¡¡ODIO LAS CLASES EN LÍNEA!!
*c va a seguir haciendo tarea porque sino pierde la beca*
─── ❝ Fire on fire ❞ ───
Si, parecía como si los astros, el universo, Dios y todos los elementos de la naturaleza se hubieran puesto de acuerdo para joderle el día al joven omega. Noah no terminaba de entenderlo, pero no era como si su cuerpo bajo los efectos de su celo le permitiera pensar por un segundo.
—Oh, pero qué oportuno acontecimiento—pronunció el señor Ivanov cerrando la puerta detrás de él.
Noah no dudó dos veces para dar paso a tras a su plan de salir por la puerta. Quiso escapar de esa agobiante situación, huir de esos ojos esmeraldas y correr a un lugar seguro, pero el señor Ivanov no se lo permitió. El alfa adulto lo tomó de la muñeca y lo acorraló en una de las paredes.
—N-No puede tocarme...—murmuró Noah siendo traicionado por su jadeante voz y sonrojado rostro. Una vista muy excitante para Ivanov.
—Shh...—silenció el tartamudeo del omega posando uno de sus dedos en los labios contrarios—Justo cuando necesitaba liberar mi estrés apareces en tu estado de celo, liberando tus feromonas, meneando la cola suplicando por un pene. Lástima que Luttrel fue muy específico en no volver a tocarte, eso sin duda me parte el corazón.
—Si no se aleja gritaré—amenazó recargándose en la pared. Podía sentir como sus piernas comenzaban a temblar, en cualquier momento caería al suelo y no podría escapar. Volvería a ser víctima de la voluntad de un alfa sobre su cuerpo—¡Ah... mght nght... Aah!—su voz lo traicionó al sentir como la mano ajena invadía el interior de su pantalón—Nght... n-no por favor—suplicó casi en las lágrimas sintiendo como Ivanov acariciaba su húmeda entrada y como sus largos dedos buscaban entrar para hacer un lío de su interior.
—Sabes Noah, de todas las perras y prostitutos con los que he tenido que entretenerme, ninguno me ha sabido tan exquisito como tú—murmuró cerca del oído de Noah haciendo que temblara con el soplido de su voz—Dime la verdad, ¿esta forma de seducir te la enseño el prostituto que llama por esposo Alek Luttrel?
—¡Cállate! —gritó a la par que una cachetada se plantaba en el rostro de Ivanov. Tanto fue la sorpresa del alfa que soltó por reflejo al omega.
Noah no lo pensó dos veces para correr lejos a la puerta de su auto. Ya dentro encendió el auto mientras que sentía como su cuerpo sufría las consecuencias por el repugnante toqueteo por parte del señor.
La cachetada había dejado un rasguño en el rostro del señor Ivanov, quien sólo pudo observar con una sonrisa como el joven omega corría por su vida y conducía acelerado con el propósito de salir de su propiedad. Decidió subir las escaleras en busca de un botiquín para tratar la herida, pero el ruido y traqueteo proveniente de una de las habitaciones llamó su atención.
—¿Todo está en orden? —preguntó entrando a la habitación donde se encontraba su hijo en un pésimo estado. Se encontraba sudando, con la respiración agitada y con una mirada asesina.
—¿Dónde está Noah? —preguntó con una voz ronca y agitada.
—Se acaba de ir, se veía enfermo—contestó sin dar detalles, prefería guardarse a Noah para él mismo—¿Se adelantó tu celo? —preguntó lanzando un inhibidor a su hijo, quien no dudó dos veces para tomarlo secamente.
—Imposible—musitó recargándose en su escritorio—¿Y ese rasguño? —preguntó una vez su vista se aclaró.
—Me lo hizo un gatito—sonrió.
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—¡Rápido, rápido! —gritaba mientras conducía casi ciego mientras escuchaba como las constantes llamadas a Ellio terminaban en el buzón—¡Mierda! —gritó golpeando el volante a la par que se cambiaba de carril para evitar un accidente. Sentía como el corazón se le salía del pecho, como se le complicaba cada vez más respirar con normalidad, su pantalón manchado y su cabello hecho un lío—Aah—gemía tratando de llegar a su destino.
Siempre que Noah entraba en celo iba a un retiro para omegas. Eran grandes edificios fueras de la ciudad que resguardaba a omegas en celo en sus instalaciones, se le negaba la entrada a cualquier tipo de entrada a alfas y estaba equipado con todo lo necesario para que los omegas pudieras sobre llevar sus celos.
—Ra-rápido...ah nght—gemía apretando las piernas para liberar algo de placer, pero su vista estaba tan nublada que ignoró por completo una luz roja—¡Aah! —pudo alcanzar a gritar al chocar contra otro auto.
Sintió un gran forcejeó por parte del cinturón de seguridad, su cabeza chocó contra el volante y pudo escuchar cómo la hojalata del coche se abollaba. Como pudo puso freno y apagó el vehículo.
Noah ya no sabía si llorar por el susto, gemir por su celo o sentir dolor por el golpe, decidió quedarse en el asiento del conductor, tratando de calmar su mente y corazón que trabajaban más rápido de lo que podía manejar. Ellio no contestaría el teléfono, su familia no lo buscaría y por mala suerte el choque no lo había matado.
—¡Santo cielo! —se escuchó una voz femenina fuera del auto—¿¡Se encuentra bien!?—preguntó exaltada una omega abriendo con gran fuerza la puerta—¿¡Noah!?—preguntó asustada quitando el cinturón de seguridad y tomando el blanco rostro del omega.
—¿S-Señora And-dersson? —preguntó al volver a escuchar la voz. Estaba ciego, hacía calor, su respiración era incontrolable y sus feromonas salían sin control.
Amber Andersson, madre omega de Demian, sólo pudo ver cómo Noah se desplomaba en sus brazos. Con la cabeza fría, llamó una ambulancia mientras revisaba que el joven no tuviera alguna herida grave, por suerte, sólo tenía un golpe en la frente y su estado de celo.
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El ambiente era frío, no porque fuera incómodo o frívolo, sino que realmente podía sentir como sus pies se congelaban por lo bajo que estaba el aire acondicionado. Se cubrió con la gruesa frazada y se encogió tratando de encontrar calor corporal, sintió como la parte baja de su cuerpo se encontraba completamente mojada. La anestesia del largo sueño hizo que olvidara el dolor en su vientre que le causaba el celo, pero un olor peculiar lo acunaba, lo protegía y lo hacía sentir tranquilo.
Noah finalmente abrió los ojos encontrándose cubierto de una sudadera que obviamente le quedaba enorme, pero que emanaba un delicioso olor que extrañamente le traía calma.
—Veo que ya te sientes mejor—habló Amber Anderson entrando a la habitación.
Noah se sentó en la cama viendo que se encontraba en una habitación peculiar. Parecía un hotel, pero había un monitor de hospital y varios medicamentos en la mesa de noche. Terminó notando que tenía una aguja conectada a lo que parecía suero.
—Señora Anderson—murmuró Noah tratando de ponerse de pie, pero la debilidad de su cuerpo acompañado de un fuerte dolor de cabeza hizo que volviera a acostarse en la cama.
—Tranquilo, no tienes que presionarte—se acercó con una sonrisa. Tomó una silla y se sentó al lado de la cama—Veo que ya te sientes mejor—sonrió con tranquilidad.
—¿Dónde estoy? —preguntó sonrojado tomando celosamente la prenda que lo cubría. Amber le regaló una sonrisa mientras que la omega ponía una toalla húmeda en la frente de Noah para calmar la fiebre.
—Estás en uno de los retiros para omegas. Quise llevarte al hospital, pero estas en celo, no quise exponerme a los alfas, por eso te traje al retiro, sólo pedí una habitación equipada y a un grupo de médicos que te puedan monitorear—explicó notando que sólo se había ganado un raspón en la frente tras el choque—Ya me encargué de tu auto y llamé a Ellio Luttrel, él vendrá cuando termine su trabajo.
—¿Mi auto? —preguntó cubriéndose hasta la nariz, no quería que una dama como la señora Anderson le viera en tan penoso estado.
—Iba cruzando la avenida cuando un auto pasó a toda velocidad y terminé chocando contra él, se había saltado un alto—narró lo acontecido con calma—Cuando te encontré estabas muy mal, te inyecté un inhibidor que tenía en mi bolsillo, pero me temo que no es un estado de celo normal, es más bien un llamado—mencionó con una voz preocupada que no pudo evitar notar Noah.
—¿Llamado? —preguntó cansado. Se sentía mejor cada vez que olfateaba la sudadera, le alegraba el corazón.
—Es algo que no te enseñan en la escuela, sólo le ocurre a los destinados—comenzó tratando la forma de guiar la conversación—Cuando era joven pasé por un proceso de selección para conseguir pareja. Me llevaron a un salón donde fui colocada como una muñeca en un mostrador, los alfas pasaban y elegían al omega de su gusto. Yo fui elegida por un hombre mayor, mis padres estaban alegres de que al fin pudiera adquirir un esposo, pero algo curioso pasó antes de firmar el contrato marital; sentí un olor muy familiar y que me hacía sentir feliz, cuando busqué la raíz me encontré con una hermosa alfa que me enamoró en cuanto la vi—narró con una sonrisa en el rostro—Entré en un estado de celo en cuanto la vi, como queriendo atraerla a mí, buscando que me llevara con ella. Al final nos dimos cuenta de que se trataba de mi destinada y la persona con la que me quería casar.
Noah al principio no lo entendió, culpaba al celo y a los sedantes que le habían inyectado. Conforme sus recuerdos se iban aclarando, recordó que el motivo de su celo fue el beso que le había dado a Nicholas.
—Esa noche hice un llamado a mi Maya—aclaró—Un llamado funciona cuando un omega se encuentra en peligro con otro alfa, es como un sistema de defensa, mediante el celo tu cuerpo llama a tu pareja destinada mientras que las feromonas marean al alfa que te ataca.
—Eso explica muchas cosas—habló somnoliento.
—Lo menciono porque eres el destinado de mi hijo, y tú estás comprometido con otro alfa—fue al punto, hablando con una voz más seria—Perdona, tenías feromonas impregnadas y pude darme cuenta.
—Pero yo no elegí a ese hombre—aclaró rápidamente—Mis padres sólo me dieron unos folders con nombres y fotografías que no conocía. Me entregaron al menos viejo y más adinerado de la lista, aprovecharon mi ignorancia para firmar un contrato que yo nunca pedí—habló con dolor en el pecho, como si quisiera llorar.
—Y no te culpo querido—se acercó para tomar la mano de Noah, acariciándola entregando un poco de calma—Sé lo difícil que es nacer en una familia donde ser omega es ser menospreciado. Pero te diré algo Noah, cuando encontré el amor nada pudo sobreponerse, la vida se tornó mejor cuando me di cuenta de que podía hacer las cosas mientras no me encontrara sola—apretó más fuerte su mano y no dejó de mirarle con una enorme comprensión y empatía.
—¿A dónde quiere llegar? —musitó con lágrimas en sus ojos—Primero habla sobre un llamado, destinados y contratos; discúlpeme señora Anderson, pero no logro comprender.
—Mi hijo te ama Noah—fue directa en cuanto al tema—Me comentó lo que pasó en la cafetería y no puedo estar más orgullosa del hombre en el que se está convirtiendo Demian, soy su madre, no quiero verlo con el corazón roto—habló seria dejando pensando a Noah en lo sucedido en la cafetería—Pero también soy omega y no quiero orillarte a que dejes a un alfa por otro. La decisión es tuya Noah, decide si quieres el amor de mi hijo, y cuando lo hagas él te ayudará incondicionalmente a acabar con tu matrimonio arreglado. Yo dejé de pelear cuando Maya entró a mi vida, me hizo una mujer más fuerte. Demian te ama Noah y estoy segura de que también te hará más fuerte.
—Sabe señora Anderson, detesto la idea de que un omega necesite de un alfa para estar completó—confesó alejando su mano del tacto contrario.
Amber Anderson no lo tomó a mal y sólo devolvió el acto con una sonrisa. Ya había hablado demasiado con el chico.
—No es un alfa lo que necesitas mi niño, sólo alguien con quien contar en las buenas y en las malas—la conversación pudo haber continuado, pero el tono de celular llamó la atención de Amber—Disculpa tesoro, es Maya, creo que ya me ausenté lo suficiente.
Seguido de eso, se levantó del asiento y colocó una bolsa de tela en la mesa de noche junto con las demás medicinas. La omega se encaminó a la puerta para dejar sólo al joven, pero antes de cruzar el umbral volteó a ver una vez a Noah y le regaló una sonrisa.
—Me alegra que te gusté la sudadera, puedes quedártela, Demian siempre la olvida en casa, dejé más prendas por si necesitas un nido. Recupérate Noah—sonrió cerrando la puerta.
El corazón de Noah dio un giro al escuchar que se trataba de la ropa de Demian. Se sentía como un abrazo, era igual de cálido, dulce y tranquilizador. Sonrió recordando las veces que se había encontrado en los brazos de Demian, el cómo estos lo envolvían perfectamente y le traía calma a su alma.
Si, Noah parecía más dócil cuando se trataba de Demian, la razón el joven la desconocía, pero no era como si quisiera compréndelo, más bien, prefería guardarse las teorías para sentir en primera fila esos nuevos sentimientos que el alfa provocaba en él.
—Muérete Demian Anderson—murmuró haciéndose bolita en la inmensa cama. Poco a poco comenzó a sentir como el calor de su cuerpo aumentaba, era menor debido al suero al que estaba conectado, del que sospechaba tenía medicamento para retrasar el celo—Mierda... ah—gimió enredándose en las sábanas, acurrucándose en la prenda que le llegaba hasta los muslos.
No podía evitarlo, se excitaba con sólo el recuerdo de esos bellos ojos azules, sus fuertes manos que lo tocaban como si fuera de cristal y esa voz que le estremecía la piel. Gimió descaradamente al aire tras sentir como se mojaba con el simple recuerdo de Demian.
Con cuidado, se desprendió de su pantalón junto a su ropa interior. Se quedó con sólo la sudadera cubriendo su desnudes, y con sigilo tomó la bolsa vaciando el contenido sobre la cama. Su cuerpo tembló al percibir el aroma tan característico de su alfa, su cuerpo cayó entre el bulto de ropa para poder embriagarse de ese delicioso aroma.
—De-Demian—gimió sintiendo como su vista se volvía otra vez borrosa. Cerró los ojos y abrazó la ropa como si se tratara del cuerpo que tanto necesitaba—Demian...Mgh...Demian—gemía revolcándose entre las prensas, apretando sus piernas para calmar su erecto pene.
Se mostró ansioso. Había experimentado muchos celos, cada uno era tortuoso y doloroso; pero por primera vez se sentía excitado a un grado que desconocía. Sus piernas estaban tan abiertas a causa de una erótica flexibilidad, su cuerpo se retorcía con el simple roce de la tela contra su piel.
—¡Aah! —gimió tras pellizcar uno de sus pezones. No lo pensó dos veces para masturbar a su miembro suavemente, disfrutando de la sensación eléctrica que recorría su cuerpo—¡Aagh! —se sintió venir cuando el olor a las feromonas de Demian lo volvieron a invadir—Ah...ugh...argh ¡Demian! —su cuerpo se convulsionó estirando sus pezones al punto de sentir un delicioso ardor—¡Oh mierda!
El cosquilleo y la forma en la que su cuerpo se estremecía hizo que apretara las piernas para sentir mayor placer. Pronto su mano quedó bañada de fluido preseminal, no podía creer lo mojado que estaba sólo con la fantasía de tener a Demian Anderson entre sus piernas, mordiendo sus pezones, jodiéndolo con su polla hasta arrancarle el último vestigio de humanidad y convirtiéndolo en una zorra arrastrada que suplicaba de rodillas por semen.
—¡Lo quiero! —jadeó llevando su mano libre hasta su entrada—¡Lo quiero dentro! —chilló penetrándose con sus largos dedos, llorando y suplicando por el pene de su destinado—O-ohh...—gimió encantado por lo estimulado que se encontraba. Volvió a abrazarse de la prenda y cerró sus ojos imaginando a Demian entrando y saliendo de su culo, haciéndolo añicos y torturándolo con cada embestida—¡Ooh... Aaght...! ¡Me encanta! —gritaba con desespero subiendo y bajando su mano estimulado su erección—¡Demian, quiero que me cojas! —gimió cerrando los ojos y proyectando en su memoria la imagen del joven y sexy alfa—¡Fóllame, rómpeme en dos con tu verga! ¡Aah...!
No tardó mucho para manchar las sábanas, se corrió tanto como quiso, gimió tan alto y sin remordimiento de ser escuchado del otro lado del pasillo, pero sorprendentemente eso no había bastado, seguía agitado, deseoso por su alfa quien parecía ser el único que podía satisfacerlo.
Volvió a acostarse en la cama, disfrutando del post-orgasmo y lo tembloroso de sus piernas.
—Jódeme, Demian Anderson.
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Hubiera entrado sin permiso, la llave en su bolsillo le hubiera dado el acceso necesario para entrar en el departamento de Nicholas, pero Milo seguía esperando a ser digno de entrar en la morada.
Desilusionado y casi con el corazón roto, volvió a tocar por última vez en la espera de que su amado le abriera la puerta. Tras pasar cinco largos minutos, decidió irse, sin embargo, la puerta se entreabrió dejando ver a un sudoroso alfa con el cabello hecho un desastre.
—N-Nicholas—musitó Milo sonrojado por la sexy apariencia del alfa—Sé que dijiste que llamara, pero vengo a disculparme por lo de la otra noche, ¿crees que pueda pasar?
—Si lo haces no saldrás—musitó tratando de controlar su respiración—Estoy en celo, vuelve después—gruñó a la par que cerraba la puerta.
—¡Espera! —gritó Milo empujando la puerta entrando a la fuerza.
Al entrar, notó como todo el departamento estaba hecho un desastre, podía ver vidrios rotos, los muebles rasgados y las sillas tumbadas. Milo sabía que Nicholas no era el hombre más calmado del mundo, conocía su temperamento y había llegado a saber cómo controlarlo, pero al ver los ojos de Nicholas se dio cuenta de lo frustrado que se encontraba por el celo.
—¡Lárgate! —gruño Nicholas aprisionando a Milo contra la pared.
—Mi amor, lamento mucho lo que dije la noche anterior—tomó con dulzura el rostro de su amado—Tienes razón, tú eres mi única familia, perdón por cegarme con mi avaricia.
—¡Milo te dije que te largues! —gritó jadeando. Era imposible controlarse, lo último que necesitaba era lastimar a la única persona que se preocupaba por él.
—Déjame terminar—apartó los mechones que caían en el rostro de Nicholas—No tienes que pasar por esto solo, tienes a un omega que no tiene miedo de complacer a su alfa, no necesitas destruir tu departamento, necesitas a un omega que pude satisfacer tus deseos incondicionalmente—abrazó a su alfa—No me apartes, sólo déjame estar a tu lado, aún si estas con alguien más, seguiré siendo tuyo—se acercó a besar a Nicholas—Puedes destruirme—musitó despacio sin temor a ser devorado por aquel alfa que apenas y podía controlar su instinto.
No bastó con sentir el calor de Milo de vuelta, Nicholas quería más, quería despojarlo de su ropa, besar y morder esa blanca piel, hacerlo gritar de agonía y follárselo hasta calmar su apetito.
La forma en la que con desespero chocaban sus labios y al separarse estos dejaban un hijo de saliva, sus caderas rosándose. Nicholas dejó de resistirse cuando las piernas de Milo se enredaron en su cintura y le arrancó la camiseta, dejando el pecho del pelirrojo expuesto. Ni siquiera le dio tiempo a Milo para parpadear, era imposible ignorar aquella majestuosa y masculina vista, gimió complacido a lo que Nicholas terminó cargando al omega hasta su cama.
—¿Entonces puedo destruirte hasta quedar satisfecho? —preguntó deleitándose con el omega en su cama que se retiraba las prendas de una forma endemoniadamente seductora. Le fue imposible jalarse la verga mientras miraba el culo de Milo ya mojado, vaya que quería hacerlo gritar hasta dejarlo ronco.
—Si mi alfa...
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El sol comenzaba a calar en sus ojos, el frío de la habitación no se veía calmado por la inmensa frazada ni por las chaquetas de Demian. Noah abrió los ojos con pesadez mientras trataba de ajustarse a la iluminación y al ardor que este la causaba.
—Mierda...—apenas y pudo hablar mientras volvía atraparse en busca de calor.
Su plan era volver a conciliar el sueño y no preocuparse por lo que había pasado la noche anterior, pero el golpeteo constante de la puerta no le permitió proseguir con su plan procrastinador.
Claro, Noah ni siquiera tuvo que darle una confirmación para que Ellio entrara luciendo tan fabuloso como era de costumbre.
—Oh santo cielo—musitó tapando su nariz al sentir la abundante fragancia de las feromonas de Noah—La próxima vez traeré un cubrebocas.
Ellio se adentró en la habitación y dejó una bolsa en una mesa del centro.
—¿Cómo te sientes? Amber Anderson me contó lo de tu accidente, Alek ya lo llevó al mecánico y estará listo en unos días, da gracias que fue sólo un golpe—comenzó sacando toda la comida de la bolsa y sirviendo todo en platos de cartón reciclado.
—Mmgh...
—Disculpa si no contesté tus mensajes—comentó con un cierto tono de culpa acercándose a la cama— Salí tarde del trabajo y cuando llegué a casa Brook tenía fiebre, pasé toda la noche en el hospital mientras que Alek cuidaba a los niños. Me sorprendió encontrar un mensaje de Amber Andersson diciendo que habían tenido un accidente.
—Tienes cosas que hacer, no puedes hacerte responsable siempre de mí—murmuró sin asomar su cabeza, enredándose entre las prendas de Demian.
—Tengo un amoroso esposo que me ayuda con los cachorros, además, también soy tu madre por lo que hacerme responsable de ti es mi deber—contestó llevando un plato lleno de comida hasta la cama.
Ellio notó extraño a Noah, casi siempre iba a verlo al segundo día de su celo y siempre estaba inquieto, pero esta vez lo veía calmado. De pronto sintió un aroma peculiar, no sólo eran las feromonas del joven omega, sino que había algo más.
—Oye, tienes que comer—dijo con una voz un poco firme agitando el bulto en la cama. Ellio sabía perfectamente cómo tratar con niños berrinchudos y personas testarudas, para su mala suerte, Noah era ambos—¡Noah!—insistió nuevamente agitando más fuerte, no tardó mucho para comprender que eso no funcionaría—Bien, dime lo que te pasa, te conozco lo suficientemente bien como para saber que te haces daño cuando guardas silencio.
Tenía razón, debajo de la cobija Noah estaba peleando con sus sentimientos. Ellio le regaló el tiempo necesario para que el joven omega pudiera poner en orden su cabeza, permanecería en silencio esperando hasta que Noah se abriera con él.
—Nicholas me besó...—comenzó sorprendiendo a Ellio, quien guardó su enojo al notar que su hijo seguiría hablando—Sentí un mareo, vomité y comencé a sentir fiebre. No pude contenerme y cuando menos me di cuenta ya había chocado con la señora Anderson y me encontraba así...—quitó dramáticamente la cobija dejando ver un nido hecho con las prendas de su alfa y a Noah sudado y sonrojado.
Ellio se quedó sorprendido, era verdad lo que Amber había dicho por el teléfono, de verdad se trataba de un llamado. El omega mayor lo había experimentado tras comenzar a salir con Alek, pero nunca había hecho un nido, simplemente era algo íntimo que incitaba al apareamiento y a ser marcado por tu destinado.
—Noah—suspiró aún sorprendido. Quiso acercarse, pero un sonrojado omega gruñó furioso tras percibir que tocaría la tela que resguardaba con recelo—¿Son de Demian?
—¡Son mías! —habló agresivo tomando las prendas de forma hostil.
—Son de Demian—se contestó a sí mismo poniéndose nuevamente de pie para observar mejor el panorama—Hiciste un nido—sonrió optimista al pensar que tal vez Demian Anderson era el indicado para su hijo, pero la sonrisa no duró tanto al ver como Noah se propiciaba a llorar—Oye...—comenzó despacio tomando la mano de Noah con delicadeza—Sé que tu última experiencia haciendo un nido fue terrible, pero eso fue porque Dimitri era un hijo de perra que sólo te hizo...
—¡No menciones al mal nacido de Dimitri! —gritó frustrado por el recuerdo de ese hombre, derramando un par de lágrimas en el proceso—¡Deja de mencionar ese asqueroso nombre, sólo es otro alfa que me ha jodido la vida!
—Pero Demian también es un alfa—comentó astuto llamando la atención del otro rubio—¿Te sentiste mejor una vez hiciste el nido? —Noah asintió con la cabeza mientras se cubría con una chaqueta la parte inferior de su cuerpo—Me alegra—sonrió—Cuando conocí a Alek también sufría de celos espontáneos cuando iba a ese trabajo de mierda, rechazaba a todos mis clientes y sólo quería ser abrazado por Alek, sólo con él encontraba placer.
—¿Y sólo por esto debo de ir y correr a los brazos de un chico que apenas conozco?
—Un chico que te ha defendido, abierto las puertas de su hogar y que te respeta sin importar tu pasado—corrigió haciendo un puchero al joven omega—No creas que no te he notado más feliz, sonríes más, tomas menos y ya no vas a esos estúpidos bares a desahogarte con alcohol y sexo.
—¿A dónde quieres llegar? —musitó sintiendo como el calor regresaba a su cuerpo.
—Demian te ama, Noah...
—¡Esto es un puto déjà vu! —dijo irritado a la par que se dejaba caer sobre las prendas y volvía a taparse con la cobija.
—¿A qué te refieres? —preguntó serio.
—Tuve este tipo de conversación con la señora Anderson, me dijo que no necesitaba un alfa, sino a un compañero para poder sobrellevar mis problemas y...—comenzó recordando la noche anterior con un poco más de claridad, hasta que recordó que Amber Anderson ya conocía de su estado actual con Nicholas, esto hizo que se levantara nuevamente de la cama, con una respiración agitada y voz sumida miró nuevamente a Ellio—Y ella se enteró del matrimonio arreglado...
—Ay Noah—suspiró frustrado sentándose nuevamente en la cama. Iban a tener una muy muy larga charla.
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Capítulo largo, pero siento que lo merecía.
Ok, soy nueva escribiendo escenas 'hots', pero me esfuerzo, así que porfis no teman en hacerme observaciones y comentarios.
Hoy les traigo datos incesesarios sobre la mamá omega de Demian: ¡Amber Fossati!
Amber es una omega de nacionalidad italiana.
Conoció a Maya (madre alfa de Demian y su esposa) en un lugar de encuentros maritales justo cuando estaba por casarse con otro alfa.
Es muy alegre y cariñosa, sobre todo con Demian, quien es su persona favorita en el mundo.
Es dueña de una empresa darmetologica, trabaja mucho en laboratorios para el cuidado de la piel y ha creado su propia marca libre del maltrato animal.
Espero que les haya gustado el capítulo, me disculpo si hay faltas de ortografía, pero como les digo, odio las clases en línea. Nos vemos en el siguiente capítulo, donde pasará algo muy bonito :3
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