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Capítulo 1🍁

Anteriormente...

—Ya tardaron mucho, ¿no creen?—habló Jungkook, una hora después de que sus amigos se habían ido.

—Sí... Tal vez se alejaron mucho de aquí.—añadió Jin con evidente angustia.

—Tengamos paciencia... Dijeron que volverían.—suspiró Taehyung—Por mientras, ¿porqué no regresas a tu campamento?, quizá lleguen allá.—miró a Kook.

—Eh... No sé el camino de regreso, ellos son quienes me guían.—desvió la mirada ligeramente nervioso.

—Puedes pasar la noche junto a Taehyung, tiene un árbol disponible.—sugirió desde el lago.

—¿Qué?, no, ni de chiste.—contestó inmediatamente.

—Tae, no empieces, en éstos momentos no estamos para ponernos de egoístas.—regañó Jin.

—Ash, bien, sólo porque es la única persona en éste bosque que nos va a ayudar.—bufó con resignación.

—Gracias.—respondió Jungkook con incomodidad.

Ninguno de ambos tenía opción, debía quedarse allí esa noche.
Primero, por no recordar como regresar al campamento.
Y segundo, porque debía estar en el lago para cuando los chicos regresaran.

Lo que no sabían, era que ninguno de los cinco desaparecidos volverían esa noche.
Estaban prácticamente solos ahora, y pronto se darían cuenta de eso.

Continúa...

Luego de aquella pequeña discusión, Jin se despidió de ambos, pidiéndole a Taehyung que se comportara lo más amable posible con Jungkook —pues sabía perfectamente como era la actitud del chico con la gente nueva—, añadiendo además que intentaría estar al pendiente de cualquier ruido en la superficie.

Se sumergió, dejando a los dos nuevos conocidos solos, sin saber muy bien como romper el hielo.
Taehyung no quería hablarle, pero debía hacerlo por obligación.
Jungkook simplemente no deseaba permanecer en completo silencio, pues ésto lo haría concentrarse en su angustia, y no sería bueno.

—Vámonos, te daré un lugar para dormir.—dijo Tae resignado, largando un pesado suspiro.

—De acuerdo...—aclaró su garganta.

El chico guió a Jungkook entre los árboles, tomándolo por la muñeca, no porque quisiera mantenerlo cerca, más bien era porque si lo perdía a propósito, Jin seguramente lo mataría.

No tardaron ni dos minutos en llegar al destino de Taehyung, pues su árbol / casa estaba bastante cerca del lago. Sin embargo, la imagen que los recibió no fue para nada cercana a lo que él tenía en mente.
Pues el árbol libre que le daría a Jungkook, ahora estaba ocupado por una invasora, a quien Taehyung no tenía muchos deseos de quitar.

—Dahlia, ¿qué haces aquí?—preguntó el chico de cabellos castaños, con cierto toque de molestia, al abrir la puerta de madera y toparse con un rostro adormilado.

—Dijiste que siempre tenías un lugar desocupado, y yo me quedé sin flor, así que déjame dormir.—regañó la chica.

O más bien, un hada algo odiosa.
Dahlia era una hada de luz, quien regularmente no se relacionaba con nadie, y que era conocida por su mal humor. En realidad, sólo Taehyung era su amigo, o algo así, pero ni a él le gustaba mucho su actitud.
Siempre se metía donde no la llamaban, pero cuando se necesitaba su ayuda, simplemente se negaba de forma grosera.

Y como se pudo ver, en ésta ocasión no fue la excepción, pues sin ser invitada, había ocupado un lugar que Taehyung no le había ofrecido como tal.
Solamente estaba ahí porque él en algún momento comentó acerca de ese árbol.

—¿Cómo que te quedaste sin flor?, no entiendo.—se cruzó de brazos.

—Mi casa murió, literalmente me cayeron encima sus pétalos amarillos.—bufó el hada de cabellos rosados—Quizá no le di mucha luz, pero en fin.

—Oye, ¿no crees que tenga que ver con Caroline?—susurró Jungkook, sólo el castaño lo escuchó.

—Puede ser... Ella era el conducto más grande de magia para las plantas...—contestó Taehyung al mismo volumen, regresando su atención a Dahlia—Vale, supongo que puedes quedarte.

—No pedí tu permiso, ninfa.—lo miró de reojo, volviendo a cerrar la puerta rápidamente.

El castaño suspiró pesado, bajando la mirada por unos segundos.
Sin embargo, antes de que siguiera en su trance, Jungkook le habló nuevamente, al notar como su ánimo había decaído aún más.

—Si quieres puedo dormir fuera de tu árbol, sé que no estás cómodo con ésto.—dijo suavemente.

—No, puedes enfermar o alguien malo podría verte, y Jin me mataría si dejo que algo te pase.—contestó rápido Taehyung, regresando a su expresión seria—Pasarás la noche conmigo, sólo porque tengo la obligación de cuidarte.

—¿Seguro?—el castaño asintió resignado, Jungkook suspiró por lo bajo—Está bien, gracias aún así.

Taehyung caminó unos pocos pasos, llegando rápidamente a un roble enorme, alto como edificio y ancho como una casa normal.
Movió una parte cortada del tronco, abriendo así una puerta, y dejando ver el interior.

Una cálida vivienda, con ventanas pequeñas en ciertas partes de la pared de madera, muebles hechos del mismo roble, y las zonas de la casa divididas únicamente por delgadas cortinas de seda color marfil. Toda la decoración, utensilios, accesorios y las cosas personales de Taehyung estaban hechas, en su mayoría, de plantas; algunas otras de madera o roca.

Bastante rústico, bonito, y parecía acogedor a pesar de su poca iluminación y espacio.

Fue ahí cuando Jungkook tragó duro, pues al entrar y ver lo que era la habitación de Taehyung, sólo encontró una cama individual, en donde cabía una persona a duras penas.
Era lógico, pues supuso que el chico vivía solo, pero ahora se sentía nervioso al pensar que ambos debían entrar en ese colchón.

—No tengo alfombra ni algún cojín para que duermas, así que compartiremos la cama.—explicó el castaño al cerrar la puerta—Sólo será una noche, y más te vale no intentar tocarme, humano.

—Lo prometo, pero... No creo que pueda mantenerme tan alejado de ti... El espacio es muy pequeño.—contestó Jungkook con las mejillas algo rojas.

—Ya lo sé, me refiero a toques innecesarios, ignorante.—bufó, caminando hasta la cama y mirándolo de reojo—Espero esa ropa sea cómoda para ti, porque no te prestaré de la mía.

—Descuida, no iba a pedírtela.—suspiró el peli negro, siempre hablando suavemente.

No iba a responder de la misma forma, indiferente y seria, de Taehyung, pues entendía el porqué de ese mal humor. Sus amigos no estaban, no sabía siquiera si se encontraban bien o no, y encima, una hada grosera lo había insultado —o parecía ser así—, evidentemente no iba a recibirlo de brazos abiertos y sonriéndole.

Así que decidió ser amable, comprendiendo en silencio los sentimientos que Taehyung tenía, y los cuales quería esconder.

El castaño subió a la cama, pegando su espalda a la pared, y dejó poco menos de la mitad del colchón libre, para su invitado.
Por supuesto que no le agradaba la idea de dormir con alguien, mucho menos con un humano, pero ¿qué opción tenía?, Jin le había pedido específicamente que no le hiciera daño a ninguno de sus amigos mortales.

—Anda, súbete.—bufó Taehyung, al ver que Jungkook no se movía—Acomódate, tampoco quiero que te caigas de cara.

—Ya voy...—suspiró nervioso, y se acercó al colchón.

A Jungkook tampoco le gustaba del todo la idea, pues le avergonzaba compartir cama con un chico que acababa de conocer, y no estaba cómodo además por toda la demás situación que los rodeaba.
No era el mejor momento para conocerse ni dormir juntos, pero era eso o quedarse en el suelo.

Subió entonces al colchón, dudando un poco sobre como podría acomodarse en ese espacio reducido, sin tocar más de la cuenta a Taehyung. Al final, se acostó dándole la espalda al rubio, intentando no retroceder tanto hacia él para no invadir su lugar.

—Buenas noches.—susurró Taehyung, sin mucho interés.

—Igual... Descansa.—respondió Jungkook, cerrando los ojos al instante.

Amaneció varias horas después, con un aire levemente tibio y el ambiente igual de pesado. Sin embargo, Taehyung si cambió su posición, y era lógico, acabarían teniendo contacto estando en el mismo colchón.

—¿Taehyung?, ¿qué haces?—preguntó Jungkook al reaccionar, con una voz ronca y adormilada.

—¿De qué hablas?...—el castaño bostezó, y cuando despertó por completo, notó lo que pasaba—¡Dios, perdón!

Taehyung, sin querer, había cortado la distancia entre ambos, y amaneció abrazado a la cintura de Jungkook, bastante pegados uno con el otro. Y bueno, su reacción fue retroceder completamente apenado y empujar a Jeon, pero fue tanta su rapidez, que chocó con la pared detrás suyo.

—¡Auch!—gritó, poniendo sus manos en su cabeza.

—Ay... ¿Estás bien?—Jungkook formó una mueca, mirándolo con preocupación. Aunque, también intentaba aguantar la risa.

—Sí... Lo siento, suelo abrazar cuando duermo.—explicó Taehyung al reincorporarse—Usualmente la víctima es mi almohada.

—No te preocupes, no me molesta.—Jeon sonrió levemente.

No le causaba molestia aquello, sólo vergüenza, y porqué no, algo de ternura.

Después de la escena extraña, y de tomar un poco de leche de sabia caliente, ambos salieron del árbol.
Eran alrededor de las ocho cuando iban camino al lago, ninguno hablaba ni se miraba, suficiente incomodidad habían tenido.

Al llegar al lugar, casi sintieron sus lágrimas salir, al sólo ver a Jin recargado en la orilla del lago, llorando por lo bajo. Sus amigos no estaban, y no había señal alguna de que hubieran regresado en algún momento.
¿Qué harían ahora?, se habían dado cuenta de que estaban solos, tres contra todas las personas del Castillo, incluyendo la Reina.

—¿Jin, qué pasó?, ¿algún indicio?—preguntó Taehyung, acercándose a él, ya sabiendo la respuesta que obtendría.

—No... No regresaron...—susurró Jin entre sollozos—Estuve despierto... Horas, y... Ellos no... Namjoon...

—Calma... Sabíamos que había riesgo...—el castaño se agachó a su altura, acariciando los cabellos negros de su amigo en un intento de consuelo.

—¿Qué hacemos ahora?, se llevaron a todos, no vamos a dejarlos así ¿verdad?—intervino Jungkook, bastante preocupado y alterado por la situación.

—Obviamente no los dejaremos, pero debemos planear algo muy bueno para poderlos rescatar.—explicó Taehyung, suspirando.

—Tenías razón... No podremos contra ella, ni contra nadie... Somos tres.—Jin levantó la mirada, liberando lágrima trás lágrima sin control.

—No... Yo... Lo lamento.—susurró el castaño—No debí decir todo eso, y me arrepiento ahora, en verdad.—bajó la mirada, parecía que intentaba retener su llanto—Somos los únicos que podemos hacer algo, así que hay que tratar...

—Primero formemos el plan, no deberíamos comenzar el trayecto al Castillo sin saber exactamente qué hacer.—apoyó Jungkook.

Entre los tres debían pensar algo realmente funcional, pues estaban seguros de que ningún ser del bosque querría inmiscuirse junto a ellos en la misión de rescate.
O bueno, quizá sí podían contar con alguna ayuda mágica extra.











Por fin iniciamos la última temporada de la Saga Estaciones, lamento la tardanza, y agradezco todo el apoyo a los primeros tres libros.

Si éste capítulo llega al menos a 10 votos, actualizo.

Los amo❤

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