Dedicado con todo mi cariño a una de mis autoras favoritas del fandom: -JAZVAL-. Espero te guste hermosa. Además también va para el grupo de WhatsApp introvertidos cariñositos ♡
Alex-Sol, meraki981503, PaolaRangel439, Moni_armonica, SamanthaJaksic, Historia93, Jo_White, CastilloRoo.
La vida estaba siendo especialmente dura con él a la corta edad de dieciséis años, pues no solo le había quitado todo lo que poseía hasta ahora como su herencia y fama, también le había arrebatado lo más valioso que tenía en el mundo; Sus padres.
Pues pese a que eso transcurrió un par de meses, aún seguía sintiendo la zozobra en su corazón. Todo mundo lo señalaba por los supuestos errores que su padre había cometido. Y es que todo empezó por unas malas negociaciones que Gabriel Agreste llevó a cabo con una empresa suiza.
Ahora todo era diferente, vivía con Nathalie en su pequeña casa a las afueras de París y asistía a un colegio cercano dejando atrás las amistades que tenía. Acostumbrándose a que todos en París lo señalaran como el hijo del mayor defraudador de la historia.
Recibiendo muchas veces malos tratos de la gente que se había creído toda la sarta de mentiras que en los medios de comunicación se decía.
—Recuerda no llegar tarde Adrien.—le decía Nathalie mientras le servía el arroz con pollo que había preparado.—La zona suele ser algo peligrosa cuando se hace de noche, no quiero que te pase algo.
Adrien le sonrió tomando la cuchara para comenzar a comer. Ella era realmente muy buena con él, siempre la había considerado como una segunda madre, por lo cual vivr con ella no le molestaba en lo absoluto, aunque como todo adolescente, necesitaba el cariño de sus padres.
—No te preocupes, solo necesito salir un momento a tomar aire. Los exámenes están por llegar y me tiene estresado.
—No tienes que fingir, sé que los extrañas y está bien, se vale. Pero si no quieres contarme cómo te sientes, lo entiendo, solo por favor; Cuídate.—le tomó del hombro mirándolo con ternura.
—Lo haré, muchas gracias Nathalie.
Poco tiempo después, Adrien tomó su bicicleta disfrutando del agradable fresco que el día le ofrecía, mirando los arbustos, las fuentes, los niños, pero sobre todo las familias que gozaban de su compañía. Bajó de su transporte para descolgarse la cámara que solía llevar siempre, regalo de su madre, pues más que amar el modelaje; amaba ser él quien capturara los bellos momentos de la vida.
Hoy se cumplía medio año de aquel fatídico accidente donde los perdió. Su corazón dolía observando el radiante sol que se filtraba por las hojas de los árboles, así que para no pensar en nada más; decidió seguir distrayendo su mente con lo que más le apasionaba.
De un momento a otro sintió como el peso de algo caía sobre él haciendo que se tambaleara hasta impactar en el suelo. Cuando reaccionó, pudo percatarse del hermoso gatito negro de ojos verdes que ronroneaba restregando su cabeza sobre su pecho.
—Hola amiguito ¿Estás perdido?— le preguntaba al felino revisando si contaba con alguna placa de identificación.—Veo que sí, pero no tienes forma de contactar a tus dueños.
El pequeño minino parecía entenderle pues maullaba y movía su cabeza a todos los lados cuando escuchaba su voz. Adrien sonrió enternecido a la vez que rascaba su pancita.
—¡Plagg! —escuchó una dulce voz que provenía de la lejanía.—¡Plagg!, gato travieso ahí estás. —se acercó hasta el minino ignorando por completo al ex modelo.
Al contrario de él que la observaba de pies a cabeza, reparando en lo extraña que venía vestida; Un ajustado traje negro de cuero, unas botas del mismo color de plataforma alta, guantes que solo dejaban asomarse sus finos dedos y unas curiosas pero bonita diadema de orejas de gatos.
—¿Es tuyo?, parecía asustado cuando me cayó encima.—sonrió de medio lado.—Es hermoso.
La chica alzó el rostro haciendo contacto visual con el chico, quien quedó anonadado con el hermoso color de iris que poseía, tan azules como el cielo y muy pacíficos como el mar. Además de parecerle tan bellas aquellas pecas tan diminutas que se formaban por debajo del antifaz que llevaba.
—Sí, es hermoso hasta que ve el agua.—río— ahí si que sale huyendo.
—¿Se te escapó de la veterinaria?—preguntó curioso levantando su cámara y proceder a tomarle la mano a la chica para incorporarse junto con ella.
—Marinette, mi nombre es Marinette. Aunque ahora me veas en este ridículo traje de gato.—se quejó señalándose así misma.
—No pareces muy contenta con eso.— Intuyó divertido.—Yo creo que te queda perfecto.
Las mejillas de la chica se encendieron rápidamente, no estaba acostumbrada a recibir elogios. Menos de un chico tan apuesto como él.
—¿Eso crees?—preguntó con pena desviando la mirada de él. —Eres el primero que lo dice.
Adrien se puso rojo pero no pensaba retractarse en absoluto. Lo decía desde el fondo de su sentir.
—Pues es una pena, por que en verdad lo pienso.—corroboró.—Pero, mejor cuéntame ¿No te gusta el trabajo donde estás?
La chica de cabello azabache se le quedó mirando extrañada de sus comentarios, pareciera como si la conociera desde hace mucho tiempo, cuando en la vida habían cruzado palabra alguna.
—No es que no me guste, amo a los animales. Es solo que nunca imaginé que tendría que usar algo así. Además siento que es a lo que me dedicaré toda la vida y...—ella reaccionó ladeando la cabeza.—Un momento ¿Por qué tengo que contarte mi historia?, apenas y te conozco.
—Me llamo Adrien...Adrien Agreste.—se quitó la capucha que descubría su identidad.
—Oh dios ¿Eres hijo del antiguo diseñador más famoso de toda Europa?—expresó con fingida sorpresa al conocerlo.
Adrien pensaba que tal vez al conocer su procedencia, ella se alejaría no dándole la oportunidad de ver que no era como todo mundo pensaba ni que su familia era mala como las revistas querían hacerla ver.
—Sí, ya sé...me repudias como todos aquí. —suspiró cansado.
—¿Bromeas?, soy gran admiradora de tu padre y de tu madre. Ambos eran espectaculares en la moda.—dijo tomando a plagg en un solo brazo para tocarse la mejilla.—Eran asombrosos.
Adrien acarició la cabeza del pequeño gato quien parecía amar las caricias de ese humano.
—Me alegra saber que al menos una persona piensa así. —externó con pesar.
—Yo no pienso como la demás gente, me gustaría saber realmente lo que pasó. —explicó Marinette.— Comprender por qué pasaron las cosas.
—Es una historia muy larga.—mencionó no queriendo entrar en detalles.
Marinette checo su reloj dándose cuenta que poco faltaba para su descanso.
—Pues tengo el tiempo exacto para escucharla.—sonrió llevando su morada al gato que estiraba las patitas para que él la tomara.—Además alguien se ha encariñado contigo.
Adrien asistió sonriente cargando a Plagg. Se acercaron a los columpios que estaban en el parque tomando asiento uno a lado del otro con el gato jugando en sus piernas de un lado a otro.
—Como sabes, mis padres murieron hace medio año. En un terrible accidente de automóvil. —bajó la cabeza un poco triste.—Ese día fue fatídico.
—Ni que lo digas, ese día fue fatídico para todos.—recordó ella con un tierno puchero.—Perdimos a un gran diseñador y una excelente modelo.
—No pareciera, la gente en los últimos meses los atacaban.—mencionó con furia.— todo por ser víctimas de aquellos suizos, ellos tuvieron toda la culpa.
Marinette inclinó el columpio hacia él para poner su mano encima de la de él.
—Sé que es difícil la situación, pero a veces la gente nos llevamos solo por lo que dicen los demás, no nos damos el tiempo de conocer realmente a las personas.
Adrien arrugó el entrecejo dándole razón a la bonita azabache que tenía a un lado. Las personas a veces eran demasiado crueles con otra solo por no conocer la verdad de las cosas y dejándose llevar por otros.
—Ellos eran realmente buenos, su único error fue firmar un contrato para una supuesta campaña publicitaria que no resultó ser más que una fachada para el sucio dinero que esos tipos manejaban. Por culpa de ellos, mis padres estuvieron a punto de ir a la cárcel, los juzgaron rápidamente, a mi me atacaban en la escuela y no me dejaban en paz. Fue que mi padre quiso alejarme de todo, mandándome un tiempo con mi asistente para ellos poder viajar un tiempo mientras todo esto se calmaba...aunque al final.
—Tuvieron ese terrible choque provocado por la misma gente que los odiaba. —Concluyó la chica.—Lo sé, las noticias no tardaron en aparecer y transgiversar todo diciendo que estaban huyendo, cuando desde el minuto uno los condenaron sin prueba alguna.
Adrien apretó la tela de su pantalón canalizando todo el rencor y el dolor que sentía en este momento. Cayendo en cuenta que le estaba dando tanta confianza a una chica que ni siquiera conocía más que en las fotos que le tomaba.
—¿Qué hay de ti? Hace un rato mencionaste tu aversión a los trajes que te hacen lucir realmente bien.
Las mejillas de Marinette se tiñeron de rojo, ese chico no paraba de coquetear coquetearle, no sabía como reaccionar pues jamás en la vida había tenido esa clase de efecto en los chicos. El único novio que tuvo en lo que llevaba de vida resultó ser todo un patán.
—Trabajo en la veterinaria porque necesito pagar mi estudios de la preparatoria. —contaba mientras abrazaba a su amigo peludo.— mis papás tienen demasiados gastos, la panadería deja lo justo para subsistir pero no como para costear la gran Francoise Dupont, lugar que por mala o buena suerte tiene la carrera en la que estoy encaminándome.
—¿Estudias en la Francoise?— la vio asentir, él solo sonrió al ver las casualidades de la vida.—Yo antes estudiaba ahí, vaya ahora mismo me arrepiento de salirme, hubiera tenido la oportunidad de conocer desde antes a la chica más guapa del mundo.
—¿Y a ella también la ibas a acosar tanto fotos sin su consentimiento? — se permitió reír.—Vaya, Agreste. Eres todo un coqueto.
—Solo si la chica es tan bonita para merecer que la retrate.—mordió su labio inferior, ni siquiera sabía de donde estaba sacando ese lado tan atrevido dado que él nunca era así pero con ella había algo que lo empujaba a hacerlo casi de forma natural. Debía medirse o la chica lo tomaría como un confianzudo.—¿Entonces no te gustan los animales?
—Eh… ¿Perdón?— dijo distraída al perderse en los verdes prados que él poseía. Tenía la leve sospecha que esta complicidad existía por algo, era como si hubieran reencontrado al mejor amigo de infancia.—Oh ¡Sí! Eso. Claro que los amo, es divertido pasar tiempo con ellos o ser parte de sus cuidados pero a mi me encanta más la moda, todos esos temas que tengan que ver con diseño son mi verdadera pasión.
Adrien observaba en ella la misma pasión con la que su madre o su padre hablaban de la industria, él no era capaz de comprender ni sentir el mismo fanatismo por esa área pero ver los ojos ilusionados al hablar de telas, de marcas, de texturas y de todas esas cosas que él apenas entendía, le hacían querer escuchar de eso todo el día.
—Perdón, seguro te estoy aburriendo con mis temas. No quería incomodarte.—se disculpa mientras enterraba su rostro en la peluda espalda del gatuno.
—No te preocupes, me es interesante ver los distintos puntos de vista e interés de las personas, más cuando la persona en cuestión sabe de lo que está tratando.— tomó una ramita pequeña haciendo que Plagg la siguiera con la mirada intentando atraparla.—Me recuerdas a mamá con el modelaje, estoy seguro que serás una excelente diseñadora de modas.
—Eso espero.—suspiró anhelante.—y cuando eso suceda espero que tú seas mi modelo principal.
Risas siguieron ante lo dicho por la azabache, realmente no deseaba volver al modelaje pero era grato imaginar que en un futuro ella se encontraría ahí, tal vez estaba siendo algo apresurado pero esa muchacha era excelente, tanto que la quería en su vida como amiga...o algo más, aunque para eso tendría que ir paso a pasito. La conversación se extendió más tiempo de lo que planeaban, entre bromas, complicidad, uno que otro secreto, ver las fotos que él había capturado a ella o jugar con el gatito, que no quería despegarse de él pues al parecer le tomó un cariño inmediato.
Realmente se sentía feliz de haber conocido a esa chica más de cerca, en el pasado quiso asistir a la veterinaria para invitarle un café o simplemente charlar pero al no tener una mascota debido a su leve alergia, no contaba con el pretexto ideal para llegar a ella. Sin imaginar que ella era una gran fan de la moda y que sabía de su existencia aunque sea a través de las fotografías que sacaban las revistas.
Pero como todo lo bueno en la vida tiene que acabar, su teléfono sonaba insistente, reconociendo al instante el sonido personalizado que le había puesto a su tutora. Seguro estaría preocupada por el paradero del chico pues transcurrieron horas desde que salió de su hogar. Cosa que él no se percató hasta que revisó la hora en su muñeca.
—Me encantaría estar más tiempo para poder hablar pero he quedado en regresar temprano a casa.—besaba la cabecera del animal.
Marinette se apresuró a reaccionar, sacando papel y lápiz del pequeño bolso que se encontraba en la parte donde iba su cinturón para anotar algo rápidamente, sonriendo cuando lo puso en el bolsillo de la camisa del chico.
—Háblame por WhatsApp, quizá algún día de estos te animes a venir a la tienda y charlar más. Realmente me ha gustado conocerte en persona Adrien.
La vio partir con Plagg en brazos, ni siquiera notó en que momento lo tomó, solo podía ver cómo la chica caminaba a paso lento
Sabía que Nathalie lo reprendería por desobedecer su recomendación pero bien valía la pena el tiempo atrasado, ahora mismo no podía quitar la sonrisa boba en su rostro. Quería seguir viéndola por mucho más tiempo, que estaba ideando la forma de aparecerse un par de veces en la veterinaria.
Estaba intrigado por conocerla aún más, era como si de alguna forma se conocieran de toda la vida.
Sin saber que efectivamente, esta no era la primera vez que se veían pues ya hace más de diez años que ellos habían cruzado palabra, más exactamente cuando aquellos niños rudos intentaron golpearlo por ser de otra clase social. Donde una pequeña niña de coletas azabache lo defendió con astucia.
Pero bueno, la vida era larga y ahora mismo parecía que sus caminos jamás se iban a volver a separar, pues él tenía la firme convicción de hacerse su amigo o tal vez algo más en el futuro.
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO. ♡
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