Capítulo 36
Narrado por Bella
29 de agosto de 2012
La noche del 29 de agosto de 2012, estaba en su punto máximo de emoción y expectativa. Era el cumpleaños número diecinueve de Liam, y después de semanas de planeación, la sorpresa estaba lista. Me había encargado de reunir a sus amigos, familiares, y todos aquellos que sabían cuánto significaba este día para él. La casa estaba decorada de arriba abajo, con luces y guirnaldas que bailaban bajo la brisa nocturna. Todos estábamos ansiosos, escondidos en el salón, esperando que él llegara.
Cuando escuchamos la puerta abrirse, todos contuvimos la respiración. Y entonces, con un "¡Sorpresa!" que resonó en cada rincón de la casa, encendimos las luces y Liam quedó totalmente perplejo. Su rostro mostró una mezcla de asombro y alegría, sus ojos brillando al ver a todos aquellos que lo querían reunidos en un solo lugar.
—¿En serio organizaron todo esto? —preguntó con una sonrisa enorme mientras se giraba para mirarme.
—Sí, todo esto es para ti —le respondí, acercándome a darle un abrazo—. Quería que fuera especial, algo que recordarás siempre.
Liam me estrechó fuerte entre sus brazos y luego saludó a su familia y amigos, quienes se acercaban a felicitarlo y darle sus buenos deseos.
La noche avanzó entre risas, bromas y buenos momentos. Todos parecían estar disfrutando, pero había una sorpresa más que aún no había revelado. En un momento de la noche, después de haber comido y reído hasta más no poder, tomé a Liam de la mano y lo llevé al centro de la sala.
—Tengo algo para ti, una sorpresa especial —le dije, con una sonrisa que me costaba contener.
Liam me miró con los ojos entrecerrados, claramente intentando adivinar qué podía ser. A medida que todos los invitados nos observaban con expectación, saqué un pequeño sobre del bolsillo de mi vestido y se lo entregué.
—¿Qué es esto? —preguntó, con una sonrisa nerviosa, abriendo el sobre.
Lo miré expectante mientras él extraía un pequeño papel y lo desdobló lentamente. Al verlo, su rostro pasó por una mezcla de emociones: sorpresa, incredulidad y, finalmente, una expresión de shock total.
—¿Es... es un test de embarazo? —balbuceó, alzando el papel para que todos lo vieran.
Las miradas de todos se fijaron en nosotros, y un murmullo de sorpresa recorrió la sala. Su madre se cubrió la boca, mientras que los chicos intercambiaron miradas de asombro.
—¡Estoy embarazada! —dije, conteniendo la risa mientras observaba las expresiones de asombro en todos los rostros.
Liam me miró, sin palabras. Estaba tratando de procesar la noticia, sin saber si debía reír, llorar, o ambas cosas. Finalmente, sus ojos se encontraron con los míos, y cuando me di cuenta de que la broma había durado lo suficiente, no pude contenerme más y solté una risa.
—¡Es una broma! —anuncié, levantando las manos mientras el salón estallaba en carcajadas—. No, no estoy embarazada, pero admito que todos ustedes lo creyeron.
Liam me miró, entre divertido y aliviado, sacudiendo la cabeza mientras reía.
—Bella, casi me da un infarto —dijo, poniéndose una mano en el pecho—. ¿Así es cómo decides alegrarme el cumpleaños?
—Es parte de la sorpresa, solo para asegurarnos de que no olvides este día —le dije, guiñándole un ojo.
Aún riendo, me dirigí a un rincón de la habitación y saqué una guitarra que había estado ocultando. Me senté en un taburete frente a él y, tras unos segundos de silencio en los que todos esperaban expectantes, empecé a tocar los primeros acordes de "Everything About You".
Miré a Liam, quien se veía impactado, y comencé a cantar suavemente:
"You know I've always got your back, girl
So let me be the one you come running to, running to, r-r-running
I see it's just a matter of fact, girl..."
Mis ojos no se apartaron de él mientras continuaba, cada palabra pareciendo resonar en nuestros recuerdos, en nuestras vivencias juntos. Los chicos empezaron a unirse, cantando en coro conmigo, animándome a seguir adelante.
Cuando terminé, la sala estaba en silencio, todos sonriendo y aplaudiendo, pero era la mirada de Liam la que más me importaba.
—Bella... —murmuró, sin poder ocultar su asombro—. No tenía idea de que cantabas así. Nunca te había escuchado, y... honestamente, eres increíble. Deberías considerarlo seriamente.
Sacudí la cabeza, riendo.
—Ni loca, Liam. Lo de cantar te lo dejo a ti. Yo me encargaré de otras cosas en esta vida.
—¿Ah, sí? —preguntó, sonriendo—. ¿Entonces qué tal si en vez de cantante, en un futuro, te conviertes en mi esposa?
La habitación estalló en vítores, risas y aplausos. Las chicas de Little Mix soltaron gritos emocionados, mientras Niall y Louis nos silbaban desde el otro lado de la sala.
—¡Ustedes dos son increíbles! —gritó Zayn, entre risas, mientras Harry sacudía la cabeza, como si ya estuviera acostumbrado a estas declaraciones inesperadas.
Liam me miró con ternura, esa mirada que siempre había sabido derretirme.
—¿Qué dices, Bella? No estoy diciendo que sea ya, pero... eres todo para mí. No quiero que nunca lo dudes.
Tomé su mano y la estreché con fuerza, sintiendo cómo el mundo se desvanecía y solo quedamos él y yo.
—Liam, contigo a mi lado, creo que podría hacer cualquier cosa —respondí, con una sonrisa temblorosa.
La fiesta continuó entre risas y bromas, y aunque esa noche estuvimos rodeados de todos nuestros seres queridos, cada mirada y cada sonrisa compartida entre Liam y yo nos recordaba que nuestra conexión era única y profunda. Sabíamos que sin importar qué pasara en el futuro, habíamos encontrado algo especial en medio de la locura de nuestras vidas.
Más tarde, cuando todos comenzaron a despedirse y la casa se fue vaciando, nos encontramos a solas en el salón. Nos miramos en silencio por un instante, la noche parecía envolvernos en un manto de intimidad y amor.
—¿Sabes? Realmente no creo que haya necesidad de una propuesta formal. Esto es suficiente para mí —le dije, mientras él acariciaba mi rostro con ternura.
—Tal vez tengas razón —susurró, inclinándose hacia mí—. Pero solo porque no hay anillo, no significa que no te ame tanto como para pedirte que seas mía... para siempre.
Y así, en esa noche que comenzó con una sorpresa y muchas risas, terminó con un profundo amor que nos unía aún más.
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