11. He knows it
Todos los presentes de allí lo miraban fijamente, con sonrisas burlonas y serias.
No podía hacer lo que le habían pedido, él lo amaba.
—El amor te hace débil, Dust —mencionó Nightmare—, Estúpido e inútil. ¿No te das cuenta? Él esta contigo por lástima, no te quiere. Jamás lo hizo. Muy pronto te dejará. Y si no quieres sufrir, mátalo. Acaba con su patética vida, ¡hazlo!
—¡Cállate! —gritó—. Tú no lo conoces, ¡él me ama!
Soltó una carcajada llena de burla—. Sólo te engañas a ti mismo. Pero bien, si prefieres vivir en la mentira, por mí, mejor.
El de sentimientos negativos dio una vuelta de 120 °C, sin embargo, volteó enojado debido a un comentario que Dust hizo:
—Le haces la vida miserable a los demás sólo porque tú lo eres, ¿no? Patético. No es nuestra culpa que Cross se haya quedado con el Sans de los sueños, es tuya por no haberte confesado antes. —le atacó con uno de sus tentáculos—. Es eso, ¿no es así? Estas de malhumor sólo porque Cross ya no te ama y te ignora, ¿verdad? —lo arrojó a una pared cercana—. Sabes, yo me alegro por eso. Al fin él dejo de humillarse por ti, ¡Cross esta mejor con Dream!
El ruido se ahogó. Todos los Sans's que escucharon se sorprendieron por el comentario de Dust.
Ahora sí pensaban que estaba loco.
Algunos poco a poco se retiraron de ahí, pues no querían ser víctimas de la pesadilla.
Dust estaba en graves problemas, y esta vez no tenía escapatoria.
. . .
El homicida salió de aquel sitio lleno de golpes, con rastros de sangre por su esquelético cuerpo, adolorido y cansado.
—Menuda pelea. —dijo.
[...]
Daba vueltas por toda su casa, tratando de encontrar vendas y curitas. Pareciera que el kit de servicios médicos había desaparecido.
Sin embargo, logró hallar los en diferentes lugares, dispersos, por ejemplo, en la alacena.
¿Por qué razón hacía tal cosa? Sencilla, su “polvito” estaba herido, demasiado. No permitiría que estuviese lleno de aquel líquido rojo en su cuerpo y ropa.
Cuando fue a visitarlo, lo encontró en una situación muy grave. Estaba mal.
Dust trató de esconder sus heridas encima de la ropa, pero no funcionó, su bebé las dejó en evidencia.
—¿Q-qué te paso? —preguntó aterrado el menor.
El esquizofrénico gruñó. —Nightmare.
Blue despejó de toda ropa a Dust, observando las feas cicatrices que tenía. Visualizó algunas costillas rotas, y el líquido viscoso del Rey de las pesadillas.
—¿N-no te duele, polvito?
—Después de un rato, logras acostumbrarte al dolor, Blue. —protestó, mientras se ponía nuevamente su chamarra.
El nombrado abrió un portal y a rastras se lo llevo a su universo.
Le comentó que tenía que sanar sus heridas, pero el contrario se negó. Blue lo miro enojado, para luego decir que no le importaba lo que diría, él curaría los golpes.
De verdad lo amaba, y no lo dejaría ahí abandonado con golpes y moretones que probablemente más tarde se infectarán.
Y ahora ponía el algodón lleno de alcohol en la rótula del mayor.
Así estuvo un buen rato, curando al encapuchado.
. . .
—N-no vuelvas a l-lastimarte así, ¿m-me escuchaste? —al menor se le rompía la voz conforme hablaba.
—Eso será imposible, Blue. —comenta, sin voltear a verle.
Pues sabe que si mira a aquellos “ojos” se sentiría culpable al haber preocupado de tal manera al pequeñín.
—... Me preocupas. —Dust hace una mueca y lo carga.
Lo pone en su regazo y lo abraza tan fuerte, pero sin lastimarlo.
Acaricia el cráneo de él con cariño. Le da varios besitos por toda su carita llena de lágrimas, mientras escucha a Blue reírse. Se aparta un poco y le acaricia el pómulo que aún conserva la profunda herida, y le tiende un pequeño beso.
Dust adora estar cerca de Blue, pues a su lado siente el calor y amor que enmana él. Su aura era tranquilizadora y gracias a eso siempre podía controlar los ataques de ira que sufría el homicida.
—Deberíamos terminar. —menciona Dust.
El de pañuelo celeste se queda estupefacto. Con las cuencas tan abiertas como platos le pregunta el por qué.
—Te preocupas mucho por mí. Estas sufriendo. —murmura viendo la cara de asombro de su amado.
—P-polvito, yo te amo. Me preocupas porque te quiero y no quiero perderte. Sufro al no tenerte cerca mío, ¿y quieres terminar? —algunas lágrimas van saliendo de a poco en las cuencas del arándano—. Pues, yo no quiero terminar contigo. Te amo mucho como para dejarte, y sí, sé que suena egoísta, pero... n-no quiero que te v-vayas.
Y rompió en llanto.
Dust tan sólo soltó un pesado suspiro. Le comenzó a decir dulces palabras y adorables piropos, dejando fluir a aquel lado romántico y poeta que tanto odiaba y que no sabía que tenía.
El menor con cariño y felicidad recibía gustoso aquellas muestras de cariño que el homicida le daba. Con una sonrisa lo miraba y de a poco se acercaba al rostro de su amado para plantarle un tierno beso o “choquesito de dientes” (como le gustaba decirle), lleno de amor con una pizca de lujuria.
Dust le acariciaba el cráneo mientras observaba las adorables expresiones que hacía.
Pasó no más de diez minutos haciendo lo mismo. Y no se aburría de ver la carita totalmente sonrojada de Blue.
“Adorable. ” pensó el asesino, al verlo soltar unos cuantos suspiros.
Sin embargo, Dust soltó un gemido de dolor al sentir que Blue le tocó una herida en su peroné. El de pañuelo se disculpó repetidamente, apenado.
—No importa. —mencionó.
El pequeño se bajó del lecho y revisó debajo de este, buscando algo. El encapuchado lo miraba confuso, sin entender. Al final, Swap!Sans salió de allí con una caja de chocolates.
Los abrió y le dio uno en la “boca” de su novio.
—Papyrus no me deja comerlos, y tiene razón al no dejarme. —ríe nervioso—. Así que siempre te los guardo.
El mayor agarra otra golosina, y al momento de comerlo, besa al menor sintiendo el chocolate derretirse en la “boca” de ambos.
Dust suelta una sonora carcajada al ver a su amado todo avergonzado mientras trataba de pronunciar palabra alguna.
Comenzaron a charlar, y entre conversaciones absurdas y chistes odiosos y malos Blue le pregunta por el estado de Dust!Papyrus, a lo que el mayor le contesta un «Esta bien ».
A pesar de ser solamente una alucinación de su novio, le había tomado un aprecio al hermano muerto de él. De verdad lo quiere, y le había costado un buen obtener su cariño y “bendición”, pues aquel Papyrus era alguien difícil y duro. Sabía que él era el causante de las diversas pesadillas de su “polvito” y era el que le provocaba a matar.
Sin embargo, al pasar el tiempo, supo que no era el “malo ”, sólo así lo catalogaron.
Y, sinceramente, nunca se le hizo raro o aterrador cuando hablaba solo. Incluso le parecía adorable.
Vaya, si que lo veía con “ojos de amor”.
Ahora ambos esqueletos se encuentran en el lecho del menor, dándose el cariño y amor que sentían.
Pero aquella tierna escena se vio interrumpida al oír la voz de un esqueleto no deseado.
—¿Blue? ¿Estás ahí?
Oh, mierda.
Blue se congeló al escuchar la voz de su hermano. A ninguno de los dos les dio tiempo de actuar, pues a los pocos minutos tenían al amante de miel enfrente suyo con el ceño fruncido.
Claramente estaba molesto.
Estaban en problemas.
Sintió como su hermano lo jaló de su húmero, separándolo de su amado.
Soltó un grito al mismo tiempo que las lágrimas salían y recorrían un amargo camino por sus pómulos.
Dust buscó pelea, le arrojó unos huesos afilados y varios Gaster Blasters. Sin embargo, el fumador fue más astuto, lo distrajo un momento y al final, con ayuda de unos GB lo despojó fuera de su universo.
El menor aún seguía siendo sujetado por su hermano. Lo miró un tiempo a sus cuencas y visualizó en estas decepción, frustración. Tenía en su rostro una mirada sombría.
—¿Papy? —llamó Blue, pero fue ignorado.
Ahora él lo sabía, y a causa de esto, todos.
¿Acaso... lo apartaría de su “polvito”?
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Ufff, ¡volví! :D
Perdonen la tardanza :'U
Capítulo largo por eso v:
Welp, esta madre ya se esta poniendo un poco interesante (supongo).
Posiblemente haya capítulos más seguidos, no sé, no me crean :'v
¿Por qué? ¡Fácil! Ya casi salgo de vacaciones :3
En fin.
Bai, los amo ❀
Pd: Ah, por cierto, puse algunas ideas que me dieron. No todas, me faltaron un chingo. Probablemente las ponga en los drabbles Dustberry que tengo por ahí, no sé.
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