
Eighth.
Su último día había comenzado.
Su tiempo solo comenzaba en retroceso.
A pesar de todo lo que estaba sintiendo en ese momento, no podía dejarle ver a Felix cuan afectado estaba por todo eso.
Bang volvió a odiar lo que era, antes fue por no poder proteger a Felix, ahora era porque no importaba cuánto lo intentara, no sería capaz de estar siempre a su lado. Si él hubiese sido humano, la situación sería otra.
Primero hubiese golpeado al idiota de Choi SeoHun, después intentaría alejar a ese chico 'rudo' de su Felix, y al final ellos se quedarían juntos por todo el tiempo que se les permitiera. Pero por más que pensara en aquella vida, donde él era humano, no podía hacerla llegar, y tenía que aceptar el destino que se le había otorgado.
— ¿Qué sucede Chan? — la voz de Lee lo regresó a la tierra — Desde hace rato estás actuando, cómo... Distante.
— Felix, yo — sabía que debía de alertar al chico, pero las palabras no salían —. Escucha, ¿Sabes que yo no soy real, cierto? — él chico asintió — Bueno, en nuestro mundo, nosotros tene...
— ¿Tienes un mundo? ¿Así como mío? — le costó admitirlo, pero se veía demasiado tierno actuando así — ¿De verdad? ¿Cómo es? ¿Por qué nunca lo habías mencionado?
Bien, ahora no podía simplemente decirle que en su mundo eran demasiado apegados a sus reglas y como él había roto unas cuantas, como consecuencia estaba a horas de eso.
— Sí, bueno — incómodo, busco la manera de cambiar de tema — ¿No debemos de ir a la escuela? ¿No es hoy cuánto vas a ir al estudio de Seo?
Los ojitos de Felix brillaron, y algo dentro de él se sintió cálido, amaba ver esa mirada en Lee.
— ¡Cierto, vamos Chris, debemos apurarnos!
De manera rápida Felix se movía por toda su habitación, buscando sus cosas para la escuela. Al menos no siguió preguntando más.
Cuando Felix estuvo listo, ambos caminaban a la escuela. Bueno solo Lee, ya que él como que flotaba.
Durante todo el camino a la escuela, Felix no olvidó el tema de su mundo y seguía preguntando cada segundo como era, más no recibía respuesta, pues le cambiaba el tema cada que lo mencionaba.
No sabía exactamente cómo decírselo. Tal vez más tarde le pediría ayuda a Shin, ojalá ella supiera sobre ese tipo de cosas, ya que ella había pasado por lo mismo, pero diferente.
Cuando llegaron a la escuela, Bang no entró, esa vez tenía que dejar sólo a Felix.
— ¿No vienes Chan? — preguntó, cuando se dio cuenta que el contrario no lo seguía.
— Hoy no Lix, tengo algo que hacer — forzó una sonrisa — Vendré antes de la salida, lo prometo.
No dijo nada más, solo se fue.
— No sé porqué, pero sabía que vendrías.
— Necesito tu ayuda — dijo Bang.
Durante varios minutos ambos, Shin y Bang, estuvieron hablando sobre el cómo le diría a Felix.
— Sabes bien que no me gusta hablar sobre eso Bang — Shin evadió la mirada de Bang.
— Eres la única de la que sé que pasó por lo mismo — insistió.
— Recordar que tu creador murió por tu culpa, no es agradable Bang.
— Ryujin, sé que no quieres hacerlo, pero necesito tu ayuda.
— Tal vez sólo deberías decirlo sin más, si sigues dando más vueltas perderás el poco tiempo que te queda — hizo una pausa —. Dile todo desde el inicio, dile todo lo que tengas que decirle, porque Chan, es tu última oportunidad.
Tenía razón. Shin siempre tenía razón, tal vez por eso era su única amiga.
— No voy a decirte que todo lo que hiciste estuvo mal, sabes que yo habría hecho lo mismo — tomó una bocanada de aire, antes de continuar —. Tienes que saber que haz hecho lo correcto Chan.
— Tomaré tu consejo Ryujin.
— Voy a extrañarte, Chan — sonrió.
— Gracias noona — fue todo lo que dijo antes de ir con Felix.
— Pero Chan, debo de ir con Changbin hyung — decía mientras Bang lo arrastraba fuera de la institución.
— Tal vez otro día.
Su jornada escolar aún no terminaba, pero Bang ya no podía esperar para hablar con Felix. Durante varios minutos caminaron hasta lograr alejarse de la civilización.
— ¡Detente! — gritó — ¿Qué está mal contigo? ¿Con qué derecho me arrastras hasta acá cuando aún no termina mi jornada escolar?
— Felix... Hoy es mi último día.
Eso fue como un balde de agua fría para Felix.
— ¿Qu-qué dijiste? — tartamudeó — ¿Cómo que tu último día, a qué te refieres?
— Eso, hoy es mi último día contigo, Felix — no era capaz de mirarlo a los ojos — Sucede que en mi mundo tenemos prohibido regresar con nuestro creador después de que este cumple cierta edad, y bueno, yo estoy aquí, contigo que ya casi eres mayor de edad. Sucede también que no solo desobedecí esa regla, si no otros más. La consecuencia de todo esto, es que...
El sollozo de Felix interrumpió toda su habladuría. Cuando lo miró directamente sintió ganas de llorar también, solo que él no podía.
— ¿Dices que es por mi culpa que tu ya no puedas quedarte?
— ¡No! — exclamó — Escucha Lix, todo lo que está sucediendo, lo haría mil veces más. No importan las consecuencias de todo, vine a ti porque me necesitabas, y jamás me pediste que volviera, jamás me ordenaste que desobedeciera, esto tu no lo ocasionaste, ¿Me oyes? Tú no lo causaste
— Pe-pero por m-mí, tú...
— No Felix, no pienses que es tu culpa, ya te lo dije, no lo es — el rostro de Felix fue acunado por las manos de Bang —. Incluso si tuviera que hacerlo mil veces, lo haría sin dudarlo, lo haría si eso involucra el que tú estés bien. Haría lo que fuera por ti bienestar, Felix.
Por segundos el silencio reino, acompañado por los sollozos de Lee.
"Dile todo lo que tengas que decirle".
— Voy a decirte todo, pero tienes que prometer que no vas a interrumpirme, ¿De acuerdo? — Felix, aún llorando, asintió — Bien. A pesar de que tu ya no podías verme, me quedé a tu lado, observé todo desde el inicio, lo viví contigo Felix. Aun cuando ya no podía permanecer visible para ti, estuve a tu lado, todo lo que viviste, el verte sufrir por todo eso provoco que mi fuerte deseo de volver a ti fuera posible, es por eso que ahora mismo me estás viendo.
» En mi mundo, desde que somos creados, nuestra única misión ha sido proteger y ayudar a nuestro creador por cuanto lo necesite. Tú me volviste a llamar, y volví a ti Felix, me necesitabas de vuelta, por esa razón rompí las reglas más sagradas de nuestro mundo. Sin embargo, aún no puedes verlo, pero ya no me necesitas Felix, yo ya no soy necesario e tu vida.
— No, Chan, no, yo te necesito, no podría hacerlo sin ti.
— Puedes hacerlo Felix, siempre has podido hacerlo. Mis superiores dijeron que solo somos una ayuda para ustedes, que solo les enseñamos a hacerlo y después ya son capaces de hacerlo por su cuenta. Y ahora tú ya puedes caminar solo por tu cuenta Felix.
A ese punto, para Felix, escuchar todo lo que decía Bang lo estaba rompiendo en miles de pedazos, su llanto ya no podía ser detenido.
Simplemente no soportaba la idea de no tener a Bang. Estaba muy acostumbrado a él, era muy injusto que se lo quitaran. No, no quería hacerlo sin Bang.
— No Chan, no, por favor quédate, por favor — pedía con voz rota.
— No importa si ya no me ves de nuevo Lix, siempre voy a estar junto a ti — soltó una ligera risa entre dientes —. No soy capaz de abandonarte Lix.
— No, no, no puedo.
Bang sonrió ligeramente, a él también le dolía dejar al chico pero, justo ahora debía ser el fuerte.
— Tienes que dejarme ir para que seas capaz de ver lo que puedes hacer Lix.
— No Bang Chan, me rehúso, no puedo hacerlo sin ti.
Ya no podía resistirse, así que abrazó a Felix con toda la fuerza que tenía —. sin hacerle daño —, el cuerpo de Lee temblaba por el llanto.
— Sabes que te amo, ¿Cierto? — dijo en su oído — Te amo Jisung, te amo como no tienes una idea, y estar sin ti tampoco creo poder hacerlo, tampoco puedo dejarte ir.
— Entonces no lo hagas — respondió —, no quiero estar sin ti.
El abrazo se hizo más apretado, como si de esa manera nada pudiera separarlos.
— No será fácil Lix, pero lo sufriré por los dos, no llores por mi ausencia, yo lo haré por los dos. Eso y más haría mi amor por ti.
Justo después de decir eso, tomo una ligera distancia para poder unir sus labios con los de Felix. Aún cuando era un beso lleno de sentimientos sinceros, no dejaba de sentirse como una despedida.
— Te amo.
Después, ya nada lo estaba abrazando. Donde antes estuvo Bang, ahora solo nada.
Sin retener sus sentimientos, se dejó caer de rodillas sobre el suelo, y lloró, sin importarle si alguien lo veía.
— Él dijo que no debías de llorar — dijo una voz a sus espaldas
No contestó, ni siquiera se movió un poco. Solo siguió llorando.
— Chan me dijo que te diera esto — la persona dejó sobre sus manos un sobre — Puedes llorar hoy, pero mañana debes de levantarte, por él, porque eso es lo que quería.
Cuando levantó la mirada para encarar a la persona, ya no había nada. Solo aquel sobre que tenía su nombre escrito en una perfecta caligrafía.
No había dolor, no se sentía vacío. No sentía tristeza.
Bang se había ido, había desaparecido tan repentinamente como había aparecido. Y aunque eso era motivo suficiente para sentirse triste, no lo estaba. No del todo.
Lee solo tenía el sentimiento de que algo le faltaba.
Después de todo, lo único que Chan quería era que él fuera feliz. Y Felix estaba dispuesto a intentarlo, estaba dispuesto a intentar buscar su felicidad.
Por Bang y por él mismo, estaba cansado de ser cobarde y no intentar hacer algo por él.
Felix secó los rastros de lágrimas que aún quedaban como única prueba que todo eso no había sido un sueño y, que, realmente Bang Chan había estado a su lado.
— Gracias — dijo al aire, esperando que Bang pudiera escucharlo — Gracias Chan, por todo — el silencio fue la única respuesta que obtuvo —. Lo intentaré, voy a seguir viviendo, voy a luchar y no me detendré, lo haré por ti.
Una ligera sonrisa se formó en sus labios al imaginar a Chan, ahí, viéndolo con orgullo.
Lee Felix estaba listo, listo para enfrentar el mundo, y comprender que Bang no lo había hecho como era ahora, Chan solo ayudó a que fluyera.
No se sentia bien admitirio. Pero con la desaparición de Chan ahora se daba cuenta que nunca estuvo solo, incluso aunque Chan ya no estuviera, seguía sin estarlo. Se tenía a sí mismo, tenia a la señora Kang, a Changbin, a Chan. Y eso era suficiente.
Aprendió que un peso, y comentarios innecesarios, nunca podrían ponerle un valor a su vida. Él era quien era, no importaba la complexión, la belleza exterior o lo demás. Tenía valor solo por ser un humano, era bello por sus cualidades, era un humano que cometía errores y aprendía de ellos.
No era un cobarde, no necesitaba desaparecer el mundo, no estorbaba para nadie.
Nunca más se volvería a rendir, no más. No dejaría que nadie le pusiera etiquetas que no le correspondían, porqué él se conocía y ahora tenía claro quién era.
Lee Felix, un humano perfecto para ser imperfecto.
— ¡Eres un estorbo! ¡Desaparece! ¡Te odio Lee Felix! — gritaba con fuerza, Choi elevó su brazo dispuesto a golpear a Lee.
— No, Choi SeoHun — el rostro del contrario se transformó en una expresión llena de sorpresa, cuando la pequeña mano de Felix capturó su brazo, deteniendo el golpe — Yo no soy un fenómeno, y tampoco soy un estorbo. Yo jamás te hice algo para recibir este trato, y quiero que te detengas — los presentes quedaban con la mandíbula por el suelo al ver a Felix enfrentando a Choi.
La mirada de Lee estaba seria, sin alguna expresión. Felix caminaba hacia adelante y SeoHun retrocedía.
— Yo soy dueño de mi vida, yo elijo lo qué soy y seré. Tú jamás has tenido el derecho de hablar sobre mi cuerpo o mi vida. No eres nadie para golpearme. Jamás debí dejar que me tratarás cómo lo hiciste, tuve que detenerte. Y ahora soy diferente SeoHun, — sonrió ligeramente—, ahora me amo a mí mismo, y no volveré a dejar que tengas poder sobre mí. No estoy solo, no le estorbo a nadie, y yo no te odio. Pero ¿Qué hay de ti?
Lo miró fijamente solo por segundos y lo soltó. Miro a los espectadores y ya no le importo lo que pensarán de él. Ahora estaba bien, ya no dolía y tampoco estaba cansado.
Se alejó de todo ellos, y camino sin rumbo por largos minutos. Cuando estuvo lo suficientemente lejos y solo en aquella calle poco transcurrida. Habló como si él pudiera escucharlo.
— Tengo tanto que agradecerte Chan, sin ti no hubiera podido hacer lo que hice. Gracias por ayudarme, por escucharme y por salvarme. Yo también te amo Chan y lamento no haberlo dicho antes.
Volvió a llorar, por que estaba orgulloso de sí mismo, el tiempo que le tomo armarse de valor y comprender quién era y el valor que poseía fue difícil pero no imposible. Después de todo los deseos no son reales porque necesitamos luchar por ellos, ¿No?
¡ Fin !
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