ESPECTADOR A TRAVÉS DE LA VENTANA
Para mejor experiencia recomiendo poner "Comptine d'un autre été"
Lucie
Luci era una chica que así como cualquier otro tenía un sueño, ella quería ser la mejor pianista de todo París.
Había practicado tanto para las audiciones en el Evento de piano, pero fracasó rotundamente en las calificaciones finales, obtuvo una calificación muy baja que no fue lo suficiente como para avanzar a la siguiente ronda. Ella con una mirada frustrada decidió preguntar a los jueces el por qué de tan mala calificación, la respuesta fue peor que el no pasar.
-Necesito una respuesta ¿Por qué obtuve una calificación tan mala?
-Que a caso no es obvio, su presentación fue muy mala. Le faltaba gracia, talento y presencia.
-¡Pero toque bien todas las notas!
-Las notas no solo se tocan, señorita Lucie. Se sienten y viven y aún si usted hubiera tocado a la perfección sin equivocarse no hubiera pasado la presentación. Le haré una pregunta ¿Por qué toca el piano? Medite su respuesta y encuentre su camino. Mientras tanto, debería evitar gritarle al jurado.
Abatida por lo sucedido, con la cabeza gacha y el corazón en la boca decidió volver a donde vivía su abuela, no podía enfrentar su derrota con sus padres porque estos le dirían que es un fracaso, bueno eso ya lo sabía bastante bien como para que se lo repitieran dos veces o muchas veces más si volvía ahora.
Ya 22 años y aún así no podía dar una para tener una carta de recomendación y poder participar en la Gran competencia mundial, pero si no podía ni pasar a la siguiente ronda menos llegar a la Gran competencia.
Tal vez sus padres tenían razón cuando le dijeron que mejor se centrará en otra cosa, toda su vida había sido la música y nunca pensó que no lo lograría pero ahora se estaba dando cuenta de que no tenía talento en ello.
Pero no pudo evitar tratar de buscar respuestas a la pregunta que le hicieron ¿Por qué tocó el piano?
Al llegar a la casa de su abuela y está le pregunto sobre el evento ella ni se molestó en contestarle, ya era común su respuesta como para repetirla siempre.
-Caroño, no huyas de tus problemas. No es el fin del mundo. Recuerda que siempre hay otros eventos y festivales. Muy pronto será el festival de música así que no te desanimes.
-Pero no soy tan buena como para participar en el.
-Eso nunca le importó a tu abuelo y aún así participaba ¿por qué tú no?
-Su bueno piano sigue en su mismo sitio al lado de la ventana, puedes quedarte aquí y practicar todo el tiempo que necesites para antes del Festival, yo le diré a tus padres que no se preocupen, que estás conmigo.
-Gracias, pero no es necesario, ya tomé mi decisión.
-Al menos despídete del piano de tú abuelo apropiadamente y toca un poco para él.
-Él ya no está, no podrá escucharme.
-Siempre hay otras maneras de demostrar que te escuchan. Solo hay que ser muy observador para darse cuenta. Te daré toda la privacidad que quieras ya que hoy tengo una salida con mis amigas.
-Diviertete entonces.
Lucie se quedó sola en la casa, aunque era una casa vieja se sentía tan viva y llena de luz que era imposible no sentirse bien estando dentro de ella.
En un rincón de esta se encontraba el piano, aunque viejo y un poco polvoso por falta de uso, aún así no dejaba de ser un hermoso piano. El piano daba a una ventana al lado en donde tenía una vista tan plena a la casa de los vecinos, esto la hizo sentir un poco incomoda pero no impedía tocar el piano.
Aunque extrañaba ese lugar ya no lo había visitado desde la muerte de su abuelo y aunque la abuela los visitaba muy seguido no era lo mismo que volver un lugar que despertaba muchos recuerdos.
Su abuelo era un gran fanático de la música, el piano era su más grande pasión, tanto así que cuando nació su única nieta se empeño a enseñarle a tocar el piano. Le lleno la cabeza de sueños y de que si se esforzaba mucho tal vez lograría ser tan gran pianista como Chupin, pero claro su abuelo era un soñador increíble. Si el la viera ahora, acabada y sin saber que hacer él sin duda se sentiría deshonrado.
Con todos esos sentimientos en mente solo pudo tocar una melodía triste, esta melodía fue cada vez más fuerte que comenzó a ladrar el perro de los vecinos de enfrente que si era giraba su vista podría verlo parado a lo lejos desde su ventana.
Siguió con sus notas y el perro no dejaba de ladrar. Enojada pensó que incluso el perro no deseaba oír tal fracaso. Pero una parte de ella no quería dejar de tocar, esto se sentía como el adiós a todo y no podía decirle adiós a lo que más amaba de una manera tan deprimente. Volvió a iniciar, pero está vez con unas notas más alegres, está vez volteó a ver tras la ventana y en lugar de ver a un perro enojado se encontró con la mirada complacida de un can. Sentado en el césped de la casa de enfrente mientras la veía fijamente y muy internamente ella sintió que el perro le dió las gracias. Eso fue raro para ella y mejor dejo de tocar. Pero ya tenía un cosquilleo en la mente que no la dejo tranquila.
Cuando la abuela llegó le pregunto que si ya se iba o se iba a quedar a practicar.
Lucie estaba dudando pero al final su único espectador tras la ventana la hizo quedarse un tiempo más.
Los días pasaban y Lucie ya se había acostumbrado que una vez iniciando a tocar veía como el perrito del vecino se sentaba en el césped volteando a ver la ventana. Pronto esa rutina cotidiana se volvió tan natural que sin darse cuenta ya tenía un nuevo amigo. Su pequeño espectador.
Ahora solo tenía que saber cómo hacerle para descubrir el porqué toca el piano y ver si se animaba a tocar en el Festival de París que acontecería en menos de un mes.
¿Lo conseguirá?...
La historia será publicada en unas semanas.
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