Capítulo 29
Narrado por Bella
25 de octubre 2024
La tarde estaba tranquila en el pequeño café donde Niall y yo habíamos quedado. La muerte de Liam había dejado un vacío en cada uno de nosotros, pero especialmente en mí, como si una parte de mi alma se hubiera ido con él. Pero, aunque su ausencia era desgarradora, lo sentía tan cerca que cada día era una mezcla de consuelo y tortura.
Niall me miró con suavidad desde el otro lado de la mesa, como si estuviera esperando el momento preciso para preguntar. Respiré hondo, dándole una media sonrisa.
—¿Recuerdas cuando te conté sobre mi encuentro con Maya en Londres? —empecé, un poco más insegura de lo que me habría gustado. Niall asintió, sus ojos reflejando una empatía que sólo él podía ofrecer.
—Sí, dijiste que... que ella te había dicho algunas cosas que te hicieron sentir mal. ¿Qué pasó, Bella?
Miré hacia mi taza de café, las palabras aún un poco difíciles de sacar. —Ella me dijo que yo me llevé la mejor parte de Liam. Que ella se quedó con la versión más... difícil, la más rota.
Niall suspiró, bajando la mirada. Entendía el peso de aquellas palabras, como si él también hubiera sido testigo de cómo los años cambiaron a Liam, cómo la presión y las expectativas terminaron por erosionar su luz. Sin embargo, en sus ojos no había reproche, sino comprensión.
—No era cierto, Niall. —Mi voz temblaba apenas, aunque intenté mantenerla firme—. Conocí cada una de sus sombras y me hirieron, me dolieron, pero también lo amé a pesar de todo. No fue perfecto conmigo, y tuvimos momentos oscuros, peleas, incomprensiones... Pero amé cada una de sus partes, con su fama, sus virtudes y sus defectos.
Niall asintió, su mirada cálida y profunda. —Bella, yo... —empezó a decir, el tono de su voz cambiando a un susurro que encerraba verdad y nostalgia—. A pesar de que él estuvo con otras personas después, ninguna fue como tú. Eras la única, lo sabíamos todos... creo que hasta él lo supo. Te amó hasta el último día de su vida. No es una exageración decir que... eras su amor verdadero.
Sentí cómo sus palabras me calaban hasta el fondo. Sabía que era cierto, que el amor de Liam había sido tan intenso como tormentoso, pero que nunca dejó de ser real. Me quedé en silencio, la vista fija en un punto indeterminado, y entonces, como si en el mismo aire que respiramos hubiera una presencia que nos observaba, levantamos la vista.
Al otro lado de la calle, junto a un poste de luz, estaba él. Liam, con su sonrisa calmada y sus ojos cálidos, nos miraba. Mi corazón se detuvo un instante, atrapado en ese momento imposible, surrealista. Niall también lo vio y, como yo, parecía atónito.
Liam nos observó en silencio, como si las palabras que acabamos de intercambiar fueran para él también. Asintió con una sonrisa nostálgica, y el tiempo pareció detenerse. Fue entonces que una paz inexplicable inundó mi pecho. Estaba allí, asintiendo, como si quisiera decirme que todo lo que yo había pensado, cada lágrima y cada sonrisa que había dedicado a nuestro amor, no había sido en vano.
—Gracias, Liam... —murmuré en un susurro que el viento se llevó.
Y, lentamente, lo vimos desvanecerse, como si fuera un simple reflejo en la brisa. Niall se llevó una mano al pecho, y pude ver en sus ojos el reflejo del amor que todos habíamos sentido por él, la pérdida de un amigo, de un hermano.
Liam había estado allí con nosotros, y su partida, por primera vez, se sintió como algo definitivo.
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