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Capítulo 17.- Crin en llamas

En Konoha.

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-¿Sucede algo Sasuke?- Preguntó Karin al notar que el Uchiha detuvo su andar mientras él miró a lo lejos una columna de humo muy lejos de ellos y solo había una explicación.

-El palacio feudal fue atacado, estos sujetos hablan enserio, debemos seguir.-Sasuke volvió a correr junto a Karin, la prioridad era la aldea y sus habitantes, además de ver que clase de enemigo se estaban enfrentando.

Los dos ex integrantes de TAKA habían llegado a una zona segura donde no podían ser vistos, ocultos entre los arbustos pudieron observar a estos invasores realizando movimientos.

-Ahí están.-El Uchiha no les perdía el paso a estos guerreros, buscando algún indicio de los shinobis. Lo único que pudo encontrar fue la pila de cadáveres de ninjas y las murallas destruidas, la sangre le comenzó a arder y Karin podía sentir su rabia.

-¿Puedes ver una abertura?

-No hay shinobis a los alrededores, indica que la mayoría fueron encarcelados y otros asesinados.- Karin usó su sentido sensorial pero hasta ciertos puntos de la aldea terminaban, la Uzumaki supo entonces las cárceles estaban repletas de ninjas, el destino más benevolente que estos guerreros concedían.

-Bien.- El Uchiha se levantó acumulando Chakra, mostrando una mirada seria y cortante como el relámpago y fue caminando hacia la aldea sin pensar en las consecuencias.

-¡A dónde vas! ¡Te verán!- La Uzumaki gritó, alcanzando a Sasuke y tomarlo del brazo con fuerza, provocando que el azabache volteara de forma violenta y ver a Karin muy molesto.

-Se te olvida que yo poseo un gran poder, podré con ellos.- Decía Sasuke con enojo en su tono de voz pero Karin no estaba intimidada.

-¡Estarías arriesgando la vida de todos los habitantes de la aldea, incluso civiles! ¡Maldita sea Sasuke! ¿Quieres que todos mueran?- Fue directo al punto la pelirroja al sentir que Sasuke no iba a ceder y hacer algo estupido.

-¿Y qué sugieres?- Sasuke fue más moderado con sus palabras, Karin suspiro aliviada mientras miraban la aldea.

-Sé qué estás herido en tu orgullo pero hay otras formas de salvar a la aldea. Lo haremos está noche,  no nos podrán ver. -La Uzumaki se dio la media vuelta para ir al interior de los árboles, sintiendo presencias  de chakra.

-¿A dónde vas?-Preguntó Sasuke.

-Iré a los alrededores para al menos poder salvar algunos shinobis que pudieron escapar.-Karin se le adelantó con una misión en el que vidas estaban en riesgo y el Uchiha simplemente la siguió por que sabía que Karin no era una improvisada.

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-Gran bunker Hyuga-

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-Admiro su valencia Hiashi Hyuga, usted es a lo que llamó un líder excepcional,  siendo el primero al frente de la batalla y permitiendo el escape de su clan. Sin duda serás un gran oponente.- El temible Hanzo Khan junto con sus soldados de gran confianza había ingresado al bunker del clan Hyuga, superando las barreras de protección y asombrando a Hiashi Hyuga.

-No retrocedan, debemos mantener la posición, no importa lo que pasé.- Decía con toda autoridad haciendo que los shinobis de clan se mantuvieran fuertes y sin mostrar miedo. Los jinetes por otro lado se acercaban confiados formando un círculo dejando un espacio para su líder.

-Pero si algo me da asco…

Un arquero que permaneció detrás de Hanzo disparó una flecha que al impactar al suelo expulsando humo negro alrededor de los shinobis.

-¡Son bombas de humo! ¡Tengan cuidado! ¡Byakugan!- Hiashi de inmediato su Byakugan para poder ver sus puntos de chakra y fue cuando el patriarca del clan enmudeció…no veía nada.

-Odio a las escorias que no luchan por su nación.-La voz de Hanzo se escuchó en la nube de humo espeso pero nadie lo podía ver ni sentir con su chakra, solo pasos se lograban escuchar, poniéndose a la defensiva.

-¡Hiashi-Sama! – Uno  de los shinobis señaló una luz rojiza que emitía fuego y mucho chakra, muy salvaje e imponente.

-¡Imposible, ese el chakra del zorro! ¡Retrocedan!

Unas cuchillas de viento envueltos de chakra impactaron a los shinobis exceptuando a Hiashi, la nube de humo se disipo al instantes gracias a ese ataque. El líder del clan Hyuga se mantuvo en posición de combate pero vio a sus shinobis muertos con varias cortadas en el cuerpo y el cuello pero también rodeados de fuego. Hiashi quedó atónito.

 -¿Cómo  es posible esto? ¿Qué demonios eres?

Hiashi se lanzó al ataque y creyó haber impactado en el cuerpo del invasor, solo para ver la palma de su mano estamparse en la hoja de la espada de Hanzo Khan.

-¡Pero cómo!

Hanzo con destreza le golpeó con un rodillazo al estómago del Hyuga haciéndolo caer de rodillas, el líder de los jinetes le golpeó en las costillas para ponerlo con la espalda tocando el suelo.

-Es repulsivo ver al Clan más poderoso de la aldea ocultarse como ratas.-Hanzo posó el filo de su espada en el pecho del Hyuga para marcarle una herida no tan profunda que estaba doliéndole a Hiashi.

-Pero todo eso terminará...Como todo el legado shinobi.-Hanzo terminó por noquear a Hiashi con una patada al rostro mientras sus soldados derribaban las puertas que protegían los accesos de los bunkers. Ahora nada los detenía para llevar a los civiles a la superficie.

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-¡Rápido por aquí!- Gritó uno de los guardias del clan con algunos shinobis, en el centro estaban Hinata y su hija junto a Hanabi pero la esposa del Hokage iba demasiado lenta.

-¡Hinata deprisa!- Gritó Hanabi con todas sus fuerzas, regresando para ayudar a su sobrina y hermana a continuar y sin perderse en los túneles.

-Mamá…tengo miedo.- La pequeña niña  solo pudo abrazar a su madre sin mirar lo que ocurría, el terror se estaba apoderando de ella.

-Descuida Hima, pronto estaremos a salvo, tú padre vendrá.- Hinata buscaba tranquilizar a su pequeña mientras eran guiadas por Hanabi hacía donde estaban los demás miembros del clan.

Una explosión destruyó uno de los pasillos de los túneles, mostrando estructuras del bunker y varios cuerpos de civiles y shinobis del clan muertos. El hoyo del muro destruido aparecieron más jinetes armados con sus flechas para destruir a todos los que se resistiera.

-¡Qué mierda! ¡Nos han encontrado! ¡Rápido por el túnel 6!- El ninja que guiaba al grupo de Hinata y Hanabi dio la orden de ir por otra ruta y todo ese grupo de gente corrió despavorida, siendo perseguidos como venados asustados de los lobos, ni siquiera los guardias personales del clan Hyuga estaban conteniendo a estos guerreros más que probados en el combate. Hanabi no quería huir pero tenía que hacerlo por su hermana y sobrina.

-¡Vayan a los túneles del este y del sur!

En un movimiento rápido Hanabi tomó a Hinata de la mano con fuerza para tomar un camino diferente que el grupo, dejando solo a las tres mujeres solas en un túnel mucho más largo solo escuchando detrás de ellas una explosión más y gritos de pelea, un combate más que perdido.

-¡Hanabi, hacia donde vamos!- Pregunto Hinata cargando a Himawari a una sola mano.

-Ya no es seguro aquí Hinata…y temo lo peor.- Decía su hermana menos con una mirada de preocupación y fastidió, mirando de reojo el fondo del túnel, sin escuchar absolutamente nada.

-¿Lo peor?

-Qué la aldea ya no es segura.- Después de correr una distancia muy larga, llegaron a una pared que estaba siendo obstruida por una roca, Hanabi la empujó siendo una roca falsa, revelando un camino lleno de árboles, uno que no reflejaba la nueva realidad de la aldea.

-¿Qué hay de los demás?- Preguntó Hinata sin el conocimiento de dicho lugar, Hanabi no respondió pero su mirada valía más que mil palabras.

-Este camino nos llevará a dentro de los bosques Hinata, si tenemos suerte encontraremos a alguien, no se separen.- La menor de las hermana cerró la entrada y comenzaron a caminar pero sin perder dimensión de los problemas que pudiera encontrar adelante, aún estaban en el territorio de Konoha.

-Mamá ¿A dónde iremos?- Preguntó Hima un poco más calmada a su madre, Hinata le acarició su cabeza con toda la calma del mundo.

-No lo sé Hima pero tranquila, estás conmigo y no dejaré que te pasé nada.- Dijo la Hyuga aparentando seguridad, en su interior estaba aterrada y sin saber qué hacer.

Tras unos minutos de paz momentánea, se encontraron con un puente, algo viejo pero parecía haber resistido muchos eventos de crisis, Hanabi sonrió.

-Perfecto, Hinata una vez cruzando podremos ocultarnos.- Dijo con toda seguridad y solo su hermana mayor asintió. Ambas solo se quedaron mirando el estado del puente y la caída potencial.

-Debemos pasar de una en una, adelántate tu primero con Hima, yo te cubro.- Hanabi le dio la espalda a su hermana y sobrina para vigilar que nadie llegara mientras Hinata sostenía a su hija con toda sus fuerza, escuchando la madera vieja y las sogas algo roídas por el tiempo.

-No mires hacía abajo hija.-

Tras ir a paso lento y uno que otro susto con los escalones de madera, lograron pasar y justo a tiempo, ahora solo quedaba Hanabi para emprender la huida.

-Lista Hanabi, tu turno.-Gritó Hinata del otro lado mientras Hanabi vigilaba por última vez que no hubiera peligro cerca.

-Muy bien Hinata…

Algo se movió de los arbustos abruptamente y Hanabi al voltear vio varias flechas salir a toda velocidad en su dirección.

-¡Oh no!

-¡Cuidado Hanabi!

Hanabi activó su Byakugan y con una habilidad más que destacable logro desviar todas las flechas que se acercaban y las que más emergían de los arbustos y árboles.

-¡Huye Hinata, no regreses! ¡Vete ahora!- Hanabi vio a su hermana estática, aterrada con Himawari en brazos…observándolos.

Ellos estaban ahí, un nutrido grupo de diez jinetes del infierno preparando su arco de nueva cuenta contra Hanabi pero la Hyuga no estaba intimidada solo preocupada por su familia al otro lado del puente.

-Vendrás por las buenas Shinobi o en una bolsa.- Decía uno de ellos desenvainado su espada sin dejar de mirarla.

-No es una shinobi cualquiera, es el clan Hyuga.- Uno de los arqueros hizo la afirmación más obvia de todas mientras sus camaradas se preparaban para disparar sus flechas.

-¡Y ahora sabrán porque no deben meterse conmigo!

La Hyuga apareció en medio de los arqueros para atacar con taijutsu y sus técnicas del clan Huyga, siendo ella la carnada y permitir a Hinata y Himawari escapar del caos.

-¡Vámonos Hima tenemos…!

Varias flechas salieron de los arbustos que Hinata daba la espalda. La Hyuga por instinto nato logro esquivarlas siendo alejada más de su hermana que seguía combatiendo contra los jinetes al otro lado del puente. Himawari se mostró asustada mientras Hinata quedó acorralado en algunas rocas: Siendo rodeada por diez guerreros del símbolo del caballo en llamas.

-¡No!- Hanabi trató de avanzar y proteger a su familia pero a cada paso que ella intentaba dar las flechas de los guerreros le impedían el paso y no la dejaban llegar al verse en vuelta en un ataque combinado de todos los invasores hacía la Hyuga.

Mientras que para Hinata y Himawari, la situación era más tensa, los invasores solo los miraron con ojos penetrantes y llenos de seriedad.

-La niña no es shinobi, no la lastimen- Decía uno de los jinetes apreciando a vida de la niña.

-¿Y la mujer?

-No es cualquier mujer…es la hija mayor del líder del Clan Hyuga- Uno de los arqueros apuntó a la cabeza de Hinata sin dudar de dar en el blanco.

-¡Hinata no!-Hanabi había sobrepasado a sus enemigos en el puente para desviar la flecha que iba en dirección de su hermana y ponerse enfrente de ellos.

-¡Miserables! ¡Jūken!-La Hyuga golpeó a uno de los arqueros con todo su chakra acumulado en el estomago del arquero, Habani pensó que seria suficiente para derrotarlo pero lo único que hizo fue hacerlo retroceder centímetros de su grupo pero en pie sin tambalearse.

-Imposible, le afectó poco mi ataque.

Hanabi sintió el roce de  una flecha en su mejilla pero ella no era el objetivo…

-¡Ah!

Himawari cayó al pasto al ver a su madre caer con una flecha en su tobillo y sintiendo las púas del proyectil cortándole la carne de su tobillo.

-¡Mi tobillo! ¡Hanabi llévate a Hima! -Imploró Hinata aterrada.

-Pero…

-Sé que…Naruto-Kun vendrá…yo lo sé.

Hanabi no perdió el tiempo y con rapidez logró hacer una bomba de humo que le permitió escapar junto con Himawari en sus brazos, dejando a Hinata a merced de los jinetes que la mantuvieron rodeada.

A lo lejos, Hanabi se metía más a los árboles para escapar con Hima en sus brazos pero a la vez decepcionada de sí misma, había dejado a su suerte a su hermana.

-Yo sé vendrás por mi Naruto-Kun…y sé que por ella no irás…

Fue lo último que pudo decir la Hyuga antes de ser noqueada por los jinetes con violencia. Tras la caída de la resistencia Hyuga, los jinetes emprendieron el regreso a donde estaba su líder, solo era cuestión de tiempo para que finalmente la aldea escondida entre la hoja ardiera bajo la crin de fuego de este caballo indomable.

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Continuara. . .

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