XXIX.Aron parte V
¿Qué es lo más importante para un ser humano? ¿Podemos catalogar algo Universal? Desde mi perspectiva, sí es posible, y sí que hay algo Universal que a todos los seres humanos de todas las épocas nos ha importado, aunque a algunos más que a otros o algunos más, nada en absoluto, y es el amor. Ese sentimiento incapaz de describirse en algo Universal, eso que es un poco difícil de identificar para muchos per para otros es totalmente lo contrario, y aunque para todos ocurre o es algo diferente, todos concluyen que es algo realmente maravilloso de experimentar.
Recostado en la cama de mi habitación, me encuentro debatiendo lo que le he dicho a Jane la última vez que nos hemos visto. Es algo que no pensé en decirlo, simplemente las palabras salieron de mis labios cual torbellinos queriendo arrasar con todo a su paso, quise hacerle saber a Jane que deseo darle algo bueno, algo de lo que ella me ha ofrecido, aunque piense que no me ha ofrecido nada.
Cuando se habla de darle algo a alguien, de ofrecerle, la mayoría piensa que debe ser algo material, que debemos ofrecerle algo material a otros, y no es mentira, porque cuando los enlaces nupciales existen, debe existir algo que ofrecerle a la otra persona, un sustento económico, ya que... Bueno, si no existiera dicho sustento, ¿cómo se supone que formarían una familia en una casa, o tener lujos como las actividades divertidas? Lo que no se menciona jamás, es que no sólo hay que ofrecer eso, cuando te gusta una persona, simplemente es eso, atracción; sin embargo, al enamorarte y ser correspondido, implica ofrecerle lo que eres a esa persona, tus defectos, tus virtudes, todo lo que implica ser tú, sobre todo si ese enamoramiento perdura por toda una vida como en algunos matrimonios exitosos.
Esa es mi conclusión, es en lo que he estado pensando una y otra vez hace exactamente dos semanas, desde que le dije a Jane que quiero ofrecerle algo bueno. No hemos abordado el tema, y siendo honesto no sé ni siquiera cómo abordarlo o si deseo hacerlo, ya que el simple hecho de seguir pensando en ello me aterra, porque es cierto que quiero ofrecerle algo bueno, pero, no comprendo por qué lo que le he dicho lo asocio al enamoramiento, si yo no...
Ya no deseo pensar más en eso, así que decido levantarme de la silla frente a mi escritorio y tomar la libreta donde tengo mis escritos, que últimamente se han vuelto poemas, cuyas líneas están inspiradas en los últimos acontecimientos con Jane en estas semanas, puesto que además de ensayar la obra de Evelyn, tomar las regularizaciones de Francés y asistir a clases, ella y yo hemos estado quedándonos en mi casa por las tardes o incluso en la suya a ver las películas que ella jamás vio, y aunque nuestros padres son demasiado curiosos por saber qué más hacemos, debo confesar que cada tarde junto a ella ha resultado demasiado amena. Es por ello que supongo que los poemas han surgido, porque por primera vez en mi vida, siento que tengo un amigo, me siento feliz, y me agrada la sensación en el pecho cuando estoy en su compañía.
—... con mis notas en francés —dice Jane frente a mí, sacándome de mi ensimismamiento.
—Perdona, ¿qué dijiste? —me disculpo. Ella me entrega una hoja que contienen las nuevas notas de francés y entonces me doy cuenta de lo que decía, sus calificaciones han subido mucho en este tiempo. —Jane —digo sonriéndole —¸muchas felicidades.
—Gracias a ti —me devuelve la sonrisa —, es por ti por quien incluso el profesor Jackson me acaba de felicitar.
—¿Sabes? Desde que te conozco, son pocas las veces que te he visto sonreír así —señalo. —Te ves muy bien así. —Lo último no lo pienso bien, simplemente lo digo, pero ella no dice nada, lo único que puedo notar es que sus mejillas se encienden cual fogata a media noche. —Perdona es que...
—No hay problema. ¿Y si mejor nos vamos con Evelyn? Recuerda que son las últimas semanas para ensayar su obra.
—Claro, aunque tengo una duda: ¿cuándo nos dejará escucharte cantar?
—Créeme, Aron, no te gustará escucharme —asegura arqueando una ceja.
—¿Y cómo están tus tíos que ahora ya son tus padres? —cuestiona mientras comenzamos a caminar.
—Bien —asegura con una sonrisa. —Y ya que sacas el tema... —se detiene al salir del Instituto y gira su cabeza hacia mí, elevándola un poco porque soy más alto. —Durante todos estos meses juntos, tú eres el único que me ha dicho su historia, antes de tus padres, antes de tener algo que desde Peter y Hana puedes llamar una verdadera vida, y me parece que es algo injusto.
—No lo es —la interrumpo negando con la cabeza. —Sé a dónde quieres llegar, y no está bien que sólo quieras decirme lo que te...
—No es sólo por eso. —Se muerde el labio inferior y lo piensa por un momento antes de volver a articular palabra. —Quiero contarte todo porque... Ahora entiendo lo que sucedió en el hospital, cuando tú me contaste todo. Quiero hacerlo porque es como una necesidad, pero a la vez tengo miedo de hacerlo porque, creo que cuando le dices algo a una persona, le entregas una responsabilidad, y eso es lo que tú hiciste conmigo, quiero decir, la responsabilidad que conlleva una confesión es no juzgar, nunca, y agradecer porque esa persona te está entregando una parte de su vida, una que no es algo bueno, y que no se la muestra a cualquiera.
—¿Y ahora quieres darme esa responsabilidad?
—Eso es precisamente lo que no quiero hacer, ya que mi historia ni siquiera es una responsabilidad, es una pesadilla que entregar.
—La mía también lo fue —le recuerdo mirándola. —Sólo que yo no lo veo así. Durante todo este tiempo transcurrido desde los hechos en el hospital, he estado preguntándome por qué te conté todo, y he llegado a la conclusión de que lo hice porque quise que me conocieras, que conocieras incluso al Aron de hace años, al que sufrió cosas que a nadie le gustaría pasar ni en sus pesadillas, quise que conocieras algo que nadie ha visto porque, aunque suene egocéntrico, es algo que no cualquiera merece conocer, porque si fuéramos por la vida contando nuestras desgracias a cada persona que se cruza en nuestro camino como los profesores, todo el Instituto, los extraños en la calle y demás, ellos nos verían con lástima, o usarían cada palabra en nuestra contra para obtener algo, incluso querrían aprovecharse más de nosotros. Las personas son malas, Jane, y por instinto o porque sabemos que podemos confiar en alguien, compartimos nuestras peores desgracias, sólo con las personas que verdaderamente vale la pena hacerlo, y sabes perfectamente bien, que hoy en día las personas no son dignas de confianza, los humanos se han convertido en una mierda que debería ser destruida, pero, el mundo no es una fábrica de deseos, y sólo nos queda ser demasiado selectivos para depositar nuestra confianza.
Permanece en silencio, mirándome como si acabara de recibir una lección de vida o algo parecido, para después sonreírme a medias, y finalmente decir:
—¿Sabes, Aron West? Comienzas a asustarme —dice sonriendo de lado.
Frunzo el ceño.
—Es que hay cosas que quisiera decir, créeme, pero que me cuesta demasiado, poner en palabras lo que mi cerebro piensa es complicado, pese a ello, hay tantas cosas que comparto contigo, tantas explicaciones que me gustaría dar, y que parece como si compartiéramos una especie de conexión, porque las dices como a mí me gustaría que salieran de mi boca. Claro que, no exactamente con las mismas palabras en cada oración, pero me gustaría poder ser capaz de decirlo como lo dices tú.
—Creo que escribir tiene sus ventajas —aseguro burlándome, a lo que ella me sonríe,
—Estoy segura que sí. Y si no te molesta, tenemos que ir con Evelyn.
. . .
—De acuerdo, chicos, esta semana es nuestra última de ensayos antes de la presentación —afirma Evelyn caminando de un lado a otro del salón, con las manos por detrás y observando con detenimiento a cada uno de nosotros. —Tienen que tomar en cuenta que es una de las obras más importantes que hemos hecho, puesto que este año asistirán sus padres y los alumnos del Instituto, así que esperamos tener una gran audiencia.
» Claro que, tampoco deseo asustarlos o ponerlos nerviosos, pero sí quiero que tengan claro que deben esforzarse, digo, son sus padres y sus compañeros, aunque al final, lo que realmente me importa es que se diviertan, que disfruten del teatro, que se enamoren, y no lo sabemos, que tal vez elijan este taller el curso entrante.
«El curso entrante», pienso, y me doy cuenta que dentro de pocos meses se cumplirá 1 año desde que conocí a Jane, y sólo tendré 2 años más para estar con ella, o tal vez menos de eso si, como dijo, vuelven a mudarse.
A continuación, Evelyn pide que comencemos a ensayar nuestros respectivos personajes, para posteriormente ensayar todos juntos, y por último, únicamente Jane y yo, ya que somos Emily y Victor.
Los ensayos comienzan el curso de siempre, y poco tiempo después Evelyn se lleva a Jane a otra habitación, en donde, desde que se decidió cuál sería su personaje, se encierran ahí para poder ensayar el canto de Jane por lo que parecen horas y horas. Desde que todo comenzó he tenido una enorme curiosidad por escucharla, sólo que Evelyn no deja entrar a nadie, dice que es mejor así, ya que Jane se pone demasiado nerviosa, y nuestra profesora busca darle confianza en su voz para que en la última semana podamos escucharla todos, pero, en esta ocasión, mi curiosidad se agranda y no puedo evitar dirigirme a la habitación al final del pasillo, de donde ningún sonido logra salir de las cuatro paredes.
A mitad del camino pienso que será imposible escucharlo o entrar siquiera, porque Evelyn cierra con llave, pero, para mi sorpresa, la puerta no tiene el pestillo, supongo que porque se dio cuenta que respetamos sus órdenes y nadie ha intentado meterse a hurtadillas para escuchar y saber qué sucede dentro. Furtivamente avanzo hacia la puerta entreabierta, en donde apenas se percibe un ligero sonido; miro a través de lo poco que está abierta la misma y es entonces cuando me doy cuenta que Evelyn y Jane se encuentran un poco más al fondo de la habitación, dentro de una pequeña cabina.
Entro sin que se den cuenta y avanzo gateando hasta la puerta de la habitación, donde, estando más cerca, se pueden percibir sus voces. Una vez instalado de rodillas en el suelo, puedo escuchar la conversación que mantienen entre sí.
—Aún no comprendo por qué quieres que Aron se sorprenda con mi voz, yo no...
—Confía en mí, Jane, soy tu profesora de Arte y Música, además, hicimos un trato, la sorpresa a cambio de las clases de piano —la interrumpe mientras Jane baja la cabeza y se cruza de brazos.
—¿Tú me darás las clases?
—No, pero sé quién podrá dártelas y es muy buena en lo que hace, la he escuchado, te lo aseguro. Ahora, continuemos, desde el inicio, por favor.
Jane asiente, y el que Evelyn esté haciendo que ensayen ocultas de mí para sorprenderme, me genera mucha más curiosidad que cuando entré aquí.
Jane suspira, cierra los ojos, y comienza su canción.
—Si me quemo con la vela no siento el calor, si un cuchillo me atraviesa no hay dolor.
» Y su corazón palpita, y yo muerta sé que estoy, y el dolor que siento en mí, anda y dime: no es real.
Pero aún tengo una lágrima... que dar.
Su canción continúa la segunda parte y entonces me doy cuenta de lo que quiso decir Evelyn, el por qué ensaya con ella oculta. No es sólo por su voz, porque debo admitir que al escucharla me genera paz, y tampoco lo hace nada mal, pero, la verdadera sorpresa, o al menos es lo que puedo notar, es que Jane hace de la interpretación algo grandioso. Sus ojos te transportan a otro lugar, a pesar de que el reflejo de la luz choca contra sus lentes, te transmitiera el dolor de la canción, y al menos a mí, me hace querer abrazarla y no soltarla. Es cuando por fin entiendo una cosa: tal vez me estoy enamorando de Jane Hale. No sé desde cuándo o cómo, pero, siento un cosquilleo en el pecho y algo cálido a la vez, aunque, siendo sincero, tengo que descifrar si realmente es eso.
Antes de que se puedan dar cuenta de mi presencia, salgo en silencio a gatas y dejo la puerta tal cual estaba.
Cuando entro al salón con el resto del grupo, me preguntan dónde estaba, porque no ha sido poco tiempo precisamente el que me he demorado. Claro que, inventó que tenía náuseas y por ello me demoré.
El resto del tiempo del taller transcurre finalizando con Jane de vuelta con nosotros.
Trato de observarla intentando encontrar algo en ella que me de una respuesta a lo que me estoy planteando, a mi posible enamoramiento, pero, entonces me llega otra pregunta: ¿realmente qué implica enamorarse de Jane Hale?
. . .
Los días siguen su curso, cual arroyo siguiendo su camino a través de las rocas que se atraviesan en su camino, Jane y yo seguimos asistiendo juntos a las clases que compartimos y el profesor Jackson me sigue felicitando por tan buen tutorado con Jane, tanto que me pide acepte la oferta de impartir horas extras de asesoramiento con otros grupos, lo cual, no me apetece hacer, pese a ello, he dicho que pensaré en hacerlo.
Mañana será la obra que tan emocionados han vuelto a mis padres, y por supuesto a los de Jane. Ninguno desea estar presente mañana por la noche, sólo que debemos hacerlo, aunque hayamos pesando en escapar de la obra.
En cuanto a Graham e Ivan, ellos podrán decir que somos cobardes, pero, desde que Jane se enfrentó a ellos ya no nos molestan, y si se atrevieran a hacerlo, hay cámaras de seguridad que son controladas por una oficina que el director ha puesto y guardias en cada pasillo.
—Así que... ¿Qué dibujas ahora, Jane? —ella se sobresalta al escucharme y cierra de inmediato su carpeta. Me siento a su lado, en nuestro árbol, y saco mi sándwich con una botella de agua. —Perdona, no quise asustarte.
—No te preocupes, Aron —aclara acomodando sus gafas. —De hecho, creo que ya va siendo hora de entregarte algo que hice hace algún tiempo.
A continuación, abre de nueva cuenta la carpeta pero, de tal manera que con ayuda de una especie de tapa de cartoncillo se cubran sus obras. Pronto desliza una hoja de la cual oculta su contenido, y me mira, dubitativamente.
—Quiero aclararte que al entregarte esto, no podrás hacer preguntas, no hasta que conozcas la historia detrás de este dibujo, y eso será hasta mañana, después de la obra, ¿sí? Tienes que prometer que las preguntas que surjan sólo las harás mañana por la noche, por favor.
Asiento.
—Lo prometo, Jane —aseguro.
Me entrega la hoja que permanece girada ocultando lo que contiene, y no es hasta que la vuelvo a girar que descubro lo que hay, lo que ella ya dibujado: soy yo, Jane Hale me ha dibujado pero, la pregunta es: ¿por qué soy un ángel?
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