IX
Los primeros en escuchar las buenas noticias fueron los padres de Yixing. Al principio habían pensado decírselos después del examen de ingreso, pero sabían que los atraparían de alguna manera. Así que se los dijo ese mismo día junto con Junmyeon, quien les había pedido su permiso para salir con su hijo. Su mamá estaba entusiasmada. Su papá no tanto, más que todo porque sospechaba que eso interferiría con sus sesiones de estudio. Les prometieron que eso no pasaría... mucho (susurraron para sí mismos).
La segunda persona en saber fue Luhan. Yixing le contó todo (incluido el beso nocturno en su cama que había omitido de la historia que le conto a sus padres). Luhan había respondido: "Hasta que, al fin, ustedes dos idiotas se dieron cuenta." Aparentemente Luhan si había notado un poco los sentimientos que Junmyeon trataba de ocultar. Al final, su mejor amigo lo abrazó y le dijo que estaba feliz por él.
Cuando regresaron a la escuela el lunes, Junmyeon se encargó de que todos supieran que él y Yixing eran novios. Primera, llegaron juntos tomados de la mano (¡si tan solo Yixing supiera como no sudar tanto!). Después, Junmyeon le dio un beso mientras estaban de pie en los casilleros, justo antes de que cada uno se fuera a sus respectivas clases. Y pues de ahí en adelante, las noticias volaron por la escuela en un abrir y cerrar de ojos. A la hora del almuerzo, todos ya deberían saberlo. Algunas personas los veían con incredulidad, otros parecían temer aún más a Yixing, y al resto no les importo una mierda.
Al principio, tener a Junmyeon a su lado fue como un sueño. Después de llorar y sentirse tan miserable por su amor no correspondido durante tanto tiempo, había momentos en los que Yixing se preguntaba si estaba soñando. Pero cuando despertaba por las mañanas y leía un mensaje de buenos días de Junmyeon (Buenos días, cariño), se daba cuenta que las cosas eran reales. Poder abrazar, besar, y sostener a Junmyeon cuando quisiera fortaleza la sensación de realismo. Hasta que la sensación se desvaneció y podía decir con certeza que Kim Junmyeon era su novio. Suyo.
Su primera semana juntos fue felicidad pura, tanto para él como para Junmyeon. Fue también durante uno de esos días que Junmyeon le dio obsequio por su cumpleaños. Honestamente, Yixing estaba feliz con que Junmyeon solo lo felicitara y le diera un beso y abrazo, lo cual Junmyeon también le dio. Eso era todo lo que necesitaba. Pero después que finalizara su cena de cumpleaños, se encontró despidiendo a Junmyeon. Y fue allí, bajo el marco de la puerta, que su novio le dio un pequeño paquete envuelto en papel de regalo purpura.
—Espero que te guste, mi hermoso, Yixing —dijo Junmyeon, antes de besarlo y luego huir en su bicicleta.
Yixing hizo un puchero. Había querido abrazar a Junmyeon otra vez, ¡pero ya estaba lejos! Entonces, abrió su regalo. Su boca cayo abierta. Era una libélula disecada, una especie rara que siempre había querido para su colección de insectos, pero debido a los ahorros para su viaje, aún no había comprado. Que regalo tan perfecto. También significaba que Junmyeon si había escuchado y recordado todo lo que Yixing divago cuando trabajaron juntos. Y el hecho de que Junmyeon hubiera gastado su dinero para comprársela, a pesar de su situación, hizo que Yixing apreciara el gesto interminablemente. Aunque no pudo evitar preocuparse un poquito. ¿Era digno de esto? Aun así, mañana abrazaría y besaría a Junmyeon, agradeciéndole una y otra vez.
Ninguno de los dos tenía demasiada experiencia en relaciones, pero a medida que pasaba el tiempo, fueron aprendiendo juntos, descubriendo nuevos lados acerca del uno al otro en el proceso. Cosas como la sensibilidad del cuello de Yixing y por qué Junmyeon no debería besarle ahí a menos que quisieran terminar cayéndose al piso (pero no había problemas al estar sentados). O ese lado un poco posesivo de Junmyeon y cómo siempre se aseguraba de mostrarle a todos que Yixing era suyo, generalmente tomándole la mano cuando caminaban en la escuela o besándolo en los momentos más inesperados. Yixing no se lo admitió, pero le gustaba este lado de Junmyeon.
El examen de ingreso también se aproximaba. Encima de eso tenían todas las otras tareas de la escuela. Solo les quedaba esforzarse doblemente. Y a pesar del hecho de que querían estar haciendo nada y solo pasar el tiempo juntos, decidieron ponerlo de lado y concentrarse en sus estudios. Fue durante sus breves descansos que compartían abrazos y un beso o dos.
Yixing se había vuelto más audaz al besar, quizás porque Junmyeon le enseño muy bien. De cualquier manera, era más receptivo, y sentía satisfacción cada vez que lograba hacer que Junmyeon gimiera un poquito. No podía evitar sentir curiosidad. Puede que le consideren un despistado, pero era tan estúpido. Por supuesto que Yixing sabía que esperar más allá de los besos. Demonios, algunas, bueno muchas, veces se había tocado a si mismo mientras fantaseaba acerca de eso. Pero Junmyeon nunca iba más lejos que esos besos apasionados, ni dio a entender que deberían. Yixing se preguntaba por qué, y a veces algunos pensamientos dañinos sobre su cuerpo habían surgido. Sin embargo, allí estaba Junmyeon diciéndole lo hermoso o lindo que era, así que no tenía más razones para dudar.
Puede que Yixing sepa mucho sobre lepidópteros y arácnidos, pero no tenía idea sobre relaciones. Tampoco Luhan parecía tener conocimiento, ya que lo único que le aconsejo fue que Yixing dejara que las cosas siguieran su curso.
Por otro lado, tal vez la renuencia de Junmyeon se debía a esa charla mortificante que los padres de Yixing le habían dado después que los vieron besándose. "Yixing, Junmyeon, ya sé que no van a embarazarse el uno al otro, pero eso no significa que no deban estar informados, jovencitos," había comenzado su mamá, solo para que su papá siguiera explicándoles los principios del sexo gay. Apreciaba el intento de sus padres al preocuparse, pero dios, nunca había visto a Junmyeon tan rojo.
Sip, quizás era mejor no hablar al respecto. Por ahora podía contar con sus fantasías.
En fin, las semanas restantes hasta el examen de ingreso consistían en ir a la escuela y estudiar, solo para volver a casa y estudiar más. Ni siquiera habían tenido una cita adecuada todavía. Yixing no estaba quejándose, le encantaba pasar tiempo con Junmyeon, aunque sea relacionado a los estudios. Además, la oportunidad de pasar una velada juntos, sin preocupaciones, sería su recompensa después de todas estas semanas agotadoras. Recientemente, también había otro día al que Yixing esperaba.
Una tarde, estaban descansando en la sala de estar antes de repasar inglés. Yixing acababa de poner a Jean-Henri en su tanque después de tratar de convencer a Junmyeon que sostuviera a la tarántula. No lo había hecho, pero al menos Junmyeon le había tocado la cabecita (no sin hacer una mueca de disgusto). Yixing no pudo evitar reírse. Tal vez Junmyeon se atrevería otro día.
Ahora, estaban sentados en el sofá. Yixing, en el regazo de Junmyeon, descansaba su cabeza sobre el hombro de este, mientras que su novio los sostuvo de su cintura. Le encantaba estar rodeado de eso brazos tan fuertes e inhalar esa fragancia tan embriagadora.
—Amo tu olor. Prados-
—Narcisos y la primavera —Junmyeon terminó por él. Se rio entre dientes y tiernamente le dio a Yixing un beso en la cabeza. —Siempre dices eso.
—Porque me gusta mucho —. Yixing respiró en el cuello de Junmyeon.
La mano de Junmyeon le acarició el pelo, una sensación que también le encantaba a Yixing.
—Voy a seguir comprando ese perfume.
Asintió con la cabeza, sonriendo ampliamente. De pronto, se enderezó al recordar algo. —Por cierto, recibí una invitación para la boda de mi prima. ¡Ahora que tengo dieciocho años, me dieron mi propio sobre! De todas maneras, puedo llevar a alguien. ¿Quieres venir conmigo?
—¿Estás seguro? —Junmyeon preguntó, luciendo bastante confundido.
—¡Si! ¿Por qué no lo estaría?
—Porque... conocería al resto de tu familia. Y bueno, ya sabes.
Oh. Yixing ni quiera había pensado en eso. Lo primero en su mente fue lo increíblemente guapo que Junmyeon se vería con un traje, con una camisa de vestir ajustada, pantalones moldeando sus piernas tonificadas...Si, no podía esperar a verlo. Quizás los padres de Yixing eran modernos y de mente abierta, pero no estaba seguro sobre sus otros familiares. Pero no importa lo que sea que sus familiares tuvieran que decir, Yixing haría lo que le hiciera feliz.
—¿A quién le importa lo que diga la gente? ¿verdad? ¿No me dijiste eso? Y bueno si alguien resulta ser demasiado grosero, pues, solo serían menos gente a la que tendría que saludar durante las reuniones familiares. Quiero que vengas conmigo. Sería muy feliz si me acompañaras. ¿Por favor?
Una sonrisa se extendió por los labios de Junmyeon. —¿Cuándo es?
—A mediados de diciembre.
—Bueno, eso es suficiente tiempo para que pueda comprar un traje.
Sonrió devuelta, sus ojos se iluminaron. —¡Iré de compras contigo! —soltó.
Junmyeon asintió. Acunó la mejilla de Yixing y su pulgar se hundió en uno de sus hóyelos.
—Amo tus-
—Hoyuelos —dijo Yixing, riendo antes de que Junmyeon se inclinara para callarlo con un beso.
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