
Ramona Badwolf
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Ramona Badwolf
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Era un día soleado en Ever After High, y el campus estaba lleno de vida. Los estudiantes de todas las casas y linajes caminaban entre los majestuosos edificios de la escuela, intercambiando risas y comentarios mientras el sol iluminaba sus rostros. Los jardines cercanos a los pasillos estaban llenos de flores que daban vida al aire fresco, y todo parecía perfecto. Sin embargo, para Ramona Badwolf, esa perfección no podía ser completa mientras estuviera rodeada de chicos que miraban a su novia.
Ramona, con su porte imponente y su cabello largo, ondulado y de color castaño oscuro con mechas burdeos y blancas, caminaba entre los pasillos con los ojos fijos en la figura de T/N. La hija de Rapunzel estaba de pie cerca de los arbustos, rodeada de un grupo de chicos que se mostraban demasiado interesados en ella. Ramona sintió una sensación incómoda en el estómago mientras veía cómo esos chicos se acercaban más y más, coqueteando con T/N de una forma que no le gustaba nada. Aunque Ramona sabía que T/N nunca les prestaba demasiada atención, el simple hecho de que se acercaran a ella era suficiente para hacerla hervir por dentro.
T/N, como siempre, parecía mantener la calma. Su risa suave resonaba entre las voces de los chicos, pero Ramona podía ver cómo su amiga trataba de evitar que la situación se volviera más incómoda. Había algo en la actitud relajada de T/N que solo la hacía más atractiva a los chicos. Y a Ramona, esa misma calma le hacía sentir que alguien más podía arrebatársela.
El sol brillaba sobre ellas mientras Ramona avanzaba rápidamente hacia el grupo. Cada paso suyo era firme, casi predador, como si un instinto animal la guiara. A medida que se acercaba, los chicos se dieron cuenta de su presencia. La chica de orejas de lobo no necesitaba decir una palabra para que ellos supieran que estaba allí. La atmósfera a su alrededor cambiaba instantáneamente, volviéndose más densa y cargada de una energía casi eléctrica.
—¿Algo que no he entendido aquí?—Ramona preguntó, su voz grave resonando en el aire. Los chicos, claramente incómodos, se dieron cuenta de que no estaban en su territorio. La intensidad de sus ojos gris acero hizo que uno de ellos tropezara con la pelota que estaba en el suelo, y el chico no pudo evitar caer de bruces al piso.
Sin perder el ritmo, Ramona miró a los demás chicos con una expresión que dejaba claro que no había espacio para más bromas o coqueteos. Ellos, nerviosos, rápidamente comenzaron a alejarse de T/N, sin atreverse a enfrentarse a la joven Badwolf, quien los observó hasta que desaparecieron en la distancia.
T/N, aún sorprendida por la repentina intervención de Ramona, no pudo evitar sonrojarse. Siempre había sido agradecida por la protección de su amiga, pero hoy, algo en su mirada cambió. Había algo en la forma en que Ramona la defendió, algo que hizo que su corazón latiera más rápido. Quizás era el brillo de la intensidad que Ramona siempre llevaba consigo, o tal vez era el simple hecho de que Ramona no dudaba en mostrar lo que sentía, incluso si eso significaba enfrentarse a un grupo entero de chicos.
—¿Te encuentras bien?—Preguntó Ramona, su tono mucho más suave ahora, aunque seguía siendo firme. Su rostro había perdido un poco de la rudeza inicial, pero su mirada seguía siendo fuerte, casi dominante.
T/N sonrió tímidamente, una sonrisa llena de gratitud, pero también de algo más. Algo que Ramona no logró descifrar de inmediato, pero que estaba allí, flotando en el aire entre las dos.
—Sí, gracias. No sabía que intervendrías así, pero me alegra que lo hayas hecho—Respondió T/N, todavía sin dejar de sonrojarse un poco. Sus ojos brillaban con una mezcla de emoción que Ramona no pudo evitar notar.
—Siempre estaré ahí para ti, T/N. No quiero que nadie te haga sentir incómoda o menospreciada—Dijo Ramona, sintiendo que algo en su interior se ablandaba mientras veía la expresión genuina en el rostro de su amiga. Ella sabía lo que significaba esa cercanía, aunque no quería admitirlo aún.
T/N, sin embargo, no dijo nada más. En su lugar, dio un paso hacia Ramona, acercándose a ella con la naturalidad que solo alguien con mucha confianza podría tener. Sus manos se posaron suavemente sobre las caderas de Ramona, haciendo que la joven Badwolf se quedara quieta por un momento, como si su cuerpo no pudiera moverse sin la guía de T/N.
El aire entre ellas se cargó de una tensión palpable. Ramona, aunque sorprendida por el gesto, no retrocedió. En lugar de eso, permitió que T/N la acercara más, casi como si estuvieran perfectamente sincronizadas. Fue entonces cuando T/N levantó la mirada hacia ella, un brillo travieso en sus ojos, antes de inclinarse ligeramente hacia ella. Fue un movimiento sutil, casi fugaz, pero suficiente para que Ramona lo notara.
T/N, con su sonrisa suave, dejó un beso fugaz sobre los labios de Ramona, un roce que duró solo un par de segundos, pero que hizo que el corazón de Ramona latiera con una intensidad nueva. Sin embargo, lo que ocurrió después fue lo que Ramona no esperaba: sin apartarse, Ramona correspondió al beso, acercándose más a T/N, abrazándola con una fuerza que la sorprendió a ella misma. Fue un gesto natural, un impulso instintivo, como si ambos cuerpos supieran que eso era lo que debían hacer.
Pero antes de que T/N pudiera reaccionar, uno de los chicos del grupo anterior, que aún estaba observando desde lejos, se atrevió a acercarse nuevamente. La presencia de Ramona y T/N juntas pareció no haber sido suficiente para alejarlo del todo. Él, confiado en su propia actitud, caminaba lentamente hacia ellas, como si quisiera interrumpir ese momento.
Ramona, con un ojo aún cerrado mientras continuaba besando a T/N, abrió el otro con una mirada fulminante. Sus ojos gris acero brillaron con una amenaza clara, pero su expresión no cambió en lo más mínimo. La joven Badwolf no necesitaba decir nada. Solo un vistazo fue suficiente para que el chico comprendiera que no debía seguir acercándose. Al instante, él se detuvo, su rostro pálido ante la intensidad de la mirada de Ramona. Sin decir una palabra más, él dio un paso atrás y, visiblemente intimidado, giró sobre sus talones para alejarse, evitando que algo más ocurriera.
Ramona cerró nuevamente los ojos, ahora con una sonrisa satisfecha. El chico había huido, y con él, cualquier duda sobre lo que había sucedido entre ella y T/N.
T/N, sorprendida por la respuesta de Ramona, se separó ligeramente del beso, mirándola con una mezcla de admiración y algo más—¿Sabías que podrías ser tan... territorial?—Susurró, riendo suavemente.
Ramona sonrió con una mezcla de picardía y cariño—Solo protejo lo que es mío—Dijo en un susurro, mirando a T/N con un brillo que no podía disimular—Y tú T/N, eres mía.
T/N sonrió con suavidad, sus manos permaneciendo en las caderas de Ramona—Eso me gusta—Murmuró, antes de acercarse de nuevo, esta vez para un beso más largo y lleno de promesas.
En ese momento, el mundo a su alrededor parecía desvanecerse. Todo lo que quedaba era ellas dos, el sol brillando sobre sus cuerpos, y la certeza de que algo especial comenzaba a florecer. Una historia que aún no sabían cómo terminaría, pero que sabían que, juntas, nada las detendría.
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