Sangre
Aquella noche Marianne había cancelado sus clases con Kellen debido a que una de las otras damas había enfermado. El castaño había deseado con todas sus fuerzas que ella no tomase aquel turno para que pudiesen pasar más tiempo juntos, pero eso era imposible. La mujer de ojos caramelo era la mejor dama de compañía del lugar y era obvio que ella cubriría a cualquier otra, incluso en sus días libres.
El pequeño de ojos violetas se relajó mientras sentía las manos de su auto-denominada madre peinar con delicadeza sus largos cabellos. Kellen quería tener su cabellera igual que la de Marianne, así que se negaba a que el estilista del lugar se lo cortase. Aquello había hecho que la dama riese con ternura y propusiese peinarlo para que su cabello estuviese un poco más protegido.
-¿Tienes algo cielo? - La mujer dejó el cepillo de lado para observar a su protegido. Sus hombros habían estado tensos desde que anunció que no podrían tener su entrenamiento como usualmente. Y, aunque imaginaba el motivo, prefería escucharlo salir de la boca ajena.
-¿Realmente tienes que tomar el turno? - El castaño apretó la tela de su falda para no voltear a ver a su madre adoptiva. Si había algo que no le gustaba es que los otros notaran su debilidad - No quiero que vayas, tengo un mal presentimiento.
-Kellen, tesoro - La mayor volteó el cuerpo del niño y subió su rostro al notar que este no le veía - Laila necesitaba descansar correctamente esta noche y no quería obligar a ninguna de las otras chicas a renunciar a sus descansos.
-Pero no podremos tener nuestra clase correctamente - El pequeño se cruzó de brazos resignado ante la idea de que perdería la compañía de la mujer que consideraba su progenitora - ¿Cómo voy a ser la nube más poderosa de todos los tiempos si no practico la propagación de esta?
-Voy a compensártelo tesoro, lo prometo - La castaña sonrió dulcemente mientras se encargaba de finalizar el peinado con algunos broches de flores que su pupilo le había entregado antes - Mañana me darán el día que perdí, así que lo pasaremos juntos.
-¿Lo prometes? - El joven ruso observó con curiosidad e ilusión a su tutora. Aunque fuese el mejor usuario de llamas en aquel lugar, eso no quitaba que seguía siendo un niño.
-Por supuesto mi amor - Marianne acarició las hebras que acababan de ser peinadas por su mano y abrazó con cariño a su protegido - Ahora, ve con los otros niños. Mamá tiene que arreglarse.
Al castaño no le quedó más que complacer a la adulta, por lo que se despidió de ella luego de darle un abrazo de esos que sacaban el aire. Caminó en silencio hasta llegar al área común que tenían los menores y suspiró cansadamente mientras se sentaba en uno de los sofás que tenía el lugar. Quería estar con su madre y demostrarle su habilidad para que no lo dejase atrás. No soportaría que ella hiciese lo mismo que sus padres hicieron con él tantos años atrás.
Sus pensamientos se interrumpieron abruptamente debido a que un niño se sentó a su lado, haciéndolo tensar de manera automática. Esa tensión se fue rápidamente al reconocer el cuerpo de la persona que estaba sentada cómodamente junto a él. El joven de cabellos castaños oscuros con puntas rojizas tenía la mirada fija en un pequeño que estaba en el corral comunal de la sala, pero había ido a sentarse junto a su mejor amigo por obvias razones.
-¿Qué tienes rondando tu cabeza justo ahora Kel? - El joven de piel morena mantuvo su mirada en el bebé que jugaba, aunque el resto de su lenguaje corporal indicaba que estaba prestándole atención al otro.
-Nada importante Luka - El mayor de ambos suspiró y decidió centrarse también en el infante de cabellos azulados. Realmente no tenía ganas de dialogar en ese momento. Menos si era a ese chico al que le tenía que contar las cosas.
-Tienes cara de cachorro abandonado - Los orbes dorados reflejaron la seriedad del niño mientras señalaba al pequeño que estaba bajo su cuidado - Incluso Theo ha sido capaz de notar eso. ¿Tiene que ver con que estés aquí a esta hora?
-Mamá está cubriendo a Laila - Kellen suspiró nuevamente sintiéndose derrotado. No podía ocultar o llevarle la contraria al contrario por más que lo intentara. Ese demonio tenía la habilidad de sacarle toda la sopa sin mayor dificultad.
-Por eso tienes esa expresión en tu rostro - El menor mantuvo su rostro carente de emociones, pero su voz sonaba ligeramente victoriosa al poder entender lo que aquejaba a su acompañante de asiento - Vamos, ella va a compensarte por eso.
-Ya sé que va a hacerlo - El joven de apariencia andrógina bajó la mirada a la linda falda negra que llevaba y evitó suspirar nuevamente. Aquella pieza de tela que en otros momentos le había hecho sentir mejor no estaba logrando su cometido en ese instante - Es solo que...
-Kellen, Marianne no es como tus padres - El moreno había vuelto a fijar sus ojos en su hermano menor mientras hablaba, pero no por ello estaba prestándole menos atención al chico a su lado. Sabía que debía calmar los demonios de su mejor amigo antes de que estos me comieran la cabeza - Ella realmente te ama como si fueses su hijo y te escogería a ti sobre cualquier cosa si pudiese.
-Supongo que tienes razón - Ambos varones voltearon a la entrada del lugar al escuchar un sonido similar a un golpe. Segundos después apareció tambaleante una de las mujeres que tenía turno esa noche, por lo que corrieron en su dirección prontamente para asegurarse de que no tuviese alguna herida - ¿Señorita Larissa? ¿Qué le pasó?
-Un hombre... yo no... - La voz entrecortada de la mujer no dejaba en claro la situación, pero no era muy difícil para ellos el imaginar qué había ocurrido. Ambos menores intercambiaron una mirada mientras más pequeños se acercaban al área con curiosidad y preocupación.
-Tranquila señorita Larissa, ahora está a salvo - Un niño algo mayor que ellos se acercó a donde estaban y los ayudó inmediatamente con la dama de compañía que parecía más en estado de shock que cualquier otra cosa - Los guardias sacarán al hombre y no le pondrán una mano encima.
-Ellos no... ellos... - La joven parecía no aclarar sus ideas, por lo que cambió rápidamente su explicación al notar los orbes amatistas sobre ella. Esos ojos la llenaron de remordimiento, por lo que decidió hablarle directamente al dueño de estos - Marianne llegó y me sacó de ahí.
-Señorita Larissa, dígame que mi madre no se quedó sola con ese hombre luego de que usted de fuese - Ante el silencio que se produjo en la sala el castaño mayor se puso de pie de un salto y salió corriendo de lugar sin que nada le importase - ¡Maldición!
-¡Kellen! - Las voces de algunos presentes llamaron al pequeño para tratar de detenerle, pero este los había ignorado y había comenzado a correr incluso más rápido que antes. Uno de ellos quiso ir en su dirección, pero fue detenido por un menor que se mantenía estoico a pesar de todo.
-No hay tiempo para ir detrás de él - El joven de piel morena observó seriamente al niño mayor que tenía en sus brazos a la mujer adulta antes de caminar al corral y sacar a un bebé con sus mismos ojos ambarinos - Yo llamaré a los guardias, encárgate de Larissa.
-Vamos señorita Larissa - El joven no se negó a la orden. Tanto Kellen como Luka eran de temer cuando decidían hacer algo por su cuenta y era mejor no llevarles la contraria - La llevaré a la enfermería para asegurarnos de que este bien.
Mientras aquello sucedía a sus espaldas, Kellen había recorrido el área central lo más rápido posible. Podía ser bastante joven, pero había sido educado por hombres con habilidades físicas demenciales, así que aquella carrera no era nada para su cuerpo. Aunque algo que le había favorecido era que sus orbes moradas habían comenzado a brillar de una manera inusual, provocando que aquellos que lo veían se quitaran de su camino de manera inmediata.
Al llegar al área de habitaciones fue abriendo bruscamente una por una para encontrar a su madre. No le importó los gritos o reclamos que se pudieran ejercer cuando entraba sin delicadeza. Su rostro mostraba la seriedad del momento, lo que causaba que los adultos cerraran la boca a sus quejas.
Cuando el castaño finalmente encontró el lugar donde estaba su madre sintió su sangre hervir con furia y sus sentidos prontamente se desconectaron. La dulce mujer que lo había acogido como su hijo estaba en el piso completamente inconsciente mientras un hombre trataba de desvestirla probablemente para abusar de ella. En ese preciso instante algo se activó en la mente del ruso, algo que rogaba por la sangre de sus enemigos.
-Parece que jamás te enseñaron a respetar a una dama - El adulto volteó encontrándose un par de orbes completamente apagadas debido a la ira de su propietario - No te preocupes, voy a darte una lección que no olvidarás ni siquiera en tu próxima vida.
-¿¡QUÉ HACEN AHÍ PARADOS!? ¡DESAGANSE DE ESTA NIÑA! ¡NADIE QUE ME HABLE ASÍ PUEDE VIVIR! - Los guardaespaldas del hombre asintieron y buscaron acercarse al menor dispuestos a noquearle también. Sin embargo, el aura que rodeaba al pequeño era tan aterradora que luego de sentirla no les permitía moverse de su lugar.
-Si no te hubieras metido con mi familia yo no habría peleado - Una sonrisa cruel y despiadada apareció en el rostro del castaño mientras sus ojos comenzaban a brillar con una pizca de locura - Desgraciadamente lastimaste a mi madre y a una de las señoritas. Así que la única salida es que pagues tu ofensa con sangre.
-¿Crees que le tengo miedo a una niña como tú? - El varón que seguía sobre la inconsciente fémina tembló ligeramente al ver que esa enana bajaba su mirada mientras una risa vacía hacía eco en el cuarto. En ese segundo él olvidó que su enemigo era mucho menor y mucho más débil que él.
-Por supuesto que no - Una sonrisa inocente apareció en el rostro del menor cuando subió su cabeza para enfrentarle. Sin embargo, en cuanto cerró la puerta con suavidad esta inocencia fue más aterradora de lo que debería haber sido posible - Pero, para tu desgracia, no soy un niño común. Soy tu pesadilla hecha persona.
El local debía agradecer que las habitaciones eran insonorizadas, porque de lo contrario los gritos de dolor matarían el ambiente en cualquier otra sala. Aunque eso era una clara desgracia para el hombre que había sido encerrado con un pequeño portador de llamas de nube. La clara locura que apareció en su rostro poco después de que la puerta se cerrara era indicativo de que nada bueno iba a pasar en ese lugar.
-Aquellos que atentan contra mi territorio deben morir por la insolencia - Las llamas de color morado se activaron en ese momento mientras se acercaba lentamente al sujeto que seguía cerca del cuerpo de la mujer inconsciente - Si debo matarlos a todos ustedes para que este descaro desaparezca, entonces que así sea. Ninguno sobrevivirá el infierno que desataré en tierra.
Fuera de aquel lugar estaba un niño de piel morena cargando a un pequeño de cabellos azules. Estaba concentrado en arrullar al chiquillo en sus brazos mientras observaba de reojo a los hombres que lo habían seguido. Habían llegado poco después de que la puerta se cerrara y él había prohibido el movimiento de cualquiera que quisiese entrar a aquella sala.
Luka era muchas cosas ante los ojos de los demás, cosas usualmente malas, pero no tenía ni un solo pelo de tonto o descuidado. Él había visto un par de entrenamientos de Kellen y había sido capaz de notar su extraordinaria habilidad con las llamas. Pero también había visto la oscuridad que su amigo tenía en su alma. Era algo monstruoso y demasiado peligroso para alguien tan joven como él. Sin embargo, se ajustaba de manera enfermiza a todo lo que el mayor simbolizaba y eso era lo más aterrador.
El silencio se mantuvo en el corredor mientras el de mirada ámbar sentía las llamas del contrario revolotear del otro lado del trozo de madera. Cuando aquel sentimiento agobiante y aterrador desapareció hizo un movimiento con la cabeza para que alguien entrase a la habitación y revisara el estado de todos. Podía decir, gracias a sus expresiones, que aquella imagen era algo que no debía ser posible para un niño de 7 años.
Y hablando del diablo, pocos segundos después todos los guardias que habían ido al lugar le dieron paso al castaño para que pudiese salir del cuarto. Estaba cubierto de sangre como si hubiese sido la escena del baile de Carrie y su mirada estaba completamente apagada. En sus brazos llevaba a su tutora, pero ella al parecer seguía lejos de recuperar la consciencia.
-¿Qué ha pasado aquí? - El dueño de aquella casa apareció repentinamente y se quedó congelado en su lugar en cuanto vio el cuerpo del niño bañado en sangre. La expresión que hizo fue compleja, pero no parecía molesto con el menor.
-Le he dado su merecido a quienes han amenazado lo que me pertenece - El ruso removió un mechón de cabello que cubría uno de sus ojos y mantuvo su mirada en el jefe del lugar - Quiero que esto quede de lección para cualquiera que intente hacerlo de nuevo. Aquel que piense en lastimar a mi familia sufrirá un destino mucho peor que este.
-¡Keh! - El chiquillo en brazos del joven que no estaba lleno de sangre observó a su otro hermano mayor y se estiró para tratar de tocar su rostro. El mencionado no había notado la presencia ajena hasta ese momento y al notar al bebé sus ojos comenzaron a recuperar el brillo usual.
-¿Creen que puedan encargarse de mamá? - Un hombre se acercó inmediatamente a Kellen y le quitó el cuerpo de la mujer de sus brazos, algo que el chico agradeció con una sonrisa al notar que la llevaría a la enfermería - Debo darme una ducha y cambiarme la ropa para ir a dormir. No es bueno que los niños se mantengan despiertos durante tantas horas.
-Kellen tiene razón - El castaño de puntas rojizas acomodó mejor a su hermano de mejor manera en su pecho y le dio un golpe a la mano de su amigo al notar que se acercaba demasiado al infante - Es mejor que vayamos a descansar pronto o mañana no nos levantaremos.
-De acuerdo, vayan a dormir - Trevor asintió entendiendo la preocupación del más joven al ver al bebé bostezar en sus brazos con cansancio. Era obvio que ninguno de esos niños debía seguir en ese lugar por el momento - Pero Kellen. Mañana discutiremos lo que sucedió el día de hoy.
-Sí señor - Ambos menores asintieron con la cabeza y salieron del área lo más rápido posible, pero sin correr en lo más mínimo. La imagen era ligeramente extraña, pues el mayor de ellos estaba tratando de arrebatar al pequeño de 2 años de los brazos ajenos para poder cargarlo aun cuando estaba cubierto de aquel líquido de color carmín.
Los adultos que quedaban se vieron entre sí antes de comenzar a limpiar la escena de crimen que la pequeña nube había hecho. Ninguno planeaba decir algo, pero la mayoría compartía un mismo sentimiento ante aquella escena. Todo lo que estaban viendo era horrible y quién lo había hecho estaba realmente trastornado.
El único que no parecía sorprendido en lo más mínimo era el dueño de aquella casa de acompañantes. El hombre con llamas de lluvia había esperado un desenlace como aquel desde que el pequeño había tenido su despertar. Las nubes solían ser más volubles y menos tolerantes cuando se amenazaba aquello que consideraban territorio y/o familia.
Debido a que Kellen jamás había pertenecido a ningún lugar antes era obvio que todos en aquel lugar eran su pertenencia y habría sido cuestión de tiempo para que él perdiera los estribos defendiéndolos. Ese había sido el motivo de dejarlo bajo la guía y vigilancia de una nube tan serena y centrada como Marianne. Desgraciadamente no había calculado la dependencia que el menor podía desarrollar tan pronto y aquello había sido contraproducente.
El hombre cerró sus ojos y exhaló mientras negaba con la cabeza. Esto sin duda era el presagio para futuros desastres en la vida del ruso. Lo malo es que no sabía si lo que vendría podría ponerse aún peor, pero debía tener listo al chico para cualquier cosa.
Sino su vida sería un infortunio eterno.
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Hola otra vez.
La última actualización para celebrar el cumpleaños de Xanxus está aquí. Espero que hayan disfrutado este mini-maratón mucho y que la historia realmente les esté gustando. Pronto veremos más de este pequeño y de los suyos.
Como algo extra. No sé si lo tendré, pero espero poder publicar algo para el cumpleaños de Tsuna. Aunque no hay promesas.
Nos leemos pronto.
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