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🌿 Día 0;24 Nombres de mascotas

Chuuya salía del cine porque, sí, hasta uno de los ejecutivos más temidos de la Port Mafia podían disfrutar de una buena película. Una aue incluía perros, y niños, y toda esa infancia que nunca tuvo pero aún así nunca quiso tener.

Lo único que creía anhelar era tener una mascota para que lo acompañara en sus mejores y peores momentos, que estuvieran juntos incondicionalmente así como los dos amigos de la película de recién. Un nilo y un perro crean lazos fuertes, y él quería uno similar.

Ensimismado en su mundo se mantuvo hasta que escuchó el sonido de una voz que bien conocía lo sacó de su burbuja.

—Chuuya... —dijo la voz de Dazai con disgusto.

—Oh, pero si solo eres tú. —lo miró con indiferencia, tal vez hoy sería el día en que deje de caer en sus jugarretas.

—Oh, ¿venías de mirar esa película de perros? —le interrogó Dazai, volviendo a tener la palabra y la atención del ejecutivo. —¿No crees que los perros no pueden tener otros perros, Chuuya?

—¡Quién es un perro! —gritó más de lo que preguntó. Tal parece ser que las cosas no habían cambiado ni un poco. —Y claro que podría cuidar de un perro...

La imagen de un perro siendo fiel a Chuuya, que lo quiero y no lo deje nunca se clavó en su imaginación. Pero en cuanto se dio cuenta de la mirada que el contrario le dedicaba se avergonzó de sí mismo y cambió su semblante.

—No me digas. —la mirada de Dazai parecía aburrida por lo obvio y transparente que llegaba a ser Chuuya. Se preguntaba cómo ascendió a ejecutivo tan fácilmente, y se había mantenido ahí hasta ahora. No responsabilizaría a sus poderes por ello.

—¡Que sí! —volvió a gritar, a pesar de ser bien entrada la noche. —Primero le pondría un nombre bonito... uno que combine con su personalidad y su apariencia. También le daría muchos filetes y...

—Sí, no tienes idea de cómo cuidarlos. —argumentó crudamente ante las fantasías de su excompañero. —Para empezar no le tienes que poner nombre, a los perros les puedes llamar solo perros. "Ven perro", "toma esto perro".

Hizo una demostración de cada ejemplo que decía, y lo que hacía era solo irritar más la poca paciencia que Chuuya tenía para hablar con él.

—Eso es estúpido, es como si a ti te dijeran solo humano. —se cruzó de brazos.

—Ahí es donde te equivocas, querido Chuuya. La diferencia de un perro y un humano es la capacidad de raciocinio que nosotros tenemos. —suspiró cansado ante la mirada enojada que tenía su acompañante nocturno. —Los perros no se de tendrán a pensar si les dices groserías con tal de que les hables bonito. Pero si le dices cosas bonitas con un tono fuerte puede que piensen que los estás regañando. Entonces, ¿que de diferencia hay entre su nombre y una grosería?

—Siempre has sido una persona de gatos. —dijo como si fuera una magnífica revelación. —¿No son los gatos peores que los perros?

—Ugh, no. —contestó de inmediato Dazai. —Los gatos son seres incomprendidos por su independencia. Los seres humanos no quieren algo que no se deja querer o que no los necesita para sobrevivir. Porque necesitan sentirse importantes para alguien, de lo contrario serán consumidos en su propia miseria.

—Eso es estúpido. —dijo Chuuya no queriendo quedarse callados. —Los seres humanos quieren a los perros por su lealtad.

Ambos, en algún momento de la discusión comenzaron a caminar sin rumbo fijo, algo como lo que solían hacer antes de que Dazai se saliera de la mafia.

—¿Lealtad o dependencia? —propone Dazai una vez más. —Los perros no rescatan o defienden a sus dueños por lealtad, sino porque los necesitan para vivir una vida placentera. Son más rufianes que los gatos, porque ellos no pueden conseguir comida por su cuenta a pesar de sus atributos. "El amigo del hombre" solo se ha convertido en un esclavo de ellos. —su sonrisa se ensancha al ver el rostro confundido de Chuuya, siempre le gustó esa clase de platicas, porque siempre había un instante en que la simpleza de Chuuya le daba vuelta a la ultra lógica de Dazai. —En cambio los gatos pueden conseguir su propia comida y por ello no necesitan rescatar a sus dueños, que jamás sabremos si los ven como a dueños o amigos.

—¿Eso debería importar siquiera? —habló con la poca cordura que le quedaba tras el discurso de Dazai. —Si alguien le pone nombre a su mascota es porque la quiere, y porque están formando un vinculo. No creo que los perros o los gatos sean los mejores, cada mascota depende de su dueño, si es sincero o no con lo que piensa y lo que quiere. —tratando de unir los hilos de sus pensamientos, Chuuya hizo una mueca de confusión total y mandó a la mierda todo. —¡Como sea! Si yo escojo tener un perro y ponerle Koko o Yumi de nombre. Él me entenderá porque se formará un vínculo importante entre nosotros dos. Incluso podría llegar a leerme la mente...

Dazai lo miró hipnotizado durante un par de segundos y depositan se rompió en una risotada que pudo haber resonado cinco cuadras adelante y cinco cuadras atrás.

—¿D-de qué te ríes bastardo? —preguntó Chuuya con la cara bañada en rojo por la vergüenza que sentía por dejarse llevar al momento de expresarse.

—¿Le podrías Yumi a un perro? —preguntó entre risas.

—¿Qué tiene de malo? —Chuuya le iba a encestar una patada en el cráneo para partirlo en dos. Pero él lo esquivó correctamente. Pasados unos minutos lejos de la vergonzosa escena que Chuuya juraba, acababan de tener, el ejecutivo se armó de valor para volver a hablar. —¿Tú... qué nombre le pondrías a tu mascota?

—Depende de qué animal sea.

—¿Un perro?

Dazai no pareció pensarlo mucho para sonreír.

—Chuuya.

—¿Qué quieres?

Un vez más, Dazai echó a reír bajo la confusión de su pelirrojo amigo.

🌿 Día 0;24: completo ✓
Era discutir nombres de peros, no charla filosófica jaja.
Espero que les haya gustado.
Muchas gracias por leer →■■

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