ELLA
Era un día como otro cualquiera en mi común vida, habían terminado mis clases y me dirigía camino a mi casa, para llegar a esta, tenía que pasar por otra escuela rival de la mía y era de esas rivalidades en las que ni uno ni otro nos podíamos ver el uniforme sin dirigirnos unas groserías los unos a los otros, ya que esa escuela era conocida por ser de dinero y la mía por ser de gobierno.
Trate de caminar por el otro lado de la calle, sin dirigir a nadie la palabra y tratando de no coincidir la mirada con nadie, llevaba mis audífonos con cables, mi mochila colgando de un hombro y mis jeans rotos con sudadera, el cabello todo despeinado y mis lentes porque soy medio bizca, ignorando los insultos de los alumnos rivales como siempre lo hago, ese día todo hubiera ido normal si no fuera por ella.
La forma en que nos conocimos fue demasiado extraña, ella estaba cruzando la calle con la mirada en el celular y no se dió cuenta del carro que estaba por pasar, corrí rápido a tirarla a un lado, y luego la ayude a levantarse, pregunté que si estaba bien y si no estaba lastimada, ella me dijo que no, en eso llegaron sus amigas a socorrerla y yo solo me fui corriendo de ahí como la cobarde que era. Solo pude prestar atención a su cara, era muy hermosa, unos ojos extrañamente grandes e irresistibles, sentí como se aceleraba la palpitación de mi corazón y me dió vergüenza seguir ahí, creí que podría escucharlos, sin preguntar más, creí que no la volvería a ver.
Al día siguiente volví a pasar por el lugar, y una esquina antes de llegar por dónde estaba su escuela, la vi, ella llevaba una falda hasta la rodilla, y una blusa color azul cielo, su apariencia era muy femenina, totalmente opuesto a como solía vestir yo, y aunque poseía el cabello más corto que yo, fácilmente yo podría ser confundida como un adefecio y ella como una reina, una belleza; le estaba dando de comer a unos gatos de la calle, se veía tan dulce y amable, totalmente opuesto a la chica que creí que sería, y al día siguiente lo mismo, la misma rutina día tras día, a veces con algún dulce en mano pero no sé lo comía, en otras con un libro distinto cada día, o hablando con los gatos de esa cuadra, pero siempre se sentaba en una esquina a esperar algo, pasaba el tiempo y se marchaba sin más, como decepcionada y yo del otro lado escondida observando, cada vez que la miraba sentía que mi corazón latía un poco más fuerte, su sonrisa era como un milagro, algo tan preciado, ni siquiera me sabía su nombre y aún así sentía que la conocía de toda la vida.
Comencé a prestar más atención a los detalles de su cara, sus manos, su cabello, como sabía dibujar intenté hacer un retrato de ella, y en cada momento libre que tenía trataba de dibujarla con los recuerdos grabados en mi cabeza.
Incluso en la escuela deje de prestar atención, llegué a saltarme clases solo para estar con ella, bueno de vista.
El hambre era insignificante al lado de ella, podía pasarme horas dibujando la del otro extremo, la música de amor me sabía a poco y los poemas demaciado resagados, llegaba tarde todos los días a mi casa, no podía dormir pensando en ella...
Mis amigos decían que me había vuelto muy distante, la típica chica ruda que se juntaba con chicos pandilleros ya no era la misma, pues claro, una basura como yo nunca podría llegar a tener una oportunidad con alguien como ella, era ese típico sueño imposible el cual me hacía daño a mi corazón.
Me daba miedo ir a hablar con ella, me rechazaría o diría que estoy loca, quien se acerca a un desconocido y le dice " hola, oye me gustas" u "hola, soy insuficiente pero quiero que me notes", siempre fui muy reservada y mala con las palabras, tenía mucho miedo, ella era perfecta y yo sabía que nunca sería lo suficiente para ella, además creería que estoy loca, una chica con otra chica, debería estar enferma, y tal vez si estoy enferma y no sé cómo terminar con eso.
Muy aparte de eso, cualquiera sabría que el amor a primera vista nunca es bueno, siempre fracasa y lastima, y aquí me tienen, observando la para que estuviera bien, anhelando poder formar parte de su vida, de ella.
Trate de dejar de hacer mi rutina de siempre, evitando todo contacto con ella, pero no podía, cada vez que trataba de deshacerme de esos sentimientos, más volvía su mirada a mi cabeza, no podía dejar de pensar en ella. Me estaba volviendo loca.
Mis amigos en más de una ocasión trataron de hablar conmigo, pero yo no quería un consuelo.
Un día uno de ellos vio los dibujos que tenía de ella, y me pidió una explicación decente; después de escuchar mis chillidos, me aconsejo de que me acercara a saludarla, que al menos lo intentará.
Ese mismo día saliendo de clases, mi amigo me acompaño hasta donde se encontraba ella, me ayudó a que me viera decente y me empujó a qué me acercara a hablarle.
Con las piernas temblando y la garganta tapada, sentía que me sofocaba, ¿Cómo podría decir alguna palabra?
Me estaba poniendo roja y mi corazón latía, tenía miedo de que me fuera a desmayar ahí mismo.
Me acerque lentamente y cuando ya estaba cerca ella alsa la mirada y cuando me ve sonríe y con una dulce voz me dijo
-hola, te tardaste mucho, llevo un rato esperándote...-
*Alirava
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