Capítulo 33
Narrado por Liam
25 de octubre 2024
Era una noche espesa y oscura, con una sensación en el ambiente que me ponía en alerta. Desde que todo había cambiado, desde ese último suspiro, las cosas se sentían diferentes. Estaba aquí, de algún modo, como un eco entre el mundo y el vacío, aunque podía ver a Bella, y seguía sintiendo. Mi amor por ella era lo único que no había cambiado.
La vi en su habitación, caminando de un lado a otro, con el rostro desencajado, una expresión de desesperación que me atravesó como una daga. La conocía mejor que a mí mismo; sabía que sus ojos no habían tenido ese brillo desde que se enteró de mi muerte, pero esta noche parecía más... desgastada. Como si la tristeza estuviera arrancándole todo el color y dejándola frágil, quebrada.
De repente, la vi ir hacia el escritorio y abrir un cajón donde guardaba algunas cosas. La vi sacar un frasco de pastillas, sus manos temblaban, y mis pensamientos estallaron. No... No podía ser. Intenté llamarla, pero aunque pude sentir que mis pensamientos iban hacia ella, no logré captar su atención. La desesperación se apoderó de mí, y traté de proyectarme, de hacer ruido, de generar alguna señal, pero nada parecía funcionar.
Con el corazón en vilo, empecé a buscar a alguien más que pudiera ayudarla. Harry y Zayn estaban cerca. Sentí como si mi espíritu los buscara con toda la fuerza que tenía, desesperado por encontrar el modo de alcanzarlos. Me enfoqué con todo lo que tenía, como si mis pensamientos fueran gritos en la oscuridad.
Al cabo de unos momentos, los vi acercarse a la puerta de la habitación de Bella. Golpearon suavemente.
—¿Bella? —llamó Harry, con preocupación—. ¿Estás bien?
Por un segundo, Bella pareció escuchar. Pero, luego, su mano temblorosa se acercó a la tapa del frasco y la giró lentamente, sus ojos perdidos en un dolor que parecía infinito. Necesitaba hacer algo más fuerte, algo que no dejara dudas. Un cuadro en la pared se tambaleó y cayó al suelo con un golpe seco, causando que ella soltara el frasco de pastillas.
Bella retrocedió sorprendida, con los ojos desorbitados. En ese instante, Zayn y Harry entraron rápidamente.
—¡Bella! —exclamó Zayn, acercándose a ella con expresión alarmada.
—¿Qué estabas haciendo? —preguntó Harry, mirándola fijamente, su voz llena de una mezcla de miedo y desesperación.
Bella, sin poder evitarlo, comenzó a llorar, dejando caer las pastillas. Harry y Zayn, sin dudarlo, la tomaron de los hombros, sosteniéndola mientras ella se desplomaba.
—No podía más —dijo entre sollozos—. Siento que no hay nada sin él, que no tengo razón para seguir aquí. ¿Para qué me quedo si no está?
Intentaba decirle que sí tenía una razón, que había algo, alguien, que necesitaba su amor, pero estaba tan devastada que mis palabras parecían solo ecos.
Harry se agachó frente a ella y la miró directamente a los ojos.
—Bella, tienes a Bear —dijo, en un tono suave pero firme—. Tienes al hijo de Liam que te necesita. No puedes... no puedes dejarnos así. No puedes dejarnos sin ti también.
Ella tembló y apretó los puños, cerrando los ojos con fuerza, como si intentara alejar las palabras que le decían. Pero algo en su expresión cambió, una chispa de comprensión atravesó su rostro. Mis palabras parecieron, de alguna manera, alcanzarla a través de Harry.
—No te das cuenta... Bear te necesita más de lo que cualquier cosa en el mundo necesita de ti —insistió Zayn, arrodillándose a su lado—. ¿Te das cuenta de lo que él va a sentir si tú te vas? ¿Te das cuenta de lo que eso significaría para él?
Ella no contestó, solo lloraba en silencio, sus hombros temblaban, y parecía estar luchando contra su propio dolor y la esperanza de encontrar algún consuelo en las palabras de ellos.
Entonces, en medio del silencio y del caos de emociones, sentí que el aire se volvía distinto, y de alguna forma, logré aparecerme frente a ella. Lentamente, como si fuera una sombra entre la realidad y el recuerdo, me acerqué a Bella, que todavía temblaba en los brazos de Zayn y Harry. La observé, notando lo frágil que se veía, y la tristeza en su rostro era casi insoportable.
—Bella... —susurré, y aunque pensé que no me escucharía, sus ojos parecieron enfocarse en mi dirección. Una esperanza tímida cruzó su rostro, y entendí que podía verme.
Extendí una mano hacia ella, acariciando su mejilla con suavidad, aunque sabía que ella no podía sentirme de verdad. Pero, aún así, parecía que mi toque la tranquilizaba de algún modo.
—No vuelvas a hacer esto, Bella —le susurré, con voz calmada—. No dejes que el dolor te haga tomar decisiones que no tienen vuelta atrás. Tienes que seguir aquí, tienes a Bear, y a todos los chicos. No estás sola, amor.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, y asintió lentamente, como si finalmente entendiera mis palabras. Harry y Zayn se miraron con alivio al notar que ella se tranquilizaba, aún sin comprender del todo qué había cambiado.
—Por favor, Bella, por Bear... y también por mí —le dije con una suavidad que solo ella podría entender—. No hay nada que desee más que verte seguir adelante, siendo la maravillosa madre que eres, la persona fuerte y valiente que siempre he amado. Todo esto... todo este sufrimiento... algún día tendrá sentido, lo prometo.
Finalmente, con un suspiro que parecía llenar la habitación de calma, Bella dejó de temblar y tomó la mano de Harry, aferrándose a él como si fuera su ancla.
Cuando por fin vi que volvía la paz a su rostro, me permití sonreír y, antes de desvanecerme, susurré una última cosa:
—Recuerda siempre... te amo, Bella.
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