
Dexter Charming
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Dexter Charming
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La mañana en Ever After High comenzaba como cualquier otra, con los estudiantes de la escuela de héroes y villanos caminando por los pasillos, mostrando con orgullo su linaje y, sobre todo, su destino. Dexter Charming no estaba particularmente emocionado por ello, el mundo esperaba que fuera tan carismático y encantador como su hermano mayor, Daring, pero Dexter no compartía la misma facilidad para deslumbrar a los demás. De hecho, lo único que realmente quería era pasar desapercibido, simplemente asistir a sus clases y hacer su parte.
Sin embargo, la sombra de su hermano siempre parecía alargarse por donde quiera que iba. Daring, con su cabello perfectamente peinado, su sonrisa encantadora y su habilidad para hacer que todas las chicas se desmayaran con un solo guiño, siempre estaba rodeado de admiradores. Y Dexter... Bueno, Dexter simplemente estaba al margen, con sus gafas y su corona ligeramente torcida, observando desde un rincón.
—Oh, Daring...—Escuchó murmurar a varias chicas, y vio cómo ellas se deslizaban detrás de su hermano, dejando a Dexter con un vacío que él solo conocía demasiado bien.
Dexter suspiró, mirando al suelo mientras ajustaba sus gafas. Se sentía invisible, y era una sensación que había experimentado tantas veces que ya le era familiar.
A lo lejos, Daring estaba siendo el centro de atención, coqueteando y bromando, mientras Dexter, con su cabello castaño y su corbata deshecha, se alejaba de la multitud. Se dirigió al aula de Historia de los Reinos, deseando que la clase comenzara pronto, con la esperanza de que allí podría concentrarse y olvidar un poco la agobiante sombra de su hermano.
Fue entonces cuando algo inesperado sucedió.
Una figura apareció frente a él en el pasillo, interrumpiendo sus pensamientos. Dexter levantó la vista, sorprendido por la energía que emanaba de la chica que se encontraba justo frente a él.
Era una chica de piel morena clara, con grandes ojos negros que brillaban con curiosidad. Tenía pequeñas orejas de venado, de un suave tono marrón que se asomaban entre su cabello oscuro. En su rostro había pecas dispersas sobre su nariz y mejillas, que daban la sensación de que siempre estaba sonriendo, aunque en ese momento parecía estar completamente concentrada en él. Vestía una blusa simple y una falda de tonos naturales, pero había algo en ella que no pasaba desapercibido: su energía.
Dexter se detuvo en seco, confundido por la intrusión. Nunca era él quien recibía atención, mucho menos de alguien como ella, que parecía tan diferente a las chicas que siempre seguían a su hermano.
— ¡Hola! ¡Eres Dexter Charming! ¿Verdad? —Dijo ella con una energía contagiante. Su voz era cálida y amigable, aunque su entusiasmo era palpable, no había ni rastro de la admiración vacía que Dexter estaba acostumbrado a ver cuándo se trataba de su hermano. Ella parecía genuinamente interesada en él.
Dexter, momentáneamente desorientado, se quedó en silencio. Su mente se quedó atrapada en el inesperado giro de los acontecimientos ¿Ella quería hablar con él?
— S-sí, soy yo...—Respondió con voz vacilante, mirando a la chica con una mezcla de sorpresa y timidez. La joven frente a él sonrió ampliamente, como si el hecho de que él hablara en absoluto fuera algo increíble.
— ¡Genial! No te conocía, pero siempre he escuchado hablar de ti—Dijo con un brillo en los ojos. —Eres el hermano de Daring ¿Verdad? Pero... bueno, yo no soy como esas chicas, ¡No! Es solo que me sorprendió verte solo y me dio mucha curiosidad saber qué tan diferente eres. Ya sabes ¡Todos hablan de lo increíble que es tu hermano! Pero ¿Tú? ¡Tú debes ser increíble también! ¿Cierto? —Las palabras de la chica salían a una velocidad impresionante, como si no pudiera evitar hablarle con una emoción desbordante.
Dexter no podía evitar sonrojarse. Nadie le había hablado de esa manera antes. Había algo en la chica que hacía que se sintiera interesante, diferente, como si su presencia le ofreciera un respiro.
— Oh... yo... no soy como Daring—Dijo con humildad, y por un momento se sintió algo inseguro, como siempre lo hacía cuando su hermano era mencionado—No soy tan... carismático, supongo. No soy tan bueno con la gente como él.
La chica frunció el ceño, y Dexter notó que su mirada se volvía aún más intensa, como si estuviera evaluando sus palabras, pero sin juzgarle. Algo en su postura cambió; sus orejitas de venado se movieron ligeramente como si hubiera escuchado algo muy importante.
— ¿Quién dijo que tenías que ser como él? —Preguntó con firmeza, y Dexter se sintió sorprendido por la seguridad en su voz—Ser tú mismo es lo más importante ¿Verdad? A veces las personas más interesantes son las que no tienen que llamar la atención todo el tiempo. Yo creo que...—Se detuvo por un momento, como si buscara las palabras correctas—Creo que las personas como tú son las que realmente hacen la diferencia ¿Sabes?
Dexter la miró boquiabierto, sintiendo como una pequeña chispa de esperanza comenzaba a prenderse en su interior. Nadie nunca le había dicho algo así. Nadie, excepto su madre, que siempre le recordaba que su valor no dependía de cómo se comparaba con los demás.
— ¿Tú crees eso de verdad? —Preguntó, su voz algo más firme, como si comenzara a convencerse de las palabras de la chica.
La joven asintió con una sonrisa radiante, sus orejas moviéndose de emoción, y sus pecas parecían brillar con el sol que entraba por las ventanas cercanas.
— ¡Claro que sí! Yo me llamo T/n, por cierto. Soy hija de Bambi... ¡Sí, ya sé! ¡Un poco extraño ¿Verdad? ¡Pero siempre he tenido una conexión especial con la naturaleza y con los demás! Me encanta aprender sobre todas las personas y sus historias, como la tuya.
Dexter la miró, con una mezcla de asombro y gratitud "¿Qué clase de persona era esta?" Parecía tan distinta a las chicas que usualmente le rodeaban, siempre buscaban su fama o su brillo, pero T/n... T/n no parecía interesada en su corona o en su apellido. Parecía interesada en él. Y eso, por primera vez, le hizo sentir que tal vez, solo tal vez, podría tener un lugar en este mundo lleno de expectativas.
— Me alegra conocerte, T/n—Dijo finalmente, sonriendo tímidamente.
T/n asintió con entusiasmo, su sonrisa aún más brillante.
— ¡Yo también, Dexter! Espero que podamos hablar más ¿Te gustaría? Hay tantas cosas que quiero saber sobre ti. ¡Y quizás podríamos hacer algo juntos algún día!
Dexter asintió, sintiendo una cálida sensación en su pecho, algo que no había experimentado antes. Quizás, después de todo, las personas realmente podían sorprenderte, y tal vez ser un poco diferente no era tan malo. Tal vez, solo tal vez, podía encontrar su propio lugar en el mundo.
— Sí, claro...—Murmuró, sintiendo una pequeña chispa de emoción al pensar que este año, en Ever After High, podría ser diferente.
Y mientras T/n se alejaba con una sonrisa traviesa en el rostro, Dexter observó a la chica desaparecer por el pasillo, sabiendo que algo en su vida acababa de cambiar.
...
Con el paso de los días, Dexter comenzó a notar algo que antes nunca había experimentado: una chispa de coraje en su pecho, algo que no provenía de las expectativas de su madre o de la sombra de su hermano, sino de algo mucho más profundo. Algo que había despertado gracias a T/n.
A diferencia de Daring, que siempre parecía tener una respuesta perfecta y una actitud arrolladora, Dexter siempre había sido el hermano más reservado, el que se mantenía al margen, el que esperaba pacientemente, sin hacer ruido. No estaba seguro de cómo podría encontrar su propio lugar en el mundo cuando la gente a su alrededor parecía tan... perfecta. Pero T/n le había mostrado que la valentía no se trataba de ser alguien diferente; se trataba de ser él mismo, de enfrentarse a sus propios miedos.
Un día, después de clases, T/n lo invitó a dar un paseo por los jardines de Ever After High. Estaban rodeados de árboles altos y flores silvestres, y el aire olía a tierra fresca y hojas crujientes. T/n estaba de buen humor, su energía siempre tan contagiante, y Dexter no pudo evitar sentirse un poco más ligero de lo habitual a su lado.
— ¿Sabes qué, Dexter? —Dijo T/n mientras caminaban por el sendero, sus orejitas de venado moviéndose con el viento—Creo que tú eres más valiente de lo que piensas.
Dexter la miró, algo confundido, y luego bajó la vista a sus manos, como si quisiera esconder la inseguridad que sentía dentro.
— No soy valiente—Respondió con una ligera sonrisa forzada—No como Daring, que siempre sabe qué hacer, cómo hacer que todos lo sigan...
T/n se detuvo y giró para mirarlo, su rostro reflejando una determinación tranquila que rara vez veía en los demás.
— No necesitas ser como Daring, Dexter—Dijo suavemente, con la mirada fija en él—La valentía no es ser el más audaz o el que siempre tiene la respuesta correcta. A veces, la valentía es solo enfrentarse a lo que más temes, incluso cuando no tienes idea de cómo va a salir. Es ser tú mismo, aunque todo te diga lo contrario.
Dexter frunció el ceño, procesando sus palabras. En su interior, siempre había creído que la valentía era algo que se mostraba con grandes gestos, con la capacidad de impresionar a todos. Como su hermano. Pero T/n estaba sugiriendo algo completamente diferente.
— ¿Y tú qué harías T/n? —Preguntó Dexter, curioso—¿Qué harías si tuvieras miedo?
T/n sonrió, un brillo juguetón en sus ojos, y se agachó para acariciar una de las plantas cerca de ellos. Alzó la mirada y, con una mezcla de complicidad y sabiduría.
— Si tengo miedo, lo enfrento—Dijo, casi como si hablara consigo misma—A veces no tengo todas las respuestas, pero creo que es importante intentarlo, porque si no lo hago, me pierdo de muchas cosas. Y sabes, no todo tiene que salir perfecto. Solo tienes que intentarlo, Dexter. Y si fallas... ¡Bueno! Al menos lo hiciste con valentía, y eso es lo que cuenta.
Dexter la miró con asombro. Nunca había escuchado a nadie hablar de esa manera. T/n tenía una forma de ver el mundo que no estaba limitada por las expectativas de otros, y esa forma de pensar parecía liberadora. Él no tenía que ser perfecto. No tenía que ser como su hermano. Solo tenía que ser él mismo.
— Pero... ¿Y si fracaso? —Preguntó, su voz vacilante. —¿Qué pasa si las cosas no salen como espero?
T/n lo miró con una sonrisa que transmitía más confianza que palabras.
— Si fracasas, te levantas y lo intentas de nuevo—Respondió con firmeza—No te defines por lo que no sale bien. Te defines por la forma en que sigues adelante, por la forma en que no te rindes. Eso es lo que más importa.
El silencio se alargó por un momento mientras Dexter asimilaba esas palabras. No ser perfecto. No tener todas las respuestas. Solo intentar, incluso si no tienes miedo de equivocarte. Era un concepto tan simple, pero al mismo tiempo tan radical para él.
Y entonces, en ese instante, algo en su interior cambió. Quizás la valentía no era tan inalcanzable como pensaba. Quizás, si podía ser valiente con las pequeñas cosas, podría comenzar a construir su propio camino.
— Gracias T/n—Dijo con una sonrisa sincera, aunque tímida—Creo que empiezo a entender.
T/n sonrió de vuelta, con su energía característicamente cálida.
— ¡Eso es Dexter! —Exclamó con entusiasmo—Y cuando te sientas listo para algo más grande, estaré aquí para apoyarte ¡Porque yo sé que puedes hacerlo!
Desde ese día, Dexter comenzó a ver el mundo de una manera diferente. No necesitaba ser el centro de atención o el héroe brillante y perfecto como su hermano. Podía ser valiente de sus propias formas, enfrentando sus miedos internos y desafiando sus inseguridades. Con el tiempo, Dexter encontró que la valentía no solo se trataba de grandes gestos, sino de pequeños actos diarios. Como cuando, en una clase frente a todos, se atrevió a compartir su opinión por primera vez sin preocuparse por lo que los demás pensarían. O cuando decidió, por fin, ir a hablar con T/n sobre un proyecto en común, sin temer que ella lo viera como alguien aburrido o invisible. T/n nunca dejó de recordarle que la valentía se construye, día tras día, con la confianza de que, aunque no siempre haya un camino claro, cada paso hacia adelante es un triunfo.
Un día, cuando Dexter se paró frente a un grupo de estudiantes para dar un discurso pequeño sobre el próximo evento de la escuela, ya no se sintió tan inseguro. Claro, sus manos todavía temblaban un poco, y sus palabras no eran tan elocuentes como las de su hermano, pero lo dijo con convicción. Y eso, por primera vez en su vida, fue suficiente. Cuando terminó, T/n le sonrió desde el fondo del aula, su mirada llena de orgullo.
La valentía no era algo que se tuviera o no se tuviera. La valentía, como T/n le había enseñado, era un viaje, un camino que se construía paso a paso, y Dexter había comenzado el suyo.
— Lo hiciste bien, Dexter—Le dijo T/n cuando se acercó, y por primera vez, Dexter no tuvo que esconder su sonrisa.
Porque, en ese momento, ya no sentía que debía ser como su hermano. Solo necesitaba ser él mismo. Y eso, al final, era más que suficiente.
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