🌿 Día 0;10 Confesión ebrio
—Dígame, ¿qué le sirvo?— preguntó el cantinero de aquel bar al que iba en momentos como este.
—Una copa de vino, por favor.— respondió Chuuya sentándose en un banco de la barra. —Mejor dos, por favor.
El cantinero despareció, como Chuuya era un cliente habitual no era necesario preguntar por gustos ya que, sabía los de su preferencia por atención al cliente.
Chuuya Nakahara, un estudiante universitario quien últimamente ha estado enredado en un amor unilateral. Unilateral proclamado por él mismo y su cobardía de no haberse declarado todavía.
—No tengo derecho de estar así.— dijo mientras veía cómo las copas de vino eran colocadas a su lado, un pedido rápido realmente. Sin previo aviso y sin brindar por nada, Chuuya tragó la primer copa de sopetón, discutiendo consigo mismo sobre si estaba disfrutando o no la bebida.
Llegó a la conclusión de que no era necesario. Dejaría que el alcohol lo acogiera y lo hiciera olvidar sus problemas, al menos por esta noche, ya que sin darse realmente del momento en que siguió pidiéndo, cinco copas de vino brillaban a un lado suyo. Sería una terrible resaca mañana.
—¿Por qué?— lloriqueó borracho hacia una persona al azar quien tuvo la fortuna o desgracia de sentarse a su lado en un día así. —¿Por qué Dazai prefiere... chicas antes que a mí?— tomó del cuello de la camisa a un hombre mayor que él por unos años, quien dejó salir un sonrojo de sus mejillas. —¿Es que tengo algo de malo?
El joven negó con la cabeza, pues era verdad que Chuuya poseía belleza y elegancia —aunque no en este preciso momento—, cuando estuvo a punto de decir algo, una mano los apartó, tomando con delicadeza las blancas y pequeñas manos del ebrio muchacho, y empujando bruscamente el pecho de quien solo había sido víctima de la cautivadora apariencia de Chuuya.
—Chuuya, hora de irse.— dijo un castaño sonriendo amargamente al ver lo fuera de sí que su amigo se encontraba. —Yo pagaré por esto.
Dazai colocó un billete de una cantidad bastante grande.
—Esto no paga lo que su amigo bebió.— dijo serio y un poco preocupado el cantinero.
A Dazai casi se le cae la boca, y como último recurso decidió tomar la billetera Chuuya, quien ebrio debía pagar algo de su servicio.
—Lo siento, Chibi.— dijo poniendo un billete de la misma cantidad que él mismo puso, siendo bien recibido esta vez. Tomó su brazo y lo pasó al rededor de su cuello instando a que se agarrase de sí.
—Hey, tú.— llama a el chico señalando a alguien cualquiera que encontraba en las mesas que se encontraba en el recorrido a la salida. —Ese no es tu color. Prueba un amarillo a la próxima, tus ojos reslataran más.
Chuuya no tenía idea de que a cada persona que decía algo así, cada persona que enterraba una sonrisa disfrazada con un rubor. Esto enfurecía a Dazai, no lo había sacado de un lío para que se fuera a meter en otros veinte.
—Odasaku nos espera afuera, Chuuya.— esto finalmente llamó la atención del más bajo,
—Ese hombre amable, me cae bien.— dijo delirando un poco. —El que lo haya invitado tiene mis felicitaciones. Espero haya traído a su amigo, ya sabes, el que siempre está con él que también es mi amigo, pero tiene otros amigos a parte de su amigo.
—Vaya que te excediste esta vez.— Dazai suspiró.
Finalmente salieron del lugar, dando una mirada de auxilio a su amigo Sakunosuke.
—Vaya...— Oda iba a decir algo, mas se detuvo al momento en que Dazai elevó su mano abierta.
—Lo sé, no digas nada.
Ambos dirigían a Chuuya al auto de Oda, pues era lo mejor aue tenían en estos momentos. Solo que había un pequeño problema.
—Mi moto...— dijo Chuuya dándole un escalofrío en la espalda a Dazai, jamás conducirá esa cosa del demonio cuando siempre expresaba a Chuuya su odio por las cosas demasiado rápidas y ruidosas.
Su amigo pareció ver su crisis existencial, porque era claro que no podían dejar el vehículo —si así le podía llamar Dazai— en un estacionamiento con fecha límite de estancia.
—Llévate a Chuuya en mi auto, yo llevaré su moto a su casa.— dijo antes de que revisaran la chaqueta que llevaba el cobrizo puesta, donde encontraron las llaves de la moto. —Te veo allá.
La calma y tranquilidad en las palabras de su amigo no le dio tiempo a pensar hasta eu escuchó el sonido del motor encender y unis momentos más trade ver a Oda manejando la moto. Solo entonces volteó a ver a Chuuya quien estaba inmóvil sentado en una banqueta con la cabe,a agachada.
—Chibi, vamos.— dijo Dazai. Eso logró que el contrario subiera la cabeza lo suficiente para verlo. Y al momento de hacerlo, entrecerró sus ojos zafiro.
—¿Quién eres tú?— tras esto, el chico rio y Dazai se preocupó.
Una vez en el auto, Chuuya jugaba con sus dedos por el aburrimiento que le producía estar atorado en el tráfico de las diez de la noche.
—Esto debe ser una broma.— recargó su cabeza en el volante del auto, casi haciendo sonar el claxon.
—Oye...— llamó Chuuya. —Eres un chico muy apuesto, ¿tienes novia?
—No, pero actualmente estoy enamorado.— Dazai tomó su celular y comenzó a grabar, presintió que esto sería interesante.
—Oh, ¡yo también!— dijo Chuuya con una boba sonrisa. —Aunque el tipo es un bastardo, poste, guapo, idiota, inteligente, sabe jugar muy bien ajedrez nunca le pude ganar ni una sola vez. Pero parece que él no está interesado en chicos como yo...— La sonrisa en la cara de Dazai se borró. —Es por eso que nunca le voy a decir lo que siento. ¡Porque lo amo demasiado! Demasiado como para hacer que nuestra amistad se rompa por mis estúpidos sentimientos. Ese estúpido de Dazai...
El castaño frenó en seco provocando que más de un auto pitara. No podía creer lo que acababa de escuchar, había literalmente escuchado cómo su ebrio amor confesaba sus sentimientos recíprocos.
—¡Qué te pasa idiota?— dijo Chuuya desde el asiento del copiloto, con las respiración agitada por el susto que probablemente lo sacó de su estado ebrio. —Casi nos matas, imbécil.
—¿Chuuya?— dijo sin quitar la vista del frente, aunque la colocó en él cuando le tocó un semáforo en alto.
—Claro que sí, ¿quién más sería?
—Yo también te amo.— soltó de repente, algo incrédulo aún por su repentina declaración.
Chuuya lo miró expectante.
Ninguno de los dos dijo nada hasta que el semáforo volvió a cambiar para darles el paso.
—C-conduce.— habló Chuuya por última vez en el viaje.
🌿 Día 10; completo ✓
Amé, literalmente fue super rápido este capítulo.
Oda va a necesitar mucho contexto después
⊙⊙← Muchas gracias por leer.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro