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Capítulo 38

Narrado por Bella

4 de septiembre 2012

La noche estaba empezando a volverse densa y sofocante en la casa que Liam y yo compartimos. Sabía que algo no estaba bien desde que llegó de su último ensayo, con los ojos algo rojos y el paso vacilante. La botella en su mano era la primera señal de que la noche iba a ser difícil. Me acerqué a él con cuidado, temiendo que un comentario fuera suficiente para provocar una tormenta.

—¿Liam? —pregunté en voz baja—. ¿Estás bien?

Liam soltó una risa sin alegría y dejó la botella sobre la mesa, con fuerza, como si quisiera que retumbara en toda la casa.

—¿De verdad tienes que preguntar eso, Bella? —respondió, mirándome con una mezcla de desprecio y tristeza en sus ojos—. No, no estoy bien. Pero supongo que eso no importa, ¿no?

—Claro que me importa. Todo esto me preocupa —contesté, con la voz temblorosa—. Pero no puedes seguir tomando y descargando tu enojo conmigo cada vez que algo no va bien.

Él me miró intensamente, la tensión en su rostro volviéndose cada vez más visible.

—¿Descargarme contigo? —repitió con ironía—. Vamos, Bella, tú no tienes ni idea de lo que es estar en mi piel, de esta presión que siento todos los días.

Me sentí dolida, pero intenté mantenerme serena.

—Lo sé, Liam. Sé que llevas una carga enorme. Pero... yo estoy aquí, a tu lado, y quiero ayudarte. No quiero que te pierdas en esto —le dije, mi voz quebrándose un poco al final.

—¿Ayudarme? —Liam se burló, tomando otro trago largo de su botella—. Bella, tú no tienes ni idea de lo que me pasa. ¡No tienes idea de lo solo que me siento a veces!

Me acerqué a él, intentando poner una mano en su brazo, pero él la apartó.

—¡No tienes derecho a hablarme así, Liam! —respondí, sintiendo las lágrimas picar en mis ojos—. Yo estoy aquí, siempre he estado aquí, luchando por nosotros mientras tú...

Liam se levantó bruscamente, la botella casi cayendo de sus manos.

—¿Luchando por nosotros? Bella, ¡luchando por nosotros! —gritó, su voz temblando de furia y frustración—. Eres tú la que siempre tiene algo que decir, la que siempre espera que sea perfecto... pero yo no soy perfecto, ¡y no puedo soportar esta presión!

No pude más, rompí en lágrimas y le miré con una mezcla de tristeza y decepción.

—Si tan solo pudieras ver cuánto duele que me trates así... —le susurré con voz rota—. ¿Sabes qué? Me voy. No puedo quedarme aquí esta noche, no así.

Me giré, recogí mi abrigo y salí de la casa, sintiendo el peso de cada palabra que él había dicho aplastándome. No podía quedarme. Caminé sin rumbo hasta que llegué a la puerta de Harry y, sin dudarlo, llamé. Harry abrió y al verme en ese estado, me abrazó sin hacer preguntas.

—Harry, ¿puedo quedarme esta noche? —le pregunté, con la voz rota.

Harry asintió y me abrazó.

—Claro que sí, Bella. Ven, vamos adentro.

Apenas había pasado media hora cuando oí un golpe en la puerta. Supe que era Liam, y sentí el corazón acelerarse. Harry me miró con preocupación.

—¿Quieres que hable con él? —preguntó.

Asentí sin decir nada. Harry salió y cerró la puerta tras él, dejando un pequeño espacio para escuchar.

—Harry, déjame verla, por favor —pidió Liam, con la voz quebrada.

—No, Liam. Esta noche no. Bella necesita descansar, necesita estar tranquila, y con tu actitud hoy, dudo que eso sea posible —respondió Harry firmemente.

—¿Con mi actitud? —replicó Liam, frustrado—. ¡Es mi novia, Harry! Yo solo quiero disculparme... quiero verla.

—Liam, entiende algo —Harry contestó, sin perder la calma—. Ella no va a volver esta noche, así que lo mejor es que te calmes y hables con ella cuando ambos estén bien.

En ese momento, Louis apareció también en el pasillo, poniéndose entre ellos.

—¡Ya basta! —exclamó Louis, mirándolos a ambos—. Esto no va a solucionar nada, ¿vale? Liam, vas a acabar perdiendo a Bella si sigues así, y lo sabes. Ella ha estado contigo en todo, y te aseguro que perderla sería lo peor que podrías hacer.

Liam se quedó en silencio, mirando al suelo. Sentí que mi corazón latía con fuerza al escuchar sus palabras.

—Louis... no quiero perderla. No quiero... —susurró Liam, con la voz quebrándose. Lo escuché sollozar, lo que me hizo sentirme dividida entre el enojo y la tristeza.

Louis suspiró y puso una mano en su hombro.

—Entonces, necesitas calmarte. Dale su espacio y ve a casa. Hablen cuando ambos estén listos.

Más tarde, cuando todos estaban dormidos, me acerqué a la ventana, mirando las luces de la ciudad y tratando de poner en orden mis emociones. Fue entonces cuando escuché un golpecito suave en la puerta.

Abrí lentamente, y allí estaba Liam, con el rostro agotado y los ojos rojos de tanto llorar.

—Bella... por favor, déjame hablar contigo —dijo en voz baja.

—Está bien, Liam —respondí, dejando que entrara. Me senté en el sofá, mirándolo desde una distancia cautelosa.

Liam se arrodilló frente a mí, tomando mis manos entre las suyas, sus ojos llenos de arrepentimiento.

—Bella... lo siento. Lo siento mucho. No debería haberte hablado así... Me duele saber que te lastimé —dijo, con la voz temblando.

Suspiré, sintiendo que mis lágrimas volvían a aparecer.

—Liam, yo quiero estar contigo. Pero no puedo seguir soportando esto. No puedo... no puedo ser tu objetivo cada vez que te sientes así.

Liam apretó mis manos con suavidad.

—Lo sé, y no sabes cuánto lamento haberte hecho sentir de esa manera. A veces, me pierdo en mis propios miedos, en mis demonios, y tú eres la única persona que está siempre ahí, entonces... reacciono mal, pero no es justo para ti.

Lo miré a los ojos, sintiendo una mezcla de tristeza y esperanza.

—Liam... tienes que buscar ayuda. No podemos seguir así. Tú eres mi todo, pero también tienes que luchar por ti mismo.

Liam asintió y se acercó a mí, besándome con ternura.

—Tienes razón, Bella. Haré lo que sea necesario para que estemos bien, para que esto no vuelva a pasar. No quiero perderte, nunca. Porque... te amo, y eres lo mejor que me ha pasado.

—Liam... —susurré, dejando que mi corazón se abriera otra vez.

Nos abrazamos, ambos llorando. Y, en ese momento, supe que, aunque la situación no sería fácil, él estaba dispuesto a luchar por nosotros.

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