Capítulo 37
Narrado por Bella
27 de octubre de 2024
El sol comenzaba a ponerse sobre Buenos Aires, teñido de un rojo profundo que parecía hacer eco de mi propia lucha interna. Caminaba por el hall del hotel donde Liam pasó sus últimos momentos, acompañada de los chicos. Desde que llegamos, algo me apretaba el pecho, como si el lugar guardara un secreto que solo se revelaría si insistíamos en mirar en sus rincones más oscuros.
—Bella, ¿segura que estás bien? —preguntó Niall, con una mirada preocupada mientras su mano tocaba suavemente mi brazo.
Asentí, aunque mi voz se quebraba. Necesitaba que ellos estuvieran conmigo, pero más que nada, necesitaba la verdad.
—Lo estoy, solo... tengo que saberlo, Niall. Si fue un accidente o si alguien más estuvo involucrado. Liam nunca hubiera... no sin más —dije, sin poder terminar la frase.
Zayn se acercó, sus ojos intensos.
—Vamos a descubrir qué pasó, Bella. Te lo juro. Si hay algo más, lo sabremos.
Pasamos junto a una pequeña oficina de seguridad del hotel y, justo entonces, Louis se giró hacia nosotros, con un brillo de determinación en sus ojos.
—Chicos, miren. Tal vez tengan grabaciones. Podemos verlas —dijo, señalando el letrero de "Seguridad".
—¿Crees que podríamos verlas? —pregunté, con el corazón latiendo con fuerza—. Tal vez, solo tal vez... haya algo que no dijeron.
Harry se acercó al encargado de seguridad, quien levantó la mirada de la pantalla y nos miró a todos con cierta cautela.
—Disculpe —dijo Harry con su tono amable pero serio—. Somos amigos de Liam, el chico que... bueno, el que murió aquí hace poco. ¿Habría alguna manera de ver las cámaras de seguridad de esa noche?
El guardia nos miró fijamente, frunciendo el ceño. Estaba claro que tenía sus reservas, pero la forma en que Niall le habló fue lo que al final lo hizo ceder.
—Por favor. Solo queremos entender mejor lo que pasó. Verá, era nuestro hermano. Necesitamos saberlo para... para poder seguir adelante —dijo Niall con sinceridad, dejando entrever la tristeza que aún lo envolvía.
Finalmente, el hombre suspiró y asintió.
—Está bien. Vengan conmigo. No puedo darles todo, pero puedo mostrarles las imágenes de las cámaras del pasillo y del ascensor de esa noche —dijo el guardia, conduciéndonos a una pequeña sala de monitoreo.
Nos amontonamos alrededor de la pantalla mientras él rebobinaba las imágenes, y mi pulso se aceleraba con cada segundo. Finalmente, encontramos las grabaciones de la noche en que Liam murió. Empezaron a avanzar rápido hasta que, de repente, el guardia pausó el video.
—Ahí está, justo ahí... —dijo, apuntando con el dedo. El guardia hizo una pausa y nos miró con seriedad—. ¿Están listos?
Asentí sin aliento, y la grabación comenzó a reproducirse. Al principio, solo era Liam caminando hacia su habitación, pero algo nos dejó en alerta. Había otra persona detrás de él.
—¿Quién es ese? —preguntó Harry, entrecerrando los ojos.
La figura se movía a paso lento, casi a una distancia deliberada, y aunque no le veíamos el rostro claramente, era evidente que Liam no estaba solo.
—Creo que es Roger —dije en voz baja, apretando los labios.
—¿Su amigo y manager? ¿El que estaba organizando la gira? —preguntó Zayn, con el ceño fruncido.
—Sí, ese mismo. Algo en él siempre me dio una mala espina... Liam confiaba en él, pero cuando lo convenció de mudarse a Estados Unidos, noté que empezaba a cambiar... como si Roger tuviera un control sobre él. Y mírenlo ahora, siguiéndolo en el pasillo.
En ese momento, la figura de Roger se acerca más a Liam, y la imagen se vuelve inquietantemente clara. Liam parece darse vuelta, y por un instante, se miran. Liam parece confundido, como si estuviera incómodo.
—Parece que... Liam no estaba del todo tranquilo. Miren su lenguaje corporal, se ve... incómodo —observó Louis.
El guardia adelantó un poco más la grabación, y luego se los ve entrar juntos en la habitación de Liam. A los pocos minutos, Roger sale solo y se dirige hacia el ascensor, sin ni siquiera mirar atrás.
—¿Se dan cuenta? Sale como si nada, como si... —empecé a decir, con el corazón en un puño.
—Como si no le importara en absoluto —completó Niall en voz baja, con la mandíbula apretada.
—Pero eso no explica nada... —dijo Harry, aún intentando darle sentido a la escena—. ¿Pudo haberle hecho algo?
—No sabemos qué pasó en esa habitación, pero que Liam se sintiera incómodo y que Roger saliera como si no pasara nada... eso no es normal. Roger estaba con él justo antes de... antes de que todo ocurriera —dije, sintiendo una mezcla de frustración y tristeza.
Louis puso una mano en mi hombro, dándome un apretón suave.
—Bella, vamos a encontrar a este tipo. No hay forma de que nos quedemos con las manos cruzadas. Esto no es una simple coincidencia.
Niall, que había estado en silencio observando las imágenes, habló con voz quebrada.
—Lo vi esa noche. Liam me dijo que Roger estaba trabajando en su visa, que había problemas para regresar a Estados Unidos y que estaba ansioso de volver para estar contigo y Bear. Algo no encaja.
—¿Recuerdas si dijo algo más? —pregunté, mirándolo intensamente.
Niall se llevó una mano al rostro, intentando recordar.
—Solo que estaba agotado, que sentía que algo no estaba bien, pero no le di más importancia en ese momento... Liam siempre fue fuerte, pero ahora que lo pienso, había algo raro en su mirada.
—Mírenlo —susurré, con los ojos llenos de lágrimas mientras volvía a mirar la pantalla.
El guardia, conmovido, apagó el monitor.
—Es todo lo que puedo mostrarles, lo siento —dijo, algo avergonzado.
Zayn dio un paso adelante.
—Gracias por ayudarnos. Esto ya es mucho para entender qué pasó.
Salimos de la sala en silencio, pero apenas llegamos al pasillo, todos nos miramos con la misma determinación.
—Ese hombre estaba con él, y algo no encaja. Tenemos que hablar con él. Si no fue un accidente, si hubo algo más... Liam merece que descubramos la verdad —dije, mirando a cada uno a los ojos, como una promesa que estábamos listos para cumplir.
—Vamos a hacerlo, Bella —dijo Harry, con una mano en mi hombro—. No te vamos a dejar sola en esto.
En ese momento, me di cuenta de que no estaba sola en esta búsqueda. Los chicos y yo estábamos unidos no solo por Liam, sino por el deseo de justicia. Iba a averiguar qué le pasó, costara lo que costara.
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