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🌿 Día 0;06 Cartas de amor

Dazai estaba aburrido.

Cada día era aburrido ahora, en especial cuando acababa sus cosas por hacer, como tareas o trabajos de la escuela, despertaba y esperaba a que se acabara el día. Pero eso había empezado a ser así desde que su -único- amigo se mudó de la ciudad y ahora ya no lo podía ver tan seguido.

Y al mudarse de ciudad, también lo hizo de escuela, por lo que no sabía cómo le iba, que ritmo llevaba, y tampoco entendía porqué se tardaba tanto en contestar sus mensajes.

Dazai se sentía tan solo cuando pensaba en que su amistad no era lo suficientemente fuerte como para soportar la distancia, sus inseguridades lo atacaban diciéndole que ya no lo quería cerca y que conocería personas más importantes o mejores que él.

Que Chuuya se olvidaría de todo lo que vivieron juntos a causa de esa separación.

Cuando intentó compartir estas inseguridades con su familia, ellos solo le cambiaban el tema, nunca hablaban realmente de él, sino de sí mismos. Cosas como "Yo también era así, pero te cuento, mi vida fue más dura..."

Dazai se enojaba tanto que los dejaba hablar sin prestar la devida atención. Era odioso.

En día, pasado un mes con esa aburrida rutina que adoptó sin su amigo, habiendo llegado de la escuela su madre le entregó una carta, que al principio no quiso recibir, pues las cartas le parecían tan anticuadas. Para eso servía el celular actualmente.

Su suposición fue que era de alguno de sus abuelos quienes tenían una aberración por la tecnología moderna y usaban métodos de sus tiempos.

Eso pensó hasta que leyó que la estampilla postal no era de su ciudad, sino de la ciudad a la que Chuuya se había mudado. Lo confirmó cuando leyó que el emisor era el cobrizo.

Corriendo subió las escaleras a su cuarto mientras era regañado por su madre, poco le importó y cerró su puerta de un golpe que no previó.

Hola caballa.

Por si ya me olvidaste, soy yo, Chuuya.
Aunque dudo que puedas olvidar algo con ese estúpido cerebro inteligente que tienes.
Como sea, debo disculparme si me has mandado mensajes y no me llegan o no te contesté, NO, NO TE ESTOY IGNORANDO. Ni siendo la peor caballa de mierda en el mundo te podría ignorar.
Mi celular se rompió porque me metí en una pelea y un hijo de puta me quitó el celular y lo arrojó al piso. Eso fue la primera semana que empecé la escuela. Yo gané, aunque no es nada nuevo.
Rimbaud me comprará uno nuevo pero creo que pasarán unos meses, lo siento.

La segunda semana fue más tranquila, aunque una chica de pelo rosa se me acercó y me preguntó con qué me pinto el cabello, que porque había visto que Rimbaud es mi tutor y no se parece. Me terminé riendo en su cara y me cacheteó.

La tercera semana me encontré con Kouyou-sensei, seguro te dijo.

Y esta semana, no recuerdo qué día, soñé que no me mirabas a los ojos porque estabas enojado conmigo por ignorar tus mensajes, así que decidí escribir esto, como tus abuelos.

Todo va bien, aunque realmente quiero volver allá y hacer las cosas habituales, como molestar a la rata. Era tan divertido.

Espera la siguiente carta... El mes que viene.

Dazai leía la carta con una sonrisa ladina, era increíble cómo Chuuya leía sus pensamientos incluso estando tan lejos. Tan normal que Chuuya se metiera en peleas y alardeé su victoria. Algo para nada nuevo que le preguntaran a Chuuya por su color de cabello. Y tan gracioso cómo Kouyou-sensei lo odiaba tanto como para no decirle que se encontró a Chuuya.

Probablemente lo extrañaba más de lo que debería, y se maldijo por no haberle impedido irse, o al menos suplicado que se lo llevase. Porque en todo este mes que tuvo para pensar y revolcarse en su miseria, pudo darse cuenta de que quería a Chuuya como algo más que un simple amigo.

Dazai, probablemente se había enamorado de Chuuya, y quería estar con él en estos momentos.

Pero mientras, debía esperar la siguiente carta de Chuuya.

El mes pasó más lento de lo que quisiera, y aunque quiso escribir una carta de vuelta para Chuuya donde confesaba sus sentimientos, terminó por votarlas todas.

Al regresar de la escuela, su madre le entregó otra carta como la de hace un mes y repitió lo mismo que hizo para llegar a su cuarto y leerla.

Hola maldita caballa.

¿Por qué no me mandaste ninguna carta de vuelta? Seguro las vendas han llegado a tu cerebro y te impiden pensar.

Como sea, Rimbaud aún no tiene dinero para comprarme un nuevo celular, juro que cuidaré mejor el próximo que tenga.

Con lo de las peleas, esos hijos de puta ya no se meten en mi camino. No los culpo, también me tendría miedo si peleara conmigo mismo. Aunque me molesta que hay algunos rumores en la escuela acerca de que soy un pandillero, son tan idiotas. ¿Uno no puede golpear idiotas por mero placer?

Esperaría a que me mandes una carta tú, pero terminaría envejeciendo y entrando a la universidad antes de que eso pase. Igual, tienes que pasar la misma vergüenza que yo así que inténtalo algún día.

Te tengo que contar lo que soñé esta vez, pues sucede que tú y yo éramos niños, y tú estabas solo en un parque en el que yo estaba, y me acercaba a ti en buen plan, y te pedía jugar conmigo ¡Pero te burlabas de mi altura! Joder, ni en mis sueños dejas de molestar. Entonces yo me peleaba con un tipo (lo normal) y le dab ala golpiza de su vida, y pasaban cosas y al final nos quedamos en los columpios. No recuerdo que haya pasado eso así que fue un sueño.

Eso es todo, debo hacer tareas, los profesores dejan tanta tarea como si de verdad las revisaran.
Igual, espera la siguiente carta.

Dazai no podías creer lo significante que eran esas pocas "tonterías" que escribía Chuuya para él. En definitiva estaba enamorado. La cuestión es que no sabría hasta cuando lo vería de nuevo. Probablemente pasarían meses, o tal vez años.

Eso lo desanimaba, pero confiaba en Chuuya, en él mismo no tanto, pero sí en su amigo de la infancia. Habían pasado prácticamente toda su vida junta. Y en sus actuales diecisiete años, era una caja de inseguridades respecto a ese tema.

El siguiente mes, ninguna carta llegó, lo cual le preocupó demasiado y él quería mandar una carta, lo pensó mucho antes de hacerlo. Y en ella decidió escribir sus sentimientos.

Hola enano.

Espero realmente interrumpir lo que sea que estés haciendo, porque no recibí tu carta de este mes como prometiste. Aún me preguntó porqué no le pides el celular a Rimbaud para hablar conmigo, pero supongo que él no tiene mi número.

Estaba pensando, aunque suene extraño, ya no quiero ser tu amigo. Chuuya, cada día que paso lejos de ti me es un infierno, porque no sé si al día siguiente me seguirás recordando. No sé qué me está pasando, pero estos dos meses que estuve sin tu compañía, lo estuve pensando a profundidad.

Chuuya, te amo. Eres la persona que más amo en mi vida y desearía estar siempre junto a ti, y no el amor en sentido fraternal en el que los amigos deberían vivir siempre. Yo te amo en un nivel que va más allá de la palabras, creo que ha sido así desde que te conocí e iluminaste mi vida, ¿lo recuerdas? Ese día que llegué al orfanato y fuiste el primero en acercase a mí, y aunque terminamos peleados de primer momento, sabía que serías mi hogar desde entonces.

No he dejado de seguirte y no puedo hacerlo, pero ya no quiero solo ser tu amigo, quiero tener algo más que eso. Pero entiendo si tú no sientes lo mismo, no estás obligado a hacerlo.

Solo espero que no me dejes de hablar.
No creo mandar otra carta así, pero tampoco quiero que esto suene como despedida. Nos vemos Chuuya.”

Dazai con todo su miedo mandó la carta desde la oficina postal. A pesar poder predecir cosas que podrían pasar, en esta ocasión su mente estaba en blanco. Una infinidad de pensamientos negativos llegaron a su mente.

Casi no pudo dormir, y al día siguiente su madre lo recibió de la escuela con otra carta. Otra carta de Chuuya.

Al principio pensó que era demasiado raro que contestara tan rápido a su carta, pero después de ver la fecha en que fue escrita supo que había sido entregada con atraso. Los nervios de Dazai se hicieron presentes, si la estúpida oficina no hubiera tenido este problema, él no tendría porqué haber mandado aquella carta.

—Maldición, maldición, maldición.— decía Dazai en frente de la carta que descansaba en su escritorio.

Tardó más de lo habitual en leer la carta. Y para cuando lo hizo, sintió algo en su pecho.

Hola Dazai.

Este mes no ha sido los más motivante en mi vida. Desde que no estás  siempre a mi lado molestándome y siguiéndome, me di cuenta de lo aburrida que es mi vida sin ti.

Estaba pensando en esa vez que nos conocimos, cuando Oda te presentó a todo el grupo del orfanato y nos pidió que nos lleváramos bien, lo intenté, pero con tu actitud de mierda fue imposible y terminamos peleando por unas galletas. Como eres tan débil físicamente, me enojaba mucho cuando alguien te molestaba y los molida a golpes, eso no cambió mucho con el paso del tiempo. Cuando Rimbaud me adoptó pensé que jamás te volvería a ver, hasta que ideaste un plan para que también te adoptaran. De alguna forma descubriste a qué escuela me mandaron y me seguiste. Desde entonces eres una piedra en el zapato.

Pero por alguna razón, jamás te quise alejar, porque pensé que estaría solo. No quería estar solo otra vez, incluso si tengo a Rimabud quien me apoya en todo. No podría estar en un mundo en donde no estés tú. Dazai eres alguien muy especial para mí, ya estoy harto de fingir que no me gustas. Quizá sea cobarde de mi parte decirlo cuando no nos podemos ver, pero de alguna manera  me hace sentir seguro.

A veces me gustaría dejarlo todo e irte a buscar y escaparnos a Yokohama otra vez, cerca del bosque al que siempre íbamos y vivir en esa cabaña abandonada. Donde nadie supiera que estemos, solo tú y yo.

No quiero que dejes de ser mi amigo solo por lo que dije, pero tampoco te puedo pedir que lo olvides, sería estúpido. Tampoco te pido que seamos algo más, no estás obligado a corresponder mis sentimientos.

Por cierto, Rimbaud me compra un celular en una semana, iremos a buscar uno.

Y así, sin despedida u oportunidad de decir adiós, la carta terminó.

Dazai se sentía tan feliz de saber que sus sentimientos eran más que correspondidos, y ansiaba poder volver a hablar con él cuando le compraran su celular.

Pero ningún mensaje llegó la siguiente semanas.

Ni la siguiente.

Ni la que venía después de esa.

Chuuya no volvió a mandar cartas y tampoco le mandó algún mensaje de texto. Dazai se empezó a angustiar, pero aún tenía fe en que Chuuya le mandara un mensaje de vuelta, esperó un año con el mismo número, pero por un accidente que pasó lamentando tuvo que cambiar de celular y número.

Eso sólo le dejaba esperanza de recibir cartas, pero luego de un año, su familia decidió mudarse porque su casa empezaba a deteriorarse.

Dazai perdió sus esperanzas por completo.

Tres años pasaron. Dazai no podía olvidar aún a Chuuya, pero decidió seguir con su vida después de varios bajones. Pero un día, ese día que curiosamente revisó su correspondencia antes de tirarla a la basura encontró una carta con una dirección que no conocía, pero era de Yokohama.

La carta decía:

Hola, caballa.

¿Escaparías junto a mí el día donde todos cenan en familia?  Te espero el día antes de los regalos.”

Dazai no pudo resistir, estaba a solo dos días de navidad. Y era más que obvio quién lo escribió y dónde lo citó. Esperaba ansioso ese día.

"El día antes de los regalos" era una clara referencia a Nochebuena. El día en que Chuuya llegó al orfanato, según él.

El frío le congelaba la nariz, y su bufanda no era lo suficiente para cubrirlo todo. Apenas llegando al bosque pudo divisar la cabaña más deteriorada a como la recordaba. Pero eso no le importó mucho cuando vio la silueta de un pequeño hombre, un porte fino, y un sombrero en su cabeza.

—Hola, caballa.— escuchó al momento que se acercó más, y en ese momento pudo ver esos ojos azules que tanto extrañó, y esa sonrisa que tanto anheló. De igual manera, notó que su cabello era más largo a como lo recordaba, pero le quedaba bien, lo hacía ver mil veces mejor.

—Hola, enano.— respondió.

🌿 Día 6; completo ✓
Odié hacer esta porque se me complicó mucho soy mala para las notas de amor. Final abierto porque... porque si hubiera seguido, esto sería Angst.

😭Perdonen, esto debía haber sido subido desde hace varios días, pero tuve unas complicaciones con la escuela, que al final terminó por no ser nada.

Sigan esperando las demás actualizaciones normalmente, aunque tal vez tarde un poco en subirlas todas.
⊙⊙← Gracias por leer.

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