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여덟




Una vez más como cada día que pasaba, veía mi reflejo. Una chica de veintidós años que parecía tener veintiséis, todo esto por la forma en que me vestía. Aunque no tenía nada de malo la vestimenta, tenía que verme como una mujer mayor a mi edad, algunas veces. Era depende de cada hombre, algunos me pedían no llevar nada de maquillaje.

En este caso, lo único que hice fue maquillarme formalmente. Taehyung por fin me sacaría de este asqueroso lugar, era una mansión preciosa y realmente grande pero eso la hacía menos en cuanto Kim hacía y deshacía en ella. Desde que llegué a esta casa, el peli negro se había encargado de traer a miles de mujeres de diferentes edades y tamaños. Y bueno, no creo que entren a un habitación para tomar una taza de café. Eso es obvio.

— ¡Hyemin, date prisa! — La voz ronca de Taehyung se hizo presente, solté un suspiro dando el último brochazo en mi rostro. Me levanté jalando la tela de mi vestido hacia abajo ya que este se subía demasiado pero no colaboraba conmigo al ser muy pegado. Estaba acostumbrada a usar vestimenta muy reveladora pero esta vez se suponía que iba a un convivio personal con Taehyung. Con personas del gobierno y parte de su familia. Bueno, no me sorprendía para nada que algo pasara con los políticos.

Abrí la puerta de la habitación y fui en dirección a Taehyung que se encontraba en la primera planta con un cigarillo entre sus dedos delgados y en la mano restante el teléfono móvil donde escribía algo.

— Estoy lista — Sonreí, Kim también lo hizo y guardó con rapidez el artefacto. Me tomó de la mano y me impulsó a dar un giro de trescientos sesenta grados, sentí su mirada recorrer todo mi cuerpo hasta que su mano se impactó en mi trasero.

— ¡Ah, me encantas, Hyemin! — Me acercó a su cuerpo sosteniendo mi pequeña cintura con su brazo izquierdo, el restante acariciaba mi rostro con mucha delicadeza como si fuera una muñeca de cristal. Miré sus ojos, fijamente, eran tan bonitos que te hacían caer enseguida. Kim también lo hizo, me miró, después estampó nuestros labios creando un beso lento y duradero.

— Recuerda que debes fingir ser mi esposa, aunque bueno, eso pronto pasará — Me impulso a caminar hacia la salida de la casa donde nos montaremos a la camioneta para transportarnos al lugar donde sería el evento.

— No entiendo, Taehyung — Fruncí el entre cejo, Kim me ayudo a subir al vehículo y detrás de mí, él. Acomode el vestido de la parte de arriba que parecía que en cualquier momento quedaría con todo al aire.

El hombre a lado mío vestía muy bien, un traje en color negro ceñido a su cuerpo y como olvidar esa típica posición en la que suele sentarse en cualquier lugar, debido a eso, tenía que hacerme pequeña porque ocupaba casi todo el asiento por sus piernas «exageradamente» abiertas.

— Que nos vamos a casar, Hye — confesó, trague saliva desviando la mirada hasta las calles de la ciudad que comenzaba a ver. Seúl era precioso, los edificios se iluminaban por la noche al igual que los pequeños locales donde muchas personas consumían. Eran malos recuerdos que mi mente no borraba, noches donde Hoseok y Yoongi me trataban demasiado mal y se burlaban de mí frente a las personas gritando a los cuatro vientos que era una prostituta.

— Oh, ¿en verdad? ¿Cuando sería eso?

— Pues comienza a preparar lo que tú sepas que es necesario. Si quieres un diseñador, contrátalo. No te preocupes por el dinero que gastes, solo infórmame la cantidad que se gastará para entregarlo. Todo sería por efectivo — Explicó, no me miró pues tecleaba en su teléfono móvil. Me quede sorprendida por todo lo que me había dicho, Taehyung no tenía ningún problema en entregar fuertes cantidades de dinero ni mucho menos bien casarse conmigo.

— ¿No te importa lo que hago? O bueno, hacía — Taehyung volteó a verme y con soltó un suspiro. Noté como humedeció sus labios una y otra vez.

— No, Hye. Escucha, te confesaré algo — asentí y voltee un poco mi cuerpo para quedar frente a él. Taehyung reposó su mano izquierda en mi muslo apretándolo un poco y después acariciando — ¿Recuerdas cuando llegaste al club con Hoseok?

— Como olvidarlo, Kim — Coloque los ojos en blanco tratando de sonar divertida, él se lo tomó de esa manera porque soltó una risita.

— Bueno, cuando te vi fuiste la más guapa del momento, para mí. Quería ligarte, de hecho, traté de evitar que te metieras al negocio.

— ¿Es por eso que me dabas muchas vueltas? Tardaste dos semanas en responderme, pensé que no te había gustado o no lo sé.

— Ah, si. Así es, traté de que te olvidaras del club pero Jung me insistía porque decía que no tenías dinero para solventar tus necesidades.

— Si, yo le decía que te dijera. Estaba por los suelos en esos momentos, aún hay veces que suelo batallar con el dinero. No me alcanzaba tanto para mi ropa, maquillaje, comidas y la renta del departamento — Realice un mohín, Taehyung sonrió y se acercó a mí para depositar un beso en mis labios tintados de un rojo intenso.

— No habrá de que preocupara ahora, tendrás todo lo que gustes. Pero recuerda Hyemin, no me hagas enojar. Esta noche no quiero verte cerca o hablando con algún hombre porque me dará igual en donde estemos, me las pagaras caro.

Asentí. Solo pude hacer aquella reacción ante sus palabras, pensé qué tal vez me trataría mejor después de esto pero... ¡ah! Me frustra, a estas alturas debo saber a la perfección ñ que tratar con hombres así nada es de color rosa. Menos con Kim Taehyung.

Lo único que me hacía colocarme nerviosa era nuestra boda. Después, estaba Hoseok. Últimamente él ha estado desaparecido y sabía que algo estaba planeando. Es por ello que por ahora no me daba confianza salir sola a pesar de que Tae me decía que llevaría guardaespaldas conmigo. Aún así, debía esperar un momento hasta que todo se calmara o no lo sé.

Solo esperaba estar preparada para el momento en el que Jung Hoseok se plantara frente a mí.

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