
034.
«Trigésima Cuarta Flor»
Me aferro al pelaje de Hoseok y con la otra mano protejo que Taehyung no se resbale y aunque estoy a punto de entrar en colapso trato de mantener mi mente en blanco.
No pienses...
Taehyung está respirando débilmente.
Está perdiendo mucha sangre.
—La mirada al frente, su alteza.
La voz del pequeño Hoseok me hace volver a la realidad, en la cual estamos huyendo de mi padre, en la cual mi Jungkook se quedó atrás para darnos tiempo de huir.
—El padre Park se encuentra cuidando del resto de la manada, los está manteniendo en una barrera para que nadie note la presencia de todos— explica el lobo Café mientras esquiva cada rama o piedras del suelo.
Suspiro aliviado de saber que al menos los niños y niñas se mantuvieron a salvó pero la imagen del padre de Taehyung sin vida bajo las garras de Bon Hwa me hace revolver el estómago, ese hombre mato al líder de la manada y ha herido a mi querido Lobo blanco.
Mi pecho duele al pensar que la herida puede ser de muerte.
Abrazo con fuerza el cuerpo casi frío de Taehyung y me hace sentir escalofríos, Todo estará bien.
Finalmente logramos llegar hasta donde el padre Park se encuentra creando una barrera para proteger a todos, Hoseok toma su forma humana dejándonos sobre el suelo y ahogo un quejido al ver como el trapo que le puse está totalmente rojo, con cuidado se lo quito y rápidamente el padre se acerca hacia nosotros pero al hacerlo la barrera que protege a todos se desvanece.
—D-debería... Seguir cuidando a todos— murmuro torpemente, con las manos temblorosas.
Pero él niega con la cabeza.
—Detendremos la hemorragia pero mi magia no es tan buena para curar una herida cómo esta— él me hace a un lado y coloca ambas manos sobre la garganta de Taehyung, en dónde una tenue luz amarilla comienza a reflejarse. —Necesito que ayudes a Hoseok a sacar a la manada de aquí, les he marcado el camino más fácil.
—Pero...— volteo a ver como Hoseok ya se encuentra caminando en dirección hacia donde marco el padre llevando consigo a todos. —¿Y ustedes?
—Estaremos bien, mientras tenga la barrera protegiéndonos ni esa bestia podrá atacarnos— él me sonríe y aunque siento que el mundo se está viniendo en mi contra, esa sonrisa me hace sentir un poco más tranquilo.
Con todo el dolor de mi alma dirijo a los niños y es hasta que me acerco a ellos cuando noto que la madre de Taehyung está inconsciente siendo llevada por un joven. —¿Que le paso?
—Ella lo sintió— dice el joven y se a que se refiere. Así que no digo ni pregunto nada más, debió ser un dolor tan grande el sentir que el amor de su vida ya no estará más a su lado.
Poco a poco logramos llevar a la pequeña manada hasta donde nos indicaron, ahí nos espera un viejo y grande camión de pronto un hombre con capucha negra baja ayudando a todos a subir, sorprendido lo observo ya que nunca lo había visto.
—¿No subirás su alteza?— me pregunta Hoseok subiendo y dejándome un pequeño espacio.
Lo observo detenidamente y niego con la cabeza. —Mi lugar es junto a Taehyung, no puedo irme sin él.
—Si ha tomado la decisión, nosotros nos iremos— menciona el extraño pero antes extiende su mano hacia mí dándome un colgante, uno parecido al que el padre Park me dió. —Quizás si los juntas puedan crear un mejor amuleto.
Confundido lo tomo entre mis manos viéndolo marcharse, nisiquiera pude ver bien su rostro. —¡Gracias!— le grito cuando está subiendo a la camioneta, él levanta la mano en signo de respuesta y con una sonrisa los observo alejarse.
«al menos ellos estarán bien y volverán cuando Sahel vuelva a ser de todos los Aldeanos»
Corro de vuelta hacia donde dejé atrás al padre y a mí Taehyung pero me detengo abruptamente cuando ante mi camino una hermosa mujer de cabellos plateados, lleva un largo vestido blanco y a su alrededor brilla tan intensamente que incluso llega a cegar pero, puedo ver con claridad sus ojos verdes mirarme y esa fina sonrisa en sus labios carmesí.
—Su alteza...
—¿Quién eres tú?— pregunto confundido de su presencia, es obvio que esta mujer no es un humano.
Ella camina hacia mí sin borrar esa sonrisa, su mano se extiende apuntando me con su dedo índice.
—Ivy, la Reina de las Flores de Luna.
Doy un paso atrás tragando en seco, finalmente ha aparecido ante mí de pronto el amuleto de mi cuello comienza a brillar con intensidad y el de mi mano también. —¿Ah?, ¿Aún hay magos creando amuletos en mi contra?— pregunta con una risa.
—Me imagino que los crean porque tienes mala fama— vuelvo a dar un paso hacia atrás pero ella vuelve a avanzar jugando con el dije entre sus dedos. —Pero parece que no causan ningún efecto en ti.
Ivy sube su mano hacia mi mejilla y acaricia con suavidad. —No tienen efecto en mi porque ya estoy muerta, vivo en el interior de un ser malvado que tiene el corazón podrido.
—¿Y como estás aquí?— pregunto perdido en sus ojos, es como si ella tuviera algo que te hace hipnotizar te.
—Puedes poseer me, mi espíritu ha sido liberado para conceder mi último deseo el cual te lo entrego a ti— ella baja la mirada, su brillo siendo más débil en cada minuto. —Necesitaba un contenedor para poder realizar mi más grande deseo, aquel que compartimos intensamente.
—Te refieres a... ¿matar al Rey?— se que el Padre Park me advirtió pero no siento ningún temor sobre ella.
Ivy asiente y de pronto sus piernas fallan haciéndola caer de rodillas al suelo. —Él está en batalla con ese caballero noble que te ha cuidado desde la partida de tu madre...no dejes que su sangre también quedé en sus manos, ese hombre debe morir.
—¿Si acepto que me pasará?— con cuidado me agacho a su altura y la hago mirarme, ella frunce las cejas evitando mi mirada. —¿Moriré?
Y la respuesta que me da me hace temblar pero si no lo hago yo, ¿Quién podrá acabar con ese hombre que tengo como padre?. No quiero que Jungkook muera, que nadie más muera por su causa por eso sí tengo que hacerlo, sin dudarlo lo haré.
—Entonces déjame ser tu contenedor Ivy.
Espero puedas perdonarme mi amado Taehyung... Y si en otra vida volvemos a encontrarnos sin lugar a dudas seremos compañeros para toda la eternidad.
Fin....
De este capítulo, las tkm y nos leemos en el próximo capítulo 😎🙏
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