OCHO AÑOS DESPUÉS
El tiempo había pasado más rápido de lo que todos hubieran imaginado y la vida de todos había cambiado radicalmente, para algunos para bien, para otros mal, aunque fingiera que estaban bien.
Rebecca después de haber aceptado trabajar para Noey Natnicha, se volvió una modelo internacional, siendo la estrella de la marca "TEAM N" y con los años, su jefa se había vuelto una gran amiga, al grado de que fue madrina de su boda con Irin Urassaya, una joven actriz, muy reconocida en Tailandia.
Jamás imaginó que su vida en Londres la lanzaría al éxito, tenía una carrera exitosa, una buena posición económica, una casa propia, un auto, propuestas de trabajo y estaba rodeada de personas tan agradables, nuevos amigos, que por el momento debía dejar atrás, al menos por 6 meses, porque estaba a punto de regresar a Tailandia, el lugar del que huyó sin mirar a atrás.
—Mami, ya tengo mi maleta lista —dijo una pequeña con el cabello despeinado.
—Song, ni siquiera te has peinado, ve a hacerlo, ¿si? El vuelo saldrá en un par de horas.
—¿Cómo es Tailandia? —preguntó su hija trayendo el cepillo y peinándose en la cama de su mamá.
—Es un lugar muy grande, es hermoso, tiene muchos paisajes bonitos y...
—¿Podre pintar? ¡Quiero pintar! Cuando sea grande voy a...
—Cuando crezcas dejarás de desear ser una artista.
—No es cierto, yo amo eso... Hay muchos artistas famosos y leí que una de las más reconocidas está en Tailandia —pensó un poco—. Sarocha Chakimha, así se llama. ¿Y sabes qué? No solo es pintora, sino también una gran arquitecta, no sé con exactitud qué hace un arquitecto, pero ¡es una gran artista!
Becky ignoró a su hija mientras terminaba de ordenar las maletas, siempre evitaba el tema de la arquitectura, las pinturas, incluso cuando su pequeña preguntaba por su otra madre. ¿Qué le iba a decir? ¿Que ella nunca la quiso? ¿Que nunca quiso hijos con ella?
No estaba lista para esa conversación y su hija lo era todo para ella, su Song, era preciosa, dulce, angelical, generosa, pero también había heredado rasgos de Freen, como sus ojos, la marca de nacimiento que tenía en la mano derecha en forma de luna, las alergias a la nuez, incluso, el problema de corazón que Freen había tenido de niña, pero eso solo en lo físico, porque en personalidad eran aún más parecidas, Song era dramática, obstinada para su corta edad, era perfeccionista, cuando algo no le salía bien hablaba entre dientes, si se levantaba de malas, todo el día tendría una cara de malhumor, sobre todo mezclado con ese sarcasmo inconfundible.
Eran como dos gotas de agua, prácticamente estaba criando a una mini Freen.
—¡Mamá, ya llegó el taxi!
Song tomó su mochila y su unicornio de peluche, que desde que había nacido, no había poder humano que se lo quitara. Becky tomó las dos maletas que tenía y bajó las escaleras de su casa con una ansiosa Song que esperaba salir.
Se aseguró de dejar todo en orden, todo cerrado y una vez que confirmó que todo se encontraba bien, salió de su casa abriéndole la puerta del taxi a su hija y subiendo las maletas en la parte de atrás del vehículo.
—Me muero por ver a Sam y a Tao.
—¿En serio? Dijiste que Sam te parecía aburrida y que Tao quería robar toda la atención.
—Sí, pero hace meses que no veo a mis únicos primos, pobre de mí —fingió llorar.
—No seas exagerada, mi amor —su mamá se rió de ella, ganándose un puchero.
—¿Exagerada yo? Me ofendes, mamá.
La pequeña negó con la cabeza una y otra vez.
Sam Armstrong Patnachon y Tao Armstrong Patnachon eran los hijos de Richard Armstrong y Billy Patchanon, un año después del nacimiento de Song, ellos habían decidido adoptar a una niña que era tres meses mayor a Song, ella fue muy bien recibida y sus Padres le dieron todo el amor posible, pero tres años después, Billy dio la sorpresiva noticia de que estaban esperando un bebé y de ahí nació Tao.
Después de años, ellos habían formado su familia, pero tan solo un año después del nacimiento de Tao, a Richard le habían ofrecido una gran oportunidad de trabajo en Tailandia, lo había pensado por meses, en si aceptar o no aquella propuesta y finalmente había accedido a mudarse allí, con toda su familia.
Ya llevaban tres años en Tailandia, venían cuando Richard o Billy estaban de vacaciones, o cuando sus hijos no tenían periodos escolares, pero todo había ido para bien, ellos seguían amándose tal y como lo hicieron desde que se habían conocido, y ahora estaban en la espera de su tercer bebé, Ananda, una buena amiga de la pareja quien se ofreció a llevar en su vientre al fruto de Billy y Richard ya tenía apenas tres meses de embarazo y más feliz no podía estar la pareja.
Cuando Noey le había dicho que su marca tendría una sede en Tailandia y que quería que fuera la modelo principal, Becky no lo podía creer, aceptó de inmediato, dándose cuenta que había cometido un error, pero ya era tarde para retractarse, peor cuando el contrato ya estaba firmado.
Por eso, Becky se había contactado con Non, le había pedido que buscara un departamento que fuera amplio, con áreas verdes y donde no se escuchara el ruido de la gran ciudad. A Non no se lo tuvieron que decir dos veces, porque le había buscado uno de los mejores departamentos de Tailandia, solo porque sabía que Becky le daba lo mejor a su hija.
El taxi se estacionó en el aeropuerto, el tráfico había estado horrible, por eso habían llegado justo a la hora, sin más, las Armstrong bajaron del auto lo más rápido que pudieron para tomar el avión con destino a Tailandia, pasaron todas las revisiones y llegaron a tiempo.
—Eso te pasa por demorarte tanto —le dijo Becky a Song en broma.
Su pequeña la miró indignada, mientras respiraba agitada y Becky le daba un poco de agua.
—Mami, ¿crees que tenga amigos en la escuela de Tailandia?
—Claro que sí, además estarás con tu prima Sam, no estarás solita.
—Tengo miedo —confesó.
—No hay nada que temer, estrellita —Becky acaricio el cabello de su hija, mientras ella iba cerrando los ojos.
El vuelo iba a ser largo, pero no tanto como todo lo que se le avecinaba a Becky.
Por otro lado, en Tailandia, la familia Chakimha celebraba el compromiso de Freen y Charlotte, porque después de casi una década de amor, ellas habían decidido dar el siguiente paso, bueno, por insistencia de Charlotte, ya que Freen no estaba interesada en volverse a casar, a pesar que la amaba, simplemente esos años se había mostrado reacia al matrimonio, pero todo eso empeoró cuando los estudios de Charlotte demostraban que ella era infértil, no podía darle hijos a Freen, eso no le importaba mucho a la pelinegra, aunque su deseo siempre había sido tener hijos. El problema ocurrió cuando Charlotte se deprimió por un tiempo, casi dos años, pero lo pudo superar con Freen a su lado y terapia.
—Heng, ¿no vas a felicitar a tu hermana? —pregunto Nun, la madre de los Chakimha.
—Ah... felicidades —dijo sin ánimos, viendo a la pareja.
—Heng, si te sie...
—Charlotte, ¿cuántas veces debo repetirte que odio que me digas así?
—Tus amigos te llaman así y yo pensé que...
—Amigos, no la amante de mi hermana.
—¡Heng! —May regañó a su hermano mayor.
—¿Acaso esa no es la verdad? ¿Qué acaso Charlotte no fue la amante de Freen mientras ella estaba casada con Becky?
—Yo cometí un error, pero ahora todo es ofi...
—¿Oficial? Dios, me enferma hablar contigo.
El castaño se fue sin mirar a nadie.
Nun prefirió ir a otro lado después de ese incómodo momento, la madre de Freen no estuvo de acuerdo en el divorcio de su hija con su ex nuera, su corazón casi se sale cuando a las semanas del divorcio, Freen y Charlotte oficializaron, no estuvo de acuerdo, aún a pesar de los años, seguía sin estar de acuerdo y en secreto extrañaba a esa dulce chica, que había calado profundamente en la vida de su familia y constantemente se preguntaba si estaba bien.
Heng, por su lado, se enojó muchísimo cuando su hermana mayor había presentado a Charlotte como su pareja, ni siquiera había pasado un mes del divorcio con Rebecca, eso lo indignó y desde entonces se mantuvo alejado de la pareja, tenía comunicación con su querida hermana, pero la evitaba cuando estaba con su novia. A sus cortos treinta y tres años, era un buen médico, su pasión por los niños y por ayudar, eran demasiado grandes, él también extrañaba a Becky. ¿Cómo no hacerlo? Si durante mucho tiempo fue la tailandesa quien lo aconsejaba cuando tenía problemas en la escuela o dudas sobre su orientación.
May, la menor de los Chakimha, era un caso aparte y distinto, ella estaba encantada de tener a Charlotte como novia de su hermana mayor, no podía decir que odiaba a Becky, pero nunca había sido de su agrado, sobre todo cuando al iniciar su relación con Gemini, él le preguntaba constantemente por Becky, estaba tan celosa de la pelinegra que le pidió a Freen ayuda para alejarla de Gemini, vaya casualidad que unos meses después se hicieron novios. A pesar de sus celos, Becky y May nunca fueron cercanas a comparación de Charlotte, la menor de los Chakimha era la primera en apoyar esa relación y aunque medio mundo estuvo en contra, fue May quien las ayudó a salir adelante.
—No entiendo por qué Heng me odia, antes de irme a Estados Unidos nos llevábamos bien.
—Sabes cómo es, muy moralista, pero un error lo comete cualquiera.
—Quizá por mi error es que yo no puedo tener hijos —hizo una mueca.
—Cariño, no digas eso, verás que habrá algún tratamiento y...
—No lo hay, mi caso es irreversible.
—Cambiemos de tema —May tomó a Charlotte y la llevó por la casa—. ¿Irás a esa boda a la que invitaron a Freen?
—Supongo, aunque no tengo ánimos de ir, después de todo no soy bienvenida en ningún lado.
La castaña y la rubia siguieron caminando y hablando, May intentaba animar a su amiga, su rostro debía mostrar felicidad, pero solo demostraba tristeza y preocupación, sobre todo ahora que Freen parecía estar cada vez más y más lejos. Se supone que la fiesta de compromiso debía ser divertida para celebrar la futura unión de dos personas, pero era todo lo contrario, era aburrida y llena de murmullos.
Aunque aparentara estar bien, la vida de Freen estaba desmoronándose poco a poco.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro