lo presencié.

Frankie entrecierra sus ojos hacia el baterista, el intercambio entre ambos estaba siendo gracioso.

—Oh no, es peor, dime que no subiste a la que consideras una abominación. ¿Quisiste ser romántico y besarla en la Torre Eiffel? Vaya, le advertiré a Mark que puedes robar su trabajo de componer baladas.

Y sucede lo que pasa siempre antes de un concierto, pelean, a empujones y puños limpios. Ni siquiera trato de separarlos porque era algo tan usual en ellos, pero está llamando la atención más de lo normal por lo que no me queda de otra que intentar separarlos.

—Vendrá la policía si siguen haciendo un escándalo.

—¡Metiche, comedor de manzanas!

—¡Acúsame, besador de hermanas!

Suspiro esta vez acercándome para intentar algo, pero por más que intento llamar su atención siguen concentrados en su tonta pelea y ya tenemos algunas cámaras apuntándonos entre un ligero semicírculo formado por personas.

Afortunadamente veo a Dios venir a mí rescate, pero está tan enojado. Estoy segura de que Austin morirá de un infarto antes de tiempo.

Es cuestión de tomar la oreja de cada uno de ellos para separarlos.

—¡Ustedes dos, idiotas, estamos en público! ¡Mierda! ¡¿Cuándo será el día que pueda descansar de ustedes?! Estoy a nada de renunciar.

—Jamás harías eso, nos amas, más a mí, por supuesto.

—¡Tú eres el mayor de mis pesares, Franklyn!

Frankie se lleva una mano al pecho de manera dramática, incluso puedo notar sus ojos brillantes por aguantar las lágrimas. Le iba a montar un show Austin por decir tal cosa.

—¿Dónde estabas?—cuestiona Chris a mi lado.

—Frankie me invitó a subir a la torre Eiffel —mis mejillas se sonrojan al recordar nuestro beso. Chris no es estúpido, me conoce mejor que nadie—. Deberías llevar a Emine.

Me mira, observa cada detalle, buscando algo, cosa que me pone más nerviosa. Sabía que Frankie se metería en problemas, pero como él había dicho, era solo retrasar lo inevitable, Chris se enteraría y sería un dolor en el trasero.

—Pasó algo más, ¿no?

—¡Es hora de irnos al hotel! Estamos atrayendo demasiada atención.

Salvada por la campana, es decir, Austin.

Volvimos al hotel caminando, pero no pude acercarme a Frankie en ningún momento, Emine había entrelazado su brazo derecho con el mío y el izquierdo con Vanessa, parecíamos una especie de tres mosqueteras.

Por un momento me sentí feliz, me sentí en casa, aunque estuviéramos a miles de kilómetros de Toronto. Supongo que es cierto lo que dicen, estar en casa no significa específicamente estar dentro de cuatro paredes, casa puede ser una persona y todos estos chicos son mi casa, ya sea estando en Toronto, Paris o Berlín.

Una vez estuvimos dentro del Lobby del hotel Mark propuso pasar por el bar del hotel por una copa, Austin no estaba feliz, pero era diferente, estábamos nosotras no ellos solos, nada se saldría de control.

—Hola de nuevo—saluda Frankie sentándose a mi lado y tomando mi mano por debajo de la mesa, cosa que me hace sonrojar—. Te ves muy bonita esta noche.

—Deja de mentir.

—No miento, estás preciosa, aunque siempre estás preciosa —susurra solo para mis oídos.

Chris nos ve perfectamente ya que está frente a nosotros. Emine, tan buena amiga como es, trata de distraer a su novio, pero Chris es terco y cuando algo se le mete de entre ceja y ceja es difícil quitárselo de la cabeza.

Frankie también lo nota.

Por un momento no entiendo por qué le da un apretón a mi mano, pero rápidamente tanto yo como todos los presentes nos ponemos al corriente.

—¿Chris? Oye, ¿recuerdas lo que hablamos mientras era tu niñero en California?

—No. Eras. Mi. Niñero—dice entredientes mi hermano, pero el cambio de su postura va más allá de que Frankie haya insinuado ser su niñero.

—Me dijiste que lo hiciera y yo te dije que no lo haría, lo siento, no pude evitarlo.

—¿De qué está hablando?—escucho decir a Vanessa a mi lado.

—No lo sé —responde Mark igual de confundido.

—Ya no lo creo, lo estoy, profundamente —continua Frankie y Chris parece soltar humo por la nariz—. Así que, aunque es un poco tarde, voy a aceptar tu bendición.

—Mi bendición tenía un límite.

—Sabes que no es así.

Emine me pregunta con la mirada sí sé de qué estaban hablando, pero no tenía idea, niego y me alzo de hombros

Chris me mira, de nuevo detallándome de una manera tan incómoda, aprieta la mandíbula, pero finalmente lo deja ir, suspira profundamente y con pesar mira hacia Frankie.

—Haz algo fuera de lugar y te romperé cada hueso de tu cuerpo, Frankie y sabes que estoy hablando muy en serio.

—Lo sé —Frankie parecía un niño feliz.

Un mesero interrumpe el extraño comportamiento de esos dos. Una vez toma nuestra orden y nos deja de nuevo a solas Frankie es el primero en romper el silencio.

—Por cierto, Austin, puede que pronto circulen algunas fotografías en internet.

—Dios mío, ¿ahora qué hiciste?

—Ah, ya sabes, me besé con esta chica, tiene unos ojazos azules y una sonrisa espectacular. Cumplí mi sueño y ahora su hermano a regañadientes está feliz porque di el primer paso.

—¡¿Besaste a mi hermana?!

—Duh, ya me diste tu bendición, Chris, deja de arrugarme el ceño. Mira que si tengo suerte pronto seremos más que amigos, ¿qué te parece mejor, cuñis o cuñadito?

¡Hola a todos!

Por fin actualizamos por acá, les recomiendo que si aun no me siguen en instagram (intocablesxcollege) lo haga, por ahí siempre informo cuando actualizo.

Espero que le guste el capítulo :)

No estamos leyendo :)

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