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99

Tres horas duró la reunión; tres horas en las que afrontaron varios asuntos importantes.

Uno de ellos trataba sobre la casa de la montaña. Yoongi creía conveniente dejar un grupo atrás, un grupo que cuidase de su hogar por si lo de la base militar resultaba un engaño.

Taehyung, al que había encomendado dicha tarea junto a Jungkook, se negó rotundamente. Ya se había quedado una vez y no pensaba repetir la experiencia. El maknae también se opuso. A pesar de estar herido quería ir y no había manera de convencerle de lo contrario.

Jimin por su parte no veía necesario separar al grupo. Algo le decía que no haría falta volver y así se lo transmitió a sus amigos. Taehyung y Jungkook le apoyaron enérgicamente por lo que Yoongi terminó aceptando los argumentos de sus compañeros.

El vehículo de los Park-Min fue otro asunto a tratar. El coche estaba bastante maltratado por la cantidad de infectados que tuvieron que atropellar en su viaje al centro comercial. Namjoon, que entendía de mecánica, decidió echarle un vistazo después de la reunión junto a Yoongi.

Jimin les explicó dónde quedaba el sitio. La base se escondía en lo más profundo del bosque, pero gracias a las señales de tráfico que vio en su recuerdo, sabía más o menos donde se situaba el lugar.

Eunha, a la que se le daba muy bien dibujar y tenía una caligrafía exquisita, trazó un mapa con las indicaciones que le dio el rubio.

Jungkook no pudo dejar de mirar a Taehyung en todo el tiempo que duró la reunión. Desde la bronca en su habitación no se habían vuelto a dirigir la palabra y aunque el maknae le buscaba constantemente con la mirada, su amigo no le miró ni una sola vez.

Taehyung le ignoró a propósito. Se sentó en el sofá, en medio de Yoongi y Hoseok y lo trató como a un ser invisible. Sus palabras todavía le dolían y mirarle revivía la pelea, así que optó por hacer como que no existía. Sonrió, habló y se comportó como siempre; con todos menos con Jungkook.

Para el rubio ese comportamiento no pasó desapercibido. La tensión entre ellos se notaba a leguas. Cuando Yoongi y Namjoon salieron a revisar el vehículo, Jimin se fijó en el amago que hizo su hermano para establecer una conversación con Taehyung.

Jungkook dio varios pasos hacia él y pronunció su nombre; el castaño respondió tomando a Hoseok del brazo y saliendo del salón.

—¿Siguen enfadados?— Eunha había visto toda la escena y se acercó a Jimin.

—¿Cómo lo sabes?

—Anoche los oí discutir cuando bajaba con Mellie de la azotea— explicó —¿Por qué no se dicen que se quieren? Es bastante obvio.

A Jimin no le sorprendió la perspicacia de Eunha. La muchacha era muy observadora.

—Porque son un caso aparte— suspiró.

Jungkook se dio la vuelta y al verlos juntos, observándole, se sintió avergonzado y huyó del salón.

—¡Será mamón!— bufó el rubio molesto —¡Como no le eche huevos no va a llegar a nada!

—Quizá solo necesite un empujón.

Jimin y Eunha intercambiaron miradas. El mayor se había dicho a sí mismo que no intervendría más, que Jungkook podría manejarlo solo, pero después de ver aquella escena ya no estaba tan seguro.

—Mañana nos vamos, deberían solucionarlo hoy— murmuró la joven.

—Eunha. ¿Me ayudas con algo?

Jungkook encontró a su hermano apoyado sobre el muro de la azotea. El menor no sabía por qué le había hecho venir. En su fuero interno se imaginaba que sería para regañarle por el ridículo que había hecho con Taehyung; o al menos así es cómo se sentía.

En cuanto se posicionó a su lado, Jimin le miró fijamente a los ojos.

—Lo siento, Jungkookie— pronunció con gran pesar —Creo que ya es demasiado tarde...

—¿Tarde?— las palabras del mayor le desconcertaron por completo —¿Tarde para qué?

—Eunha me ha dicho que Hoseok hyung le va a confesar sus sentimientos a TaeTae.

—¿Cómo?— la voz de Jungkook se elevó considerablemente —¿Cuándo?

—Hoy.

—¿Pero por qué de repente?— el maknae le miró anonadado.

—Supongo que no querrá pasar la noche solo... Ya sabes, por lo que pudiera ocurrir mañana— Jimin contempló el rostro desencajado de Jungkook. No parecía dudar de sus palabras, de hecho tenía pinta de haberse tragado el bulo.

—Entonces... A Hoseok hyung sí le gusta Taehyung hyung— se mordió el labio disgustado.

—Eso parece— suspiró dramáticamente —Aunque es normal, cualquiera se enamoraría de TaeTae— Jimin puso especial énfasis en la última parte. Por la expresión que mostró su hermano, el mensaje le había llegado.

En ese instante apareció Eunha con Mellie por la puerta. La chica actuó como si no supiera nada. Estaba pendiente de la Shiba Inu y de que hiciese sus necesidades en la azotea.

—¿Es verdad?— el maknae caminó hacia ella —¿Hoseok hyung te ha dicho eso?

—¿Eso?— preguntó la joven con una inocencia que hizo sonreír a Jimin —¿A qué te refieres?

—¿Hoseok hyung se va a declarar?— Eunha asintió con la cabeza —¿Cuándo?

—Pues le acabo de ver en el salón— se colocó el cabello detrás de la oreja —Estaba nervioso y emocionado. Dijo que lo haría ahora, en el cobertizo.

Jungkook se sintió sobrepasado. Tenía la sospecha de que a Hoseok le gustaba Taehyung pero nunca creyó que se lanzaría tan pronto. Apenas se conocían, ¿cómo podía haberse enamorado tan rápido de él? ¿O es que solo quería tirárselo?

—Oh, ahí están— apuntó Jimin.

El maknae se apresuró hacia el muro y vio cómo Taehyung entraba con Hoseok dentro del cobertizo. Ambos sonreían y sus expresiones le hicieron sentir una gran angustia.

—Parece que lo va a hacer ahora...

Jungkook no se quedó a escucharlo; abandonó la azotea a toda prisa.

—Ha funcionado— Eunha se acercó al rubio —Se lo ha tragado.

—Tenías razón, solo necesitaba un empujón.

—Espero que Hoseok oppa no me eche la bronca por esto— se lamentó.

—No te preocupes, hablaré con él. La culpa será solo mía— sonrió jovial —Ahora está en manos de Jungkook.

—Lo hará bien— dijo Eunha convencida —Cree que es su última oportunidad, así que lo hará bien.

Hoseok echó un breve vistazo al cobertizo; la habitación amplia y sin ventanas mostraba unas paredes tan blancas que parecían recién pintadas. Tanto el suelo como las baldas compartían el mismo color. Las palas y demás herramientas que se utilizaban para el jardín, se situaban colgando de una de las paredes. Al fondo pudo ver un pequeño mueble de madera.

—Eunha ha dicho que mi hermano necesita una llave de carraña cuadrada— dijo Taehyung pensativo.

—Es carraca cuadrada— explicó el pelirrojo —Estará en alguno de esos cajones.

—No entiendo de esas cosas— se encogió de hombros —Menos mal que te tengo a ti.

Hoseok sonrió y ambos se pusieron a buscar entre los cajones del mueble. Taehyung le mostró varias herramientas pero ninguna era la correcta.

—¿Se habrá confundido?— murmuró el menor —Quizá esté en otro lado.

La puerta se abrió de golpe cuando Hoseok se disponía a contestarle. Jungkook entró con el rostro desencajado y la respiración entrecortada. Había bajado por las escaleras como el fuego, esperaba no llegar tarde pero al encontrarlos hablando, se temió lo peor.

—¿Sucede algo?— preguntó Hoseok al notarle agobiado.

—Hyung— Jungkook ignoró al pelirrojo y miró directamente a Taehyung —¿Podemos hablar?

El hermano de Yoongi se sintió un poco desconcertado pero a pesar de la extraña actitud del maknae, decidió pasar de él como había hecho toda la mañana.

—Hobi hyung— le apretó el hombro —Deberíamos irnos ya.

—¡Hyung!— Jungkook alzó la voz —¡Por favor! ¡Solo dame unos minutos!

—No tengo nada que hablar contigo— Taehyung fue muy tajante, casi frío.

Hoseok estudió la cara del menor. El rechazo de su amigo pareció dolerle pero no se dio por vencido. Jungkook volvió a pedirle que le escuchase, lo hizo hasta cuatro veces, por desgracia el resultado fue el mismo; Taehyung se negó.

—Oye, sois amigos, ¿no? ¿Por qué no le das unos minutos?

Jungkook notó algo de esperanza al escuchar las palabras de su rival. El joven de Daegu sin embargo se sintió traicionado. Habría preferido que se mantuviese al margen, al fin y al cabo no tenía ni idea de lo que ocurría entre él y Jungkook.

—Éramos amigos— le respondió con indiferencia —No queda nada por decir.

La respiración de Jungkook se tornó pesada. Las palabras del castaño le habían herido mucho más de lo que pudiera haber imaginado.

Hoseok intentó convencerle pero el chico siguió negándose rotundamente.

Jungkook oyó la conversación con fatiga. La idea de perderle, la idea de que se había acabado todo entre ellos le provocó ansiedad. Cuando Taehyung pasó al lado de Hoseok para salir por la puerta, lo vio claro. Si no hacía nada se arrepentiría el resto de su vida.

—¡Me gustas!— Jungkook lo pronunció tan alto que pensó que le había gritado.

Taehyung se detuvo, alzó la vista y le miró con incertidumbre. Hoseok tampoco apartó la mirada de él. Ambos parecían sorprendidos y un tanto desconcertados por las repentinas palabras del menor.

—Hyung... Yo... Es lo que siento— dijo nervioso —Sé que he sido un imbécil...

—Jungkook— le cortó —¿Lo dices porque no quiero seguir siendo tu amigo? Porque si es así, eres mucho más que un imbécil— Taehyung le miró dolido. Era evidente que lo hacía por celos hacia su amistad con Hoseok.

—Hyung, no, yo...

—¡No vuelvas a decirme algo así!

Jungkook desvió la mirada, el pelirrojo les observaba con inquietud.

«¡No puedes retroceder! ¡Si lo haces, se acabó!»

El maknae estaba de acuerdo con la vocecita de su cabeza. No iba a retroceder, no estaba dispuesto a perderle.

—Tae— Jungkook agarró al joven de la muñeca evitando que pudiera salir del cobertizo.

—¿Tae?— arqueó una ceja —Cada vez te vuelves más insolente.

—Te quiero— su voz no tembló —No miento. Te quiero.

La mirada hostil de Taehyung se fue suavizando, no solo por la confesión del menor, sino por la seguridad que vio en sus ojos. Esa seguridad le hizo sentir un vuelco en el corazón. El maknae le acababa de decir que le quería y por primera vez en su vida, Jungkook le había dejado sin palabras.

Hoseok rompió el silencio chocando contra el cortacésped de la esquina. El pelirrojo, que se vio envuelto en esa repentina confesión, intentó salir de allí para darles la privacidad que correspondía. Por desgracia no vio la maquina en el suelo y su intento por desaparecer en silencio falló estrepitosamente.

Taehyung miró a Hoseok y justo en ese instante notó cómo Jungkook le soltaba. Cuando se giró hacia el hermano de Jimin lo vio saliendo del cobertizo. Eso le dejó incluso más confundido.

«¿Pero a dónde vas?» pensó. ¿Cómo podía decirle que le quería y desaparecer de repente?

—¿Qué haces aquí?— preguntó el pelirrojo frunciendo el ceño —¿No deberías ir tras él?— los ojos del menor se agradaron tanto que le hizo sonreír —Venga, no dejes que se te escape. Corre.

Lo que decía Hoseok tenía sentido y aun así se había quedado petrificado y completamente desbordado por sus sentimientos. Taehyung le sonrió agradecido antes de salir corriendo del cobertizo.

«No entiendo qué está pasando pero tengo que encontrar a Jungkook. Necesito verle, necesito hacerle mil preguntas, necesito entender qué está ocurriendo entre nosotros»

Cuando giró por la esquina sumergido en sus pensamientos, sintió cómo lo agarraban de la muñeca y tiraban de él. Lo que ocurrió a continuación sucedió tan rápido que Taehyung no fue plenamente consciente hasta que pasaron varios segundos.

Jungkook tiró del joven y lo apretó contra su cuerpo. Sin darle la oportunidad a reaccionar unió sus labios a los del chico, sujetándole firmemente de la nuca. Taehyung le miró con sorpresa, su cuerpo sin embargo se relajó con el contacto de su boca. El mayor cerró los ojos y se dejó llevar por las caricias del maknae. A pesar del movimiento brusco con el que atrajo a Taehyung, el beso fue suave y delicado.

—¿Me crees ahora?— preguntó al separarse de su boca. Jungkook necesitaba transmitirle que no mentía y aunque no se atrevió a hacerlo delante de Hoseok, sabía que esa era la única manera de expresarle lo que sentía.

Taehyung temió que le fuera a explotar el corazón. No comprendía en qué momento había cambiado de parecer ni se explicaba qué había provocado ese giro en Jungkook; su mente tampoco funcionaba correctamente tras el beso.

Llevaba tanto tiempo anhelando estar entre sus brazos, deseando saborear su boca que en ese instante y a pesar de tener tantísimas preguntas, lo único que quería era seguir explorándola.

—Te creo— susurró antes de rodearle la cintura y presionar sus labios sobre los de Jungkook.

El maknae se olvidó de todos sus temores, se olvidó de todo lo que había pasado entre ellos en los últimos días y por primera vez en su vida, se dejó llevar por sus sentimientos.

Taehyung no pudo contenerse, no pudo dejarlo en un beso suave, necesitaba adentrarse más en su boca y acariciar su lengua con profundidad. Jungkook no se echó para atrás con el contacto, no se despegó de su cuerpo y eso le hizo sentirse mucho más seguro.

El vaivén de sus lenguas provocó aún más excitación en Taehyung. El chico se giró sin dejar de besarle y lo empujó suavemente contra la fachada del cobertizo. Jungkook se dejó hacer sin más, se dejó dominar por la pasión, se dejó inundar por el deseo que compartían ambos y le correspondió a cada uno de sus besos con la misma necesidad.

Hasta que Taehyung tuvo el descaro de deslizar las manos por su torso e intentar abrirle el pantalón vaquero.

—E-Espera...— Jungkook se apartó de su boca y le miró sonrojado —¿Qué haces?

—Te va a gustar— le susurró al oído, sin dejar de besarle la zona.

—¡Estás loco!— lo empujó un poco —¡Estamos en la calle!

—No me importa que nos vean, me da morbo.

—¡Hay infectados!

—Oh— Taehyung le miró con cierta ingenuidad, era evidente que no había caído en eso.

—En serio, ¿cómo se te ocurre?— soltó visiblemente abochornado —Yo nunca... Yo... Eres idiota— Jungkook huyó hacia la casa avergonzado. Entró en su hogar con el corazón latiendo a un ritmo frenético, tiró el calzado en cualquier lado y se paró al lado del sofá del salón.

Él no era una persona lanzada, no era atrevido y tampoco tenía experiencia con los hombres. Besarle había sido lo más osado que había hecho en su vida, Taehyung en cambio era justo lo contrario. No le incomodaba que lo hubiese intentado pero sí le molestó dónde lo quiso hacer.

Prefería que le partiese un rayo a que Jimin lo pudiese ver en una situación como esa. Solo con imaginarlo quería meterse en un pozo.

Taehyung lo abrazó de repente por la espalda.

—Lo siento— dijo con una voz tan cálida e inocente que el corazón del maknae se aceleró —Soy un imbécil, tienes razón. Me dejé llevar porque te quiero mucho.

Jungkook ahogó un suspiro. ¿Cómo podía decirlo tan fácilmente? ¿Cómo podía compartir sus sentimientos con tanta naturalidad? Le hizo feliz escucharlo pero al mismo tiempo sintió envidia de la personalidad de Taehyung.

—¿Me perdonas?— preguntó frotando su mejilla contra la suya.

Jungkook no podía enfadarse con él, no por quererle. Se dio la vuelta y le miró a los ojos.

—Te perdono pero no vuelvas a hacerlo.

Taehyung tuvo que contenerse para no sonreír de felicidad. Las mejillas de Jungkook seguían encendidas y era evidente que estaba avergonzado. Eso le pareció adorable.

—Te lo prometo.

Tras una mirada interminable, Taehyung selló su promesa con un beso. Un beso que Jungkook recibió con ganas y que ambos disfrutaron mientras sus cuerpos se volvían a juntar en un abrazo muy íntimo.

El calor volvió a apoderarse del mayor para quien era difícil no excitarse entre los brazos del joven al que llevaba deseando durante tanto tiempo. Bajó las manos por su espalda sin dejar de acariciar su lengua con una pasión que iba aumentando con cada caricia.

Cuando tocó su trasero, Jungkook soltó un pequeño suspiró que Taehyung vio como un aliciente a seguir adelante. Poco a poco fue deslizando sus manos hacia el pantalón sin dejar de besarle.

El maknae estaba tan absorto en el sabor de su boca que tardó en notar que le volvía a intentar abrir el pantalón. Cuando se percató, Taehyung ya le había bajado la cremallera.

—¡M-Maldita sea, Tae!— se apartó de él y se subió la cremallera rápidamente —¡Lo has prometido!

—Deja de llamarme Tae— bufó —Además, no he roto mi promesa.

—¿Perdona? ¡Casi me bajas el pantalón!

—¿Y? Dije que no lo volvería a hacer en la calle— alzó ambos brazos mostrando el salón —¿Estamos en la calle?

—¡Aquí nos podría ver mi hermano!— se alteró.

—Tu hermano ha visto de todo— se encogió de hombros —No es para tanto.

—¡Eres imposible!— Jungkook estuvo a punto de irse hacia las escaleras pero Taehyung fue mucho más rápido y lo empujó sobre el sofá.

—¡No vas a ir a ninguna parte!— se lanzó inmediatamente sobre su espalda.

—¡S-Suéltame!

—¡No pienso soltarte!— Taehyung se mantenía apretado a él como un koala.

—Tae, tengo la pierna herida— el maknae intentó zafarse pero el mayor lo tenía bien agarrado.

—Para huir no la tienes herida, ¿eh? Y deja de llamarme así, soy tu hyung— le tiró de la mejilla.

—¡Tae, suéltame!

—¡Maldito insolente!— Taehyung le tocó el paquete descaradamente.

—¡N-No me toques ahí!— soltó avergonzado.

—¿Qué? No te entiendo— se burló, presionando un poco más la zona —Tengo el oído herido.

Jungkook jadeó avergonzado e intentó liberarse de él por la fuerza. En ese momento entró Yoongi en el salón y los vio sobre el sofá.

—¿Qué hacéis?— arqueó una ceja desconcertado.

Taehyung dejó de tocarle y ambos giraron la cabeza hacia Yoongi, que les atravesaba con la mirada.

—¿No lo ves?— sonrió su hermano con picardía —Le estoy metiendo mano.

—¿Qué dices?— Yoongi observó su sonrisa traviesa y el rostro sonrojado de Jungkook —Espera... ¿Vosotros...?

Jimin apareció en ese preciso instante por las escaleras. Bajó como un torbellino, corrió hacia su novio, lo agarró del brazo y tiró de él con ímpetu.

—¿Qué pasa?— su desconcierto no podía alcanzar mayor grado.

—He trabajado mucho, Yoongi, no me lo chafes— dijo apurado.

Jungkook quiso morirse. Si en ese momento hubiese aparecido una parca en el salón, le habría suplicado que lo llevase con él.

Taehyung por su parte solo soltó una pequeña carcajada. La actitud de los mayores le resultaba de lo más graciosa.

—En mi armario, el cajón negro de la izquierda— gritó Jimin mientras conducía a su chico por las escaleras.

Yoongi frunció el ceño. En ese cajón guardaban los preservativos y lubricantes.

—Espera— se paró en uno de los escalones —¿Pero tu hermano no es hetero? ¿Qué cojones le has dicho esta mañana?

—Es tan hetero como tú— soltó una risita traviesa —Venga, baja, en la sala de música te lo cuento todo. Tú y yo tenemos mucho de lo que cotillear.

Taehyung sonrió de oreja a oreja. Había captado el mensaje de Jimin y le pareció de lo más divertido. El maknae sin embargo no se veía tan encantado como él. Jungkook aprovechó el momento para liberarse y levantarse del sofá.

Taehyung se percató de su expresión seria; eso le borró la sonrisa del rostro.

—No ha sido para tanto— le quiso quitar hierro al asunto —Somos familia, ¿no? No hay de que...

—Déjalo— Jungkook le cortó.

Taehyung vio cómo caminaba cabizbajo hacia el piso de arriba. Esa actitud le hizo sentir mal.

«Jungkook es tímido, seguro que le he incomodado. ¡Soy imbécil!»

El mayor iba a disculparse cuando el chico de Busan se giró y le miró a los ojos.

—Tengo muchas cosas que decirte— dijo justo antes de darse la vuelta y subir por las escaleras —Te espero en mi habitación.

El hermano de Yoongi se le quedó mirando; ya no parecía enfadado ni disgustado. La culpa que sintió se esfumó de inmediato. Taehyung sonrió dichoso y le siguió con alegría. 

Y Jungkook fue valiente. ❤️
Tenía muchas ganas de llegar a este capítulo y ver vuestras reacciones. He disfrutado mucho escribiéndolo, espero que os haya gustado tanto como a mí redactarlo. Me siento muy feliz cuando echo la vista atrás y veo cómo ha evolucionado Jungkook. No me gustan los personajes perfectos. No me gustan los que nunca cometen errores, dicen o hacen algo mal. Me gustan los personajes auténticos, esos que evolucionan con la trama, crecen, aprenden y se hacen más fuertes. El camino de Taekook ha sido muy complicado; ambos han tenido que aguantar y sufrir mucho pero ¿sabéis qué? Lo bueno se hace esperar y lo bueno ya está aquí.  

Este es el capítulo que no pude poner el jueves. Gracias a todxs por vuestros mensajes de ánimo. ❤️ El lunes tendremos la esperada conversación entre ellos. Estoy convencida de que no os dejará indiferentes.  👀

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