
Justine Dancer
◆━━━━━━━◆❃◆━━━━━━━◆
Justine Dancer
◆━━━━━━━◆❃◆━━━━━━━◆
Justine Dancer se sentó junto a la ventana de su habitación en Ever After High, mirando las primeras luces del amanecer asomar entre las ramas de los árboles nevados. Era una de esas mañanas tranquilas en las que la escuela parecía estar envuelta en un manto de silencio, con solo el suave crujir de la nieve bajo los pies de los primeros estudiantes que se dirigían a sus clases. Como la hija de la duodécima Princesa Bailarina, Justine siempre había sentido una presión constante para cumplir con su destino de seguir los pasos de su madre y convertirse en una princesa en todos los sentidos. Pero para ella, la danza no era solo un legado, era una pasión, un medio de expresión y una forma de escapar del peso de las expectativas.
Justine era una bailarina talentosa y dedicada, con una gracia natural que hacía que cada movimiento pareciera effortless. Desde pequeña, había estado inmersa en el mundo de la danza, pasando horas practicando en el estudio, perfeccionando cada giro y cada salto. Bailar era su lenguaje, su forma de comunicarse con el mundo, y en cada actuación, encontraba una manera de transmitir emociones que iban más allá de las palabras. Para Justine, la danza no solo era un arte, sino una manera de contar historias, de explorar su identidad y de descubrir quién era realmente.
Sin embargo, su compañera de cuarto, T/N era un enigma. Era completamente diferente a Justine en muchos aspectos. T/N era roquera y rebelde, la hija de Scar del Rey León. Justine a menudo se preguntaba cómo dos chicas tan diferentes podían compartir un cuarto sin conflicto. T/N siempre vestía con cuero, sus accesorios eran atrevidos y su actitud era desafiante. A veces, Justine sentía que no encajaba en ese ambiente. Se preguntaba si alguna vez podrían realmente ser amigas, dadas sus claras diferencias.
...
Un día, después de una sesión de ensayo particularmente intensa, Justine regresó a la habitación y encontró a T/n sentada en la sala común, con las piernas cruzadas, un cigarro entre los dedos y una expresión que oscilaba entre la melancolía y la indiferencia.
—Hola—Dijo Justine, intentando iniciar una conversación amistosa, como lo había hecho en tantas otras ocasiones.
T/N levantó la mirada, sus ojos oscuros encontrándose con los de Justine—¿Qué pasa?—Preguntó T/N, su voz cargada de un tono que Justine no había escuchado antes.
—Solo venía a ver si necesitabas algo—Respondió Justine, sorprendida de lo directa que era T/N en comparación con su propio enfoque más formal y cortés—Pensé que podríamos charlar un rato.
T/N se encogió de hombros y soltó un humo de su cigarro—No necesito nada. Solo estoy aquí— Hubo un silencio incómodo antes de que Justine decidiera romperlo.
—Me gustaría que pudiéramos ser amigas—Dijo Justine finalmente, sintiendo que era importante expresar su intención sincera—A pesar de nuestras diferencias, creo que podríamos aprender mucho la una de la otra.
T/N sonrió, una pequeña curva en los labios que mostró un destello de calidez que Justine no esperaba—¿Amigas?—Dijo finalmente, sus palabras traicionando una ligera sorpresa—Supongo que podríamos intentarlo.
Ese momento cambió todo. Justine comenzó a ver a T/n no solo como una compañera de cuarto difícil, sino como alguien que tenía una perspectiva completamente diferente de la vida, algo que Justine necesitaba en su mundo un tanto cuadrado y predecible. A medida que las semanas pasaban, Justine se dio cuenta de que T/n no era tan diferente de ella después de todo. Aunque sus estilos de vida parecían opuestos, compartían una pasión por la expresión artística. T/N admiraba la dedicación y el esfuerzo de Justine en la danza, y Justine comenzó a apreciar la manera en que T/N se enfrentaba al mundo sin temor a mostrar su verdadero yo.
Un día, después de un ensayo especialmente agotador, Justine regresó a la habitación y encontró a T/N sentada en el suelo, con un cuaderno de bocetos abierto frente a ella.
—¿Estás dibujando?—Preguntó Justine, algo sorprendida de ver una faceta tan creativa en su compañera de cuarto.
—Sí—Respondió T/n, sin levantar la vista de su trabajo—Es algo que hago cuando necesito despejarme.
Justine se acercó y se sentó junto a ella, mirando los dibujos de T/N. Eran crudos y expresivos, llenos de emociones que Justine nunca había asociado con la música que solía escuchar o la ropa que llevaba T/N—Son increíbles—Comentó Justine sinceramente—Nunca hubiera pensado que te gustara dibujar.
T/N se encogió de hombros, sonriendo débilmente—Es solo una forma de escapar, igual que bailar para ti.
Las diferencias entre ambas chicas se desvanecieron lentamente, reemplazadas por un entendimiento mutuo. Justine comenzó a ver a T/N no solo como su compañera de cuarto, sino como una amiga sincera que la ayudaba a expandir su visión del mundo. T/N, por su parte, comenzó a valorar la manera en que Justine se mantenía fiel a su amor por la danza y su determinación de seguir su destino como una verdadera princesa.
Un día, después de una actuación de teatro en la que Justine brilló con su talento y pasión, T/N esperó pacientemente en el vestuario para felicitarla—Eso estuvo genial—Dijo con una sonrisa genuina—Realmente sabes cómo hacer que cada movimiento cuente.
Justine se sintió agradecida por el apoyo sincero de T/n, algo que nunca habría esperado de ella al principio—Gracias, eso significa mucho para mí—Respondió Justine, sonriendo con gratitud.
Con el tiempo, T/N se convirtió en su mayor defensora, siempre animándola a seguir sus sueños y a no preocuparse demasiado por lo que pensaran los demás. Y Justine, a su vez, enseñó a T/N a abrazar su creatividad y no temer mostrar su verdadero yo. La amistad entre ambas se profundizó, demostrando que incluso las chicas de estilos diferentes podían entenderse y apoyarse mutuamente en sus viajes personales hacia la felicidad y el autodescubrimiento.
Un día, mientras Justine y T/N se dirigían juntas a una clase de teatro, T/N rompió el silencio con una pregunta inesperada—¿Tienes algún sueño oculto?—Preguntó con curiosidad genuina—Algo que no hayas compartido con nadie.
Justine se quedó pensando por un momento, sorprendida por la pregunta. Finalmente, respondió—Siempre he querido intentar el surf. No sé por qué, pero creo que sería una forma divertida de desafiarme a mí misma y salir de mi zona de confort.
T/N sonrió ampliamente, su cara iluminada con una emoción genuina—Eso suena genial—Dijo—Podríamos intentarlo juntas algún día, si quieres.
Esa oferta espontánea de T/N hizo que Justine se diera cuenta de que su compañera de cuarto, la chica que había comenzado como un desafío en su vida, se había convertido en una verdadera amiga. Juntas, se apoyaban y se animaban a explorar nuevos horizontes, cada una influenciada por la perspectiva y las pasiones de la otra. Justine finalmente comprendió que a veces, los contrastes son los que fortalecen las relaciones y nos permiten crecer como individuos.
La amistad entre Justine y T/N continuó desarrollándose de manera inesperada, demostrando que incluso las chicas de estilos diferentes podían entenderse y apoyarse mutuamente. A través de su amistad, Justine aprendió a apreciar la autenticidad y la audacia de T/N, mientras que T/N vio en Justine un modelo de dedicación y perseverancia. Con el tiempo, se dieron cuenta de que sus diferencias eran lo que las hacía únicas y valiosas para la vida de la otra, y que, al final del día, siempre podían contar con la una para la otra.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro