XXXII.Cicatrices
2 meses después.
De pie junto a una tienda de vestidos, es donde me encuentro con mamá, tratando de elegir uno para el baile de la preparatoria al que me ha invitado Aron hace tres días. Siendo honesta, no comprendo qué planes tiene, ya que me aseguró que a pesar de no haber asistido a ninguno, le parecen tontos, y a mí también, pese a que ninguno jamás ha ido, me ha invitado y yo he aceptado, qué locura, ¿no? Sólo que Aron me ha prometido que no será un baile como el que suelen hacer, como los que tal vez conozca, y no sé qué está planeando con exactitud.
—¿Qué color prefieres? —inquiere mamá a mi lado.
Frunzo las comisuras de mis labios y pienso en qué color deseo, porque incluso eso es bastante difícil.
—¿Rojo?
—En ese caso, vamos, Jane, a buscar un hermoso vestido para ti —me dice con una enorme sonrisa en los labios, haciéndome entrar a la tienda.
(Soundtrack sugerido: The Enemy-Andrew Belle)
https://youtu.be/3hA67tm4sTI
Uno a uno, me pruebo los vestidos que mamá elige, a pesar de no ser rojos, ya que, de acuerdo a su experiencia, es mejor probar todos los colores si una está indecisa. Aunque, no hay uno en particular que me guste, puesto que o están demasiado cortos, o con demasiado escote, o simplemente parecen de abuelita, de acuerdo a mamá.
Tienda tras tienda vamos intentando buscar el adecuado, lo cual, al cabo de varias horas, resulta un poco agotador, pero, por otro lado, cuando mamá intenta hacer bromas, todo se vuelve mucho mejor. Es la primera vez que realmente me divierte comprar algo con ella, que no pienso que debo fingir que no me importa estar con ella, y eso realmente se siente mejor que bien.
Es cierto que no puedo hacer bromas, no soy buena para ello, aunque intento hacerlo un par de veces, al menos para hacerla reír, y a pesar de que me dice que sí soy divertida, más bien creo que sólo lo dice porque me quiere.
Cuando incluso ella menciona que ya está agotada, terminamos sentadas en un sofá de una de las tiendas, con varios vestidos en los probadores.
—No recordaba cómo era comprar vestidos para un baile —admite exhalando —, pero sí que es divertido y agotador.
—Ni que lo digas —digo arqueando una ceja.
La observo cuando se queda en silencio, su rostro cambia drásticamente.
—¿Sucede algo? Si deseas que nos vayamos porque estás muy cansada, podemos irnos —le sugiero.
—Estoy embarazada. —La frase retumba en mi cabeza y a pesar de que en un primer momento no sé qué decir o hacer, rápidamente se me dibuja una enorme sonrisa en los labios, es entonces cuando la miro con ternura, mis brazos se levantan y me arrojo a ella para abrazarla.
—Felicidades —digo casi en sollozos. Al momento de separarnos, ella toma mi rostro entre sus manos y comienza a llorar.
—Vas a tener un hermano, Jane —asegura, y pienso en esa palabra: hermano. Algo que siempre deseé y que a la vez no quería cuando era niña, porque sabía que si otra persona llegaba a este mundo con la Bruja y el Ogro, tendría el mismo destino que yo, así que no deseaba eso.
—Voy a tener un hermano, o hermana —sonrío. De pronto, me levanto y la tomo de la mano. —Tienes que decírselo a George, tenemos que... ¿Qué estamos haciendo comprando vestidos? Deberíamos comprar ropa para el bebé y todo lo que necesitará. Podemos comprar cuentos y yo... Yo le leeré cuando nazca o desde ahora y...
—Tranquila, cariño —me detiene colocando sus manos a los costados de mis brazos. —George ya lo sabe, se lo dije anoche, justo cuando me enteré, y en cuanto a todo lo que quieres hacer, me alegra saber que estás feliz, como una niña que tendrá un hermano menor, pero, tranquila, ya habrá tiempo para hacerlo y te prometo que lo haremos juntas, por ahora, creo que debemos darnos por vencidas con los vestidos, y tal vez... Bueno, ¿estarías de acuerdo con que te hiciera el vestido?
—Pero, claro que sí, eso me encantaría —aseguro sonriendo.
—Entonces vamos, Jane, hay tela que comprar. —Me ofrece el hueco que se crea al doblar su brazo derecho e introduzco el mío en este, para marcharnos de la tienda, no sin antes colocar todos los vestidos que tomamos en su respectivo lugar.
. . .
Al regresar a casa y felicitar a papá por el futuro miembro de la familia, comenzamos a hacer planes, bueno, en realidad soy yo la que se pone eufórica de nuevo y comienza a decir lo que desea hacer, incluso me ofrecen decorar el cuarto del bebé, porque aunque en el pasado no les haya mostrado ninguno de mis dibujos, actualmente sí los conocen, incluso han visto el de Aron, y a pesar de ello, no hicieron ningún comentario fuera de que es un arte maravilloso.
Una vez terminada la cena, subo a mi habitación y me dispongo a enviarle un correo a la doctora Mackenzie, para compartir la noticia, ya que, las prácticas de este mes ha sido que cualquier cosa que me genere algún sentimiento que desee compartir, puedo decírselo, así que eso hago.
Enviado el email, pienso en llamar a Aron, también deseo compartirle la noticia, después de todo, es mi mejor amigo ahora, es decir, ya lo era, sólo que actualmente es más sencillo reconocerlo y admitirlo me llena de alegría, cosa que últimamente he estado sintiendo a menudo: alegría, sobre todo con él, así que aunque por una parte deseo escuchar su voz y saber cómo está su noche, prefiero enviarle un mensaje de texto dándole la noticia. A los pocos minutos de hacerlo, mi móvil comienza a sonar.
—Jane Hale, felicidades, tendrás un hermano menor, alguien a quien cuidar —suena la voz regocijante de Aron al otro lado de la línea.
—Sí, es... Debo admitir que es lindo saberlo, y se siente muy bien —aseguro sonriendo.
—Así que... ¿Podré ser como su tío? Es que, me encantan los bebés, y podré ser una buena niñera si algún día lo necesitas.
—Gracias por la oferta, señor, niñera —bromeo.
—Aguarda, acabas de hacer una broma —y caigo en cuenta de que lo hice, lo cual me sorprende.
—Sí, creo que sí —digo cambiando el tono de voz a uno serio.
—¿Sabes? Me alegra escuchar y ver que la doctora Mackenzie te esté ayudando, que ahora incluso hagas bromas. En serio, Jane, es lindo ser parte de esto.
—¿Y qué me dices tú? Quiero decir, ambos estamos haciendo un gran avance, a lo largo de este tiempo, ambos hemos aprendido mucho, incluso tus ataques de pánico, las pesadillas, y el dolor físico han disminuido, todo después de 2 años con la doctora, creo que es un gran avance. Y, aunque ya llevabas un gran progreso con ello, aunque lograbas controlarlo en gran medida, estás mejor, y tus padres están felices, así como tú.
—No es sólo eso lo que me hace feliz, ¿sabes? Es cierto que 2 años con la doctora Mackenzie han sido de gran ayuda, desde que comencé con ella aprendí a controlar muchas cosas, a sentirme bien conmigo en cierta manera, pero, hay algo que no entendía hasta que te conocí.
Por alguna razón, temo preguntar a qué refiere, pero, si hay algo que estado aprendido con la psicóloga, es a no quedarme callada, y sé que es contradictorio porque yo no le he dicho lo que actualmente siento por él; sin embargo, eso es por otras razones, y esto de igual forma, así que al menos en esta ocasión, me atrevo a hablar:
—¿Y qué entendiste?
—Entendí lo que es amar a otra persona que no sea parte de tu familia, lo que es querer ofrecerle algo bueno, pero, sabiendo que si no me amo a mí mismo primero, no puedo amar a esa persona, y desde el primer día comencé con ese proceso, el cual ha sido bastante difícil. Ahora, después de muchos meses yo... Puedo decirte esto porque estoy listo para amar a alguien más, porque me amo a mí, incluso con mis cicatrices.
El silencio reina por unos segundos, hasta que su voz se vuelve a hacer presente de nuevo.
—Te amo, Jane Hale, y por favor, no cuelgues, te lo pido, por favor, escúchame. No estás obligada a sentir lo mismo que yo, no te pido que lo hagas, valoro mucho la amistad que hemos forjado, porque a pesar de haber deseado un amigo durante años, aprendí que estos no son tan fáciles de encontrar, que no todas las personas merecen llamarse así, y contigo he sentido que mereces llamarte más que una amiga, eres mi mejor amiga, eres... No sé cómo comenzó a surgir esto, pero sí sé que tal vez era inevitable, porque a pesar de nuestro pasado, de lo que temíamos, de lo que temes del amor, me he enamorado de ti perdidamente, no puedo evitarlo, sólo que, como dije, no tienes que amarme, porque si no sientes eso por mí, no quiero perderte como amiga, porque prefiero mantener a mi mejor amiga, y de igual forma te amo, te amo como mi mejor amiga, te amo como una mujer grandiosa, una persona valiente, admirable, que lucha por ser mejor, por superar todo su pasado, sanar las cicatrices y avanzar, sin mirar atrás.
No encuentro las palabras exactas para poder decirlas. Yo también estoy enamorada de él, lo sé, la doctora Mackenzie lo sabe, estoy segura de ello, es sólo que el miedo de poder lastimarlo sigue presente, y ni siquiera es porque pueda romperle el corazón de la forma en que piensan, de enamorarme de alguien más, mudarme de aquí o algo parecido, se trata de que sin importar que ahora acepto el amor de mis padres, que estoy feliz por mi futuro hermano, que soy feliz con él todos los días, temo que un día, mi depresión, mi ansiedad, el dolor que estoy dejando atrás, renazca y él sea presente de todo lo malo, o que se de cuenta que soy mala para él, porque la doctora Mackenzie ha sido demasiado clara: eso no se puede borrar, la depresión no se curará, ni siquiera la ansiedad, lo que puedo hacer es controlarla, encontrarme a mí misma cada vez que suceda algún episodio, hacerme regresar a mi presente cuando me voy al pasado, ser mi propia ancla para seguir viviendo el presente y recordar que si yo lo deseo, puedo tener un futuro mejor, que tengo un presente mejor de lo que fue el pasado, dejar a este donde pertenece, y verlo como algo que me hizo fuerte, que a pesar de ser doloroso, son marcas que forman parte de mí, aprender a perdonar, no olvidar, eso es imposible, pero, perdonar sana el alma y en todo eso ha tenido razón, a pesar de que no termino de perdonar del todo a mis progenitores, es un gran paso que me hace falta dar, y el amarme a mí misma, tal como menciona Aron que ahora hace con él, es algo que he aceptado en este tiempo, sólo que hace falta más.
—¿Jane? —su voz me saca de mi ensimismamiento. —Descansa, ¿sí? Te veo mañana en la escuela, y felicidades por tu hermanito.
La llamada finaliza, sigo en shock por sus palabras y me siento tonta por no ser capaz de decir nada.
. . .
(Soundtrack sugerido: Cinnamon- Jome)
Los siguientes días marchan como si nada de la conversación que sostuve con Aron se hubiese efectuado, como si sólo lo hubiese soñado. Él sigue como ha sido estos dos últimos meses, sonriendo de chistes que de vez en cuando hace, mencionando a la doctora Mackenzie y lo bien que se siente últimamente, y confundiéndome un poco por todo, así como ponerme en un dilema. Quiero decirle que estoy enamora de él, que me encantaría poder intentar algo, ofrecerle algo bueno como él lo quiere conmigo, y que a su vez, tengo miedo de perderlo tanto como él conmigo.
Hoy he venido a la librería donde trabaja, ya que hace algunos días que no leo nada, porque me he dedicado a dibujar y no precisamente lo que acostumbro, sino a algunas personas en particular: Aron West y mi familia. A Aron lo he estado plasmando como un ángel en una historia de fantasía, y a mis padres en su primera cita en un acuario, como me lo contó mamá, así como a ella con el vientre crecido por el bebé, aunque aún no se le nota casi nada.
Esta visita no sólo es por libros, esta vez he venido con mi carpeta de dibujos conmigo, con una intención: mostrarle a Aron el dibujo donde está como un ángel.
Cuando tomo dos libros de mi interés, voy hacia la caja, en donde él se encuentra atendiendo a otra chica, una rubia de larga cabellera, quien, aunque parece que él no se percata de ello, intenta coquetearle moviendo su cabello y sonriéndole al mismo tiempo que lo mira como si deseara devorarlo.
—Disculpa, pero, ¿a qué hora termina tu turno? —inquiere la chica recibiendo el cambio, tratando de perdurar el momento en que sus dedos se rozan. Mientras tanto, yo veo todo por detrás de ella, a unos metros, donde Aron no se percata de mi presencia. —Quisiera invitarte un café.
Retira su mano ante la proposición y niega con la cabeza, sorprendido.
—Lo siento, eres una linda chica, pero, no quiero —asegura.
—¿Alguna novia?
—Sí —miente.
La chica no agrega nada más, simplemente frunce las comisuras de sus labios, y se marcha de la librería. Es entonces cuando Aron se da cuenta de mi presencia y lleva sus hombros hacia atrás.
Me acerco al mostrador y le hago entrega de los libros para que pueda pagarlos.
—¿Por qué dijiste que tienes novia? —pregunto, a lo que él levanta su rostro. —No la tienes, ¿o sí?
—Tú y yo sabemos esa respuesta, Jane —dice entregándome una bolsa con los libros —, pero, tengo la esperanza de que algún día no sea así. Y antes de que lo preguntes, ambos también sabemos a quién quiero como novia, pero, si ella no lo quiere, entonces quiero una mejor amiga siempre.
—¿Crees que terminando tu turno podamos tomar lo que quieras?
—Claro, ya casi termina, sólo, si no hay problema, ¿puedes esperar media hora?
Asiento, y como debo esperar, le indico que estaré en la tienda de arte.
Al poco tiempo, salgo de la tienda con más compras y encuentro a Aron afuera, sentado en una banca.
—Creo que tendrás que decirme qué materiales y libros tienes para no repetir alguno en tu regalo de cumpleaños —dice cuando me siento a su lado.
—No tendrás que comprar nada —afirmo bajando la mirada hacia mis zapatos. —Hay algo que debo decirte, sólo que no creo que sea correcto decírtelo aquí.
—Podemos ir a mi casa, o a la tuya si te parece, podría pedirle a mis padres que no nos molesten.
Asiento y nos marchamos. Para cuando llegamos a su casa, su madre me recibe con un abrazo que no me molesta pero, que tampoco respondo del todo porque no es sencillo abrazar a todo el mundo. Nos dirigimos a su patio trasero y nos sentamos en una banca frente a una bella fuente que tiene su familia.
—Es lindo tu jardín —admito sonriendo de lado.
—A mamá le gusta la jardinería, y a papá le gusta ayudar a mamá a decorar junto a ella la casa, así que... Es un buen jardín.
—Como había dicho, debo decirte algo —le recuerdo.
Espera a que siga, así que saco de mi mochila la carpeta que parece pesa demasiado en este momento. La coloco sobre mis piernas y después lo miro.
—Esto es algo que anoche, y no fue a causa de mis pesadillas, hice porque ya he entendido algo que quería negar.
Tomo un gran suspiro, porque quiero decir todo lo que he formulado en mi cabeza, es sólo que es bastante difícil hablar de mis sentimientos con él, es como si todas las palabras que he dicho una y otra vez en mi habitación, de pronto se acumulan en mi cerebro queriendo salir al mismo tiempo, y al final, no sale nada.
—Eres... —«¡Demonios, dilo!» —Eres importante para mí, Aron West.
Le hago entrega del dibujo, y cuando descubre su rostro en este, me mira dubitativo.
—Esta vez te dibujé como un guerrero con armadura y alas porque, aunque es lo más cursi que he dicho en toda mi vida, eres un ángel, Aron, uno que ha luchado por muchas cosas en su vida. Te has convertido en mi mejor amigo, en alguien con quien me siento bien cuando estamos juntos, que a pesar de ser difícil desde que nos conocimos, creo que poco a poco podemos hablar de más cosas, que es un poco más sencillo, aunque para mí es complicado expresar lo que siento por ti. Y también te has convertido en mi ángel guardián.
» Escucha, Aron —giro un poco mi cuerpo hacia él para poder verlo de una manera mucho mejor —, me... Estoy enamorada de ti, aunque ha sido bastante difícil poder decirte esto y aceptarlo, lo estoy. Cuando me dijiste tus sentimientos hace días, no sabía qué decir porque no creí que tú sintieras lo mismo, era algo que no esperaba. Pese a ello, tengo miedo, Aron, porque aunque ya te he contado mi vida, así como tú la tuya y hemos estado compartiendo muchas cosas en estos últimos meses, no quiero que en algún momento, si es que intentamos tener una relación, te canses de mí, o llegar a la conclusión de que no fue buena idea intentarlo, de que te arrepientas, y que nuestra amistad se arruine. Eres mi mejor amigo, Aron, no quiero perder eso.
» Y pese a todo eso, no pude evitar enamorarme de ti, porque a medida que te he podido conocer, me he dado cuenta que durante todo este tiempo en que he leído libros en donde en ocasiones es inevitable el desarrollo de un romance, tú eres mucho más de lo que podría haberme imaginado en alguien.
Es cierto que no he sido de las chicas que imaginan un romance casi siempre, o que piensan en la descripción de un hombre perfecto en todos los sentidos, o en una boda, o en hijos, porque nunca he pensado en eso, simplemente sí he imaginado que si algún día, alguien me amaba, iba a ser bastante difícil porque no podría asegurar que esa persona aceptara lo que yo era, ya que el amor es algo que cada uno de nosotros define a su manera y... Bueno, el punto es que eres mucho más de lo que pueda pedir.
Sé que muchos podrán decir que tener una relación, estar juntos, es una pésima idea porque ambos estamos "dañados", pero, no es así, no estamos de ese modo, sólo hemos pasado por cosas que la mayoría de las personas no pasan, y eso nos ha hecho personas diferentes, con perspectivas diferentes, personas que no aprecian cosas superficiales, maduras.
Yo no te veo como la persona que me salvó, te veo como la persona que llegó a cambiar una idea que tenía sobre los amigos, sobre el amor de pareja, sobre...
Las lágrimas comienzan a descender por mis mejillas, y las aparto de inmediato.
—Mí. —No soy capaz de seguir, no sabiendo que estallaré en llanto, así que bajo la cabeza y mi cabello cubre parte de mi rostro.
—¿Y si te digo que no me perderás? —dice tomando mi barbilla para hacer que lo mire. — Que siempre seré tu amigo, tu confidente, lo que quieras que sea, incluso si en algún momento dejaras de amarme, siempre estaré para ti, porque, por sobre todo, somos amigos, Jane y créeme que tampoco quiero perderte.
—¿Cómo puedes estar tan seguro de que así será? —pido saber.
—Porque sé lo que siento por ti, porque estoy completamente seguro de lo que quiero, y porque, aunque pueda sonar precipitado o que no es real, no quiero tener una relación que sólo dure un poco, o superficial, quiero mucho más contigo, Jane, quiero un amor de verdad. Te amo por lo que eres, por quién eres, y admiro el que estés luchando contra tu pasado, el que has luchado cada día de tu vida, y a pesar de querer darte por vencida, aquí estás.
Trago saliva y asiento.
—Yo también te admiro, porque sin importar que quisiste acabar con tu vida, también sigues peleando, y todo tu pasado no te ha impedido amar a tus padres, valorar el amor que te dan, y ser tú en todo momento.
—Creo que ambos somos merecedores de reconocer que somos valientes, Jane, Hale —me sonríe, y sus ojos se iluminan. —Así que, Jane, cuando estés lista, ¿te gustaría ser mi novia?
—Sí —admito. —Pero, no creo que sea necesario esperar para poder decirte que sí quiero serlo, porque deseo serlo justo ahora.
—Yo también deseo ser tu novio. —Sin decir más, me otorga un fuerte abrazo, uno donde me transmite una paz y una sensación acogedora que se siente demasiado bien.
. . .
Frente al espejo, mi madre me ayuda a terminar de arreglarme para el baile de graduación. Me ha pintado los labios y parte de los ojos, así como recogido el cabello en un moño bastante elegante con una especie de diadema con perlas que ha colocado alrededor de este.
—Te ves hermosa, hija.
—Me gusta —admito mirando mi reflejo. —Es nuevo verme así pero, me gusta. Gracias, mamá.
—Digo la verdad, y estoy segura que Aron también te dirá que luces preciosa, aunque, a él no le importe verte con o sin maquillaje, lo sé.
Sonrío.
—El vestido te quedó increíble, y gracias por hacer que se taparan las... Bueno, que no quedara descubierta mi espalda.
» ¿Crees que sea buena idea mostrárselas?
—Si piensas que es lo correcto, sí, pero, si decides no hacerlo en algún momento, entonces está bien, no hagas nada nunca por obligación hacia nadie, Jane.
» Y, sin importar si se las muestras o no, tu padre y yo estaremos fuera esta noche, a pesar de que no le parece una buena idea el hecho de dejarlos solos, confiamos en ti.
—Gracias por hacerlo, de verdad, se los agradezco mucho, siempre les agradeceré todo —aseguro tomando sus manos.
—No, Jane, nosotros te agradecemos a ti por ser quien eres —dice llevando un mechón de mi cabello rizado detrás de mi oreja —, por dejar darte el amor que te mereces.
—Aunque los lastimé por muchos años y me tardé —le recuerdo.
—Sabíamos que lo harías cuando estuvieras lista, y nos alegra haber encontrado a la doctora Mackenzie, porque con su ayuda, ahora eres tú pero, como realmente querías ser, expresar tu amor, y no reprimiéndolo creyendo que nos herirías —comenta tocando mi barbilla. —Aún falta un largo camino, Jane, pero estoy segura que lo superarás, y todo se quedará como un mal recuerdo, podrás seguir como lo estás haciendo ahora.
Me levanto de la silla y la abrazo, algo que ahora puedo hacer y que se siente extraordinariamente bien. A continuación, beso delicadamente su vientre, que no ha crecido mucho porque no lleva demasiado tiempo, pese a ello, sé que dentro de este se encuentra un ser humano, uno al que a pesar de no conocerlo, ya lo amo y haré hasta lo imposible por hacer de su vida algo maravilloso, así como cuidarlo siempre.
Cuando Aron llega por mí, bajo de la mano de mamá sonriendo. Él está con papá en la entrada, y luce un traje azul que hace juego con mi vestido rojo.
—Te ves hermosa. Tú siempre lo estás —admite, y su lado, a papá se le tensan los músculos del rostro. —Perdón, señor Hale, es que Jane siempre... —se apresura a decir mirando a papá.
—Tranquilo, lo sé —lo calma levantando la palma de su mano izquierda.
—¿Nos vamos? —inquiere ofreciéndome el hueco de su brazo izquierdo doblado hacia él.
—Aguarden —dice papá impidiéndome el paso. —Sólo una cosa: les dejaremos la casa pero... Aron West, confío en ti, ¿de acuerdo?
Aron frunce el ceño contrariado y antes de que diga algo más, hablo:
—Confía en mí, no sucederá nada, te lo aseguro. Y ahora, nos vamos, que disfruten su noche también. —Me despido de ellos y hago que Aron salga de la casa.
—¿A qué se referían con que nos dejarán la casa? No entiendo, Jane.
—Hay algo que te mostraré, ¿de acuerdo? Les hablé de ello y dijeron que se marcharían de la casa, pero, les aseguré que tú y yo no haríamos nada indebido, es decir... Creo que me entiendes.
—Jane Hale, hay muchas cosas que se pueden considerar indebidas, pese a ello, creo que te entiendo, y ellos pueden estar seguros que no haremos nada porque estoy seguro que no quieres hacerlo, que no estás lista y yo tampoco lo estoy.
—De acuerdo, sientes lo mismo que yo, así que ya podemos irnos, que por cierto, ¿sí iremos al baile?
—Ya lo descubrirás.
. . .
Aron detiene el auto a un costado de lo que parece ser un jardín, cuyo camino de piedra debe conducir a algún lado.
—Vamos, es hora de saber cuál será nuestro baile —dice quitándose el cinturón para después bajar y apresurarse a llegar al otro lado del auto para ayudarme a bajar. Me ofrece la mano para guiarme y la acepto.
El camino que seguimos está iluminado con faroles y arbustos de flores, en donde al final de este se encuentra una cúpula de jardín, con columnas que le dan un aire muy bello, y cuyo alrededor está rodeado de enredaderas de flores blancas, así como con algunas luces.
—Mi padre compró este jardín hace tiempo porque aquí fue su primera cita con mi madre, y, les conté acerca de mi idea de baile, así que, mamá no pudo evitar adornar este lugar con flores y luces como si se tratara de un cuento de hadas. Aunque, es cierto que me gustaría que hoy te sientas como una princesa, porque eso eres, Jane.
—Supongo que gracias —le digo sonriendo.
Me vuelve a ofrecer su mano y avanzamos hacia la cúpula, en donde nos introducimos hasta llegar al centro.
Nos miramos por un momento; el verlo me provoca grandes sentimientos, es como un torbellino que arrasa con mis pensamientos, con mis miedos y todo. Es como si de pronto todo a nuestro alrededor desapareciera, como si el tiempo se detuvieras sólo por esta ocasión, como un breve regalo.
(Soundtrack sugerido: Cinnamon-Jome)
—¿Puedo? —inquiere indicándome que una de sus manos tocará mi cintura, ante lo cual asiento.
Al sentir su tacto una ola de electricidad me recorre el cuerpo desde mi cintura hasta mis mejillas, las cuales se encienden cual tomates. Sus labios se curvan en una sonrisa que muestra sus dientes, y de pronto, una especie de brillo se aloja en sus ojos.
No tengo idea de cómo bailar, y él tampoco, así que comenzamos a mover nuestros pies de izquierda a derecha de manera lenta. No sé si sea la forma correcta de hacerlo, sin embargo, sé que se siente bien, y es como si no hubiese mañana, como si tuviera el derecho de perderme en las olas de sus ojos esta noche.
Sin pensarlo, pronto me encuentro recargada en uno de los hombros de Aron, que para mi sorpresa, es lo más cómodo que he sentido, además, es como si mi cabeza hubiese sido para estar aquí, sobre su hombro.
Pienso en que quisiera alargar este momento, permanecer así, en silencio, mientras tratamos de bailar sin música tradicional, simplemente escuchando el sonido de la noche, y en cuanto a mí, el latir de mi corazón que parece desea salirse de mi pecho debido a la rapidez que maneja.
Su perfume comienza a inundar mis fosas nasales provocando que la ola de electricidad u hormigueo comience de nueva cuenta a esparcirse por mi cuerpo. A continuación, mis manos comienzan a deslizarse por sus costados hasta que mis brazos ya no son lo suficientemente grandes como para tocarse, sólo alcanzan a vislumbrarse a pocos centímetros. Aron desliza una mano hacia mi cabello para acariciarlo una y otra vez, hasta que siento algunos cabellos en la piel desnuda de mi cuello, y su otra mano me acaricia la espalda con lentitud, como si tratara de transmitirle calma a un niño mientras duerme.
La idea de cerrar los ojos se cruza por mi mente, así que lo hago, aferrándome más a su espalda, aspirando con profundidad su dulce aroma, y queriendo decir muchas cosas, pero al mismo tiempo temiendo arruinar el momento.
Esta noche, mi cuerpo no está coordinado con lo que pienso, o más bien mis ideas no se coordinan del todo, porque aparto la cabeza de su hombro y vuelvo a mirarlo a los ojos.
Nadie dice nada, sólo permanecemos mirándonos, hasta que a mitad de la noche, ya nos encontramos en mi habitación, con una distancia mayor a como estuvimos hace unas horas.
—Te he traído aquí porque, creo que es algo que debes ver, para saber si estás seguro de estar conmigo o prefieres dar marcha atrás.
—No necesitas hacerlo porque yo...
—Sólo observa.
(Soundtrack sugerido: Wasteland-Amber Run)
https://youtu.be/89LH78BATMY
Llevo mis manos hacia mi espalda para deslizar el cierre del vestido hasta mi cintura. Una vez hecho esto, tomo los tirantes de tela de mis hombros, los aparto de mis brazos y deslizo el vestido hasta llegar a mis pies, quienes ya no cuentan con zapatos.
Sus ojos recorren mi cuerpo en ropa interior pero, no es desagradable porque no me mira como un chico cuando desea llevarte a la cama, sino en una forma extraña, como si estuviera apreciando algo demasiado bello, como cuando temes a que algo desaparezca, así que sólo sigues mirando como si tu vida se fuera en ello.
Tragando saliva, me doy media vuelta para así poder mostrarle lo que oculta mi espalda: los enormes laberintos de lado a lado que parecen no tener principio o fin.
Las lágrimas comienzan a deslizarse por mis mejillas impidiéndome el habla, pese a ello, y aguardando lo que parece una eternidad, me giro de nueva cuenta y mis labios se abren.
—¿Qué haces? —pido saber, puesto que ha comenzado a quitarse el saco y la camisa, dejado a la vista parte del vello en pecho y algunas cicatrices pequeñas en su estómago. Se da media vuelta sin emitir palabra, y es cuando me doy cuenta de la respuesta a mi pregunta.
Las lágrimas que comencé a derramar, se intensifican al ver su espalda marcada de lado a lado. Líneas de lo que parecen ser uñas recorren cada centímetro de su piel, así como pequeños círculos de lo que creo fueron hechos por cigarrillos.
—Lo... hizo La Protectora, después de que mi hermano falleciera —asegura con dolor en cada palabra. —Ella me... me dijo que no era nada comparado con lo que le hizo a Christian.
Antes de que pueda seguir hablando, abrazo a Aron por detrás, y sorpresivamente él no se aparta.
—No tienes que recordarlo, no tenemos que hacerlo. Ya no quiero seguir dándoles poder, no debemos darles el poder de seguir controlando nuestro presente.
» Tus cicatrices jamás se borrarán, las internas y las que marcan tu piel, no obstante, podemos ser capaces de seguir, de ser felices. Será difícil, y te juro que tengo miedo, pero esto es lo más sincero que puedo decirte: te amo, te amo como eres, sin importar qué ocurriera en el pasado, que te lastimaran. Quiero poder ser feliz contigo y que tú también lo seas, quiero que podamos cerrar heridas, cicatrizar puntos y seguidos con puntos y aparte, que apoyemos al otro en todo momento, y que sin importar qué, permanecer aquí, contigo hasta que me digas que me quede.
Se aparta de mi agarre dándose media vuelta, con los ojos rojos y lágrimas deslizándose por sus mejillas.
—Tú me preguntaste que cómo es que estoy tan seguro de que me quedaré, ahora yo te hago la misma pregunta, Jane, ¿de verdad quieres quedarte? ¿De verdad te quedarás?
—Hasta que ya no quieras que lo haga. Si en algún momento dejas de amarme, lo aceptaré, y me iré, pero mis sentimientos no cambiarán por ti, porque aunque al mundo entero le parezca que nadie puede asegurar amar a otra persona para siempre, en lo que a mí respecta, sí. No quiero un millón de amores, sólo quiero uno, con un felices, enfrentando cada dificultad, tratando de estar en el zapato del otro, respetar su espacio, ser tu amiga, ser tu compañera, tanto como sea posible.
» Nada es seguro, eso lo sé, pero no esto, y siempre hay sus excepciones; yo quiero ser esa excepción.
Asiente, y nos abrazamos como si fuera lo último que hiciéramos.
Esta noche no hacemos el amor de la forma física en que lo imaginas, sólo nos proporcionamos un beso en los labios con demasiada ternura, y dormimos con ropa, yo con mi pijama y él con un pijama que he tomado de la ropa de papá. Porque hacer el amor no implica que dos cuerpos estén desnudos, o que se toquen, hay muchas formas de hacerlo; la nuestra es esta. Nos hemos mostrado las cicatrices que nos marcan físicamente, y a lo largo de meses, de una u otra forma las que nos marcan en el interior, las que a pesar de no tener marca, duelen incluso más que las que sí la tienen.
No sé qué pueda pasar mañana, sólo sé que quiero seguir con Aron, a su lado, y enfrentar cualquier cosa, teniendo lo más puro de una persona: su amor, y todo lo que él significa.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro